CRIPPLED BLACK PHOENIX profundiza en la memoria y el desgaste interior con “Ravenettes”, primer adelanto de “Sceaduhelm”

CRIPPLED BLACK PHOENIX ha presentado “Ravenettes”, una composición central y fundacional de su próximo álbum “Sceaduhelm”, cuyo lanzamiento está previsto para el 17 de abril a través de Season of Mist. Escrita como la primera pieza del disco, la canción fijó desde el inicio el marco tonal y emocional que acabaría definiendo el conjunto del trabajo.
Construida sobre la repetición, la contención y un impulso cuidadosamente controlado, “Ravenettes” captura un estado de vigilancia psicológica en el que los recuerdos reprimidos emergen sin previo aviso y la evasión solo resulta eficaz de manera momentánea. La canción plantea el trauma no como algo resuelto, sino como un proceso cíclico que regresa una y otra vez, descrito como “un fallo en la línea temporal”. A nivel musical, su estructura despojada y su pulso rítmico insistente refuerzan esa sensación de inevitabilidad, priorizando la tensión frente a la liberación. La interpretación vocal de Belinda Kordic se mantiene medida y urgente, transmitiendo la incomodidad del tema sin recurrir a la exageración.
En el contexto más amplio de “Sceaduhelm”, “Ravenettes” introduce el enfoque introspectivo del álbum, centrado en la resistencia, la erosión emocional y la violencia silenciosa de la repetición, estableciendo las bases de todo lo que vendrá después. El videoclip oficial del tema se ha realizado en colaboración con 9LITER FILMY, un colectivo de producción audiovisual reconocido por su contención cinematográfica y su énfasis en una narrativa guiada por la atmósfera. Su aproximación, basada en el ambiente, la repetición y la tensión visual más que en un relato lineal, refleja la exploración de la memoria como interrupción y no como cierre que plantea la canción.
Con “Sceaduhelm”, CRIPPLED BLACK PHOENIX se sitúa ante un nuevo umbral creativo. El álbum se aleja del espectáculo exterior para adentrarse en el colapso interior, el agotamiento y la erosión moral. Se presenta como una acumulación lenta de inquietud más que como una declaración dramática. Si trabajos anteriores abordaban el trauma colectivo o la violencia histórica, este disco escucha lo que permanece después: la fatiga, la memoria, la complicidad y el peso silencioso de la supervivencia, configurando un paisaje emocional unificado marcado por la repetición, la paciencia y una tensión sin resolver.
El proyecto nació en 2004 de la mano del multiinstrumentista y compositor Justin Greaves, concebido desde el inicio como una entidad flexible más que como una banda de estructura fija. Surgido tras el cierre creativo de Iron Monkey, el proyecto se construyó sobre la colaboración, la inestabilidad y el rechazo a una identidad rígida. Desde sus primeros pasos, CRIPPLED BLACK PHOENIX se posicionó como una voz para los marginados y desposeídos, humanos o animales, individuales o colectivos, una ética que ha permanecido constante y que se ha desarrollado en estrecha colaboración con Belinda Kordic, cuya aportación ha ido mucho más allá de la interpretación vocal para integrarse en el marco artístico y conceptual del grupo.
Los primeros lanzamientos consolidaron su reputación gracias a composiciones de largo recorrido, un tempo cinematográfico y una notable carga emocional. Discos como “A Love of Shared Disasters” y “The Resurrectionists” definieron un sonido basado en la repetición y la transformación lenta, con influencias tanto del post-rock y el folk como del peso y la resistencia propios del metal. En 2012, “I, Vigilante” amplió su alcance, afinando estructuras más directas sin renunciar a la atmósfera ni a la tensión, y sigue siendo un punto de referencia dentro de su catálogo por su accesibilidad y su claridad emocional.
Los trabajos posteriores evitaron cualquier sensación de asentamiento. “White Light Generator” y “Bronze” ampliaron su paleta sonora con dinámicas más agresivas, una producción más confrontacional y comentarios políticos más afilados. “Great Escape” funcionó como una obra retrospectiva y de recontextualización, reuniendo material de distintas sesiones en un conjunto fragmentado pero revelador. A lo largo de este periodo, la identidad del proyecto se mantuvo deliberadamente inestable, con cambios constantes de formación y una negativa persistente a acomodarse en fórmulas previsibles.
En 2020, “Ellengæst” supuso otro giro, incorporando múltiples vocalistas invitados junto a Belinda Kordic para explorar la muerte, la memoria y los residuos históricos. El disco fue reconocido por su cohesión y su impacto emocional, utilizando las voces contrastadas para profundizar en la sensación de desarraigo y duelo, acentuada además por el contexto de la pandemia. Ese impulso introspectivo continuó con “Banefyre”, un álbum centrado en la persecución, la desigualdad y la violencia ejercida contra quienes son considerados diferentes, equilibrando la indignación con una dimensión casi ritual y reforzando la apuesta del grupo por la evolución constante.
“Sceaduhelm” surge de esa trayectoria como una reducción del foco más que como una ruptura. Compuesto principalmente entre 2023 y 2025, el álbum se desarrolló en medio de la incertidumbre y la autoevaluación prolongada. Justin Greaves firma nuevamente toda la música, mientras que las letras se escribieron posteriormente y se asignaron a las voces según su encaje emocional, no jerárquico. Belinda Kordic, Ryan Patterson y Justin Storms comparten las tareas vocales, cada uno desde un registro psicológico distinto pero alineado.
A nivel lírico y temático, “Sceaduhelm” aborda el agotamiento como un estado permanente, con el tiempo entendido no como sanador sino como una fuerza erosiva. El disco trata cuestiones como el desgaste emocional, el duelo, la vigilancia, la violencia institucional y la intimidad dañada, difuminando las fronteras entre lo personal y lo político. Musicalmente, opta por la contención, el minimalismo y la repetición, sosteniendo la tensión sin ofrecer catarsis. Grabado en múltiples localizaciones y mezclado con una austeridad deliberada, el álbum rehúye el consuelo y sitúa la claridad al servicio de la incomodidad.
Lejos de cerrar relatos previos o replicar hitos pasados, “Sceaduhelm” documenta un momento de exposición y resistencia dentro de la historia de CRIPPLED BLACK PHOENIX, reafirmando su negativa a ofrecer respuestas fáciles, suavizar la mirada o permanecer inmóvil.

Álbum: Sceaduhelm
Setlist
02. Ravenettes (04:22)
03. Things Start Falling Apart (05:21)
04. No Epitaph / The Precipice (08:30)
05. The Void (03:49)
06. Hollows End (04:26)
07. Dropout (03:48)
08. Vampire Grave (06:24)
09. Colder and Colder (04:56)
10. Under the Eye (07:07)
11. Tired to the Bone (04:50)
12. Beautiful Destroyer (08:33)
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