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LEYENDAS DEl ROCK 2027
Crónica de concierto

LEYENDAS DEL ROCK 2026. Cuarta jornada: Sábado

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La cuarta y última jornada de Leyendas del Rock 2026 volvió a poner sobre la mesa uno de los debates que acompaña al festival en los últimos tiempos: cómo abrir espacio a las nuevas corrientes del metal sin perder las raíces sobre las que ha construido buena parte de su historia. El sábado fue probablemente el día donde ese contraste resultó más evidente.

En un extremo estaban los sonidos más clásicos, con Latzen y Ankhara defendiendo el heavy metal, la elegancia hard rockera de unos Hardline para quienes el New Rock Stage pareció quedarse pequeño y el regreso de WarCry, banda inseparable ya de la historia del Leyendas y que volvió a responder con un concierto magnífico.

En el otro aparecía una generación mucho más joven representada por Guilt Trip, Ten56, Half Me o Cabal, formaciones que incorporan otros lenguajes y muestran hacia dónde se mueve una parte del público actual. Una convivencia que puede generar opiniones encontradas, pero que también parece necesaria para garantizar el relevo generacional. No se trata de renovar por renovar, sino de ampliar horizontes sin olvidar de dónde viene el festival.

Entre ambos mundos hubo todavía mucho terreno por recorrer. Heaven Shall Burn pusieron sobre el escenario toda su combatividad y agresividad, Deicide representaron la vertiente más extrema y veterana, mientras Death & Legacy respondieron con contundencia. Y luego estaba Eihwar, nuevamente convertidos en una suerte de ritual pagano multitudinario. Su propuesta se aleja de los parámetros tradicionales del metal, pero la respuesta del público volvió a demostrar que su incorporación al Leyendas fue todo un acierto.

Sin embargo, dos nombres sobresalieron especialmente en la clausura.

WarCry confirmaron una vez más que su relación con Leyendas del Rock va mucho más allá de una actuación puntual. Los asturianos forman ya parte de la propia memoria del festival y volvieron a mostrarse sólidos ante un público que los siente prácticamente como parte de la casa.

Y quedaba Helloween.

Los alemanes llegaban celebrando su 40º aniversario y con la responsabilidad de ejercer como grandes cabezas de cartel del sábado. Lejos de limitarse a vivir de su condición de leyenda, ofrecieron uno de los conciertos de referencia de esta edición, poniendo el broche que merecía una celebración tan especial.

Así terminó el XX aniversario de Leyendas del Rock: con veteranos que continúan justificando su lugar, bandas nacionales estrechamente ligadas a la historia de Villena y una nueva generación reclamando su espacio.


 

Jornada final del Leyendas del Rock coronada por la celebración del 40º aniversario de Helloween y el gran concierto de los nacionales WarCry, acompañados por la intensidad de Heaven Shall Burn, la brutalidad de Deicide, y la presencia de bandas como Ankhara y Eihwar. Sin olvidar a las bandas más jóvenes, como Ten56 y Cabal, que comienzan a tomar el relevo para futuras ediciones del festival más legendario de España. - Victoria Jeréz.

Último día del festival en el que destacaba la presencia de los legendarios Helloween celebrando su 40º aniversario. los de Hamburgo nos regalaron una actuación memorable. Especial mención mención para Hardline a quienes el New Rock Stage se les quedó diminuto y para una banda que es una parte más del festival, Warcry, quienes estuvieron soberbios, como siempre. también me gustaría mencionar a Latzen por su cercanía, amabilidad y saber estar. - Moni Mollà

Para mi fue el peor día del festival, demasiado core. Lo salvó poder asistir a un ritual pagano con Eihwar, ver por fin a Hardline, disfrutar con el Heavy Metal clásico de Latzen y Ankhara, el regreso de Warcry, un clásico de Leyendas del Rock, y el cabeza de cartel del día, Helloween, una leyenda del Metal que demostró porque está ahí. - Manolo Maiden

