El nuevo trabajo de Suncraft, ya disponible a través de All Good Clean Records, confirma a la banda como uno de los proyectos más camaleónicos y electrizantes surgidos de Oslo en los últimos años. Este quinteto —cuyo enfoque colectivo se percibe en cada giro estilístico, incluso sin desvelar aún la identidad individual de sus miembros— firma en “Welcome to the Coven” un recorrido sonoro donde conviven punk, heavy metal, heavy rock, black metal y un puñado de influencias más, todas cohesionadas con una naturalidad sorprendente.
El álbum arranca con “Ragebait”, tema que introduce al oyente entre desgarros de guitarra, pickslides y un empuje thrasher que se convierte en auténtico torbellino. No faltan los gang vocals ni los blastbeats, pero lo más llamativo es cómo Suncraft reduce la intensidad justo después para demostrar pleno control sobre la dinámica del disco. Como carta de presentación de los ocho cortes y 39 minutos que componen el trabajo, “Ragebait” funciona como anuncio del enfoque decidido con el que el grupo aplica las lecciones aprendidas desde su debut de 2021, “Flat Earth Rider”.
Tras esa entrada explosiva, la banda transita hacia el empuje más accesible de “Love’s Underrated”, que guiña abiertamente a Queens of the Stone Age, un gesto que reaparece más adelante en “Charlatan Killer”. También hay momentos de agresividad cruda, como el punk ladrador de “Greed Battalion”, que muta hacia el black metal antes de regresar a su forma inicial en un giro especialmente satisfactorio. Incluso cuando se adentran en territorios desérticos —algo que ocurre con fuerza al final del álbum en “Forgotten Goddess”—, lo hacen con una fluidez que hace que estas transiciones parezcan instintivas.
El sonido logrado por el productor Ruben Willem (Villjuvet) aporta un equilibrio inusual entre energía y claridad, reforzando la impresión de que Suncraft no buscan la pose progresiva, sino capturar lo que sucede cuando cinco músicos comparten una sala y llevan sus ideas al límite. Aunque la aparente espontaneidad pueda sugerir lo contrario, las composiciones son mucho más complejas de lo que parecen, y esa capacidad para derribar fronteras genéricas sin esfuerzo aparente convierte a “Welcome to the Coven” en un álbum vibrante, directo y tremendamente divertido.