Han pasado más de cinco años desde que los de Houston estremecieran la escena con “Cordyceptic Anthropomorph”, aquel debut devastador que los situó entre los nombres más feroces del brutal death metal contemporáneo. Ahora, Architectural Genocide vuelve a emerger de las sombras con su segundo álbum, “Malignant Cognition”, una obra que promete ser aún más peligrosa, violenta y perturbadora que su predecesora.
El disco, que verá la luz el 16 de enero a través de Comatose Music, se presenta como una auténtica exploración del horror y la depravación humana. Desde la apertura con “Precursor To Bloodshed” —un lamento de horrores sostenido sobre un riff que roza lo insoportable—, se percibe una tensión latente, una violencia contenida que termina por estallar en “Coercion Into Carnality”, donde la banda arrastra al oyente hacia un lodazal de tortura y enfermedad.
A partir de ahí, el ataque no concede tregua: la opresiva mezcla de lentitud y brutalidad quirúrgica en “Trophies For My Murders”, el asalto punzante y deshumanizado de “Zed Requiem”, y el clímax aterrador de “Stuffed Under Floorboards” conforman un recorrido de demencia sonora cuidadosamente diseñado para desmembrar los sentidos.
El trabajo de producción, mezcla y masterización en Southwing Audio (responsables de bandas como Oceans Of Slumber o Stabbing) maximiza cada impacto, mientras que el arte de Rudi Yanto y Den Yudi encapsula a la perfección la locura devoradora que late en el interior del álbum.
La formación de Architectural Genocide sigue siendo una maquinaria perfectamente engrasada: Daniel Brockway a la voz, Matt Day al bajo, Tom Savage en la guitarra y Nat Conner en la batería. Juntos, dan forma a un segundo capítulo que consolida su identidad y eleva su brutalidad a nuevos niveles.
Con “Malignant Cognition”, Architectural Genocide inaugura el año con una auténtica hecatombe sonora. Un banquete de oscuridad, técnica y violencia que reafirma su posición entre los herederos más extremos del legado de Cannibal Corpse, Skinless, Devourment y Disentomb.