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Entrevista

SOULBURN – Quantifying Cosmic Doom: treinta años explorando nuevas dimensiones de oscuridad. Hablamos con Eric Daniels y Twan van Geel

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Tres décadas después de su nacimiento, Soulburn continúan demostrando que la evolución artística y la fidelidad a una identidad propia no son conceptos incompatibles. Con Quantifying Cosmic Doom, su quinto álbum de estudio y posiblemente el trabajo más ambicioso de su trayectoria, los neerlandeses amplían todavía más los límites de su particular universo sonoro, donde death metal, doom, atmósferas black metal, melancolía y una marcada dimensión filosófica conviven de forma natural.

Aprovechando la publicación del álbum a través de Testimony Records, conversamos extensamente con Eric Daniels y Twan van Geel acerca del proceso creativo que ha dado forma a esta nueva obra, la creciente importancia de las atmósferas, la incorporación de voces limpias, sus influencias más alejadas del metal extremo —desde Pink Floyd hasta David Bowie o Fleetwood Mac—, el significado de Quantifying Cosmic Doom, la concepción de su llamativa portada y el modo en que Soulburn afrontan su trigésimo aniversario sin renunciar a seguir explorando nuevos territorios musicales.

" Nos impulsa la atmósfera, los contrastes entre los pasajes doom y las secciones de tempo medio. Es el estilo que tocamos y lo que representamos. Extremo cuando tiene que ser extremo, atmosférico cuando tiene que ser atmosférico." - Eric Daniels

Primero de todo daros las gracias por atender a TNT Radio, y al mismo tiempo daros la enhorabuena por Quantifying Cosmic Doom. Me parece el disco más ambicioso que habéis hecho hasta la fecha, en muchos sentidos. Previsto su lanzamiento para el 12 de junio a través de Testimony Records, que sensaciones tenéis, habiendo lanzado ya varios sencillos?
Eric: Gracias, es un placer para nosotros hacer esta entrevista para TNT Radio.
Respecto a lo que comentan sobre nuestro nuevo álbum, Quantifying Cosmic Doom: sí, los tres sencillos que teníamos planeados para la promoción del álbum ya se han lanzado. Estamos muy satisfechos con la respuesta y encantados de ver que hemos ganado nuevos fans en el proceso. Por supuesto, nos emocionaba ver cómo sería recibida nuestra música, pero las reacciones han sido abrumadoramente positivas.
Este es vuestro quinto álbum y entre disco y disco siempre os habéis tomado cierto tiempo; seis años separan Noa’s D’ark de Quantifying Cosmic Doom. Escuchando el nuevo trabajo, da la sensación de que Soulburn entiende cada álbum como un proceso de evolución más que como una simple continuación del anterior. ¿Necesitáis esa distancia para desarrollar plenamente las ideas y encontrar nuevas dimensiones dentro del sonido de la banda?
Eric: Sí, así es. Siempre nos tomamos nuestro tiempo al crear un nuevo álbum; no es un trabajo en cadena. Las ideas necesitan surgir, tomar forma y organizarse. Simplemente queremos presentar el mejor material posible. Nuestro álbum anterior, Noa's Dark, fue en realidad un paso previo a este nuevo trabajo. Tanto a nivel musical como en cuanto a ideas e inspiración. Mientras tanto, dimos muchos conciertos, y durante todo ese tiempo hubo un hilo conductor constante en la composición de nuevas canciones, que finalmente dio como resultado el nuevo álbum.
Quantifying Cosmic Doom parece una continuación natural de Noa’s D’ark, pero al mismo tiempo suena más amplio, atmosférico y emocionalmente complejo. ¿En qué momento sentisteis que este álbum estaba tomando una dirección diferente?
Twan: Es una mezcla de cosas. Primero viene la música, que es mi principal inspiración para la atmósfera de las letras. Me da dirección, un ritmo, y eso viene con un tipo de línea vocal o melodía sobre cómo quiero cantarla. Y luego esa línea vocal viene con palabras que empiezan a fluir, se va construyendo, y a partir de ahí establece un tono de emociones. Cuando Eric me envió los bocetos de sus ideas, supe que tenían más matices que solo tonos negros o grises. Tenían esa inmensidad cósmica que funcionaba como inspiración. En realidad, nunca pienso en lo que voy a escribir, simplemente lo siento. Y entonces las palabras empiezan a fluir y a formar letras. Los temas siempre son filosóficos en su esencia. A eso se le suma una profunda dosis de misantropía poética y un deseo ardiente de intrigar con una ambigüedad sutil. La música es el vehículo, las palabras su espíritu.
