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Crónica de concierto

IN FLAMES + GAEREA + EMPLOYED TO SERVE. Pamplona. Sala Totem. 5/8/26

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Desde primera hora de la tarde el polígono de Landazábal era un trasiego de camisetas negras, pequeños grupos buscando dónde tomar algo antes de la apertura de puertas y coches que iban ocupando cualquier espacio disponible alrededor de la Sala Tótem -tarea difícil la de aparcar-. El panorama anticipaba lo que iba a suceder unas horas después. Tampoco era ninguna sorpresa. El sold out para la cita de In Flames, Gaerea y Employed To Serve llevaba semanas colgado y había aficionados llegados desde distintos puntos de la Península para disfrutar de algo que no ocurre todos los días: ver a una formación de las dimensiones de In Flames en la cercanía de una sala.

Personalmente me apetecía mucho estar aquí. Meses atrás había disfrutado en Lisboa de otro encuentro especial con otro de los gigantes nacidos alrededor del sonido Gotemburgo, Dark Tranquillity, acompañados aquella noche por Moonspell y Sinistro. Fue un espectáculo brillante que contamos entonces en TNT Radio Rock y que, inevitablemente, hacía que llegara a Pamplona con las expectativas altas. Cambiábamos Lisboa por Villava y el LAV por la Tótem, pero volvíamos a encontrarnos con esa particular combinación entre bandas veteranas que han contribuido a construir una escena y otras que están escribiendo ahora sus propios capítulos.

Índice de la crónica
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Employed To Serve, el difícil papel de abrir

Abrir un concierto de estas características nunca es tarea sencilla. Buena parte del público ha comprado su entrada pensando en el cabeza de cartel, muchos todavía están accediendo al recinto y otros reservan fuerzas para lo que llegará después. A Employed To Serve les correspondió ese papel y lo afrontaron sin demasiados rodeos. Con Justine Jones al frente y una actuación breve y contundente, los británicos fueron encontrando una buena respuesta entre un público que desde la apertura de puertas se iba acomodando en las primeras filas para permanecer allí durante toda la noche. Llegaron además sin su bajista Nathan Pryor, circunstancia que no impidió que defendieran con solvencia un repertorio centrado en buena medida en su reciente “Fallen Star”.

Media hora no permite demasiadas concesiones. Precisamente por eso fueron directamente al grano, descargando una propuesta de metalcore compacta y agresiva que fue ganando atención conforme avanzaba su tiempo sobre el escenario. Lo importante, quizá, es que consiguieron algo que no siempre logra una banda encargada de abrir: que una sala pendiente de lo que vendría después terminara prestándoles atención y despidiéndolos con una respuesta más que cálida. Habían cumplido perfectamente su cometido. Y todavía quedaba mucha noche.

Gaerea, oscuridad portuguesa en pleno crecimiento

El cambio de escenario introdujo inmediatamente otra atmósfera. Con Gaerea llegaba una propuesta completamente distinta, tanto musical como visualmente. Capuchas, máscaras, cuerpos cubiertos de negro y una iluminación que juega constantemente con las sombras forman parte de un lenguaje escénico que la formación portuguesa ha ido perfeccionando conforme crecía su música.

Y Gaerea está creciendo. Mucho. Llevo meses siguiendo de cerca la evolución de la banda y disfrutando de manera casi hipnótica de “Loss”. Es uno de esos discos que no funcionan únicamente como una colección de canciones, sino que construyen un espacio emocional propio. Había, por tanto, especial curiosidad por comprobar cómo se trasladaba todo aquello al escenario.

La breve introducción de “LBRNTH”  y la contundencia de “Nomad” sirvió para abrir la puerta antes de que la banda descargara buena parte del material de “Loss”.  En directo, la mezcla entre intensidad, melodía y teatralidad funciona incluso mejor. Hay algo profundamente físico en la forma en la que Alpha interpreta las canciones. No se limita a cantarlas: las representa, se retuerce, se encoge y parece vivir cada una de ellas desde dentro mientras el resto de la formación mantiene esa imagen enigmática que se ha convertido en una de sus señas de identidad.

Pero detrás de toda esa oscuridad hubo también mucha cercanía. Alpha se mostró agradecido durante toda la actuación. Fue alternando el inglés y el portugués con algunas palabras en español y repitió varias veces la ilusión que suponía para ellos estar tocando en España de la mano de In Flames. No parecía una simple fórmula de cortesía. La admiración de los portugueses hacia los suecos estuvo presente durante toda la noche y más tarde pudimos ver incluso a algunos integrantes de Gaerea mezclados entre el público, disfrutando del concierto de In Flames como unos seguidores más.

 

Ese detalle dice bastante. Gaerea puede encontrarse actualmente en plena expansión internacional y “Loss” ha abierto claramente una nueva etapa en su trayectoria, pero siguen mostrando el entusiasmo de quienes saben perfectamente dónde están y con quién están compartiendo escenario. La actuación terminó demasiado pronto. “Wilted Flower”, recuperada de “Coma”, puso punto final a un concierto que se me hizo corto. Muy corto. Probablemente sea uno de los mejores elogios que se pueden hacer a una banda cuando ocupa la posición intermedia de un cartel. Salí de esos minutos con la misma sensación con la que había entrado, pero multiplicada: ganas de volver a ver a Gaerea, aunque la próxima vez sea con tiempo suficiente para desarrollar un espectáculo más extenso.

