Dos décadas después de su formación, el trío costarricense Necrólisis lanza finalmente su primer álbum de larga duración: “Templo de Fraude”, disponible a partir del 28 de mayo bajo el sello alemán Witches Brew. Lejos de cualquier artificio o aspiración posmoderna, este disco es una patada al pecho de puro thrash metal sin adornos, con la urgencia y fiereza de una banda que ha esperado demasiado tiempo para quedarse callada.
Desde su nacimiento en 2002, Necrólisis ha sido una presencia persistente en la escena centroamericana, fieles a una propuesta que no busca reinvenciones absurdas ni fusiones de laboratorio. “Templo de Fraude” es su declaración de principios: riffs veloces, letras mordaces y una actitud que escupe sobre lo predecible. Aquí no hay trucos, ni postureo, ni maquillajes digitales. Hay distorsión, velocidad y una rabia sin filtro.
La banda está compuesta por Sergio Velásquez en la voz y guitarra, Tomás Campos en el bajo y coros, y Jainer en la batería y también en los coros. El trío funciona como una máquina bien engrasada, con una precisión que no sacrifica la ferocidad. Es un ataque frontal, de esos que te agarran por el cuello desde el primer segundo y no te sueltan hasta que acaba el disco.
Con “Templo de Fraude”, Necrólisis demuestra que el thrash sigue vivo, especialmente cuando viene sin concesiones y con una historia que ha fermentado lo suficiente como para explotar con fuerza.