DÜNEDAIN - ‘Érase’ (Beatclap Music, 2025)
Seis años después de su último trabajo ‘Memento Mori’, la banda abulense Dünedain regresa con ‘Érase’, su sexto álbum de estudio, que vio la luz el 7 de noviembre de 2025 editado por Beatclap Music. Grabado en los estudios Sonido XXI y Rock Lab, mezclado y arreglado por Dan Díez (Tierra Santa) y masterizado por el legendario Leon Zervos (Aerosmith, Iron Maiden, Muse), el disco representa el salto más ambicioso de su carrera: un sonido más internacional, más maduro y con una producción de primer nivel.
Todo ello da forma a un disco donde cada instrumento encuentra su espacio, con guitarras robustas, una base rítmica sólida y al virtuosismo vocal que aporta la combinación de las voces de Tony Delgado y Carlos Sanz que refuerza el marcado enfoque narrativo del álbum. ‘Érase’ se presenta así como una nueva demostración de calidad compositiva, madurez sonora y personalidad, confirmando que Dünedain siguen escribiendo su historia con paso firme dentro del Heavy Metal nacional.
El artwork, obra de Marcos Rodríguez (Mägo de Oz), refuerza el carácter épico y melódico de un álbum que la propia banda describe como “su mejor obra hasta la fecha”. Desde su debut en 2007 con ‘La Luz De Mi Oscuridad’, Dünedain han construido una trayectoria sólida dentro del Heavy Metal melódico español, con hitos como ‘Buscando El Norte’, ‘Mágica’, ‘Pandemonium’ o ‘Memento Mori’. Ahora, con una formación más cohesionada que nunca —Tony Dünedain (guitarra solista, voz y coros), Carlos Sanz (voz y coros), Mariano (guitarra rítmica), Alberto P. Velasco (bajo) y Miguel Arias (batería)—, el grupo vuelve dispuesto a demostrar que su historia sigue muy viva.
El disco se abre con una auténtica tormenta de energía que golpea como un directo a la mandíbula. “Oh yeah!” arranca con el estribillo a capela, una invitación clara a aprendérselo desde el primer segundo y a entrar en comunión con la banda desde el inicio. Tras ese arranque, aparece de inmediato el sonido de guitarra tan característico de Dünedain, con riffs poderosos y pegadizos que se clavan sin esfuerzo y un ritmo que invita a moverse sin pensar, mientras el estribillo termina calando gracias a su sencillez y efectividad. No hay rodeos ni artificios innecesarios, solo energía directa y la sensación de que el álbum arranca con el puño en alto. Un tema concebido claramente para el directo, de esos que prometen convertirse en uno de los momentos más celebrados del repertorio.
“La Misma Canción” fue el segundo adelanto del disco y protagoniza una de esas situaciones curiosas que solo pasan cuando conoces bien a una banda. Cuando la escuché por primera vez la sensación era tan familiar que pensaba que me había equivocado al seleccionar el tema, ya que sus riffs, ritmo y estribillo me remitían de forma inmediata a “Unidos”. Durante unos segundos me surge la duda, detengo la reproducción, vuelvo a pulsar el play, hasta caer en la cuenta de que, efectivamente, es, en su base, “La Misma Canción”, solo que con una letra distinta. Al igual que “Unidos”, estamos ante una canción característica de Dünedain, potente, melódica y tremendamente pegadiza, sostenida por una gran dupla vocal que vuelve a funcionar a la perfección. Sin embargo, precisamente por su parecido tan evidente, el tema aporta poco a nivel de novedad dentro de su discografía, funcionando más como un guiño a su fórmula clásica que como un paso adelante.
Un comienzo pausado y de ritmo marcial abre “Érase”, la canción que da nombre al disco y su auténtico núcleo conceptual. El peso recae en las voces, que marcan el pulso del tema con una naturalidad impecable. Es una delicia escuchar cómo Tony y Nando se complementan, alternando líneas por separado y uniéndose en armonías que elevan la narrativa. De ritmo más contenido que los temas anteriores, la canción se desarrolla como un cuento contado al calor del fuego, dejando que la historia se despliegue poco a poco. Las guitarras acompañan ese tono narrativo, reforzando la sensación de estar ante el inicio de una leyenda. Musicalmente, “Érase” funciona como un viaje que abre capítulos, que invita a renacer y a reinventarse sin perder la identidad que define a Dünedain. Solo desentona su final en fade out, un recurso que aquí resta fuerza a un tema que, por lo demás, brilla por su intención y su carácter.
Con “Pandora” se recupera el ritmo más enérgico del disco, con las guitarras sonando con una potencia arrolladora y una base rítmica que marca un pulso frenético. Los riffs se abren paso como si destaparan una caja repleta de secretos prohibidos, creando un ambiente inquietante que acompaña perfectamente el concepto del tema, siempre moviéndose entre lo prohibido y lo inevitable. Las voces vuelven a situarse a un nivel sobresaliente, confirmando que Tony Delgado y Carlos Sanz forman una de las mejores parejas vocales del panorama nacional. La parte instrumental resulta espectacular, con un solo de guitarra fascinante que eleva la canción a otro nivel. El estribillo actúa como un auténtico grito de guerra, “sigo en pie, yo nací para ser libre…”, dejando claro su carácter combativo. Un tema que promete ser demoledor en directo y que, sin duda, va directo a mi playlist.
