AZRAEL – “Aquelarre” (Demons Records, 2025)
La legendaria banda granadina Azrael vuelve a la carga con su nuevo trabajo ‘Aquelarre’, disponible desde el 31 de octubre en formatos CD, K7 y LP —en ediciones negra y amarilla— a través de Demons Records. Este décimo álbum marca un regreso discográfico rotundo para un grupo que está a punto de cumplir 35 años de trayectoria y que demuestra seguir en plena forma.
En ‘Aquelarre’, los granadinos ofrecen una potente colección de temas cargados de melodías épicas para corear con el puño en alto, una balada profundamente emotiva y una regrabación especial de “Atrapado”, disponible exclusivamente en formato físico.
El disco cuenta con dos colaboraciones destacadas. Por un lado, Zoraida Vidal (Saedín) aporta los teclados en “Noche de Brujas”, “Duele” y “Ángel Desterrado”, reforzando la atmósfera épica y emocional de estos temas. Por otro, el exguitarrista Mario Gutiérrez participa con un solo de guitarra magistral en “Pobre Diablo”. Además, el propio Mario se ha encargado de la mezcla y el mastering del álbum, producido por Enrique Rosales y Pedro Sillero en los Z Estudios de Granada.
La formación actual de Azrael combina veteranía y energía renovada, con Marc Riera a la voz, Enrique Rosales y Óscar Espín en las guitarras, J. M. Salas al bajo y Tino Torres a la batería.
El disco arranca con “Mientras mi cuerpo aguante”, que empieza directamente con su estribillo a capela para que nada más comenzar se nos quede grabado en la mente y podamos cantarlo junto a la banda. Es un tema bastante melódico donde la parte más potente es el estribillo, muy pegadizo, directo y heroico, pensado para corearse desde la primera escucha. El solo de guitarra es genial y viene acompañado por unos riffs que invitan al cabeceo, mientras la interpretación vocal de Marc Riera muestra carácter y actitud en cada fraseo. Un gran comienzo de disco que te impulsa a seguir explorando lo que Azrael tiene preparado.
“Humanidad” comienza con la batería marcando un ritmo potente al que se van uniendo los demás instrumentos hasta desembocar en un sonido poderoso y enérgico. La voz de Marc Riera adquiere un matiz más oscuro para darle profundidad al tema, que se presenta más rápido que el anterior y con un enfoque claramente más Heavy, aunque muy limpio y bien definido. Con una base rítmica firme y un aire combativo, Azrael explora un sonido más denso sin perder la melodía que los caracteriza. Las guitarras de Enrique Rosales y Óscar Espín se entrelazan con precisión mientras la voz se mueve entre la rabia y la esperanza. Un corte con mensaje y pegada que mantiene la fuerza del álbum en pleno ascenso.
“Pobre Diablo” entra sin piedad con un arranque a toda velocidad que combina un doble bombo incansable y un punteo de guitarra afilado que ya anticipa la tormenta que se avecina. Es Heavy Metal de alta velocidad y calidad, directo y sin concesiones. La colaboración de Mario Gutiérrez deja huella con un solo magistral que eleva el tema y lo impulsa aún más. La letra se mueve entre la resignación y la lucha interior mientras la instrumentación oscila con naturalidad entre la fuerza y el sentimiento. Un equilibrio perfecto entre técnica y emoción que deja una sensación de puñetazo al pecho desde la primera escucha. Sin duda es de los momentos más potentes del disco.
“Noche de Brujas” se lanza al galope desde el primer segundo con una velocidad arrolladora y unos punteos afilados como navajas que regresan a lo largo del tema como si fueran sombras danzando alrededor del fuego. La colaboración de Zoraida Vidal en los teclados refuerza ese ambiente hechizante, aportando una capa atmosférica que envuelve la canción con un aura ritual. Los coros amplios del estribillo intensifican la sensación de aquelarre, mientras que la parte instrumental sorprende con un solo de teclados, que actúa como un conjuro previo al estallido de la guitarra y crea una sensación de frenesí ceremonial. Es un tema dinámico y poderoso que invita al cabeceo constante y que parece hecho a medida para incendiar los directos. El final llega con un derroche de energía de Marc Riera, que remata la canción con un aliento casi ceremonial.
