BLOODHUNTER - "Sons of the Abandoned" (ROAR! 2026)
Si hay algo que muestran los once cortes del nuevo álbum de Bloodhunter, Sons of the Abandoned, es la capacidad de para combinar agresividad, melodía y accesibilidad sin perder credibilidad dentro del metal, algo que no siempre resulta sencillo dentro de un estilo donde muchas bandas terminan inclinándose excesivamente hacia uno de esos extremos. Algunas canciones destacan por su impacto directo, otras por su trabajo instrumental o por sus matices atmosféricos, pero prácticamente todas aportan algo relevante al conjunto del disco. El resultado es un álbum muy cohesionado y con varios temas que pueden situarse entre lo mejor que la banda ha grabado hasta la fecha. Bloodhunter consigue en este trabajo consolidar una identidad que lleva años desarrollándose y demostrar que puede competir de tú a tú con nombres mucho más establecidos dentro de la escena internacional.
El inicio del álbum con “The Devil's Own” y “The Outspoken” es especialmente fuerte y revelador, como una declaración de intenciones... La primera golpea con velocidad, buenos riffs y una energía desbordante, mientras que la segunda introduce un trabajo melódico más elaborado sin perder contundencia. Ambas muestran una banda segura de sí misma, capaz de construir canciones que funcionan tanto desde la agresividad como desde el gancho melódico.
Uno de los grandes aciertos del disco aparece en la contundente “Threshold of Hell”. La participación de Fernando Ribeiro aporta una dimensión distinta que encaja perfectamente con la atmósfera oscura y reflexiva del tema. Las referencias a la guerra y a la naturaleza cíclica de los conflictos humanos encuentran un buen reflejo musical en una canción que alterna momentos de enorme contundencia con secciones más sombrías y melancólicas. La inclusión de efectos ambientales, cambios de ritmo y un desarrollo más narrativo permiten que destaque sobre otros cortes más directos. Además, el contraste entre la voz de Diva Satánica y la profundidad interpretativa de Ribeiro genera uno de los momentos más intensos del álbum.
“Ephemeral Youth” destaca por su ejecución y por un trabajo instrumental impecable, con Adrián Perales golpeando la batería con firmeza manteniendo una intensidad admirable durante toda la canción. El trabajo de guitarras también sobresale, especialmente durante el solo, posiblemente uno de los más elaborados del disco. La propia “Sons of the Abandoned” resume buena parte de las virtudes de la banda. Aquí Bloodhunter se mueve cómodamente entre la agresividad característica del death metal melódico y un enfoque más emocional y personal.
“No One Beats Death” es una de las composiciones más completas del álbum. Su mayor duración permite a Bloodhunter desarrollar las ideas con mayor amplitud, combinando la contundencia del death metal más clásico con una marcada dosis de groove. El riff principal sostiene la canción con autoridad, mientras que los solos de guitarra aportan algunos de los momentos más brillantes del disco. Un tema intenso, bien construido y con suficiente personalidad. Uno de los aspectos más interesantes de Sons of the Abandoned es cómo Bloodhunter consigue que las guitarras asuman gran parte de la narrativa musical. Dani Arcos y Guillermo Starless construyen excelentes melodías. Los solos están al servicio de las canciones y no al revés, algo que aporta fluidez a todo el conjunto.
“Code Aeternam” representa perfectamente esa filosofía. Aquí demuestran la capacidad para mantener la tensión mediante detalles de composición y arreglos bien planteados. En cambio, “The Path That Never Ends” destaca por la presencia de Laura Guldemond de de Burning Witches, aportando un interesante contraste dentro del álbum. La combinación de ambas vocalistas funciona con naturalidad y añade una dimensión diferente a una canción donde las melodías de guitarra y la intensidad de las voces mantienen un nivel sobresaliente. Un tema que aporta variedad y demuestra que Bloodhunter sabe introducir nuevos matices sin alejarse de su esencia.
“The Night Is Darker Before the Dawn” introduce un elegante interludio acústico de marcado carácter neoclásico que rompe momentáneamente con la intensidad del álbum. Construida sobre delicadas melodías de guitarra, la pieza aporta un necesario momento de calma y demuestra la capacidad de Bloodhunter para transmitir atmósferas y emociones desde la sutileza, sirviendo además como perfecto puente hacia el tramo final del disco.
“Masters of Deceive” devuelve toda la intensidad al tramo final del álbum con una combinación muy efectiva de agresividad, melodía y pegada. Las guitarras vuelven a asumir un papel protagonista, apoyadas por una base rítmica contundente y una interpretación vocal cargada de fuerza. Después llega “Human Insecticide”, la revisión del clásico de Annihilator que, Bloodhunter adapta con acierto a su propio lenguaje sonoro sin perder la esencia del original. Más que un simple homenaje, es como un cierre explosivo que mantiene intacta la energía del disco hasta su último segundo, cerrando el disco con una descarga de energía electrizante.
Está claro que Bloodhunter bebe de referentes muy reconocibles dentro del death metal melódico, algo que cualquier seguidor del genero detectará rápidamente. Sin embargo, la diferencia está en que las canciones tienen fuerza por sí mismas. Cuentan con suficiente gancho, personalidad y buenas ideas como para destacar por méritos propios.
Lo que realmente sostiene este álbum es la calidad de las composiciones. Bloodhunter ha conseguido escribir un disco sólido, bien secuenciado y repleto de canciones muy bien estructuradas. Sons of the Abandoned es uno de los ejemplos más consistentes de cómo entender el death metal melódico contemporáneo sin perder intensidad ni personalidad. Este es, probablemente, el álbum más completo y maduro de toda su trayectoria.

Álbum: "Sons of the Abandoned"
Setlist
2. The Outspoken
3. Threshold Of Hell
4. Ephemeral Youth
5. Sons Of The Abandoned
6. No One Beats Death
7. Code Aeternam
8. The Path That Never Ends
9. The Night Is Darker Before The Dawn
10. Masters Of Deceive
11. Human Insecticide











