ACEROCK VIII ya tiene cartel: ZENOBIA y LÉPOKA encabezan dos noches de metal bajo el Acueducto

El Acerock ya tiene cerrado el cartel de su octava edición. Los próximos 2 y 3 de octubre, el entorno del Acueducto de los Milagros de Mérida volverá a convertirse en punto de encuentro para el rock y el metal, manteniendo además una de las señas de identidad que el festival ha ido consolidando con los años: combinar bandas de trayectoria reconocida con espacio para formaciones que buscan abrirse camino.
La primera noche volverá a girar alrededor del concurso de bandas. Los tres grupos que han alcanzado la final son Docka Pussel, Atreides y Snagora, que se disputarán sobre el escenario un premio con continuidad inmediata: el vencedor regresará al día siguiente para abrir la jornada principal del festival. El viernes contará además con un cierre de peso. Zenobia llegará a Mérida en plena celebración de su vigésimo aniversario, una trayectoria que los ha convertido en uno de los nombres más reconocibles del heavy metal nacional. La banda aprovechará la cita para recorrer buena parte de esos veinte años de canciones y acompañar una noche que, como viene siendo habitual en Acerock, sirve también como escaparate para nuevas propuestas.
El sábado comenzará precisamente con la actuación del ganador de la noche anterior antes de dar paso a un cartel que recorre diferentes territorios dentro del rock y el metal. Los cacereños Stray Renegades llevarán su sleaze metal al Acueducto mientras trabajan en el que será su primer disco. Desde el País Vasco llegarán Sabotaje, apostando por un heavy metal de corte clásico, mientras que Portugal volverá a estar representado con Gwydion, una formación que ha hecho del folk y el metal épico una combinación especialmente efectiva sobre los escenarios. El cierre quedará en manos de Lépoka. Pocas bandas parecen más adecuadas para poner punto final a una jornada de estas características: folk metal, espíritu festivo y un directo construido precisamente para convertir el concierto en una celebración colectiva.
La octava edición mantiene así una estructura que funciona bien para Acerock. El viernes sirve para descubrir bandas y dar protagonismo a quienes todavía están peleando por encontrar su espacio; el sábado amplía el foco con artistas de Extremadura, distintos puntos de España y Portugal. Y todo ello vuelve a desarrollarse bajo uno de los grandes símbolos patrimoniales de Mérida.
El pasado año hablábamos de cómo el festival había conseguido reunir música, ambiente familiar y patrimonio alrededor del Acueducto de los Milagros. Un año después, Acerock continúa creciendo sin renunciar a esa fórmula y, sobre todo, manteniendo el concurso como una puerta real hacia el escenario.






