LOST SOCIETY regresa con “Hell Is a State of Mind”: el disco que marca su metamorfosis definitiva

Cuatro años después del aclamado “If the Sky Came Down”, los finlandeses Lost Society vuelven con su esperado nuevo álbum, “Hell Is a State of Mind”, una obra que supone un paso firme hacia el terreno metálico que, según ellos mismos, siempre estuvieron destinados a ocupar y que estará disponible el próximo 6 de marzo a través de Nuclear Blast Records. El disco reúne de nuevo a Samy Elbanna (voz y guitarra), Arttu Lesonen (guitarra), Mirko Lehtinen (bajo) y Tapani Fagerström (batería), en lo que describen como un trabajo sin concesiones, reconocible al instante y totalmente propio.
En palabras de Samy Elbanna, la banda se siente heredera del impulso innovador de algunas de las grandes referencias del metal finlandés:
“Nuestros antepasados finlandeses —HIM, Nightwish, Children of Bodom— impulsaron el heavy metal hacia adelante haciendo lo que otros no querían o no podían. Nosotros compartimos ese ethos.”
Si “If the Sky Came Down” —y el disco anterior, “No Absolution”— reflejaban una etapa de exploración tras dejar atrás su identidad inicial ligada al thrash metal, “Hell Is a State of Mind” se presenta como el momento en el que Lost Society deja de buscar y empieza a convertirse en lo que realmente es.
“Lo que podemos hacer es algo que nadie más puede. Nosotros somos nosotros —todos los demás son todos los demás.”
Para este nuevo capítulo, el grupo vuelve a trabajar con su colaborador habitual Joonas Parkkonen, productor, coautor y responsable de la mezcla. Las primeras sesiones avanzaban con normalidad hasta que apareció “Blood Diamond”, tema que terminó cambiando el rumbo del álbum. Además, se trata del primer single oficial del disco, aunque la banda ya había ofrecido un adelanto previo con “Dead People Scare Me (But the Living Make Me Sick)”, publicado la pasada primavera como un “primer anticipo temprano”.
El origen de “Blood Diamond” fue inesperado: una melodía que Samy Elbanna esbozó sobre una base aleatoria de hip-hop, que terminó transformándose por completo cuando añadieron cuerdas dramáticas en una demo inicial.
“Nos dimos cuenta de que las cuerdas —y todo el enfoque orquestal— se sentían completamente nuevas, al menos cuando se hacen a la manera de Lost Society. Ocurrió por accidente, y simplemente seguimos adelante con ello.”
Ese hallazgo acabó definiendo el ADN del álbum, combinando una orquestación teatral con el espíritu de héroes clásicos del metal como Alice Cooper, W.A.S.P., Judas Priest o Iron Maiden.
“A partir de ese momento, el ADN del nuevo álbum se cristalizó: una orquestación dramática y teatral chocando con el espíritu de nuestros héroes del metal —Alice Cooper, W.A.S.P., Judas Priest e Iron Maiden. Y más...”
A nivel compositivo, muchas canciones nacieron a partir de dos guitarras acústicas, siguiendo una regla clásica de escritura: si un tema no funciona desnudo, no sobrevivirá cuando se le añada distorsión. Aun así, aunque el punto de partida fuese acústico, el destino final podía ir en cualquier dirección.
El propio Samy Elbanna pone como ejemplo dos canciones situadas en extremos emocionales opuestos: “Is This What You Wanted” y “Kill the Light”, ambas también elegidas como singles.
“Un extremo del espectro emocional se revela en la más suave “Is This What You Wanted”, mientras que el otro explota en “Kill the Light”, un homenaje con el puño apretado a la pura furia del metal. Ambos temas también se están lanzando como singles —y por una buena razón. Con su vulnerabilidad y su fuerte atmósfera, “Is This What You Wanted” podría ser la mejor canción en la que hayamos trabajado jamás. Y aunque “Kill the Light” hace un guiño al metal clásico, su arreglo y su estribillo sorprendentemente ligero lo convierten en un viaje salvaje completamente distinto.”
Durante el proceso, Lost Society también se apoyó cada vez más en la intuición y encontró una nueva “arma” estructural: lo que llaman la “sección C”, una alternativa a los puentes tradicionales que funciona como una canción dentro de otra.
“Empezamos a bromear diciendo que este es el álbum de la sección C”, se ríe Samy. “En lugar de puentes por defecto, las secciones C son casi como pequeñas canciones dentro de las canciones. “No Longer Human” es uno de los mejores ejemplos —solo la sección C es una de las cosas más gloriosas que hemos creado jamás.”
