Aschen comenzó como un proyecto personal tuyo en 2022. Cuando empezaste a escribir las primeras canciones, ¿tenías ya una visión clara de lo que querías que fuera la banda o fue algo que fue tomando forma poco a poco?
Fue algo que fue tomando forma muy poco a poco. De hecho, aunque tenía una guitarra por casa desde chaval, estaba más bien de adorno, y apenas sabía hacer unas quintas. La cosa es que en esa temporada a veces nos juntábamos unos amigos para hacer música, y yo tocaba la batería. Como el rock que tocábamos cada vez se hacía más sencillo, empecé a hacer algunos riffs para llevar al local de ensayo y vi que funcionaban. Dejamos de tocar juntos y entonces me dije, si he podido hacer alguna canción de rock sencillo, a lo mejor puedo hacer algo de metal (que es mi estilo favorito), ¡anda que no hay grupos de black metal técnicamente super sencillos! Y así empecé poco a poco a componer canciones a la vez que aprendía a tocar la guitarra.
Mis gustos en el metal extremo son muy variados, pero tenía claro que quería hacer un black metal no demasiado monótono, con más de una marcha y sin cortarme a la hora de incluir deferentes influencias.
Muchas bandas nacen como proyectos colectivos desde el principio, pero Aschen surge como una visión individual. ¿Crees que eso ha influido en el carácter más conceptual o introspectivo de la música?
Desde luego ha influido en lo que a letras se refiere ya que quizás sea el aspecto más personal del disco y seguro que habrían surgido temas totalmente diferentes si más gente se hubiera involucrado en ellas. En cuanto a la música, no te sabría decir. Seguramente Aschen hubiera sido otra cosa de haber incorporado composiciones de la gente que me ha ayudado.
Tras la demo de 2023, ¿hubo algún momento concreto en el que sentisteis que el
proyecto había alcanzado una identidad lo suficientemente definida como para dar el
salto a un álbum completo?
Cuando decidí abrir el proyecto ya tenía doce o trece canciones compuestas a falta de las letras y mi idea era ir directos a por el disco. Lo que pasa es que luego la cosa se atascó un poco por diversas razones y viendo que el disco se retrasaría mucho, decidimos sacar la demo para tener algo con lo que presentarnos, definir el sonido y no hacer la espera tan larga.
El nombre Aschen es una palabra que puede evocar diferentes imágenes y significados según el contexto. Puede remitir a las cenizas tras la destrucción, pero también aparece en referencias culturales muy distintas, desde la Confederación Aschen en Stargate hasta su uso en la historia y el lenguaje alemán, e incluso en el ámbito artístico. En tu caso, ¿de dónde surgió exactamente el nombre y qué significado tiene para ti dentro del universo conceptual del proyecto?
No tengo muy presentes el resto de nombres que se barajaron, pero Aschen salió en una lluvia de ideas en la que aparecieron propuestas de todo tipo. Al final me decanté por ese, que además surgió bastante tarde, porque es una palabra que sugiere muchos significados distintos, tanto positivos como negativos. La ceniza puede remitir a la destrucción, aunque no de forma directa, pero también a lo ritual, a la fertilidad o incluso a cierta idea de la intrascendencia de la materia. En cuanto al idioma, viví tres años entre Austria y Alemania y me gusta mucho como suenan algunas palabras en alemán.
Creo que, igual que el propio nombre, la música de Aschen tiene muchas caras, está llena de matices y no es fácil de encasillar.
En vuestras letras aparecen conceptos como la fractura interna del ser humano, el
colapso social o la degradación del entorno natural. ¿Hasta qué punto estas ideas
reflejan tu visión del mundo actual?
Es más que evidente que el mundo va mal: guerras, desigualdad, degradación del medio ambiente, extinción de especies… Hay que estar ciego para no verlo, y mi opinión es que el culpable de todos estos desastres es el ser humano y su incapacidad de encontrar sentido a su vida. ¿Cómo puede alguien creer que acumular más riqueza de lo que podría gastar en 1000 vidas le va hacer feliz? ¿Qué clase de agujero hay en el alma de estas personas para ser totalmente insensibles al sufrimiento que saben que provocan? Creo que es responsabilidad de todos mejorar como personas y así contribuir a un mundo mejor pero obviamente, hay unos pocos que deberían replantearse sus vidas con una mayor urgencia.