Último día y buen broche final. Destacamos la magnífica actuación de los cabeza de cartel Helloween, una leyenda donde las haya y que hacen las delicias de los más clásicos, así como Deicide para los más extremos. Y a partir de aquí abrimos el abanico, porque esa diversidad es la que permite que sobrevivan festivales como el Leyendas: saber introducir las nuevas tendencias dentro del metal sin olvidar de dónde venimos. No es renovar por renovar, es dar un paso valiente e incorporar grupos como Eihwar (todo un acierto en el 2024) que, sin ser exactamente metal, hacen que el público acuda en masa. Renovar es dar oportunidades a los grupos que vienen sonando fuerte como Guilt Trip, Ten56 o Half Me que mezclan otros sonidos y buscan una nueva ola de público criado en lo antiguo y lo nuevo. Esperamos que la línea se mantenga en futuras ediciones. -Agustín Fernández

Esta jornada de sábado, que además fue la de la clausura, nos dejó un concierto majestusoso por parte de los legendarios Helloween, absolutos cabezas de cartel de esta edición y quienes se marcaron un concierto, sencillamente antológico. También destacó la combatividad y agresividad de otros teutones, Heaven Shall Burn, la contundencia de Death & Legacy, la elegancia de Hardline y la solidez de Warcry, quienes se marcaron otro concierto magnifico. -Fran Egea

Índice de la crónica
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GUILT TRIP

Iniciamos la última jornada de nuestro viaje más culpable con el quinteto de Manchester dando caña y calentando aún más la tarde desde los escenarios principales del Leyendas del Rock 2026. Desde el primer acorde, los británicos exigieron la colaboración total de la audiencia, animando a saltar sin descanso y prometiendo dar mucho trabajo al equipo de seguridad del recinto mediante una descarga de adrenalina de temas brutales como One by one, Sweet Dreams, Severance o Thin Ice. Y no dejaron de pisar el acelerador en todo momento; verdaderamente, a esta apisonadora de la nueva escuela del crossover hardcore británico no se le puede pedir más sobre un escenario. 

Lo que Guilt Trip nos ofrece es un directo impecable respaldado por un sonido descomunal. Su propuesta destaca por una base rítmica dura, técnica y machacona en ocasiones, donde destaca la soberbia labor de la bajista Lily Kilcoyne, cuyo pulso empasta de forma milimétrica con la batería para generar unos cambios de ritmo vertiginosos que hacen imposible el sesteo. A este engranaje se suma el brutal trabajo de las guitarras afiladas y de afinación bajísima de Jak Maden y Sam Baker, quienes construyen los cimientos armónicos idóneos para romper los breakdowns con ritmos endiablados. Sobre este denso colchón instrumental, el juego de voces resulta catártico: la profundidad de los guturales desatados se entrelaza de manera magistral con la voz más limpia, los fraseos claros y los ramalazos rapeados de su vocalista Jay Valentine, consolidando el sello de identidad urbano e irreverente que la banda ha perfeccionado desde sus orígenes en Mánchester en 2015.

El resultado de su paso por Villena fue el de un grupo insultantemente potente, capaz de hacer reverberar con sus ondas sonoras cada rincón del festival mediante canciones excelentemente interpretadas y extrañamente bailables, contrastando su energía festiva con unas temáticas líricas que no son precisamente alegres. Su concierto se convirtió en una constante e inevitable llamada a la implicación colectiva y al pogo salvaje.

Definitivamente, tras semejante demostración de actitud y pegada metalera, resulta imposible no sentirse culpable si no decidimos acompañarlos en este viaje hacia la primera línea del hardcore internacional.

Texto y fotos: Agustín Fernández

DEATH AND LEGACY

La banda zamorana fue la encargada de abrir el New Rock Stage en la última jornada del festival asumiendo con determinación una de las franjas horarias más complicadas del fin de semana. Frente a un público que comenzaba a poblar el recinto, el quinteto salió al escenario con una seguridad desbordante.

