PARADISE LOST - "Ascension" (Nuclear Blast 2025)
Después de más de tres décadas en activo, Paradise Lost presenta Ascension, su decimoséptimo álbum de estudio. El grupo de Halifax, reconocido como uno de los pioneros del gothic metal, ha recorrido diferentes territorios sonoros a lo largo de su trayectoria: desde los orígenes ligados al death/doom, pasando por la sofisticación melódica de los noventa, hasta los experimentos electrónicos de finales de esa década. En este nuevo trabajo no hay giros inesperados ni cambios radicales, pero sí una muestra de la capacidad de la banda para integrar sus distintas etapas en un mismo lenguaje.
El álbum reúne diez composiciones que recorren diferentes facetas del sonido de Paradise Lost sin perder unidad. Serpent on the Cross marca el inicio con un riff denso y pesado, propio del doom más clásico, que pronto se abre hacia un tramo más acelerado y afilado. Esa tensión entre lo sombrío y lo directo atraviesa buena parte del disco, que, aunque integra elementos de distintas etapas de la banda, termina destacando por un carácter especialmente oscuro, cercano al espíritu de los trabajos más añorados de Paradise Lost. Ese mismo espíritu aparece en cortes como la cruda Salvation, un excelente tema, y el más largo del disco, donde Nick Holmes pone en juego su habilidad para plasmar esa crudeza emocional que maneja con sus diferentes registros vocales, desde guturales a voces limpias, y donde la banda apuesta por una contundencia más tradicional, apoyada en riffs pesados que evocan la fuerza de discos como Icon o Draconian Times.
El propio Nick Holmes comentó que parte del carácter de Ascension proviene de la experiencia de regrabar Icon en 2023, influencia que se nota especialmente en el enfoque vocal. Esa huella ya se percibía en el primer adelanto, Silence Like the Grave, una canción que combina un pulso más enérgico con riffs firmes y un estribillo cargado de oscuridad melódica. Otro ejemplo en esa línea es Diluvium, que arranca con un enfoque claramente doom, marcado por un tempo denso y arrastrado, y que gira hacia un registro más cercano al heavy clásico. Las guitarras toman protagonismo en esa transición, aportando un ritmo más veloz y enérgico que contrasta con la pesadez inicial.
El peso de las guitarras de Greg Mackintosh define desde el inicio el tono sombrío y denso de Tyrant’s Serenade. Desde sus primeros acordes, la canción construye un muro sonoro que no solo define el tono de su tramo en el disco, sino que también recupera —y refina— el ADN más gótico y melancólico de la banda. Es una canción que avanza con firmeza y pesadez, guiada por riffs pesados y melódicos. Cada riff tiene esa cadencia solemne y aplastante que Mackintosh perfeccionó durante décadas, y aquí encuentra un equilibrio impecable entre agresividad y belleza sombría. La voz de Holmes oscila entre lo gutural y lo limpio, en una interpretación que refuerza el tema de la canción: la memoria distorsionada por la pérdida, y cómo el dolor se reactiva con el paso del tiempo. Holmes lo describe como la presencia de una voz interna que sabotea todo consuelo.
En Lay A Wreath Upon the World, la voz de Holmes se sostiene sobre una base sencilla de guitarra acústica y violines, en un inicio contenido que poco a poco se adentra en un tono más sombrío. El bajo de Steve Edmondson va ganando presencia, hasta desembocar en un solo final de Mackintosh que aporta el cierre perfecto.
Sirens refleja el lado más abiertamente metálico del grupo, con un ritmo firme y directo que se apoya en la contundencia, pero siempre envuelto en la melodía oscura que define su sonido. En la misma línea aparece Deceivers, que comparte esa rudeza estructural, aunque con una atmósfera más melancólica y la incorporación de registros vocales más guturales y profundos que refuerzan el contraste. The Precipice funciona como un cierre ideal para el disco y, personalmente, como uno de sus momentos más destacados. Es un tema marcado por una oscuridad constante y una fuerte carga emocional, que se abre con un piano sombrío y se apoya en un ritmo denso y decadente. La atmósfera desprende melancolía y un aire de resignación que lo impregna todo. Nick brilla especialmente aquí, alternando con acierto una voz limpia y como derrotada con pasajes guturales que refuerzan la intensidad. Intensidad que se remarca con uno de los mejores solos de guitarra de Ascension.
La voz de Holmes es el hilo conductor de Ascension. Alterna registros limpios y graves, con pasajes más ásperos, transmitiendo siempre un peso emocional que conecta con las letras, centradas en la muerte, la fragilidad y la religión como refugio frente al miedo. La producción del propio Mackintosh mantiene el balance entre contundencia y atmósfera: guitarras nítidas y protagonistas, una base rítmica sólida y pequeños detalles como pianos o coros que aportan color sin distraer del núcleo del disco.
Ascension funciona como un punto de encuentro de todas las etapas de Paradise Lost. Cada canción parece tomar algo de su pasado, pero el resultado es compacto y coherente. Para los seguidores de siempre, ofrece guiños reconocibles; para quienes se acercan por primera vez, es una muestra clara de lo que la banda representa. Uno de los pilares esenciales del género. Paradise Lost sigue firme en su identidad después de 35 años. Nos deja un disco sólido y honesto que reconecta con su pasado, algo que muchos de los que hemos seguido a la banda desde sus inicios, agradecemos enormemente. Es un álbum consistente, variado dentro de sus márgenes, y capaz de mostrar que, incluso sin reinventarse, la banda mantiene intacta su relevancia en el terreno del gothic metal oscuro.

Álbum: "Ascension"
Setlist
2. Tyrants Serenade 04:20
3. Salvation 07:07
4. Silence like the Grave 04:46
5. Lay a Wreath upon the World 04:51
6. Diluvium 05:47
7. Savage Days 03:54
8. Sirens 04:46
9. Deceivers 03:37
10. The Precipice 05:42












Como My dying bride, Paradise Lost son eternos en la rama del Doom/Death Metal, incluso en sus épocas experimentales, técnicamente son magistrales (sus directos son excelentes). Su música construye un discurso de transfondo, tanto en lo atmosférico como letrísticamente. Este nuevo álbum, muy significativo su título como consagración a su carrera; aglutina la pura esencia de Paradise Lost. Tras escuchar el disco seis veces seguidas, apreciando los matices de cada canción, puedo decir que va a ser un reto sacar su próximo disco ya que este roza la excelencia (Nota 9/10).