A lo largo del álbum hay una sensación constante de espacio, profundidad y amplitud. Incluso los pasajes más lentos y opresivos transmiten esa idea de inmensidad. ¿Era importante para vosotros construir esa atmósfera desde el principio?
Eric: De hecho, todo surgió de forma bastante espontánea. Desde los primeros riffs de guitarra que compusimos, la atmósfera y la sensación de vastedad ya estaban presentes. A medida que las canciones se desarrollaban con los patrones de batería y las líneas de bajo adecuadas, esa sensación se intensificó aún más. Y una vez añadidas las voces finales, la esencia que describes en tu pregunta cobró vida por completo. Nos impulsa la atmósfera, los contrastes entre los pasajes doom y las secciones de tempo medio. Es el estilo que tocamos y lo que representamos. Extremo cuando tiene que ser extremo, atmosférico cuando tiene que ser atmosférico. Durante las grabaciones en estudio, todo siguió evolucionando para mejor, tal como lo habíamos imaginado.
El álbum combina death metal, doom y elementos blackened de una manera muy fluida. ¿Seguís pensando en términos de géneros cuando componéis o Soulburn funciona ya de una forma más libre y abierta?
Eric: Así es. Naturalmente, seguimos creciendo como músicos; realmente queremos hacer música, y los elementos de death, doom y black metal siempre formarán parte de nuestro sonido. Nos encantan esas raíces. Pero al mismo tiempo, ampliamos nuestros horizontes musicales. Escuchamos muchos estilos diferentes, desde Pink Floyd hasta Trelldom, por ejemplo. Eso nos inspira muchísimo, y siempre transformamos esas influencias en algo propio. También somos grandes fans de bandas como Type O Negative; esa atmósfera, esa sensación doom, todos esos elementos resuenan con nosotros. Creamos de forma abierta: cualquier inspiración que nos llegue, la usamos y la convertimos en canciones completas.
Comparado con algunos trabajos anteriores, Quantifying Cosmic Doom parece menos centrado en la extremidad pura y más en la atmósfera, la tensión y el peso emocional.
Eric: Sí, exactamente, así lo vemos nosotros también. Simplemente queremos hacer música, y el equilibrio entre agresividad y melodía es algo que nos ha acompañado desde el principio. Es nuestra forma de crear música. La variedad, incluyendo los elementos de doom-death y los pasajes más lentos, forma parte de cómo creemos que deben ser las canciones y cómo queremos presentarlas. Al final, se trata de que no queremos quedarnos estancados musicalmente. Preferimos ampliar nuestra perspectiva y nutrirnos de diferentes tipos de música que nos inspiran. Luego, le damos forma a todo eso hasta crear nuestro propio estilo, el estilo que nos representa y en el que realmente creemos.
Por supuesto, todavía hay muchos pasajes extremos en nuestras canciones que siempre permanecerán. Honramos nuestras raíces. También es cierto que nos encanta crear una atmósfera intensa, y al escuchar nuestro nuevo álbum, se percibe claramente esa cualidad orgánica. Fue una decisión deliberada.
Temas como “M87 – What Hopes To Be Born?” muestran una faceta más melódica y melancólica dentro del sonido de Soulburn. Además, se podría decir que es un escaparate perfecto de lo que es en si este nuevo álbum No sé si la escogisteis como single por ese mismo motivo. ¿Os sentisteis especialmente cómodos explorando esos elementos en este disco?
Eric: Sí, así es. Definitivamente queríamos que este tema se lanzara como sencillo, en parte porque teníamos curiosidad por ver la reacción del público, sobre todo por la presencia de las voces limpias. Esta canción simplemente requería el uso de voces limpias. Twan es increíblemente creativo, y consideramos su voz un instrumento en sí mismo. Le da al álbum la versatilidad que buscamos.
También ofrece una visión clara de cómo construimos el álbum, sus dinámicas, sus contrastes, y demuestra que simplemente tuvimos el valor de adoptar esta dirección musical.