La banda arrancó con su habitual contundencia con “Pray”. A partir de ahí nos ofrecieron una descarga espectacular e intensa con temas como “Dying Life”, “Salvation” o “The Fallen”.

Tampoco faltaron los últimos singles que la banda ha editado, "I Am a Pain" e "Infernal Tragedy", dos composiciones que evidencian una evolución hacia una producción más pulida sin perder ni un ápice de crudeza. Fue el preludio perfecto para llegar al punto culminante con "Hellfire", su tema más emblemático.

Un concierto que demostró a una banda perfectamente cohesionada, donde cada músico parece sabe exactamente qué necesita el otro en cada compás, y totalmente preparada para dar el salto definitivo.

Texto y fotos: Fran Egea

EIHWAR

"Bienvenidos a Hugrheim, el décimo mundo secreto de Yggdrasil, el mundo del espíritu. Aquí, los sueños toman forma en la realidad, los vikingos beben un poco demasiado y tocan techo."

Ese es el lema que aparecía en la pantalla cuando Eihwar hizo su salida al escenario y de esa manera ya comenzaba a introducirnos en su particular ritual pagano.

Eihwar ya había participado en la edición de 2024, actuando entonces en el New Rock Stage, el escenario de menor aforo del festival. Apenas dos años después regresaban para dar el salto al Doro Pesch Stage, una clara muestra de la excelente acogida que tuvo su propuesta entre el público en su anterior visita.

Su puesta en escena es impactante y está llena de simbolismo. El atuendo de Asrunn es una mezcla de guerrera nórdica, chamánica y tribal, donde destaca un llamativo tocado de cráneo animal, mientras Mark aparece completamente cubierto por una túnica negra y un imponente casco metálico con máscara que le da una apariencia de guerrero nórdico mucho más oscura que la de su compañera. Entre ambos crean una imagen que parece sacada de una auténtica saga vikinga.

Su música fusiona Folk Nórdico, ritmos tribales, percusión chamánica, cantos rituales y una potente base electrónica, dando como resultado una experiencia que va mucho más allá de un concierto convencional. Una particular propuesta que ellos mismos han bautizado como Viking War Trance.

Desde el primer golpe de percusión quedó claro que aquello no iba a ser un concierto al uso. El escenario se transformó en un auténtico ritual vikingo. "¿Estáis preparados para entrar en trance conmigo?", nos preguntó Asrunn en un perfecto castellano, y vaya si lo hicimos. Sus cantos ancestrales, sus movimientos y gestos corporales recorriendo todo el escenario, a veces acompañada de espadas o de un tambor de marco de inspiración chamánica que tocaba con una gruesa maza de piel, unidos a las bases electrónicas y la percusión de Mark, hicieron que el público dejara de ser un simple espectador para formar parte de una auténtica ceremonia pagana, donde el baile y la conexión con la música fueron los grandes protagonistas.

También hubo espacio para una balada en la que ambos comenzaron sentados, con Mark utilizando el único instrumento diferente a la percusión que empleó durante el concierto: una guitarra acústica. Asrunn aprovechó el momento para hacer participar al público, que acompañó cantando con ella.

Uno de los momentos preferidos de Asrunn llegó con el intercambio de roles: ella pasó a hacerse cargo de la percusión mientras continuaba cantando, y Mark tomó la guitarra y la voz, con un registro tenebroso que parecía transportarnos directamente a Helheim, el reino de los muertos de la mitología nórdica.

Asrunn estuvo muy comunicativa durante toda la actuación, hablando en castellano con el público. Como ella misma explicó, se había aprendido los textos y el más largo decidió leerlo, para no equivocarse, y dar las gracias, comenzando por la organización y terminando con el público, que respondió con una gran ovación. Tampoco desaprovechó la oportunidad para promocionar sus camisetas, que posteriormente serían firmadas en el stand de firmas de TNT Radio Rock, donde la cola para poder ver a la banda fue enorme.

