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Under Influence; Vanja Šantak (TRIVAN) - ALICE COOPER - “House of Fire” (1989)

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Para Vanja Šantak, de TRIVAN, la elección de una única influencia conduce hasta Alice Cooper y, concretamente, hasta “House of Fire”. No porque sea necesariamente la canción que más haya condicionado posteriormente su forma de tocar la guitarra o de componer, sino porque representa algo anterior y más personal: el momento en el que empezó a comprender cuál era el mundo musical al que quería pertenecer.

"Mi elección es Alice Cooper – “House of Fire”.

Tenía unos 13 años cuando vi el video y escuché esa canción por primera vez, y para mí fue uno de esos momentos que te marcan para siempre.

Antes de eso, ya sabía qué tipo de música me atraía, pero no sabía bien cómo definirla ni a qué género pertenecía musicalmente. Simplemente sabía que ciertos sonidos, guitarras, actitud e imágenes me resultaban familiares.

Entonces vi “House of Fire”.

Algo hizo clic.

Recuerdo darme cuenta: esto es. Esta es la música que amo, este es el mundo al que pertenezco, y esto es parte de quien soy.

No fue solo la canción en sí. Fue la combinación de las guitarras, la personalidad de Alice Cooper, la atmósfera y el aspecto visual. Para un chico de 13 años, abrió las puertas a todo un mundo.

Por supuesto, muchas bandas y músicos me influyeron después, probablemente de forma mucho más directa como guitarrista y compositor. Pero «House of Fire» es especial porque representa el momento en que me reconocí por primera vez en este tipo de música.

En ese sentido, no solo influyó en lo que escuchaba, sino que me ayudó a comprender quién era."

ALICE COOPER - House of Fire

ALICE COOPER - House of Fire

Cuando Alice Cooper publicó Trash el 25 de julio de 1989, llevaba casi veinte años de carrera discográfica a sus espaldas, pero se encontraba ante una situación muy diferente a la de los primeros setenta. El artista que había ayudado a establecer buena parte del lenguaje visual del shock rock contemplaba ahora cómo una nueva generación de grupos de hard rock y glam metal llenaba MTV y los grandes recintos utilizando espectáculo, imagen, provocación y teatralidad como elementos fundamentales. En lugar de combatir aquel nuevo escenario, Cooper decidió entrar directamente en él.

El resultado fue Trash, uno de los grandes puntos de inflexión de su carrera. Publicado por Epic y producido por Desmond Child, el álbum devolvió a Alice Cooper a una dimensión comercial que hacía años que no alcanzaba. Su página oficial cifra sus ventas en más de dos millones de copias y recuerda que “Poison” se convirtió en su primer Top 10 desde “You and Me”, de 1977. En Reino Unido, Trash llegó hasta el número 2 de la lista de álbumes.

La elección de Desmond Child fue absolutamente deliberada. Cooper había empezado a detectar un nombre que aparecía repetidamente detrás de canciones que le llamaban la atención: Bon Jovi, Aerosmith, Kiss o Joan Jett habían trabajado con Child. Años después explicaría que él y su representante, Shep Gordon, llegaron a la conclusión de que aquel compositor era el denominador común detrás de buena parte del hard rock que estaba funcionando entonces. Lo localizaron y no solo quisieron escribir con él, sino que le confiaron la producción completa de Trash.

Eso situó a Alice Cooper dentro del sonido de finales de los ochenta sin borrar completamente al personaje que llevaba construyendo desde finales de los sesenta. Trash tenía grandes estribillos, una producción enormemente cuidada y una orientación mucho más accesible, pero las letras continuaban pasando por el filtro habitual de Cooper: sexo, obsesión, peligro, humor y situaciones deliberadamente exageradas.

“House of Fire” aparece como tercer corte del álbum, inmediatamente después de “Poison” y “Spark in the Dark”. Y su historia resulta especialmente interesante porque Cooper no fue quien puso en marcha originalmente la composición. En una entrevista publicada por Metal Hammer en julio de 1989 explicó que Joan Jett y Desmond Child habían escrito inicialmente la canción y que él modificó posteriormente la letra. Los créditos definitivos quedaron compartidos entre Alice Cooper, Joan Jett y Desmond Child.

La presencia de Joan Jett no resulta casual dentro de aquella red de compositores. Child había trabajado con ella y Kenny Laguna en “I Hate Myself for Loving You”, publicada por Joan Jett & The Blackhearts en 1988. Cooper había citado precisamente aquella canción entre las grabaciones que le hicieron prestar atención al trabajo de Child. “House of Fire” surgió, por tanto, dentro de un momento en el que varios de los compositores y músicos más reconocibles del hard rock estadounidense estaban cruzando constantemente sus caminos.