Todas estas ideas se reflejan en el disco, aunque de una manera no tan explícita, más bien metafórica.
El título del disco sugiere una búsqueda constante e interminable. ¿Qué representa
exactamente esa búsqueda dentro del universo conceptual del álbum?, ¿Consideras que el black metal es un vehículo adecuado para explorar cuestiones
filosóficas o emocionales profundas?
A lo que se hace referencia es a la búsqueda de la plenitud o al abandono del sufrimiento. Esta es la gran tarea del ser humano mientras vive y cada uno la enfoca de una manera diferente, con más o menos éxito y generalmente con un impacto en su entorno, bien sea positivo o negativo.
Creo que el black metal es un género perfecto para abordar este tipo de cuestiones por su intensidad emocional.
Utilizas tanto inglés como euskera para expresarte. ¿Cómo influye vuestra lengua
materna en la forma en que construyes las letras y las atmósferas del disco?
El black metal históricamente ha estado muy ligado a identidades culturales locales.
¿Sientes que vuestra música refleja de alguna manera el entorno o la cultura de dónde vienes?
La decisión de cantar en inglés se debe principalmente a que la gran mayoría de mis grupos favoritos cantan en ese idioma, pero la verdad es que hacer las letras en inglés ha sido una tarea extremadamente laboriosa para una persona sin mucha costumbre de escribir y que no domina el idioma al 100%. En ese sentido, utilizar una de mis lenguas maternas ha sido un alivio ya que todo surgía de modo mucho más fluido y podía cuidar mucho más las rimas, el significado exacto de cada palabra, la sonoridad etc. De manera intuitiva había canciones que me pedían un idioma u otro.
No diría que hay una conexión directa entre nuestra música y nuestra identidad territorial más allá del uso del euskera y quizás de la conexión con los bosques que se menciona en Azken Arbolak (Los últimos árboles). Por lo demás, no hay referencias directas a la cultura vasca o la mitología en las letras ni tampoco instrumentos folklóricos, influencias de la música tradicional, etc.
Aunque hay pasajes rápidos y agresivos, el álbum se apoya mucho en atmósferas densas y en un uso bastante marcado de la melodía, como se puede apreciar en los dos primeros cortes; Sasi Santuaren Amiltzea o From the Depths of Decay. ¿Había una intención clara de expandir vuestro sonido hacia terrenos más dinámicos y emocionales dentro del black metal?
Si, digamos que en parte ha sido una decisión consciente. A lo mejor más que hacer hincapié en la melodía, que ha sido algo más espontáneo, lo que sí he buscado ha sido el dinamismo de las canciones. He compuesto mucho con la batería en mente, buscando cambios y variedad de ritmos. A veces, por inercia, si la guitarra iba rápida programaba blast beats, pero intenté evitar la monotonía y reservarlos para los momentos realmente más agresivos.
En lo referente a la emocionalidad, también ha sido algo elegido. Soy muy fan de grupos que tienen una visión totalmente despiadada y agresiva del black metal como Marduk por ejemplo, uno de mis grupos favoritos, pero me ha apetecido hacer algo que despertara un espectro de emociones más amplio.
The Forsaken Redeemer tiene un peso muy particular dentro del álbum, tanto por su
densidad como por su carga emocional. ¿Diríais que es uno de los temas que mejor
define el espíritu de The Never Ending Search?
Sí y no. Como tú bien dices es una de las canciones que más destacan en el disco y aunque recoge muchas de las señas de identidad de Aschen como la combinación de agresividad y melodía, los cambios de ritmo etc. también tiene cosas que solo aparecen en esta canción y que la hacen única y diferente al resto: un ritmo muy lento y repetitivo al principio, las terceras guitarras de aire oriental, la guitarra acústica, la voz limpia y hablada…
Sin duda es una canción especial para mí y una de mis favoritas del disco.
The Last Glow presenta un escenario casi post-apocalíptico donde la humanidad
sobrevive alimentando una única llama. ¿Qué os interesaba transmitir con esa imagen dentro del concepto del álbum?
Metafóricamente, la llama se relaciona con la insatisfacción existencial del ser humano: un fuego insaciable que devora todo lo material y que sólo puede apaciguarse a través de la vía espiritual, transformando al individuo en la llama misma que se extiende por el universo.
Conecta bien con la idea central del álbum y a la vez es uno de los temas en los que más se desata la agresividad y la oscuridad, convirtiéndola en otra de las canciones singulares dentro del disco.
