ABSOLON - “In the Halls of Silence” (darkSIGN-Records, 2025)
El pasado 14 de diciembre de 2025, ABSOLON publicó su cuarto álbum de estudio 'In the Halls of Silence' a través de darkSIGN-Records. Fundada en 2013 por el vocalista Ken Pike, la banda ha dado un nuevo paso en su evolución tras el buen recibimiento de 'The Blood Seed' (2024), profundizando en un sonido que fusiona Heavy Metal tradicional con matices de Power Metal, Metal Sinfónico y Metal Gótico. Una fórmula que no solo se mantiene en este nuevo trabajo, sino que se afianza y gana en personalidad.
La formación se completa en este trabajo con Alex Repetti al bajo y guitarra, Wayne Noon a la batería, ambos también miembros de Severed Angel, y Marc Muchnik a los teclados, aportando un carácter épico y dinámico que engrandece la propuesta.
Con ocho cortes intensos y melódicos, el disco propone un viaje que combina potencia, atmósfera y épica, apostando por la contundencia y la melodía a partes iguales. El resultado es un sonido clásico muy bien actualizado, destinado a atraer tanto a los seguidores de Judas Priest, Queensrÿche o Crimson Glory como a quienes buscan un metal moderno con raíces firmemente ancladas en la tradición.
Unos teclados de aire futurista abren el disco y “Stand in the Spotlight”, dando paso de inmediato a riffs afilados y a una batería que marca un ritmo potente y constante durante todo el tema. Los punteos de guitarra aparecen de forma recurrente, aportando un carácter muy Heavy Metal y reforzando una sensación de empuje continuo. En una canción donde la guitarra manda, el solo se convierte en un punto clave, rematando una estructura directa y efectiva. La voz de Ken Pike marca territorio desde el primer minuto, firmando un arranque que funciona como una declaración de intenciones y deja al oyente con ganas de seguir avanzando en el disco.
“Kill the Lights” arranca con una rotura de cristales que sirve como pistoletazo de salida para otro tema potente, esta vez con un ritmo algo más elevado que el corte anterior gracias al uso del doble bombo. A diferencia de “Stand in the Spotlight”, aquí los teclados ganan protagonismo y se apoyan en coros que aportan un ambiente más atmosférico y épico, acercando el tema a terrenos claramente más Power Metal. La parte instrumental se convierte en uno de los momentos destacados, con un solo de teclado que desemboca en otro gran solo de guitarra, reforzando el carácter dinámico y contundente de la canción.
La canción que da título al álbum, “In the Halls of Silence”, arranca con un piano de tono triste, oscuro y casi funerario, al que pronto se suma la voz transmitiendo una sensación clara de pesadumbre. No tarda en acelerarse el pulso con la entrada del resto de instrumentos, aunque sin perder en ningún momento ese ambiente melancólico que lo envuelve todo. El tema se mueve en un terreno claramente introspectivo, con los teclados aportando un aire solemne y casi ceremonial, mientras las guitarras construyen un desarrollo elegante que va creciendo poco a poco y termina dejando huella. Se trata de un medio tiempo con un marcado carácter Gótico, muy acorde con el mensaje que transmite la canción. El solo destaca especialmente, con una guitarra que parece llorar de forma desgarradora, reforzando la carga emocional del conjunto. El protagonismo vocal se apoya en líneas más dramáticas y una atmósfera densa que conecta con el lado más sombrío del disco, sin perder ese pulso clásico que define a ABSOLON. El cierre devuelve la canción a su punto de partida, con el piano retomando ese tono de tristeza inicial, esta vez acompañado por guitarras acústicas que subrayan aún más su carácter melancólico.
Con “Light the Flame” el disco recupera un ritmo más alegre y luminoso, dejando atrás la oscuridad del corte anterior y mirando de nuevo de frente al Power Metal. Los teclados adquieren un papel destacado, envolviendo el tema y aportando sus “punteos”, reforzando el carácter épico de la composición. La guitarra vuelve a brillar con fuerza, firmando posiblemente el mejor solo del álbum. El tema se cierra con un giro inesperado, ya que cuando todo apunta a un final potente reaparece el piano lúgubre del corte anterior, como si la oscuridad terminara imponiéndose y recordando que la luz nunca está del todo a salvo.