Twan: El título proviene de un agujero negro supermasivo, ubicado a 55 millones de años luz de distancia en el centro de la galaxia Messier 87. En esta sociedad tan acelerada y contextualizada, ¿a quién no le gusta un espacio infinito donde perderse? Con esta canción, establecí una conexión entre el vacío cósmico y la psique humana. Y siento que es una canción que resuena profundamente con el mundo actual y con la pregunta de cómo mantener la cordura en medio de todo esto.
Las voces limpias aportan mucha profundidad y dramatismo en determinados momentos del álbum. ¿Cómo trabajasteis la integración de esas partes sin romper la oscuridad y la agresividad características de la banda?
Twan: La atmósfera que percibo en los riffs de Eric marca el camino de cómo decido cantarlos. Mi perspectiva, lo que elijo, debe, en última instancia, potenciar y enriquecer la experiencia total de la canción. Por ejemplo, cuando un riff tiene un aire espacial ochentero, me imagino cómo lo habría cantado una leyenda como David Bowie. O cuando es misterioso y oscuro, podría pensar en Nick Cave o Nocturno Culto, pero claro, como es mi voz y mis letras, siempre se queda en Soulburn. Hay un sinfín de posibilidades, pero eso no significa que tengas que hacerlo todo. En definitiva, ¿la voz contribuye al resultado deseado? En ese sentido, la progresión y la libertad nunca deben negarse al crear música desde el corazón.
“Down Among The Stars” destaca por su carácter casi funerario. El tema avanza a ritmo de una especie de marcha fúnebre, sostenida por un bajo predominante en la parte final a cargo de Twan, que acentúa su carácter solemne y opresivo. ¿Qué puedes contarnos sobre el desarrollo de ese tema?
Eric: Yo mismo no la había visto como una canción para funerales, pero gracias por el cumplido después de escucharla de nuevo, tienes razón, tiene un aire melancólico. La canción surgió mientras escuchaba a Fleetwood Mac, y sonó su tema "I Am So Afraid". Qué atmósfera tan increíble tiene esa canción, especialmente el principio, y la versión en vivo de YouTube es incluso mejor que la del álbum. Y los mejores solos de guitarra que he escuchado, con tanta emoción. No podía sacarme la melodía de la cabeza, y espontáneamente empecé a tocar un riff similar en la guitarra. Lo grabé en Cubase y lo convertí en una canción, un modelo, por así decirlo. La voz de Twan en esta es magnífica, absolutamente perfecta para ella. De hecho, mientras respondía a esta pregunta, estaba escuchando a Fleetwood Mac.
Canciones como “Powehi, The Embellished Dark Source Of Unending Creation” o “The Desolationist” tienen un carácter casi hipnótico. ¿Qué importancia tiene hoy en día la construcción de atmósferas y la repetición dentro de vuestro proceso compositivo?
Eric: Esos elementos se desarrollan de forma natural mientras creamos las canciones. Las ideas surgen como inspiración, y a menudo el siguiente riff aparece de inmediato. Así es como se define la atmósfera, y también por qué ciertos riffs se repiten más adelante. Nos encanta ese efecto hipnótico de la repetición de riffs; es una parte fundamental de cómo se crea la atmósfera de nuestra música. No estoy seguro de si lo consideraríamos algo “importante” o algo en lo que pensamos conscientemente. Creamos música de forma espontánea, y una vez que, como siempre decimos, captamos la esencia, es casi imposible parar.
Dentro de la atmósfera opresiva y cósmica del álbum también aparecen pequeños detalles inesperados, como esos matices orientales que pueden percibirse en canciones como “Iconox Spew Black at the Razor's Edge” o “A Pyramid Absurd”. ¿Hasta qué punto disfrutáis incorporando elementos menos habituales dentro de un contexto tan extremo y oscuro?
Eric: Es una observación muy acertada. No son solos de guitarra tradicionales y completos, sino más bien solos de riff, líneas que siguen el tono y el ritmo del riff principal. Su propósito es enfatizar ciertos momentos, darles mayor peso. Cuando creo esos solos, primero busco el tono adecuado, y a partir de ahí empiezo a improvisar, no basándome en un tema, sino simplemente en lo que me resulta agradable de tocar y lo que suena bien. Quizás por eso mismo se vuelve más atmosférico. No pienso en qué tipo de riff es, si es oscuro u ominoso. La gente lo percibirá de forma natural. Mencionaste los matices orientales, y tienes toda la razón.