In Flames, más de treinta años condensados en una sala

Puntuales, llegaron finalmente los chicos de Anders Fridén. Y desde los primeros acordes quedó claro que el sonido iba a acompañar. Potente, limpio y definido, permitía escuchar cada instrumento sin perder la contundencia necesaria. En una música donde capas de guitarras, batería, voces limpias y guturales pueden terminar convirtiéndose fácilmente en una masa sonora, aquella noche todo parecía estar exactamente donde tenía que estar. In Flames tiene detrás más de tres décadas de trayectoria y catorce discos de estudio publicados, mientras espera ya su decimoquinto trabajo, cuya grabación concluyó este año. Intentar resumir todo eso en una noche obliga necesariamente a escoger, pero el repertorio tuvo una virtud: permitió viajar por diferentes momentos de la banda sin que el concierto pareciera una retrospectiva organizada por capítulos.

Colony” fue una magnífica manera de empezar. Después irían apareciendo canciones procedentes de épocas muy diferentes. Desde piezas que remiten a los años en los que In Flames contribuyó decisivamente a definir el death metal melódico de Gotemburgo hasta material de “Foregone”, pasando por discos que fueron modificando progresivamente su sonido y provocando, de paso, algunos de los debates más eternos entre sus seguidores.

Porque prácticamente cada generación parece tener sus propios In Flames. Están quienes llegaron con “The Jester Race” o “Whoracle”, quienes los descubrieron con “Colony” o “Clayman”, quienes se incorporaron alrededor de “Reroute to Remain” y quienes han crecido con etapas mucho más recientes. En la Tótem estaban todos juntos. Y canciones como “Cloud Connected”, “Trigger”, “Only for the Weak” o las posteriores “State of Slow Decay” y “Foregone, Pt. 2” demostraron que las discusiones sobre épocas pierden bastante importancia cuando las guitarras comienzan a sonar.

Fridén estuvo especialmente cercano. En un momento central del concierto se sentó en el borde del escenario, prácticamente a la altura de las primeras filas, y dedicó unos minutos a hablar y bromear con el público. Se encontraba cómodo y se notaba. No hacía falta construir grandes discursos. Algunas bromas, unos cuantos my friends, sonrisas y una petición bastante sencilla: quería más movimiento.

Y el movimiento llegó. La sala comenzó a saltar prácticamente al unísono mientras aparecían los primeros aficionados sobre las cabezas del público. El crowd surfing fue creciendo hasta convertir el foso en improvisado punto de llegada de quienes atravesaban la Tótem en volandas. Seguridad fue recogiéndolos uno tras otro antes de devolverlos por los laterales mientras Fridén parecía disfrutar observando el pequeño caos que él mismo había ayudado a provocar.

Ahí estuvo uno de los grandes momentos de la noche. Ver una banda acostumbrada a enormes escenarios de festivales en un espacio de estas dimensiones cambia completamente la experiencia. No existen decenas de metros entre músico y público. Fridén estaba allí mismo; las guitarras parecían todavía más próximas y la reacción de la sala llegaba inmediatamente al escenario. Esa cercanía hizo que canciones escuchadas durante años recuperasen una energía distinta.

La parte final mantuvo el equilibrio entre épocas. “Alias” o “The Mirror's Truth” convivieron perfectamente con el material reciente antes de que “Take This Life” pusiera el punto final. No hacía falta mucho más.

 

Habían sido cerca de cuatro horas desde que comenzó a sonar la primera banda. Tres propuestas muy diferentes y, precisamente por eso, perfectamente complementarias. Employed To Serve asumieron con solvencia el ingrato papel de abrir una noche en la que casi todos esperaban a otros. Gaerea confirmaron que el crecimiento que están experimentando no responde únicamente a una buena campaña o a una estética reconocible: sobre el escenario poseen argumentos de sobra y, en mi caso, consiguieron dejarme con ganas de mucho más. E In Flames hicieron valer la experiencia de una banda que lleva más de treinta años transformándose sin dejar de reconocerse a sí misma. Todo ello acompañado por una organización magnífica, un sonido impecable y un público respetuoso que supo disfrutar de cada propuesta sin importar demasiado cuál fuera el motivo inicial que lo había llevado hasta allí.

Quizá sea eso lo que mejor resume la noche. Cada una de las tres bandas ocupó el lugar que le correspondía y aprovechó perfectamente su momento. Unos abrieron camino, otros aprovecharon para demostrar hasta dónde están creciendo y los últimos recordaron por qué, más de tres décadas después, siguen llenando salas. Una magnífica noche de música y una de esas experiencias por las que sigue mereciendo la pena hacer kilómetros para ponerse delante de un escenario.

Fotos de IN FLAMES + GAEREA + EMPLOYED TO SERVE. Pamplona. Sala Totem. 5/8/26

Publicado el 13 de agosto, 2026
Alfonso Vazquez
Realizada por Alfonso Vazquez
Colaborador de TNT Radio Rock

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