El proyecto unipersonal Noirsuaire, concebido por N., publicará su primer larga duración, “The Dragging Poison”, el 26 de diciembre de 2025 a través de Osmose Productions. Grabado en la soledad de un ático en el lado francés de los Pirineos, el álbum nace de un aislamiento casi ritual, evocando con fidelidad el veneno, la crudeza y el espíritu arcano del underground francés de finales de los noventa.
El disco bebe del mismo pozo maldito que dio vida a entidades de culto como Bekhira, Seigneur Voland o Funeral, y convoca además ecos espectrales que recuerdan a Nastrond, Marduk o Cultes des Ghoules. “The Dragging Poison” no busca innovar; es un acto de fe, un retorno deliberado al Black Metal más primitivo, ritualista y ajeno a cualquier concesión contemporánea.
La mezcla y masterización, a cargo de Sébastien Tuvi en BST Studios —conocido por su trabajo junto a Hell Militia y Sotherion—, mantiene un equilibrio impecable entre la atmósfera asfixiante y la agresión afilada que domina el álbum. A ello se suman contribuciones puntuales que expanden su liturgia maldita: el joven organista Mildrac aporta un aura eclesiástica al interludio “Withering Veins”, mientras que el propio BST invoca voces envenenadas en “Fogged By The Leaves of Pestilence”, un tema dedicado a Nisse Karlén, de Sacramentum.
En lo conceptual, el álbum se adentra en territorios donde convergen el folclore europeo olvidado, el hambre nocturna del vampirismo y la senda solemne del culto demoníaco más tradicional. Todo ello se envuelve en un ropaje visual acorde: la portada obra del pintor David Thiérrée —colaborador de bandas como Behemoth o Warloghe— refleja con precisión la malignidad arcaica que impregna cada surco del disco.
“The Dragging Poison” es una copa envenenada ofrecida a quienes aún veneran la esencia fría y salvaje del Black Metal tal como fue: oscuro, implacable y profundamente devoto de lo oculto.