LORNA SHORE - I Feel the Everblack Festering Within Me (Century Media Records, 2025)
Quinto álbum de Lorna Shore, y que marca un punto de inflexión ya que Will Ramos se desnuda emocionalmente, y la banda ha dejado de jugar con lo cósmico y lo infernal para meterse en lo más jodido: lo humano, respondiendo con una producción que es tan cinematográfica como devastadora. Aquí no hay máscaras, solo heridas abiertas. Solo una hora y pico de intensidad absoluta.
El álbum arranca con “Prison of Flesh", tema que se inspira en la historia familiar de Ramos con la demencia, fusionando guturales abrasivos, riffs punzantes y orquestaciones que parecen sacadas de una ópera maldita. Un tema con una atmósfera sofocante y que es la viva encarnación de brutalidad.
“Oblivion” es un tema enorme, épico y aterrador con orquestaciones monumentales, y la voz de Ramos que se asemeja a una criatura que ha visto el fin del mundo y ha vuelto para contarlo, todo ello con una atmósfera asfixiante y expansiva, un espacio que se deshace, se desintegra.
“In Darkness” es una tema con contrastes entre los coros celestiales y la violencia sonora creando una sensación de esperanza que se diluye entre gritos. Un tema que no trata la oscuridad como un símbolo sino como un lugar, un estado al que se llega y del que no se vuelve.
“Unbreakable” es una declaración de resistencia nacida del dolor, del colapso y de la furia. La canción no celebra la fuerza: la impone, como si cada sección fuera un recordatorio de que incluso lo que está roto puede seguir avanzando. Todo ello con una atmósfera opresiva y monumental.
“Glenwood” es una misiva de Will Ramos sobre el distanciamiento con su padre Es el tema más íntimo del disco en que transforma esa oscuridad característica de la banda en recuerdo que pesa. Es puro dolor convertido en arte. “Lionheart” es un tema épico que habla de valentía desde el borde del colapso. Voces en armonía, arreglos sinfónicos y una energía que te hace sentir invencible.
“Death Can Take Me” es un tema cambiante que trata sobre la aceptación de la muerte como parte del viaje, y que funciona como un grito final lanzado desde un lugar donde ya no queda esperanza, solo la aceptación de que la destrucción es inevitable.
“War Machine” posee una base rítmica demoledora con unos riffs cortantes y un ambiente hostil, es la violencia hecha estructura, mientras que “A Nameless Hymn” se construye como una espiral de tensión que se aprieta más y más, hasta que cada elemento parece estar al límite de lo soportable.
“Forevermore”, es el tema con el que cierra el álbum, un epílogo que son casi diez minutos de conclusión, simplemente, perfectos. Una sinfonía de furia, tristeza, redención y caos, en el que la banda combina brutalidad extrema con un dramatismo casi trágico y una atmósfera épica, casi cinematográfica, pero siempre teñida de tragedia.
I Feel the Everblack Festering Within Me es un álbum que te toca el corazón y te revienta los oídos, un descenso deliberado a un territorio donde la emoción extrema se convierte en sonido y en el que cada tema es una forma distinta de enfrentarse al colapso interior.
La banda combina violencia instrumental, tensión emocional y una interpretación vocal que roza lo inhumano para retratar un estado mental que no encuentra salida.
El resultado es un álbum brutal pero también honesto, vulnerable y hermoso. Un disco para toda aquella persona que ha sentido el peso del mundo en su espalda, para aquellos que necesitan gritar o llorar para expulsar el dolor, que supura verdad a cada nota, sin ningún tipo de filtro.
En definitiva, I Feel the Everblack Festering Within Me es un viaje donde la devastación no es un final, sino un estado permanente: un lugar donde la oscuridad no se supera, sino que se aprende a respirar.

Álbum: I Feel the Everblack Festering Within Me
Setlist
2. Oblivion
3. In Darkness
4. Unbreakable
5. Glenwood
6. Lionheart
7. Death Can Take Me
8. War Machine
9. A Nameless Hymn
10. Forevermore