Me ha gustado mucho el cierre de “An Innocuous Swathe of Sky”, especialmente por esos matices progresivos y casi sinfónicos que aparecen en algunos momentos y que, a nivel atmosférico, pueden recordar incluso a Pink Floyd. Después de tantos años escuchando y creando música, imagino que vuestro rango de influencias es muy amplio. ¿Sentís que todas esas referencias terminan encontrando su lugar de forma natural dentro del universo sonoro de Soulburn?
Eric: Por supuesto. Pink Floyd, Fleetwood Mac, David Bowie, Nick Cave, la música psicodélica… todo influye. Desde bandas de rock extremo hasta música pop, escuchamos una gran variedad de estilos, y como músicos creemos que es importante no encasillarnos en un solo género. Siempre interpretamos la música desde nuestra propia perspectiva: cómo componemos las canciones, cómo las desarrollamos y cómo las transformamos en algo inconfundiblemente nuestro.
A pesar de toda esa evolución atmosférica y melódica, Quantifying Cosmic Doom sigue sonando extremadamente oscuro y agresivo, con muchas partes black metal frías y cortantes, además de pasajes death metal realmente devastadores. Después de tantos años, ¿hasta qué punto sentís que esa agresividad sigue formando parte natural del ADN de Soulburn? ¿Cuánto queda todavía del espíritu de Feeding on Angels dentro de la banda?
Eric: Sí, todavía hay muchas partes musicales extremas en nuestro nuevo álbum. Nos mantenemos fieles a eso, y sigue siendo un hilo conductor en nuestra música. Seguimos siendo una banda de música extrema. Simplemente nos encanta tener variedad en las canciones, e incluso hoy apreciamos ese enfoque. Realmente no se puede comparar con nuestro primer álbum, Feeding on Angels; hay 30 años de diferencia entre ellos, y como músico uno evoluciona. Aun así, creo que si comparas ese primer álbum con Quantifying Cosmic Doom, los elementos esenciales siguen ahí. El proceso de composición fue simplemente diferente. Hoy en día dispones de todas las herramientas digitales que antes simplemente no existían. Solo eso ya supone una gran diferencia.
Uno de los aspectos más interesantes del disco es el equilibrio entre violencia y melancolía. ¿Creéis que la oscuridad resulta más poderosa cuando también incorpora fragilidad o emoción?
Eric: Oh, absolutamente, como dicen, menos es más. Sigo convencido de que las partes más oscuras o los momentos más melódicos y atmosféricos tienen mucho más impacto que simplemente tocar riffs a toda velocidad. Nos encanta el contraste dentro de las canciones, y esos pasajes lentos y pesados ​​permiten que la música respire y gane aún más fuerza. La emoción y la vulnerabilidad son tan reales como la agresión o la oposición. Soulburn aún conserva un toque satánico; nos oponemos a cualquier otra forma de creencia, es nuestra elección. Pero siempre con respeto, porque cada quien es libre de creer lo que quiera. Simplemente nos sentimos atraídos por los aspectos más oscuros de la vida.
El propio título Quantifying Cosmic Doom tiene una carga muy filosófica además de apocalíptica. ¿Qué significado tiene para vosotros?
Twan: Para decirlo en una palabra, diría que el concepto central detrás del título es la valentía. Lo pensé, y aún lo pienso, sobre cuánto resuena el título en tantos niveles. También cambia de significado interno a externo, dependiendo del estado de ánimo y de la profundidad con la que uno quiera adentrarse en la materia oscura que encierra. Por ejemplo, puede tratar sobre lidiar con la depresión y la ansiedad por lo inalcanzable, sentirse perdido y aislado entre la multitud, y cómo superar ese ruido y esa suciedad que te oprimen. Pero también, literalmente, significa anticipación hacia el fin del universo y de la existencia tal como la conocemos. Mi esposa estaba leyendo un libro llamado El fin de todo: (Hablando astrofísicamente) de Katie Mack, donde me topé con un capítulo con el mismo título. Inmediatamente me impactó y se convirtió en las palabras perfectas para la música que Eric había compuesto hasta el momento para el álbum. Porque si algo quedó claro, fue que estas nuevas canciones eran grandiosas y estaban repletas de detalles fascinantes, con una profundidad filosófica asombrosa.