Durante casi una hora, el Doro Pesch Stage se convirtió en un poblado vikingo cuyos habitantes asistieron a un auténtico ritual pagano, con el sonido del cuerno presente en varias ocasiones. Sin duda, fue una de las actuaciones más originales y sorprendentes de esta edición de Leyendas del Rock.

Texto y fotos: Manolo Maiden

FALLEN AT DAWN

Llegaba al New Rock Stage con ganas de ver a la banda de metalcore mdoerno Fallen at Dawn y salí de allí no solo feliz sino, sobre todo, impresionado por lo que acababa de presenciar.

Lo que se vivió allí fue, sencillamente espectacular, una exhibición de energía a raudales e implicación absoluta con el respetable desde los primeros instantes del show, invitando e incluso participando en el mosh pit des el primer tema (increíble la energía inagotable del vocalista, Jimmy Sixx).

El setlist fue un viaje demoledor por lo mejor de su repertorio sonandon temas como "Savour", "Echo", "Psycho", "Misery" y "Koi".

Fue un concierto espectacular que dejó exhausto a un público que disfrutó de lo lindo, que cantó, saltó y sudó hasta la última gota. Una demostración contundente de que Fallen at Dawn ya no es solo una promesa del metalcore nacional: está más que dispuesta y preparada para escenarios de mayor envergadura.

Texto y fotos: Fran Egea

DEICIDE

De las pocas propuestas más extremas que alberga el Leyendas 2026, llegan Deicide para cerrar la edición de este año. Provocadores, contundentes y sólidos, tocan sin concesiones —como, por otro lado, debe ser en una banda de metal extremo—. Sin saludos, sin explicaciones ni presentaciones, la banda ajusta sus instrumentos y se lanza de lleno a la guerra sónica.

El arranque no dio tregua, encadenando varios de sus trallazos más emblemáticos: “When Satan Rules His World”, “Bastard of Christ”, “Carnage in the Temple of the Damned”, entre otras.

Se va sucediendo un setlist cargado de golpes secos y brutales de batería, estruendosos blast beats, un bajo demoledor y una guitarra tocada con violencia y distorsión; elementos con los que crean esa atmósfera violentamente oscura que marca la trayectoria de Deicide. El show continuó sin pausa con “From Unknown Heights You Shall Fall”, “Behead the Prophet (No Lord Shall Live)”, “Holy Deception”, “Serpents of the Light” y “Forever Hate You”.

Comentario aparte merecen las voces de Glen Benton, que varían desde los guturales más graves e infernales hasta gritos sin piedad, dejando apenas oportunidad para saber si vocaliza o pronuncia palabras legibles. Para el tramo final, la banda reservó la artillería pesada con temas como “Satan Spawn, the Caco-Daemon”, “Scars of the Crucifix”, “Dead by Dawn” y, finalmente “Homage for Satan”.

Pero el todo... El todo es una obra maestra del Death Metal clásico. La audiencia lo sabe y lo aprecia; a estas horas, el festival registra la mayor presencia de los últimos días en esta misma franja horaria, repleto de asistentes luciendo camisetas de la banda para apoyarla en su brutal andadura.

Texto y fotografía: Victoria Jerez Rozúa.

LATZEN

El Heavy Metal clásico, el que nos hizo meternos de lleno en este mundo a los más añosos, nos esperaba en el New Rock Stage con la actuación de Latzen, una de las bandas más emblemáticas del Heavy Metal cantado en euskera. Formados en Oñati (Guipúzcoa) en 1993, el grupo se convirtió en un referente de la escena vasca durante la década de los noventa gracias a su Heavy Metal potente y, a la vez, lleno de melodías.

Tras un largo periodo de inactividad, Latzen regresó en 2025 publicando el disco "Denboraren Orbainak" y volvió a los escenarios para reencontrarse con sus seguidores y demostrar que siguen conservando toda la fuerza de antaño.