Existe además una curiosidad que complica todavía más ese árbol genealógico: Bon Jovi también grabó una demo de “House of Fire” durante la época de New Jersey. Aquella versión permaneció inédita durante años y acabó apareciendo oficialmente en 2014 dentro de la edición deluxe de New Jersey. La grabación acredita a Jon Bon Jovi, Richie Sambora, Alec John Such, David Bryan y Tico Torres, manteniendo como compositores a Cooper, Child y Jett.

La versión definitiva de Alice Cooper terminó teniendo otro invitado importante: Joe Perry, de Aerosmith, toca la guitarra en “House of Fire”. John McCurry se ocupa también de las guitarras, acompañado por Hugh McDonald al bajo, Bobby Chouinard a la batería y Alan St. John en los teclados. El propio Trash está lleno de colaboraciones de este tipo: Steven Tyler, Jon Bon Jovi, Richie Sambora, Steve Lukather, Kane Roberts, Kip Winger, Tom Hamilton y Joey Kramer aparecen en diferentes puntos del álbum.

Más que una colección arbitraria de invitados, aquella nómina refleja la posición que Alice Cooper ocupaba frente a la generación que dominaba el hard rock de finales de los ochenta. Muchos de aquellos músicos habían crecido escuchándolo, mientras Cooper estaba dispuesto a absorber parte del lenguaje musical que ellos habían desarrollado posteriormente. Él mismo describiría Trash como otra transformación y recordaría que muchos grupos de Sunset Strip y Nueva Jersey lo citaban como influencia al mismo tiempo que él escuchaba sus discos.

La personalidad de Alice Cooper continúa apareciendo en la manera de abordar el tema. La idea central convierte una relación sexual y sentimental en la construcción imaginaria de una “casa de fuego”. Cooper explicó en 1989 que la imagen le había resultado inmediatamente visual y surrealista. Para él, una frase como construir una casa hecha de fuego generaba imágenes casi automáticamente y, antes incluso de realizar el videoclip, ya estaba pensando en cómo trasladarlas a la pantalla.

Ese detalle resulta particularmente importante en el caso de Vanja, porque su recuerdo no separa la canción de sus imágenes. Cuando descubrió “House of Fire” alrededor de los trece años no recibió únicamente un riff o un estribillo: recibió simultáneamente música, personaje y representación visual.

El videoclip fue dirigido por Nigel Dick, uno de los realizadores especialmente activos en el videoclip de rock de aquella época. Se rodó los días 28 y 29 de octubre de 1989 en Valencia, California, y hay detrás una curiosidad bastante apropiada para Alice Cooper: Dick señala en su propio archivo que se utilizó la casa construida para Leatherface: Texas Chainsaw Massacre III. Así que el escenario en el que Cooper desarrolló aquella fantasía de deseo y fuego procedía literalmente del universo de una película de terror.

El vídeo juega precisamente con esa unión entre rock y horror. La casa aparece como espacio central, con fuego visible en su interior, mientras Cooper ocupa puertas y ventanas y la interpretación musical se mezcla con una puesta en escena deliberadamente oscura. No hacía falta reconstruir el terror teatral de Welcome to My Nightmare para que el personaje continuara siendo reconocible: bastaban la mirada, los gestos, el maquillaje y esa presencia escénica que Cooper llevaba décadas desarrollando.

Alice Cooper llevaba desde los primeros setenta defendiendo que el rock podía ser también representación visual. El personaje no terminaba cuando acababa la canción. Vestuario, maquillaje, escenografía, humor negro, terror y teatralidad formaban parte del mismo lenguaje que guitarras, bajo y batería.

La canción fue publicada como sencillo a finales de 1989. En Reino Unido entró en las listas el 2 de diciembre y alcanzó el número 65, permaneciendo inicialmente tres semanas y regresando posteriormente otras dos. En Estados Unidos llegaría al número 56 del Billboard Hot 100 y al 39 de la lista de rock. No consiguió acercarse al enorme impacto de “Poison”, pero fue una de las canciones utilizadas para prolongar la vida comercial de Trash.

También pasó inmediatamente al directo. La gira de Trash convirtió buena parte del álbum en material habitual del repertorio y “House of Fire” formó parte de aquel espectáculo. La canción aparece en Alice Cooper Trashes the World, el vídeo en directo filmado en el NEC de Birmingham en diciembre de 1989, junto a clásicos como “I’m Eighteen”, “No More Mr. Nice Guy”, “Welcome to My Nightmare”, “School’s Out” o “Under My Wheels” y otros temas nuevos como “Poison”, “Bed of Nails” y “Spark in the Dark”.