La portada encaja perfectamente con la atmósfera del álbum. ¿Hasta qué punto estuvisteis implicados en el desarrollo visual y conceptual del artwork?
Twan: La portada de Quantifying Cosmic Doom, creada por Manuel Tinnemans (Comaworx), es profundamente intrigante. Entrelaza pulpos, relojes de arena e imaginería cósmica, centrada en una figura femenina similar a una diosa. Estos elementos chocan y coexisten, reforzando los temas del álbum: el tiempo, la trascendencia y la búsqueda de sentido de la humanidad dentro de la vasta indiferencia del universo.
“Durante nuestra gira sudamericana con Mork en 2022, nos encontramos un día en São Paulo. La ciudad alberga este vasto cementerio, y allí, entre el silencio, me topé con esta estatua, una especie de figura femenina. Me impactó de inmediato. Tomé una fotografía en el acto, con la silenciosa intuición de que algún día podría convertirse en la semilla de un futuro álbum. En ese momento, no se había escrito ni una sola canción nueva. Para mí, la figura encarna aquello a lo que la gente se aferra mientras avanza por la vida, un ancla, una fuente de significado. En la obra de arte, ella se encuentra en el corazón del cosmos, rodeada por una serpiente y por tentáculos que se extienden hacia afuera. El tiempo corre como un hilo conductor central a través del álbum, de ahí los relojes de arena. Uno sostiene un embrión, el otro una pluma, símbolos de cómo toda una vida está, en cierto sentido, suspendida en el tiempo, ineludible e implacable. Y sin embargo, el cosmos permanece inmóvil, completamente indiferente a todo. Si miras de cerca, verás la mano cortada debajo del reloj de arena, Lo llamamos «el ladrón del tiempo». Porque, ¿qué es el tiempo? Otra maldita invención de la humanidad para controlarlo todo. Bueno, les tengo una noticia: ¡al universo le importa un bledo, jaja! Es ese contraste silencioso e inquietante lo que me resulta tan fascinante.
Quantifying Cosmic Doom llega prácticamente coincidiendo con los treinta años de existencia de Soulburn. Mirando atrás, ¿sentís que este disco representa de alguna manera todo lo que la banda ha ido construyendo durante este tiempo?
Eric: Sí, se podría ver nuestro nuevo álbum, «Quantifying Cosmic Doom», como la celebración de nuestro trigésimo aniversario, una verdadera corona de nuestro trabajo. Mirando hacia atrás, cada álbum que hemos lanzado en estas tres décadas ha sido un paso adelante: en nuestro estilo musical, en nuestra composición, en nuestras ideas. Y, por supuesto, tampoco nos hemos quedado estancados como músicos. Seguimos evolucionando y queremos crear música de verdadera calidad. Esa es nuestra fuerza: unir todas nuestras habilidades individuales para crear algo superior. Y la historia simplemente continúa. O, como ellos dicen. Continuará…
Y treinta años después, ¿cómo recordáis aquellas primeras composiciones que dieron vida a Feeding on Angels, del que seguís tocando alguna canción en directo? Escuchando el nuevo álbum, da la sensación de que, pese a toda la evolución de Soulburn, parte de aquella oscuridad primitiva sigue muy presente en vuestra música.
Eric: Eso fue hace ya 30 años; el tiempo vuela. En aquel entonces, componer y grabar canciones era un proceso completamente diferente. No había redes sociales, ni software fiable, básicamente nada que pudieras usar en casa para plasmar rápidamente tus ideas. Hoy en día la tecnología es mucho más avanzada y es mucho más fácil producir un álbum. Sin embargo, lo que se ha mantenido igual es la inspiración y la forma en que damos forma a nuestras canciones. Sigue siendo un trabajo humano, y por eso me opongo firmemente a la música generada por IA. Tiene que seguir siendo arte, algo creado por personas. La IA puede ser útil solo como herramienta para cuestiones técnicas o para complicar mucho el trabajo, pero no debe sustituir a todos los artistas humanos. Y sí, seguimos honrando nuestras raíces. Siempre lo harán. Esa oscuridad y ese toque misterioso están presentes en nuestra música, y me alegra que aún puedan percibirla. Sí, seguimos tocando canciones de "Feeding On Angels" en vivo; la canción que da título al álbum casi siempre está en nuestro repertorio.
