CANO – “El Epílogo” (Autoeditado, 2025)
El músico y compositor CANO lanzará proximamente "El Epílogo", su tercer disco en solitario, con el que cierra la trilogía iniciada con "La Zozobra" y "La Encrucijada". Un viaje musical y emocional que ha explorado lo humano desde la crudeza, la introspección y el pulso del heavy más visceral. Este tercer capítulo ha sido grabado y producido por el propio José Cano en Volcano Estudios (Albacete), reafirmando su enfoque artesanal y autosuficiente, mientras que la mezcla y masterización, realizadas junto a Alberto Sales en Rockettes Studios (Castellón), aportan un acabado robusto, directo y sin artificios.
La formación base está compuesta por José Cano (voz y coros), Fernando Moya (guitarra y arreglos), José Luis Martínez (guitarra y arreglos), Javi Simarro (bajo) y Andrés Valenciano (batería). A ellos se suma una potente lista de guitarristas invitados que dejan su sello en distintos cortes: José Luis Martínez, Cecilio Sánchez‑Robles, Lorenzo Bascuñana, César Sanabria, Javier Hernández “Tortu”, José Javier Cebrián, Javier Patenas y Dani Arcos.
En el apartado visual, la portada ha sido diseñada por Fernando Nanderas, mientras que las fotografías promocionales,realizadas en Albacete, llevan la firma de Leyremo. Fiel a una filosofía que va a contracorriente de las tendencias actuales, CANO ha decidido no lanzar adelantos ni singles. En su lugar, apuesta por una edición física muy limitada en formato CD, incluyendo una versión de coleccionista con los tres discos de la trilogía, tarjeta firmada, pegatinas y otros detalles pensados para quienes aún valoran el ritual del formato físico. El álbum no llegará a las grandes plataformas digitales hasta más adelante, reforzando así la idea de un lanzamiento íntimo, honesto y dirigido a quienes siguen escuchando la música con las manos, los ojos y el alma.
El disco se abre con “El Epílogo”, una intro instrumental cargada de matices que parecen transportar al oyente a otra dimensión. Es un inicio introspectivo, casi ceremonial, que anuncia el cierre de un camino y actúa como puente entre las tres entregas de la trilogía. La atmósfera sugiere la duda existencial sobre si realmente habrá un final, envolviendo al oyente en un viaje que comienza con más preguntas que respuestas.
Unos riffs potentes abren “Rey de Reyes (Ozymandias)”, un corte que respira heavy clásico desde el primer compás. La voz se envuelve en guitarras y una base rítmica sólida que construyen un ambiente poderoso, mientras en la parte central el mensaje toma el protagonismo y adquiere un aire tenebroso que rompe el ritmo inicial y final de la canción. El solo, a cargo de José Luis Martínez (Toxovíboro, CANO), aporta brillo y contundencia a un tema cuya letra reflexiona sobre la arrogancia de los ídolos y su inevitable caída. El contraste entre la épica musical y la crítica lírica convierte este corte en un auténtico himno contra la soberbia, consolidando un inicio de disco tan poderoso como prometedor.
Unas guitarras alegres nos reciben en “No Pueden Pasar”, acompañadas de un silbido que invita a unirse a la causa: impedir que el odio atraviese nuestras fronteras. La energía de los riffs afilados y el ritmo desenfrenado transmiten la urgencia de la protesta, mientras CANO desgarra su voz para reforzar la combatividad del mensaje. El solo, a cargo de Cecilio Sánchez‑Robles (Ankhara, Bad Saint, Tequila Sunrise), añade dramatismo y potencia a un corte cuya letra se convierte en un manifiesto contra la intolerancia: “Hay que crear un nuevo lugar, donde los que odian no puedan entrar jamás”. Es protesta pura, con un estribillo que funciona como consigna y grito colectivo: “¡¡¡ No pueden pasar !!!”.
En “Indomable” el ritmo se vuelve más pausado que en los cortes anteriores, pero con la contundencia de riffs oscuros y pesados que golpean como puñetazos. La atmósfera transmite tensión y resistencia, mientras el solo de Lorenzo Bascuñana (Destierro, Centinela, Psicodelicia, Mass Death Machine, Incordian) aporta fuerza melódica y velocidad, elevando la intensidad del tema. La letra recurre a la metáfora de la luz y el instinto como fuerzas vitales, “Ser como el hierro al defender… Ser como acero al no ceder”, para construir un canto a la perseverancia, a la firmeza y a la voluntad de no ceder ante la adversidad.