“House on the Hill” es otro corte rápido en el que el bajo suena atronador, sosteniendo una base poderosa sobre la que se apoyan coros épicos y una guitarra que marca punteos tan elaborados que rozan el terreno del solo constante. La voz adopta un registro más profundo, aportando un tono intenso y narrativo, mientras que el solo de guitarra vuelve a mostrarse magistral, elevando aún más el conjunto. El tema introduce un enfoque claramente más narrativo y casi cinematográfico. La banda juega con dinámicas más contenidas en las estrofas y un desarrollo progresivo que refuerza la sensación de tensión y misterio. El final es especialmente llamativo, con un cierre cargado de coros y teclados que crean un ambiente nebuloso, sobre el que se superponen los gritos del cantante, dejando una imagen sonora potente.
Riffs oscuros y pesados, acompañados de sonidos orquestales, abren “Til Death Do Us Part”, marcando desde el inicio una atmósfera densa y solemne. Estos elementos se repiten a lo largo del tema, construyendo un clima que suena duro y contundente, en claro contraste con una voz más limpia y controlada. La interpretación vocal destaca especialmente, sostenida por una instrumentación que sabe acompañar con inteligencia y equilibrio, dando forma a un clima intenso, oscuro y muy bien medido.
“No Goodbyes” arranca con el sonido de un coche poniéndose en marcha, como una huida sin despedidas que encaja a la perfección con el propio título del tema. A partir de ahí irrumpen riffs afilados que marcan un planteamiento directo y claramente clásico. El corte recupera la contundencia sin rodeos, con unos teclados que aportan un ambiente misterioso mientras la guitarra mantiene un protagonismo constante, especialmente a través de unos punteos que brillan con fuerza en el tramo final. La canción juega con contrastes bien definidos, alternando momentos de luz y velocidad con pasajes más oscuros y pesados, donde el bajo toma las riendas y guía el desarrollo del tema, reforzando su carácter intenso y cambiante.
El cierre llega con “Turn Back Time”, un tema que parece desafiar el reloj con un doble bombo desenfrenado y un ritmo imparable. El bajo golpea como un martillo sobre un yunque, mientras la guitarra sigue el pulso trepidante, construyendo una sensación de velocidad y potencia que refleja perfectamente el concepto de “retroceder el tiempo” a través de la intensidad del Metal. La canción mantiene un carácter muy Heavy y contundente hasta el final, donde la guitarra y la voz se despiden con fuerza, dejando el listón extraordinariamente alto como cierre del álbum.
‘In the Halls of Silence’ supone un nuevo paso decisivo en la trayectoria de ABSOLON, un álbum que parte de las raíces del Heavy Metal clásico para ampliar su horizonte con matices actuales sin perder identidad. La voz de Ken Pike se muestra más potente y expresiva que nunca, guiando cada tema con fuerza y precisión, mientras los solos y punteos de la guitarra de Alex Repetti destacan a lo largo del disco, mostrando técnica y sensibilidad a partes iguales. Los teclados de Marc Muchnik completan la atmósfera de cada corte, creando paisajes sonoros que van de lo épico a lo melancólico con naturalidad y elegancia.
Con su mezcla de tradición y modernidad, ABSOLON demuestra que el silencio puede ser tan atronador como el rugido de las guitarras, entregando un trabajo imprescindible para quienes buscan intensidad, épica y autenticidad en el metal contemporáneo.

Setlist
2. Kill the Lights 04:23
3. In the halls of silence 04:07
4. Light the Flame 05:09
5. House on the Hill 04:04
6. Til Death Do Us Part 04:42
7. No Goodbyes 04:36
8. Turn Back Time 04:16











