Tres décadas después de su implosión y con una leyenda que parecía definitiva, DEADGUY ha regresado para romper todas las suposiciones con "Near-Death Travel Services", su primer álbum en casi 30 años, que verá la luz el próximo 27 de junio a través de Relapse Records. Mucho más que una reunión nostálgica, este nuevo trabajo es una bofetada sonora cargada de riffs angulares, ritmos fracturados, y una furia vocal que demuestra que el tiempo no ha erosionado su instinto destructor.
Grabado en sesiones esporádicas, el álbum condensa 11 temas que el grupo describe sin rodeos: “Hicimos un puto disco de Deadguy”. El single de apertura "Kill Fee" ya lo deja claro desde el primer alarido: esta no es una banda que haya vuelto a rendir tributo a su pasado, sino a expandirlo con más músculo, más caos y más mala leche.
DEADGUY está compuesto actualmente por Tim Singer (voz), Crispy (guitarra), Dave Rosenberg (batería, guitarra y compositor principal), Tim “Pops” Naumann (bajo) y Keith Huckins (guitarra), el quinteto que reformuló el metalcore a mediados de los 90 con su ya legendario "Fixation on a Coworker". Para este regreso, confiaron la producción a Steve Evetts, el mismo que les grabó entonces y que ha sabido conservar intacto su filo sin domesticar.
El álbum, cuyo título funciona como una broma interna sobre tocar metal extremo “pasados de edad y de vueltas”, no suena en absoluto como una despedida. Según Dave Rosenberg, fue creado “por pura fuerza de voluntad”, y el resultado es una declaración ruidosa, incómoda, y absolutamente necesaria en una escena que muchas veces se olvida de sus raíces más viscerales.