Después de tantos años dentro de la escena extrema, Soulburn siguen transmitiendo una sensación de búsqueda y evolución constante. ¿Qué es lo que os sigue motivando creativamente a día de hoy?
Eric: Somos verdaderos amantes de la música. En nuestro tiempo libre escuchamos una gran variedad de estilos, y la inspiración que obtenemos de ello es lo que nos mantiene motivados. También vemos muchas películas de suspenso, drama y terror, y seguimos muchas series en Netflix y otras plataformas. Esos mundos también nos inspiran. A veces, una serie tiene una atmósfera realmente sombría o inquietante, y la captamos y la plasmamos en nuestra música. También leemos muchos libros en papel. Tienen una atmósfera especial; el olor de un buen libro no se puede reemplazar con un lector electrónico. En resumen, nos inspiramos en muchos aspectos diferentes de la vida.
Soulburn siempre ha dado la sensación de seguir su propio camino dentro del metal extremo, lejos de tendencias o modas. ¿Sentís más libertad creativa ahora que en los primeros años de la banda?
Eric: Es simplemente cómo se han desarrollado las cosas con el tiempo. A medida que uno envejece como músico, naturalmente empieza a buscar cierta libertad, sin estar atado a tendencias ni a lo que la gente espera de ti. Ya en algunos de nuestros primeros álbumes llegamos a ese punto en el que sentíamos una verdadera sensación de libertad en cómo queríamos que sonara y se expresara nuestra música. Esa mentalidad no ha hecho más que fortalecerse.
En octubre tenéis prevista una gira europea y supongo que habrá muchas ganas de llevar al directo las nuevas canciones de Quantifying Cosmic Doom. Pero al mismo tiempo, Soulburn cumplen ya treinta años de trayectoria. ¿Habéis pensado en preparar algo especial para celebrar el aniversario, ya sea dentro de la propia gira o de alguna otra manera?
Eric: La verdad es que aún no hemos pensado en eso. Es una ocasión especial, por supuesto, gracias por recordármelo.
En octubre estaremos de gira con nuestros hermanos noruegos de Mork, lo cual será toda una experiencia, y sin duda promocionaremos nuestro nuevo álbum, "Quantifying Cosmic Doom". Quizás tengamos una pequeña sorpresa en nuestro puesto de merchandising durante la gira para celebrar el 30 aniversario. Quién sabe, ya veremos qué pasa.
Para terminar, Quantifying Cosmic Doom parece un disco que expande claramente el universo sonoro de Soulburn sin romper con vuestra identidad. Después de todo este proceso, ¿con qué sensación os gustaría que se quedara el oyente cuando el álbum llegue a su final?
Eric: Sí, sin comprometer nada, como siempre hacemos, y cuando nuestro nuevo álbum, "Quantifying Cosmic Doom", termine con las últimas notas, el oyente quedará en absoluto silencio, como si estuviera abandonado en el vacío, necesitando horas para recuperarse y comprender la magnitud del viaje cósmico que acaba de experimentar. Mundos colapsaron, nuevos planetas se revelaron y dimensiones desconocidas se abrieron durante este éxtasis auditivo de poco más de una hora que desafía el tiempo y la percepción. Solo después de dejarse llevar por ese resplandor, regresa el impulso de experimentar todo el viaje de nuevo. La adicción se ha apoderado de nosotros; la atracción gravitatoria es irreversible. A esas almas les decimos: ustedes son quienes reinan en el abismo.
Muchas gracias por tu tiempo… ¿Algún mensaje final para quienes nos están leyendo?
Eric: Con mucho gusto y gracias por esta larga y verdaderamente placentera entrevista.
A nuestros fans españoles: gracias por su apoyo incondicional a Soulburn. Cuando vengamos a España, les ofreceremos en persona el viaje cósmico extremo, un viaje a través de la oscuridad, la atmósfera y lo desconocido. Ustedes son los reyes supremos.
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Publicado el 22 de junio, 2026
Brujo
Realizada por Brujo
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