El New Rock Stage estaba lleno para verlos. El público tenía muchas ganas de disfrutar de la banda y Latzen no defraudó. Después de una intro, comenzaron con "Txori Txarrak" y, desde ese momento hasta que finalizaron con "Ze Ingo Xu?", lo que vivimos fue una descarga brutal de Heavy Metal.

La puesta en escena estuvo acompañada por una decoración del escenario con paneles laterales con calaveras, creando una imagen acorde con la contundencia de su propuesta, a la que se sumó la movilidad de los integrantes del grupo, ofreciendo un directo intenso, sin apenas dar tregua y manteniendo la energía durante todo el concierto.

La potente voz de Aitor Uriarte, junto a la poderosa base rítmica formada por Joxe Mari Azpitarte al bajo y Gorka Lazkano a la batería, y los excelentes solos de guitarra de Yerko Ortiz, consiguieron que desde los primeros compases la respuesta del público fuera inmediata, con saltos, puños en alto e incluso algún Circle Pit que acompañaron los temas durante toda la actuación. Los gritos de "Latzen, Latzen… " se repitieron varias veces durante el concierto como muestra del buen hacer de la banda y de la conexión que consiguió con los asistentes.

Para tomarse un respiro, Aitor Uriarte comenzó "Indarra" sentado en la tarima de la batería para interpretar la parte acústica de la canción, antes de que comenzara otra avalancha de riffs y truenos de la base rítmica para terminar el tema. El único descanso que tuvimos, en una actuación marcada por la intensidad, llegó con su balada "Laztana", lo que nos sirvió para recargar las pilas y afrontar la recta final del concierto.

Latzen demostró que su legado sigue plenamente vigente y que la banda mantiene intacta su esencia, ofreciendo un Heavy Metal directo, de los que nos gustan a los que ya peinamos canas. Su concierto fue un emotivo viaje a los orígenes del Heavy Metal vasco y una magnífica oportunidad para comprobar que los viejos rockeros nunca mueren.

Texto y fotos: Manolo Maiden

HEAVEN SHALL BURN

Los alemanes llegaban a Villena después de la publicación, el año pasado, de su magnifico “Heimat”, un álbum que es un manifiesto en el que nos recurerda la importancia de la memoria, la identidad crítica y la responsabilidad, tanto individual como colectiva, en un mundo cada vez más polarizado.

La actuación que nos brindaron fue, sencillamente, magistral. Desde el instante en que sonó el riff inicial de «Counterweight», quedó patente que estábamos ante algo especial. Marcus Bischoff estuvo sobresaliente, desplegando una energía tremenda y sobre todo una actitud muy reivindicativa

El setlist sonó con la contundencia habitual con temas como «My Revocation of Compliance», «Cofounder», «Voice of the Voiceless» y la siempre demoledora «Endzeit». El punto álgido llegó con la descomunal «Triptitz», que cerró el concierto de forma apabullante.

En definitiva, un concierto que unió agresividad musical con reivindicación social y política y que dejó al respetable cansado pero tremendamente satisfecho.

Texto y fotos: Fran Egea

HARDLINE

La legendaria banda de hard rock llegaba a Villena con “Shout”, su magnífico último trabajo, debajo del brazo para realizar un concierto sublime. El New Rock Stage se les quedó pequeño ya que estaba a rebosar de un público expectante que no dejó de corear el nombre de la banda ni un solo instante.

El vocalista Johnny Gioeli (también Axi Rudi Pell) es un frontman espectacular (aparte de poseer una voz portentosa que no ha perdido ni un ápice de potencia a lo largo de los años, desplegando una energía contagiosa.

La banda demostró estar en un estado de forma espectacular ofreciendo un concierto descomunal en el que cada tema sonó con una contundencia y una claridad encomiables, dejando claro que están en plena madurez creativa y interpretativa.

En el setlist no faltaron temas como “Rise Up”, “Dr love”, “Danger Zone” o “Rhythm From a Red Car” todos ellos recibidos con entusiasmo por una afición que coreaba cada estribillo con una pasión desbordante.