“Tierra Prisionera” vuelve a abrirse paso con unos riffs que marcan su territorio desde el inicio, esta vez envueltos en una oscuridad más densa y una épica contenida que atraviesa todo el tema. Azrael baja las revoluciones para dejar que el dramatismo de la letra respire y que los arreglos melódicos tomen el mando, con un Marc Riera sobresaliente en cada matiz. Las guitarras tejen una textura envolvente que sostiene la tensión de principio a fin, reforzada por varios solos espléndidos que elevan el corte sin romper su atmósfera sombría. Un tema más pausado pero igual de penetrante.
“Dolor y Agonía” irrumpe con guitarras incisivas y una base rítmica poderosa que no da respiro. Aquí Azrael vuelve a pisar el acelerador y entrega una canción corta, directa y afilada, con todo lo que debe tener un tema de Heavy Metal. Un ataque frontal donde cada instrumento empuja con determinación y donde la banda demuestra que también sabe golpear sin rodeos..
Un piano abre “Duele”, la balada del álbum, y desde el primer acorde se siente esa herida abierta que pide ser escuchada. La mano de Zoraida Vidal al piano aporta una delicadeza especial, marcando el pulso emocional del tema con una sensibilidad que encaja a la perfección con su atmósfera vulnerable. Marc Riera aparece con su versión más sentimental, una interpretación contenida pero cargada de matices que lleva por completo el peso de la canción. Su voz transmite fragilidad, desahogo y verdad, como si cada frase naciera directamente del pecho. Cuando se incorporan los demás instrumentos lo hacen con suavidad y calidez, casi como un abrazo que intenta mitigar el dolor que atraviesa el tema. El piano regresa al final para poner la última nota, íntima y luminosa, cerrando un corte que toca fibras sensibles sin caer en excesos.
“Un Paso Más” deja atrás el sentimentalismo previo para devolvernos de golpe a la máxima intensidad. Es un corte veloz y afilado, con una voz más rajada y agresiva por parte de Marc Riera, una batería enérgica que empuja sin descanso y unos riffs vertiginosos que mantienen la adrenalina en lo más alto. Un tema ideal para el directo, de esos que encienden al público al instante y convierten la pista en una explosión de saltos y puños en alto.
“Ángel Desterrado” arranca con un aire muy épico, combinando riffs y batería rítmica envueltos en teclados que aportan una sensación cinematográfica. La aportación de Zoraida Vidal en los teclados realza esa atmósfera grandilocuente, elevando el carácter emotivo y casi celestial del inicio. Las guitarras adquieren un tono más dramático y la voz de Marc Riera proyecta melancolía y poder, transmitiendo emoción y fuerza a partes iguales. El estribillo es imponente y épico, uno de esos que se queda resonando incluso después de que termine la canción. La composición combina sentimiento, épica y profundidad, y el final, con un solo de guitarra acompañado por la cadencia de la batería, ofrece un cierre espectacular que deja al oyente con la sensación de haber vivido un momento realmente grandioso.
El cierre del álbum, en su versión física, llega con “Atrapado” (versión 2025), una mirada al pasado que conecta con los inicios de Azrael. Esta nueva versión del clásico de ‘Mafia’ (2000) se actualiza con una producción más pulida y una interpretación contundente que conserva toda la fuerza del original, con la base rítmica marcando un ritmo desenfrenado y unas guitarras que suenan casi como un aire de liberación. Marc Riera vuelve a dejar su sello personal con una interpretación cargada de intención. Es un homenaje al legado de Azrael y una manera perfecta de cerrar el disco.
‘Aquelarre’ es un disco que reafirma a Azrael como una de las bandas más sólidas y consistentes del Heavy Metal español. Combina potencia, melodía y emoción con un equilibrio perfecto entre temas rápidos, épicos y baladas sentidas. Azrael demuestra que la experiencia y la pasión no solo se mantienen, sino que se renuevan con cada golpe de guitarra. El sonido es nítido, la producción impecable y la interpretación refleja una banda en plena forma. Es un trabajo que honra su pasado mientras mira al futuro con determinación.
Un verdadero aquelarre de riffs, energía y corazón, digno de una banda que sigue escribiendo su propia leyenda.

Setlist
2 Humanidad
3 Pobre Diablo
4 Noche de Brujas
5 Tierra Prisionera
6 Dolor y Agonía
7 Duele
8 Un Paso Más
9 Ángel Desterrado
10 Atrapado