El contexto personal de Cooper también había cambiado profundamente. Después de etapas especialmente complicadas relacionadas con el alcohol, había regresado a la actividad sobrio y hablaba abiertamente en las entrevistas de 1989 sobre esa nueva situación. Incluso mencionaba lo significativo que resultaba poder trabajar ahora con músicos como Steven Tyler y Joe Perry después de que sus respectivas trayectorias hubieran atravesado años mucho más problemáticos.

Trash representa por ello bastante más que un álbum adaptado al glam metal del momento. Supuso una reorganización completa de la carrera de Alice Cooper alrededor de canciones concebidas para competir dentro del mercado de 1989, pero conservando un personaje cuya influencia estaba presente precisamente en muchas de las bandas con las que ahora compartía compositores, productores y músicos.

Enlaces de la banda
TRIVAN

TRIVAN

La historia de TRIVAN comienza en Zagreb, Croacia, en 2018, cuando el guitarrista, compositor y letrista Vanja Šantak y el bajista Ivan Bertović pusieron en marcha el proyecto junto a un antiguo compañero de estudios encargado inicialmente de la batería. Sin embargo, buena parte de la identidad que actualmente define al grupo no surgió inmediatamente. Apenas dos años después de su nacimiento, la pandemia interrumpió su desarrollo y abrió un prolongado periodo de inactividad que terminó obligándolos a replantearse qué querían hacer con la banda.

Aquella interrupción acabó funcionando como un proceso de reconstrucción. Vanja, responsable de buena parte de la música y las letras, incorporó posteriormente como vocalista a Tomislav Žiljak, anteriormente al frente de la formación de black metal Darkendome. Cuando el batería original decidió abandonar la música para concentrarse en su vida familiar y profesional, Žiljak propuso a otro antiguo compañero de Darkendome, Robert Vlašić, para ocupar su lugar. Finalmente, en 2025 se incorporó el guitarrista rítmico Marin Buljan, completando una formación en la que Vanja podía concentrarse con mayor libertad en la guitarra solista, las diferentes capas instrumentales y unas composiciones progresivamente más desarrolladas.

TRIVAN queda así formado actualmente por Vanja Šantak a la guitarra solista, Ivan Bertović al bajo, Tomislav Žiljak a la voz, Marin Buljan a la guitarra rítmica y Robert Vlašić a la batería. Pero entender al grupo exige ir algo más allá de su formación o de situarlo simplemente dentro del metal extremo. Desde su reconstrucción, TRIVAN ha desarrollado alrededor de su música una identidad conceptual que intenta conectar sonido, letras, imagen y una determinada visión de la confrontación personal.

El propio nombre proporciona la primera pista. Trivan no es un lugar físico ni un personaje. Para sus integrantes representa un espacio interior relacionado con el silencio, la oscuridad, la introspección y aquello que permanece cuando desaparecen las máscaras que una persona presenta ante los demás.

La palabra surge además de la oposición entre dos conceptos. Por un lado aparece “Trivial”, utilizado por la banda para representar el vacío de determinada existencia moderna: ruido constante, superficialidad, comodidades e ilusiones que pueden utilizarse para evitar el enfrentamiento con uno mismo. Frente a ello sitúan “Vanquish”, entendido como vencer o superar aquello que consideran falso o vacío. No hablan de violencia física, sino de una confrontación interior. De esa tensión nace TRIVAN: un desplazamiento simbólico desde lo trivial hacia lo profundo, desde el vacío hacia la búsqueda de significado.

Con el tiempo, esa idea ha adquirido una formulación más amplia bajo el nombre de Trivanism. La propia banda insiste en que no pretende construir una religión ni un culto. Lo plantea como un marco artístico y filosófico basado en el autoexamen, la resistencia interior, la disciplina y la búsqueda de una verdad personal. En el centro de esa concepción aparece una pregunta que TRIVAN utiliza como síntesis: “¿Soy digno de mi propio fuego?”

A partir de ahí se desarrollan muchas de las ideas que posteriormente aparecen en las canciones: desprenderse de las máscaras, aceptar la existencia de una parte oscura dentro del individuo, enfrentarse al dolor en lugar de ocultarlo y entender la caída como un posible punto de partida para la transformación. La oscuridad, por tanto, no funciona únicamente como decoración asociada al metal extremo. Es el espacio simbólico en el que los personajes de sus letras deben enfrentarse consigo mismos.

