Todas las Bestias suena a disco necesario, casi inevitable. ¿En qué momento sentisteis que ya no era posible seguir acumulando ideas y emociones sin darles forma en un álbum?
El momento en el que decido dar el paso de crear la banda y llamar a mis compañeros fue con la idea del disco ya en la cabeza; de hecho, estaba prácticamente escrito en su totalidad. Yo solo ya me estaba desbordando de ideas y meter en la ecuación a cuatro músicos y amigos increíbles, y llamarnos Myseria, fue una necesidad. Fue con los cinco a bordo que la idea tomó forma, Myseria estaba destinado a nacer desde esa chispa.
Habláis mucho de Myseria como un “espacio artístico” más que como una banda al uso. ¿Qué cosas os permite ese planteamiento que no os permitiría un grupo más convencional?
No creo que hayamos descubierto el fuego en este aspecto, pero por experiencias personales de algunos miembros de la banda venimos de entornos nocivos, donde la creatividad estaba marcada por los apetitos de los egos y por ejercicios innecesarios de superioridad sobre los demás. Cuando creamos Myseria lo hacemos con la premisa de que todos somos engranajes de una misma maquinaria que debe funcionar en sintonía para hacerlo bien, y cuando además de engranajes somos amigos, es mucho más fácil que las cosas salgan. Creo que hay un valor humano enorme en esta banda; sientes que, digas lo que digas, al menos vas a ser escuchado.
El disco no parece buscar comodidad para quien escucha. ¿Os preocupaba en algún momento que esa honestidad pudiera jugar en vuestra contra?
Honestamente, no. Tenemos la firme convicción de que es creando desde la sinceridad más absoluta cuando nacen cosas importantes. Creo que Myseria tiene muy clara su razón de ser, y eso la gente lo nota; cuando ves algo hecho con pasión, lo puedes sentir.
Hay rabia, ansiedad y culpa, pero también momentos de una ternura muy frágil. ¿Fue difícil equilibrar esos extremos sin que el disco se rompiera emocionalmente?
Sí que hay un abanico amplio en muchos aspectos, pero abrazar esa diversidad fue lo que enriqueció la esencia del disco desde el inicio, y era algo que nosotros sentíamos como natural y necesario.
Las canciones están en castellano, algo que sigue siendo una decisión valiente en ciertos circuitos. ¿Lo tuvisteis claro desde el principio o fue una elección que se fue imponiendo sola?
Desde el primer segundo. Nada en contra de las bandas españolas que cantan en inglés, ojo; de hecho, disfrutamos un montón de muchas de ellas. Pero la lírica y la versatilidad del castellano como nuestra lengua nativa era algo importante para nosotros. Fíjate que, hablándote a nivel personal, casi toda la música que consumo es en inglés, pero escribir en el idioma que más expresión te permite es lo más lógico. Se puede hacer metal en otras lenguas que no sean anglosajonas y gustarle a la gente, y estamos aquí para demostrarlo.
El trabajo vocal es especialmente intenso, tanto en lo emocional como en lo físico. ¿Cómo ha sido el proceso de encontrar una voz que no suene impostada y que aguante ese nivel de exposición?
Ha sido un reto tremendo, sobre todo porque es mi primera aventura como cantante. Yo he sido batería toda la vida y, pese a ser siempre curioso y experimentar, nunca me había lanzado tan de cabeza a un territorio tan ignoto para mí. Costó mucho esfuerzo encontrar mi voz y, en muchos aspectos, aún siento que sigo buscando cosas y aprendiendo. Mi objetivo es no parar de evolucionar, pero, no sé, es bastante emocionante salir de tu zona de confort y encontrar algo que te llena tanto.
Habéis apostado por acompañar el disco con doce videoclips, uno por canción. ¿Qué os empujó a asumir un reto audiovisual tan ambicioso para un primer álbum?
Probablemente influyó mucho el hecho de que fuera el primer álbum, queríamos una carta de presentación perfecta. Los cinco somos de los que creen que, si puedes hacer las cosas a lo grande, ¿por qué no hacerlo? Ayudó bastante que yo sea director y filmmaker, pero el enorme trabajo de producción de los doce vídeos lo asumimos entre los cinco, y hemos hecho auténticas locuras para sacarlo adelante entre todos.
Todas las Bestias se percibe casi como un relato continuo. ¿Pensáis el disco como una historia con principio y final, o como una suma de heridas que dialogan entre sí?
Lo único que estaba claro en el disco era su final. Creo que la definición que me das, una suma de heridas que dialogan entre sí, es perfecta; es exactamente lo que es el disco, y al final cada canción encontró su lugar de forma natural.
Producir un disco tan emocional puede ser agotador. Mirándolo ahora con cierta distancia, ¿qué os ha dejado el proceso a nivel personal?
Mucho aprendizaje en muchos aspectos: a nivel humano, musical y artístico. Ha sido una auténtica odisea que nos ha dado momentos muy estresantes, pero también momentos extremadamente gratificantes, y el resultado final ha merecido la pena cada segundo del camino. Ahora nos enfrentamos a una gira bastante ambiciosa y va a ser ahí, encima de los escenarios, donde todo cobrará sentido.
Decís que no pretendéis dar respuestas. En un momento en el que todo parece exigir mensajes claros y posicionamientos rápidos, ¿reivindicáis la duda como motor creativo?
Firmo ahora mismo que el día en el que dejemos de dudar dejaremos de tener algo interesante que decir. Hemos escrito desde la vulnerabilidad, asumiendo que no tenemos respuestas para nada, solo nuestras propias experiencias. No pretendemos sentar cátedra ni dar lecciones; no sabemos nada, no somos nadie. Hacemos música y nuestro objetivo es que alguien sea capaz de encontrar algo especial en nuestras canciones. Mi esperanza y mi deseo es que este disco pueda servir de ayuda a mucha gente, pero sin ninguna pretensión.
Venís de trayectorias distintas dentro del underground. ¿Qué ha cambiado en vuestra manera de entender la música desde que Myseria empezó a tomar forma?
Los cinco somos músicos con experiencia, hemos crecido y madurado musicalmente durante muchos años, pero el tiempo te enseña cosas incalculables. Creo que nos hemos juntado en un momento vital importante; ahora entendemos la música y entendemos a Myseria como el medio para un fin: hacer algo especial.
Pues sólo me queda daros las gracias por este rato que nos habéis dedicado y desearos mucha suerte para este 2026. Sé que tenéis varios conciertos programados y espero que sean muchos más. Suerte.
Muchas gracias por tenernos, ha sido una entrevista muy guay. ¡Un saludo a los lectores de TNT Radio Rock! Nos vemos en los conciertos.