Después de un recorrido marcado por tensión y oscuridad, Amal introduce un cierre
instrumental más abierto y luminoso. ¿Representa este tema algún tipo de resolución
dentro del viaje del álbum o más bien una continuación de esa búsqueda?
Sí, de alguna manera por ser instrumental, bastante tranquila y tener una distorsión algo más limpia al principio, representa una especie de cierre diferenciado para el disco. Aunque tiene un toque más luminoso, a mí me provoca sentimientos encontrados entre la melancolía, la resignación, la esperanza, la rabia contenida, etc. Definitivamente, la sensación es de inconclusión, la búsqueda sigue… de ahí también haber acabado el disco con un fade out.
En las primeras etapas colaboraste con Igor Valle y posteriormente entró Atauzz.
¿Cómo cambió la identidad musical del proyecto cuando dejó de ser una visión
completamente solitaria?, o sigues llevando el peso en cuanto al concepto y
composición de los temas?
Las canciones ya estaban compuestas cuando Igor y, posteriormente, Atauzz comenzaron a colaborar, por lo que la identidad musical ya estaba bastante definida. No obstante, ambos son grandes compositores y creo que eso se ha notado en las líneas de bajo, tanto en la demo como en el disco. Lejos de limitarse a seguir lo marcado por la guitarra, aportan otras melodías y matices que han enriquecido mucho los temas. De hecho, recuerdo especialmente cuando Igor me pasó las primeras pistas: al tener las canciones tan machacadas solo con guitarra, necesitaba tres o cuatro escuchas para asimilarlas con el bajo, ya que incorporaba melodías totalmente nuevas, con mucho carácter y presencia. Con Atauzz fue parecido, aunque digamos que ya me pilló más preparado.
Grabasteis el disco en Atala Studios y la masterización corrió a cargo de Toni Lindgren en Fascination Street Studios. ¿Cómo influyó ese proceso en el resultado final del álbum?
La elección de los Atala Estudios fue algo muy fácil. Iñigo Irazoki, técnico de los estudios, es un tío ultra profesional y, a la vez, un viejo y gran amigo que me ha ayudado desde los primeros días del proyecto. No te puedes imaginar la de veces que me ha echado un cable desde que empecé a trastear grabando en casa…
En el black metal funcionan muchísimos tipos de producción, desde lo más chatarrero hasta sonidos muy refinados, y además tampoco considero que el metal sea un género que destaque por la producción, ya que todo suele quedar muy apretado en las mezclas. Por eso confié mucho en el criterio de Iñigo, que tiene un abanico de influencias muchísimo más amplio que el mío. No buscaba que el disco sonara a tal o cual estilo, sino que sonara bien, en el sentido amplio de la palabra. Me pidió que le llevara un par de discos que me gustaran por el sonido y, a partir de ahí, confié al 100 % en su criterio. Él se encargó de combinar diferentes amplis y de buscar la distorsión adecuada para las guitarras, y tuvo casi total libertad a la hora de hacer las mezclas, que, para mi gusto, han quedado de lujo.
En cuanto a la elección de los Fascination Street, yo tampoco tenía ninguna idea, pero Iñigo me decía que había tenido malísimas experiencias con masterizaciones que se cargaban la mezcla, y decidimos buscar un estudio de renombre. En ese sentido, hasta él flipó con el respeto de Toni Lindgren por la mezcla original y solo hubo que pedirle alguna mínima corrección.
Trabajar con un estudio y un ingeniero asociados a bandas de gran nivel internacional, ¿os hizo replantear de alguna manera vuestras expectativas para el proyecto?
Sí, iluso de mí, pensaba que a lo mejor lo de la masterización en los Fascination Street Studios (Dimmu Borgir, Kreator, etc.), además de garantizarnos un sonido mejor, podría ser un reclamo para abrirnos las puertas de sellos más grandes. La realidad es que hoy en día hay miles de bandas con un sonido súper profesional, e incluso otras que, sonando peor, pueden resultar más interesantes para el público o los sellos por otras cualidades.
Con este debut habéis definido una identidad bastante marcada. ¿Sientes que este disco representa plenamente lo que es Aschen o todavía estáis en proceso de descubrimiento?
