KAI HANSEN – “Born with a hammer” (earMUSIC, 2026)
Kai Hansen pertenece a la categoría de músicos a los que resulta difícil pedirles que demuestren nada. Cofundador de Helloween, creador de Gamma Ray y una de las figuras fundamentales para entender el nacimiento y evolución del power metal europeo, podría limitarse a seguir transitando caminos que conoce perfectamente. Sin embargo, “Born with a hammer” parece buscar precisamente demostrar lo contrario
Han pasado diez años desde ”XXX – Three Decades In Metal”, su anterior aventura bajo nombre propio, y la reunión de Helloween ha ocupado buena parte de este tiempo. Ahora Hansen aprovecha un nuevo espacio para recuperar una libertad que difícilmente podría permitirse dentro de cualquiera de sus bandas principales. El resultado son diez canciones en las que heavy metal, hard rock, punk, sonidos electrónicos, rock clásico e incluso algún ritmo inesperado conviven sin demasiado respeto por las fronteras.
Le acompañan Eike Freese y su hijo Tim Hansen a las guitarras, Alexander Dietz, de Heaven Shall Burn, al bajo, y Dan Wilding, de Carcass, a la batería. Hansen, Freese y Dietz se encargan además de la producción. No es precisamente una formación improvisada y se nota en un disco donde, incluso en sus momentos más excéntricos, la ejecución permanece a un nivel altísimo.
“Feeding The Beast”
La primera sorpresa llega antes incluso de que aparezca el metal. “Feeding The Beast” comienza de manera reposada, apoyándose en piano y voz, creando una falsa sensación de calma que las guitarras terminan rompiendo. A partir de ahí aparece un riff mucho más incisivo y una sección rítmica contundente, aunque Hansen evita lanzarse directamente hacia el speed metal. Es un buen comienzo porque mantiene elementos reconocibles de su escritura —melodía, cambios de intensidad, guitarras protagonistas— sin sonar exactamente a Helloween ni a Gamma Ray. La canción gira además alrededor de la búsqueda de una dirección y de ese peligro de alimentar precisamente aquello de lo que intentamos escapar. El primer single ya advertía de que Hansen quería continuar haciendo heavy metal, pero no necesariamente siguiendo el manual que él mismo ayudó a escribir.
“Welcome To Life”
Si quedaban dudas, “Welcome To Life” las elimina enseguida. Aquí aparece un Hansen mucho más juguetón, con guitarras de aroma garajero, actitud punk y continuos cambios de ritmo. Incluso se permite una sección cercana al reggae en mitad de la canción, algo que sobre el papel parece difícil de encajar y que, sin embargo, resume bastante bien el espíritu del disco. La letra resulta mucho más luminosa: aceptar la vida como viene, dejar de lamentarse por lo que falta y aprovechar lo que tenemos. El propio lyric video lleva esa filosofía a la carretera colocando un Mustang atravesando un paisaje exagerado y casi infernal. Es uno de esos temas que probablemente provoquen división entre quienes esperen al Hansen más ortodoxo, pero también uno de los que mejor explican qué pretende hacer aquí.
“Don't Care”
La tercera canción continúa dinamitando las expectativas. “Don't Care” se mueve por terrenos mucho más melódicos y desenfadados, con bases que coquetean con el pop, el funk y ciertos elementos electrónicos. El estribillo posee además ese punto deliberadamente simple y casi burlón que encaja con el título. Es probablemente una de las piezas que más desconcierten a los seguidores que lleguen buscando power metal. Pero también hay algo interesante en escuchar a un músico con más de cuatro décadas de carrera despreocuparse de la solemnidad. No todo tiene que ser épico, veloz o trascendente. Aquí Hansen parece, sencillamente, divertirse.
“Wait And See”
Y entonces el ambiente cambia. “Wait And See” recupera contundencia, pero desde una perspectiva bastante moderna. Los riffs resultan más secos, pesados y mecánicos, aparecen texturas próximas a lo industrial y las voces colectivas refuerzan una sensación amenazante. El propio lanzamiento del vídeo presentó el tema como una de las piezas más ásperas del álbum. Es una canción directa y oscura que demuestra que la variedad de “Born With A Hammer” no consiste simplemente en saltar entre géneros. Hansen también juega con diferentes formas de entender el propio metal.
