La maquinaria brasileña del death metal Ophiolatry vuelve a escena con "Jesus Complex", segundo adelanto de su inminente álbum "Serpent’s Verdict", que será lanzado el 6 de junio de 2025 a través de WormHoleDeath Records. El nuevo videoclip no solo refuerza la crudeza habitual de la banda, sino que introduce una dimensión visual perturbadora que eleva su crítica a la manipulación religiosa a niveles casi apocalípticos.
"Esta historia es totalmente aterradora: te despiertas, sales, y descubres que todos llevan puesta una máscara de Jesús. Su mirada te atraviesa, transmite una sensación extraña y opresiva. Se vuelve aún más asfixiante cuando te miras al espejo y ves que tú también llevas la máscara", explica el grupo sobre el concepto del tema. "En un mundo donde la identidad se desintegra bajo el peso de una doctrina impuesta, el miedo a la conformidad se convierte en una lucha entre la fe impuesta y la propia identidad."
“Jesus Complex” despliega una brutalidad técnica implacable —marca registrada de Ophiolatry—, pero añade nuevas capas: ritmos tribales y texturas atmosféricas que aportan un carácter ritual y casi chamánico. Es un claro paso adelante desde su aclamado "Transmutation" de 2008, consolidando su visión no solo sonora, sino también conceptual. Aquí no hay solo riffs afilados y blast beats como proyectiles: hay intención, reflexión y una furia que no se limita a lo físico.
La producción corrió a cargo del propio Diego Santiago, grabado en Satori Estudio, con el mastering a cargo de Dan Swanö. El arte visual fue diseñado por LouLou, y la escultura de la perturbadora máscara que aparece en el videoclip fue obra de Herman Silesky, lo que subraya el carácter artesanal y simbólico del proyecto.
La alineación actual de Ophiolatry —Jaime Veron (voz), Diego Santiago (bajo), George "Dog" Duarte (batería) y Fred Barros (guitarra)— se muestra más cohesionada y desafiante que nunca. Con "Jesus Complex", la banda no solo ataca a la hipocresía religiosa con brutalidad quirúrgica, sino que invita a una experiencia inmersiva y despiadadamente honesta.