“¿Quién da Más?” arranca con un sonido muy rockero que evoca a la vieja guardia del rock nacional, desplegando un groove directo y contagioso. El largo solo de César Sanabria (Sin Comentarios, Barrigada) aporta un aire clásico que refuerza la esencia del tema. La letra se convierte en una crítica mordaz al negocio de la música y a la lucha generacional, con frases tan incisivas como “La música es negocio, y nada puede ir mal”. El tono irónico denuncia cómo el dinero condiciona la escena, mientras CANO remata el corte con una interpretación vocal poderosa que deja clara su capacidad de dominar el registro y transmitir fuerza. Ese grito final no es solo un despliegue de potencia, sino también una forma de rebelarse contra el propio sistema musical, un gesto de resistencia que convierte la canción en declaración de principios.
Riffs y punteos afilados, acompañados de coros lastimeros, abren “La Decisión”, un tema que irrumpe con fuerza para recordarnos que toda elección marca un punto de no retorno. La certeza de que la decisión tomada será la definitiva se refleja en versos como “Es la hora de mi decisión, de ser mejor”. La parte instrumental se tiñe de dramatismo con una risa sarcástica y misteriosa que rompe la tensión y da paso al solo de Javier Hernández “Tortu” (Centinela, Baja California), incisivo y melódico a la vez. Se trata de un corte confesional, donde la música acompaña la tensión de un pacto íntimo con uno mismo, entre libertad y sacrificio, convirtiéndose en un retrato sonoro de la lucha interior.
“El Sello Perdido” comienza con sonidos pesados, cargados de dolor, que se funden con una base poderosa y veloz, generando un contraste de tempo que intensifica el dramatismo. Los riffs densos y la percusión firme construyen un ambiente oscuro y ritual, reflejo de una letra que denuncia la repetición de la violencia y la decadencia humana. La voz se abre paso con tono grave y solemne, como narrando un ciclo interminable de odio y enfrentamientos entre pueblos. El solo de José Javier Cebrián (Éxtasis, Hacha) aporta un matiz melódico que no suaviza la crudeza, sino que la subraya, reforzando la sensación de estar ante un corte que es tanto un lamento como una advertencia.
“Sueños” se abre con sonidos místicos, casi arabescos, que envuelven al oyente en una atmósfera espiritual. La voz profunda de CANO, como llegada desde otra dimensión, refuerza esa sensación de trascendencia mientras la base instrumental mantiene la línea poderosa y cargada de contraste emocional que caracteriza al disco. El solo de Javier Patenas (Myntra), elegante y expresivo, irrumpe a la par que un grito desgarrador del vocalista, creando un momento de intensidad que se convierte en el corazón del tema. La música refleja la dimensión lírica: un respiro emocional que habla de deseos, juventud y conexión más allá de lo tangible.
“Ira” arranca con un guiño inicial a Judas Priest, y desde ese primer instante se desata la velocidad y la agresividad que marcan el carácter del tema. Los riffs afilados y la base rítmica acelerada transmiten la rabia como combustible vital, mientras la voz de CANO se convierte en un grito de protesta que mezcla energía rockera con denuncia social. La atmósfera es pura electricidad, reforzada por el estribillo que estalla en un clamor colectivo: “¡¡ Ira !! Fuerza y rabia en dosis de electricidad”. Los dos solos de Dani Arcos (Bloodhunter, Adventus) coronan el corte con precisión y fiereza, cerrando el disco con un estallido que resume la esencia del metal: velocidad, furia y resistencia convertidas en música.
Más allá de cerrar una trilogía, “El Epílogo” no es solo un disco, es la culminación de un viaje creativo que CANO ha construido con honestidad, convicción y una profunda conexión con el heavy y el rock más clásico. Con producción cuidada, banda sólida y colaboradores que elevan cada corte, se convierte en un cierre digno, emocional y contundente. Es testamento y celebración, un trabajo escrito con cicatrices, guitarras afiladas y palabras que golpean tanto como los riffs, y en el metal eso siempre deja huella.

Setlist
Rey de Reyes (Ozymandias)
No Pueden Pasar
Indomable
¿Quién da Más?
La Decisión
El Sello Perdido
Sueños
Ira