En cuanto a las guitarras, el enfoque fue deliberado: líneas melódicas amplias y solos colocados solo cuando realmente servían a la canción, evitando el lucimiento gratuito y priorizando el impacto emocional.
“Un lead con alma —hay muchos de esos— golpea más fuerte que un minuto de shredding. Si un solo no servía a la canción, no entraba en el álbum.”
Vocalmente, Samy Elbanna también lleva su registro más lejos que nunca: falsetes casi angelicales, gritos demoníacos, grandes cambios dinámicos e incluso cadencias cercanas al rap, siempre al servicio de lo que la canción necesita. Y esas letras, según explica, exigen un rango emocional amplio.
“Narrativamente, esto es un viaje de muerte, renacimiento y liberación definitiva. Retoma exactamente donde “If the Sky Came Down” lo dejó: con la muerte. El nuevo álbum se abre en el “Afterlife”, y a medida que avanza, el protagonista se ve obligado a enfrentar los restos de un amor destructivo, la adicción, el autosabotaje y demás. La segunda mitad del LP se eleva a través de visiones de éxtasis apocalíptico, crueldad social y, finalmente, revelación: el infierno nunca fue un lugar —era una mentalidad.”
Si hay una canción que, según la banda, concentra la ambición y grandeza del álbum, esa es el cierre: la pista final y tema título, “Hell Is a State of Mind”, escrita en parte mientras Samy Elbanna soportaba una fiebre de 39 grados. Cambios abruptos, giros teatrales y decisiones estructurales arriesgadas forman parte de un enfoque que reivindica el espíritu de los pioneros del metal.
“Esa canción es simplemente una locura. Pensamos que si podíamos hacer que todas esas partes tan diferentes funcionaran juntas, se convertiría en algo completamente distinto. Es una tempestad de romanticismo italiano, pasajes inspirados en Sibelius, metal galopante, cuerdas envolventes, un estribillo con toque pop, incluso un descenso a la oscuridad del black metal. Sí, suena una locura sobre el papel, pero cada giro se siente orgánico y natural”, sonríe Samy.
Una vez las canciones estuvieron cerradas tras meses intensos de escritura y arreglos, comenzó la grabación, con una idea clara: no dejar nada a medias. Samy Elbanna no duda al describir la magnitud de la producción.
“Este es fácilmente una de las mayores producciones de metal en Finlandia desde Nightwish. Nada menos era suficiente, ya que apuntábamos a un sonido atemporal.”
La base del álbum se registró durante un mes en el mítico Finnvox Studio B, y la banda se volcó con un enfoque artesanal: amplificadores reales, capas grabadas durante semanas, batería natural y mínimos retoques.
“Grabamos la base del álbum durante un mes en el legendario Finnvox Studio B. Llevamos al menos 25 cabezales de amplificador, 10 pantallas y equipo clásico de batería —parte de él ligado a grabaciones icónicas del metal como el “Black Album” de Metallica. Las guitarras se grabaron durante semanas, capa por capa, todas tocadas con sentimiento e intención. Sin modelado de amplis. Sin ediciones perfectas al grid. La batería es natural, con solo un muestreo mínimo. No es la forma más fácil ni la más barata —pero no teníamos otra opción.”
El toque final llegó con una pieza clave: una orquesta de 40 músicos, la Babelsberg Film Orchestra, que aportó el componente cinematográfico definitivo.
“Escuchar esas cuerdas y otras cosas orquestales cobrar vida fue irreal... Y honestamente, ¡todo el proceso del álbum ha sido irreal —en el mejor sentido posible!”
Con “Hell Is a State of Mind”, Lost Society presenta lo que definen como una declaración total: un disco que no pide permiso, no se inclina ante tendencias y se niega a sonar como nada —o nadie— que no sea Lost Society. Según el propio grupo, tras cinco álbumes y una larga trayectoria de conciertos alrededor del mundo, este trabajo concentra su esencia en un solo golpe.
Y si el objetivo era ir más allá de brillar dentro del metal moderno, la banda deja claro que su ambición es empujar sus límites hacia lo desconocido.

Álbum: Hell Is A State Of Mind
Setlist
02 - Blood Diamond 3:40
03 - Synthetic 3:34
04 - Is This What You Wanted 3:33
05 - L'appel Du Vide 4:09
06 - Kill The Light 4:48
07 - No Longer Human 3:23
08 - Dead People Scare Me (But The Living Make Me Sick) 3:33
09 - Personal Judas 3:33
10 - Hell Is A State Of Mind
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