El proyecto estadounidense THORN regresa con "Nebulous Womb of Eternity", una nueva descarga de death metal deforme y primigenio que se aferra al oyente como una masa putrefacta de riffs viscosos, atmósferas decrépitas y groove nauseabundo. Más centrado esta vez en la brutalidad del death que en la languidez del doom, el álbum presenta una serie de composiciones más compactas, pesadas y abrasivas, sin renunciar a los toques melódicos ocasionales que brillan fugazmente en su hedor sofocante.
Todas las canciones han sido escritas por Thorn, alias de su único integrante, Brennen, quien continúa llevando las riendas del proyecto con una visión enfermiza pero extremadamente coherente. En este nuevo capítulo, su enfoque se vuelve más opresivo, sin perder ese filo podrido que lo ha colocado entre los referentes del underground más viscoso. El disco ha sido mezclado y masterizado por Daniel Bonofiglio, conocido por su trabajo con Fumes, Gutvoid, Intestinal Hex y otras entidades del metal extremo más pútrido, lo que garantiza un acabado sonoro que es tanto cavernoso como aplastante.
La portada, ilustrada por Arifullah Ali (KanvasKarat), refleja a la perfección el carácter larval y metafísico del álbum: un útero nebuloso donde el tiempo y la forma se retuercen en estados de perpetua descomposición.
"Nebulous Womb of Eternity" es un regalo (o una maldición) para fans de Mortician, Fluids, Wharflurch, Fumes, Intestine Baalism y todo aquel que disfrute revolcarse en el barro sonoro del death metal más grosero, cavernoso y gloriosamente repulsivo. Aquí no hay redención, solo un ritual eterno de carne, pus y gravedad.