Un concierto excelente, maravilloso y con una clase y saber estar fuera de toda duda que confirman por qué esta banda sigue siendo una referencia ineludible del género. Esperemos que la próxima vez sea en uno de los escenarios principales.

Texto y fotos: Moni Mollà

HELLOWEEN

Las calabazas de Hamburgo, absolutos cabezas de cartel de esta edición, llegaban al festival con motivo de su gira conmemorativa de 40º aniversario. El tener la ocasión de ver y cubrir a bandas tan legendarias es, para mí, algo único y especial y más, si es una banda importante en mi vida, de esas cuya música ha acompañado etapas, recuerdos y emociones a lo largo de los años.

Los alemanes abrieron con “March of Time” seguida de “The King for a 10.000 Years”, dejando claro desde el principio que habían venido a disfrutar y, sobre todo, a hacer disfrutar al respetable, mostrándose compacta y con una conexión especial.

Siguieron temas tan legendarios como “Future World” o más actuales como “This Is Tokyo”, pasando por “We Burn”, “Twilight of the Gods”, “Hey Lord!” o “Universe (Gravity for Hearts)”, incluida en su “Giants & Monsters” su úlimo trabajo discográfico, mostrando un equilibrio perfecto entre el legado clásico y las nuevas composiciones lo que demuestra que la banda no quiere vivir de sus épocas pasadas y que están pasando por un momento creativo increíble.

La coreadísima “I Want Out” acabó con una espectacular explosión de confeti para bajar las revoluciones con “In the Middle of a Heartbeat” y “A Tale that Wasn´t Right”, dos temas que permitieron que el público volviera a recargar energías.

El tramo final fue majestuoso, encadenando himnos como “Eagle Fly Free”, “Power”, “Dr. Stein” y el final con un fragmento de la legendaria “Keepers of the Seven Keys”, con otra detonación de confeti, esta vez, además, acompañada de pirotecnia y que sirvió para sellar una actuación memorable.

Un concierto sublime, mayestático en el que los alemanes demostraron por qué son considerados padres fundacionales del power metal melódico y que les permitió quedar como los auténticos triunfadores de esta edición del festival. Sencillamente, inolvidable.

Texto y fotos: Moni Mollà

TEN56.

La banda francesa de deathcore ha venido a comerse la noche del sábado en el Leyendas y creo que la apisonadora Ten56 lo ha conseguido. Todo esto a pesar de que a la misma hora tocaba Helloween en el escenario principal, aunque eso ya es otra historia y otro mundo.

La audiencia parece haber rejuvenecido: hay una presencia mayoritaria de jóvenes, destacando un nutrido público femenino que da la impresión de haber venido especialmente para verlos. De hecho, a los pocos minutos de arrancar con trallazos como “Doormat”, “Saiko” y “Diazepam”, la banda pide un moshpit exclusivo de chicas que no tarda en formarse.

El sonido del grupo es denso y sólido, denso pero brutal, sostenido por golpes bestiales de batería y bajo, sumados a dos guitarras que agitan la atmósfera a fuerza de pura distorsión. El concierto continúa con “Snapped Neck” e “I.K.W.Y.S.” demuestra que sus canciones parecen estar hechas de latidos, al ritmo de los cuales salta la masa. Los temas se suceden una tras otra sin apenas pausas claras; parecen una sola serpiente sonora que retumba lentamente.

Con temas como “Earwig”, “Good Morning” y “Sick Dog”, también hay sitio para pasajes con voces más melódicas e incluso tintes raperos que abordan temas más personales, coronados por solos de guitarra con un sello muy propio.

En esa cadencia de ritmo pesado y aplastante avanzan “Traumadoll”, “RLS” y “Kimo”, intercalando cortes de una fuerza descomunal con otros más melódicos que la audiencia acompaña iluminando el recinto con las linternas de sus teléfonos. Es ahí, rozando el final con “Ender” e “Io”, donde vuelven a despuntar esos solos experimentales y personales: una mezcla curiosamente interesante que rompe dinámicamente la apisonadora que han traído.

