El pasado 26 de marzo llegaba "Sea of Death", el segundo álbum de estudio de los finlandeses Wretched Path, editado en formato CD y digital por Meara Music. Tras el reconocimiento obtenido con su debut "Heavy Lies the Crown", la banda regresa con una obra aún más veloz, más sombría y más brutal, diseñada para arrastrar al oyente directo a las profundidades del metal extremo.
Formados en 2020 por músicos experimentados provenientes de bandas como Pestigore, Born of Thorns, Tukkanuotta y Warmen, Wretched Path surgió como un acto de retorno a las raíces más crudas del death metal. Con su primer disco ya consolidado como una carta de presentación demoledora y presentaciones destacadas, incluyendo el mítico Nummirock Festival en 2023, el grupo ha tenido tiempo para refinar su identidad sin perder ni un gramo de agresividad.
La nueva obra, "Sea of Death", amplía su propuesta con composiciones aún más despiadadas, explorando atmósferas más densas y estructuras que canalizan lo más áspero del género con una precisión quirúrgica. No se trata de un disco que busca complacer: es una declaración de poder, un grito desde el abismo.
Wretched Path está actualmente conformada por músicos que no necesitan presentación en la escena finlandesa, y aunque sus nombres han circulado por otros proyectos, aquí los une un solo objetivo: devolverle al death metal su carácter violento, urgente y sin concesiones.
"Sea of Death" es exactamente eso: un mar de furia imparable, compuesto por olas de distorsión, gritos cavernosos y una ejecución sin adornos que evoca el espíritu más puro del género. No se trata de nostalgia: es una reafirmación brutal de que el death metal sigue vivo, y en Finlandia, más despiadado que nunca.