“Born With A Hammer”
En el centro del álbum aparece la gran pieza del disco. Más de ocho minutos en los que Hansen se concede prácticamente todos los caprichos. Comienza contenida, crece, cambia de dirección y atraviesa pasajes melódicos, riffs pesados y momentos abiertamente teatrales. La comparación con Queen resulta inevitable, especialmente por esa construcción fragmentada y grandilocuente que recuerda por momentos al espíritu de “Bohemian Rhapsody”. Quizás sea el corazón del álbum: imprevisible, excesiva y ajena a cualquier necesidad de encajar.
“I.D.G.A.F.”
No hace falta demasiado esfuerzo para descifrar las iniciales de *“I.D.G.A.F.”*. Y el título resume también su filosofía. Aquí vuelve el descaro. Hay un riff de aroma sesentero y garajero, una base electrónica muy marcada y una estructura construida alrededor de la repetición y la actitud. No es el tipo de canción que uno habría colocado fácilmente junto al nombre de Kai Hansen hace unos años, pero posiblemente ese sea precisamente el motivo de que exista. Es sencilla, desafiante y algo macarra. Puede irritar o divertir, pero difícilmente pasa desapercibida. Aquí Hansen no parece demasiado preocupado por satisfacer las expectativas de nadie.
“End Of The Road”
Después de explorar estilos, este tema nos devuelve a un terreno considerablemente más familiar. Aquí reaparecen con claridad el heavy melódico y algunos mecanismos compositivos que Hansen domina desde hace décadas. Hay melodía, guitarras reconocibles y una estructura mucho más convencional. Incluso puede aparecer algún recuerdo lejano de Helloween, Gamma Ray o Unisonic. Y funciona precisamente porque llega después de todas las rarezas anteriores. Es como reencontrarse momentáneamente con el Hansen que muchos venían buscando.
“Triple Trouble”
Con poco más de tres minutos estamos ante la canción más breve del álbum y también una de las más inmediatas. No hay demasiado tiempo para desarrollos progresivos ni experimentaciones. Guitarras, velocidad, estribillo y hacia delante. Una descarga bastante más cercana al heavy tradicional, con cierto carácter explosivo, que sirve para acelerar el tramo final. No pretende ser la composición más profunda del disco y probablemente tampoco necesite serlo. A estas alturas, un poco de diversión directa resulta más que bienvenida.
“Invaders”
Mantiene la recuperación del músculo metálico, aunque con mayor desarrollo. El riff avanza pesado y persistente, la batería empuja con fuerza y Hansen vuelve a adoptar un registro reconociblemente heavy. Es uno de los temas más contundentes del trabajo y también uno de aquellos en los que menos se percibe la voluntad de experimentar. Después de haber recorrido punk, electrónica, pop, reggae y teatralidad, “Invaders” recuerda que detrás de todo sigue estando el hombre que lleva más de cuarenta años escribiendo riffs de metal.
“Wonderland”
Y el cierre no busca relajación. Estamos ante una de las piezas más puramente metálicas del álbum. Riffs afilados, una batería particularmente contundente y cierto aroma al heavy británico clásico que puede hacer pensar por momentos en Judas Priest, aunque manteniendo el sello melódico de Hansen. Después de un disco tan cambiante, resulta curioso que haya elegido despedirse precisamente desde uno de sus terrenos más reconocibles. Quizá sea una manera de cerrar el círculo: Hansen puede alejarse todo lo que quiera, pero al final el metal sigue siendo su casa.
“Born With A Hammer” seguramente no será el disco que esperaban quienes deseaban un nuevo “Land Of The Free”, otro Keeper o una prolongación de la actual etapa de Helloween. Tampoco parece que Kai Hansen quisiera hacerlo y no ha utilizado este segundo disco en solitario para vivir de su propio pasado. Podría haber escrito diez canciones de power metal reconocibles y probablemente nadie se habría quejado demasiado. Ha elegido otra cosa. A sus 63 años, uno de los músicos que ayudaron a definir el género parece más interesado en jugar con él, desmontarlo y mezclarlo. El disco tiene personalidad, riesgo y, sobre todo, la sensación de que detrás de las canciones hay alguien divirtiéndose.
Kai Hansen – voz y guitarras
Eike Freese – guitarras
Tim Hansen – guitarras
Alexander Dietz – bajo
Dan Wilding – batería

Álbum: Born With A Hammer
Setlist
Welcome To Life
Don’t Care
Wait And See
Born With A Hammer
I.D.G.A.F.
End Of The Road
Triple Trouble
Invaders
Wonderland