También la naturaleza ocupa un lugar dentro de esa visión. Bosques, montañas y espacios alejados del ruido aparecen como territorios relacionados con el silencio, la contemplación y la posibilidad de recuperar una conexión más directa con uno mismo. TRIVAN no atribuye necesariamente a esos lugares un carácter religioso: los utiliza como contrapunto frente a la saturación y superficialidad que cuestiona su filosofía.

Musicalmente, la banda traslada ese planteamiento hacia un metal extremo que combina agresividad y atmósfera y que busca estructuras capaces de acompañar el recorrido emocional de las letras. Crisis existenciales, mortalidad, sufrimiento, obsesión, resistencia y transformación personal aparecen de manera recurrente en el material que TRIVAN ha ido publicando.

Canciones como “Dark Malicious Desire”, “Blackened Heart's Pledge”, “Dance of Death” y “Abyss of Crawling Shadows” han ido mostrando diferentes caras de ese mismo universo. No forman necesariamente capítulos de una narración lineal, pero sí comparten una determinada manera de observar al individuo: enfrentado a sus impulsos, sus pérdidas, su mortalidad y aquellas partes de sí mismo que resultan más difíciles de aceptar.

Precisamente “Abyss of Crawling Shadows”, publicada el 24 de abril de 2026, permite comprender especialmente bien hasta qué punto esa oscuridad puede proceder de experiencias completamente reales. Detrás de toda su imaginería extrema existe un acontecimiento íntimo para Vanja: la muerte de Amon, su Cane Corso, después de casi trece años juntos.

La canción nació del silencio que permanece después de una pérdida de ese tipo: una casa que parece diferente, rutinas que desaparecen y la sensación de continuar esperando una presencia que ya no está. Vanja convirtió ese duelo en un descenso hacia un espacio de vacío y desesperación, pero decidió que el recorrido de la canción no podía terminar allí.

Por eso “Abyss of Crawling Shadows” avanza desde el derrumbe hacia la resistencia. La pérdida no desaparece ni queda solucionada mediante una conclusión artificialmente positiva. El personaje atraviesa el dolor, reconoce aquello que lleva dentro y finalmente decide continuar. Vanja lo define como un descenso a través del sufrimiento hacia las propias sombras: algo que comienza como un colapso y termina convertido simbólicamente en una coronación.

Ese origen resulta además interesante porque demuestra la distancia que puede existir entre la imaginería del metal extremo y aquello que realmente está contando una canción. Demonios, condenación, blasfemia, espíritus y abismos funcionan en “Abyss of Crawling Shadows” como lenguaje para representar un duelo personal. No constituyen necesariamente declaraciones religiosas o ideológicas, sino herramientas simbólicas con las que traducir una experiencia difícil de expresar literalmente.

La canción fue grabada, producida y mezclada por Dave Kaminsky en Studio Wormwood, mientras que Ryan Williams realizó la masterización. Y, sobre todo, terminó abriendo una puerta hacia la siguiente etapa de TRIVAN.

Esa continuación llegó con “Crowned with Dread and Power”, publicado el 25 de septiembre de 2026. La relación entre ambas composiciones es directa. Si “Abyss of Crawling Shadows” representaba la caída, el duelo y el descenso, “Crowned with Dread and Power” comienza precisamente después de ese punto: cuando toca levantarse sin fingir que aquello que provocó la caída nunca ocurrió.

La resistencia, en este caso, no consiste en escapar de la oscuridad, sino en recuperar el control dentro de ella. TRIVAN presenta la canción alrededor de conceptos como autoridad sobre uno mismo, disciplina y determinación. El individuo que atravesó el abismo anterior no regresa exactamente al estado en el que se encontraba antes; sale transformado por aquello que ha vivido.

Ahí aparece una de las constantes más reconocibles de la banda. La oscuridad rara vez constituye el destino definitivo de sus canciones. Puede ser sufrimiento, pérdida o conflicto, pero también un territorio que debe atravesarse para comprender algo sobre uno mismo. El objetivo no es negar las partes incómodas del individuo, sino incorporarlas al proceso de transformación que TRIVAN plantea alrededor de su música.

Todo ello conduce hacia Eternal Shore, el álbum que la banda tiene previsto publicar a finales de febrero de 2027. “Crowned with Dread and Power” formará parte del disco y representa un nuevo paso en el desarrollo de esa identidad que comenzó a definirse realmente después del parón provocado por la pandemia. TRIVAN continúa trabajando actualmente de manera independiente y sin sello discográfico.

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Publicado el 3 de octubre, 2026
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