Hay ya unas cuantas nuevas canciones muy avanzadas y yo creo que mantienen la identidad creada en The Never Ending Search. Sin embargo, creo que la variedad de influencias es también parte de nuestro ADN y también hay cosas en los temas nuevos que pueden resultar novedosas. No pongo muchas líneas rojas en cuanto a la composición y seguro que nuestro sonido sigue evolucionando e incorporando diferentes sonoridades.
¿Cómo surgió el contacto con Wormholedeath y qué os convenció para trabajar con
ellos?
Contactaron con nosotros tras editar la demo y nos pusimos de nuevo en contacto con ellos después de haber tanteado sin éxito otros sellos más grandes. Básicamente llegó un momento en el que pensamos que la oferta era lo suficientemente buena como para dejar de buscar otras opciones.
Para una banda relativamente nueva, lanzar el debut a través de un sello internacional puede ser un gran salto. ¿Qué expectativas tenéis respecto a la difusión del álbum?
Por más que WormHoleDeath sea un sello internacional, es un sello modesto, y modestas son también nuestras expectativas. Siendo un grupo nuevo creo que me doy por satisfecho si la gente comienza a conocernos en nuestra zona o a nivel nacional.
Por ahora estamos contentos con la promoción previa al lanzamiento y aún está por ver cómo será la difusión, pero más que expectativas, lo que tengo es curiosidad. ¿Comprará alguien el disco en Japón? ¿Tendremos algún fan en Estados Unidos?
En cuanto al directo, ¿veis a Aschen sobre un escenario en algún momento o concebís el proyecto principalmente como una entidad de estudio?
Por ahora Aschen seguirá siendo un proyecto de estudio. Me encantaría llevar el grupo a los escenarios, pero bastante me costó encontrar un bajista como para encontrar batería, otros guitarristas, etc. Y claro, no es solo eso, luego hay que sacar tiempo para ensayar, encajar fechas para los conciertos, etc. Lamentablemente por ahora es inviable.
Después de todo el proceso de composición y grabación de The Never Ending Search, ¿qué sensación os deja el álbum ahora que está ya en la calle?
Para mí todavía falta la guinda, que el disco salga en CD, cosa que está planeada y ocurrirá pronto, pero por ahora la sensación es muy buena. El feedback está siendo muy positivo. Lo que más valoro en esta época de singles es que la gente me dice que es un disco que por un lado se puede escuchar del tirón sin que aburra y por otro lado, que gusta más cuanto más se escucha.
¿Os interesa cómo será interpretado el disco por los oyentes o preferís que cada uno
construya su propia lectura sin una dirección clara?
Yo he crecido escuchando mucha música en inglés sin tener ni idea de lo que decían las letras, y eso no ha hecho que la experiencia fuera menos completa. Es cierto que unas buenas letras pueden darle un plus a un grupo, igual que pueden restar si son muy malas, pero para mí lo que prima es lo que la propia música despierta en el oyente.
En nuestro caso es igual: al final tienes que escribir letras, y me he esforzado al máximo para que tengan cierta profundidad y puedan aportar algo, pero mi intención es que la música hable por sí sola y logre penetrar en los recovecos interiores de cada oyente, despertando algo diferente en cada uno.
Después de un trabajo tan conceptual como este, ¿tenéis ya ideas sobre hacia dónde
queréis llevar el proyecto en el futuro?
Como comentaba antes, en lo musical hay cosas en algunas canciones nuevas que pueden sonar algo diferentes y cosas que podrían encajar al 100% en “The Never Ending Search”. No creo que vaya a haber un cambio radical pero es verdad que en este disco he dejado un poco de lado mis gustos más bestias.
En cuanto a las letras, es muy probable que sigan en la misma onda, pero quién sabe, todavía no hay nada planeado.
Si tuvieras que quedarte con una sola idea o sensación que define The Never Ending
Search, ¿cuál sería?
Un oscuro viaje a través de diversos paisajes emocionales.
Para cerrar, ¿hay algo que no te hayan preguntado todavía sobre el álbum o el proyecto y que consideréis importante mencionar?
La verdad es que no se me ocurre nada. Para acabar me gustaría animar a todos los lectores a que escucharan el disco y nos dieran su opinión aquí mismo o a través de nuestras redes. Y para los que aún compran CDs, que tengan un poco de paciencia porque vamos con un pelín de retraso.
Muchas gracias por tu tiempo, y enhorabuena por The Never Ending Search!