Tras más de una década explorando los límites del post-metal instrumental, Lost in Kyiv anuncian el lanzamiento de su nuevo trabajo, “We’re All Going To Be Fine”, previsto para el 19 de junio a través de Pelagic Records. Como primer adelanto, la banda francesa presenta “Burst”, una pieza que marca con claridad el rumbo de esta nueva etapa.
Sobre el single, la propia banda afirma: “‘Burst’ es la introducción perfecta a este nuevo capítulo para Lost in Kyiv. Realmente muestra la dirección más pesada y cruda que tomamos en este disco. La incorporación de nuestro nuevo batería Jérémie y el uso de afinaciones más graves nos permitieron crear algo más brutal y directo, manteniendo la emoción atmosférica que nos define”.
Este lanzamiento supone además el debut en estudio del batería Jérémie Legrand, cuya llegada ha influido notablemente en el enfoque rítmico del grupo, aportando una base más contundente y dinámica que dialoga con los sintetizadores y las guitarras en estructuras complejas y envolventes. Junto a él, completan la formación Jean-Christophe Condette al bajo y sintetizadores, Dimitri Denat a la guitarra, y Maxime Ingrand, encargado de guitarras, sintetizadores y programación.
En “We’re All Going To Be Fine”, Lost in Kyiv profundizan en una identidad sonora más oscura y ambiciosa, donde la precisión electrónica y la intensidad orgánica conviven con una narrativa emocional más introspectiva. La banda explica: “We’re All Going To Be Fine explora la tensión entre la esperanza y el colapso interior, y cómo la vida moderna puede desconectarnos de nosotros mismos y de los demás. Las canciones se inspiraron en experiencias personales, la presión social y la idea de que a menudo nos convertimos en nuestro peor enemigo. También nos inspiramos en la obra de Carl Gustav Jung (cuya voz aparece al final del álbum), especialmente en sus ideas sobre la exploración de la psique humana, así como en temas de películas como Eternal Sunshine of the Spotless Mind o Melancholia”.
El proceso de composición y producción ha sido especialmente minucioso, permitiendo al grupo pulir cada transición y detalle tonal. Las canciones se desarrollan con una precisión casi arquitectónica, creciendo desde motivos sutiles hasta clímax expansivos, donde el uso del silencio y el minimalismo resulta tan crucial como los estallidos de intensidad.
La banda añade: “Siempre quisimos escribir música en torno a temas fuertes, y por primera vez decidimos centrarnos en algo más interno que en discos anteriores. Esta vez queríamos explorar la fragilidad de la salud mental y la psique humana, la relación que tenemos con nosotros mismos”.
Este álbum también simboliza un punto de inflexión en la trayectoria del grupo, incluyendo un cambio significativo en su propio nombre. Sobre ello, explican: “Casi consideramos este álbum como el primer disco de una nueva versión de la banda. Por eso decidimos usar ahora el nombre Lost in Kyiv. No queremos borrar el pasado, pero realmente se siente como una nueva dirección. La elección de escribir Kyiv en lugar de Kiev nos pareció natural. Usamos esta forma más a menudo ahora y sentimos que encaja mejor con nuestros valores y cómo vemos la situación. Llevábamos mucho tiempo pensándolo, pero necesitábamos el momento adecuado en la historia de la banda para hacerlo. Es un cambio, pero sigue estando claro que somos la misma banda. Artísticamente, creo que este álbum marca el comienzo de una nueva dirección, más ruidosa y orientada al metal que lo que hicimos antes”.
Con este nuevo capítulo, Lost in Kyiv no solo refuerzan su identidad, sino que abren una ventana más directa a su proceso creativo, mostrando el equilibrio entre precisión técnica y emoción humana que define su propuesta.