“Silencio” nos sumerge en un medio tiempo de tono más oscuro, donde el bajo gana terreno y las voces se tiñen de una gravedad casi ritual, como si temieran la llegada inevitable de ese silencio que todo lo envuelve. Aquí el silencio no es ausencia, sino ruido interior. El tema se mueve en terrenos introspectivos, jugando con dinámicas y atmósferas que crecen poco a poco, transmitiendo ese instante en el que todo parece quieto por fuera, pero por dentro la tormenta sigue rugiendo con fuerza. La banda entrega una composición cargada de sensibilidad, con un trabajo vocal sobresaliente y una instrumentación que respira, dejando espacio para que cada matiz cobre sentido. En su parte instrumental la guitarra se marca un riff que parece llorar, abriendo paso a un solo magnífico que intensifica la sensación de desahogo emocional. El final en fade out, que en otros cortes puede restar impacto, aquí funciona a la perfección, el silencio llega de forma progresiva, inevitable, como parte natural del propio relato sonoro.
“Hijo Rojo” mantiene un tempo similar al del tema anterior, apoyándose en un ritmo contenido sobre el que las guitarras suenan más pesadas y densas. La presencia del sintetizador aporta una atmósfera más recogida, casi ceremonial, reforzando ese clima de introspección que envuelve la canción. La canción se mueve en un terreno visceral y casi ritual, con un tono crudo y combativo. Las guitarras dibujan un paisaje ardiente, rugiendo con un carácter casi marcial, mientras la voz transmite identidad y pertenencia, como si el protagonista cargara un legado marcado a fuego en la piel. La parte instrumental vuelve a ganar un notable peso emocional, reforzando la sensación de estar ante un tema que arde desde dentro. Y sí, también termina en fade out, hacía tiempo que no encontraba un disco de metal con tantos finales así.
Con “La Herida” se dejan atrás los ritmos más pausados para volver de lleno al sonido inconfundible de Dünedain. Riffs potentes y pegadizos, un ritmo alto que empuja sin descanso y un intercambio de voces que marca la diferencia, alternándose con precisión y potenciando la carga emocional del tema desde el primer momento. Las melodías se abren paso como un corte que no termina de cerrar, mientras la instrumentación acompaña con un equilibrio perfecto entre fuerza y vulnerabilidad. El final, claramente pensado para el directo, remata la canción con el sonido de un cañonazo que promete convertirse en uno de los momentos más celebrados del concierto. Un tema que, nada más escucharlo, sabes que acabará formando parte de muchas playlists.
“Fénix” fue el primer adelanto del disco y una auténtica declaración de intenciones sobre lo que iba a ser ‘Érase’. Arranca con guitarras acústicas contenidas, como si nos guiara desde la oscuridad hacia la luz, hasta que el tema renace de las cenizas con fuerza y un ritmo vertiginoso que atrapa desde el primer segundo. La canción se eleva con un tono épico y luminoso, transmitiendo superación y resistencia. Velocidad, melodías afiladas, un estribillo épico, solos magistrales y los característicos intercambios de voces construyen un desarrollo ascendente que simboliza la caída y el posterior resurgir. El cierre, completamente instrumental, es una auténtica oda al Power Metal: brillante, técnico y emocional. Un tema que ya hemos podido escuchar en directo y que es, sin duda, un temazo destinado a convertirse en uno de esos himnos marca de la casa.
El cierre del álbum llega con “Némesis”, un tema que mira hacia el interior y adopta un tono más oscuro y reflexivo. Lejos de la épica luminosa de otros cortes, aquí Dünedain optan por una balada que funciona como un ajuste de cuentas final tras todo el viaje recorrido, dejando una sensación de cierre que invita a la introspección. Los teclados envuelven la canción con una atmósfera densa y emocional, aportando ese ambiente de recogimiento que sostiene el peso del tema. La voz se mueve entre la vulnerabilidad y la determinación, reforzando la idea de enfrentarse a uno mismo antes de dar por concluida la historia. El final llega con un único golpe de guitarra que se desvanece lentamente, poniendo punto final al disco de forma sobria y simbólica, como si la última palabra quedara suspendida en el aire.
‘Érase’ no solo marca el regreso de Dünedain, sino que reafirma su esencia. Es un disco que confirma que siguen siendo fieles a su ADN: Heavy Metal melódico, épico, emocional y construido sobre una identidad que no han perdido ni un segundo. Cada canción muestra un equilibrio perfecto entre riffs potentes, desarrollos épicos y momentos introspectivos, pero son las voces de Tony Delgado y Carlos Sanz las que realmente elevan el conjunto. Su interpretación actúa como hilo conductor del álbum, creando matices, aportando personalidad y sosteniendo la emoción y la épica de principio a fin.
Con temas concebidos tanto para arrasar en directo como para disfrutarlos en casa, el disco consolida su posición en la cima del Heavy Metal melódico en español y demuestra que la banda sigue avanzando sin renunciar a lo que la hace única.

Setlist
2. La Misma Canción – 4:33
3. Érase – 5:04
4. Pandora – 5:46
5. Silencio – 5:32
6. Hijo Rojo – 5:17
7. La Herida – 4:02
8. Fénix – 5:08
9. Némesis – 3:30