Para terminar, organizan un salvaje wall of death al ritmo de “Boy” que deja una conclusión clara: un absoluto exitazo.

Texto y fotografía: Victoria Jerez Rozúa.

WARCRY

Durante esta edición, he tenido la ocasión de poder cubrir el concierto de dos de las mejores bandas del heavy metal español. Los asturianos tocaron después de Helloween (incluso el mismo Víctor García se emocionó por ello), algo harto complicado ya que los alemanes dejaron el listón altísimo.

A pesar de ello, la banda no se amilanó e hizo un concierto, sencillamente espectacular. La banda empezó el concierto con “Alma de Conquistador” seguida de “Nuevo Mundo”, dos auténticos temazos para abrir boca.

Tampoco faltaron temas como “Devorando el corazón”, “Siempre”, “La maldición del Templario”, “Quiero oírte” o “El más triste adiós”. También sonó “Lo siento”, tema que irá incluido en su próximo trabajo, “Entre la niebla” y que, según indicó el mismo Víctor, verá la luz en, aproximadamente, unos dos meses.

La recta final fue una concatenación de himnos: “Solo sé”, “Tú mismo” y “Hoy gano yo”, tema con el que cerró el show.

Un muy buen concierto con un sonido perfecto y una banda que, a estas alturas, no tiene nada que demostrar a nadie.

Texto y fotos: Moni Mollà

HALF ME

Los alemanes han presentado una propuesta muy interesante desde el inicio del concierto, rindiendo honores a las virtudes por las que son conocidos internacionalmente. Fundada en Hamburgo en 2018 y amparada bajo el sello Arising Empire, esta formación se ha consolidado rápidamente como una de las realidades más vanguardistas de la factoría germánica, gracias a una fórmula única que difumina las fronteras entre el nu-metalcore moderno, el hardcore denso y las pinceladas de electrónica industrial. Su directo en el festival fue un auténtico asalto sónico cimentado sobre riffs mecánicos de precisión quirúrgica, afinaciones extremadamente graves y cambios de ritmo casi constantes. Esas distorsiones industriales y los pasajes cortantes con dejes de rapcore machacaron los sentidos de la audiencia hasta dejarla en lo mínimo, arrastrando inevitablemente a los más osados a caer en el destructivo círculo que todo lo tragaba en el centro de la pista. 

La puesta en escena potenció un ambiente opresivo con momentos de auténtica esquizofrenia o epilepsia visual, determinados por las bajadas repentinas de tempo —graves hasta el extremo de casi detener el tiempo— y unas luces parpadeantes que ametrallaron constantemente la pista. Al frente de este caos controlado, los dinámicos cambios en el registro vocal de Christopher Zühlke no pasaron desapercibidos para nadie: su habilidad para transitar entre profundos guturales, gritos desgarradores y melódicas voces limpias se sintió como tener diferentes identidades en tu propia cabeza sin saber a cuál hacer caso.

Por momentos, el público parecía quedar zombificado, manteniéndose quieto y moviendo únicamente la cabeza con la lenta y marcial cadencia ordenada por unos músicos venidos expresamente para subordinarlos. Pero, en cuestión de un instante, la banda rompía el hechizo mediante giros frenéticos que obligaban a la masa a liberar toda la adrenalina retenida.

¿Comunión o abducción? Cada cual que elija su propio veredicto. Ante semejante despliegue de intenciones, en el apartado de canciones destacaremos de forma indiscutible trallazos demoledores como Wraith y Zenit —extraídas de su aclamado debut SOMA—, junto a las brutales Concrete Ceiling e In Denial, que sirvieron para constatar el descomunal nivel de sus composiciones más recientes.

Un despliegue de agresividad vanguardista y grooves asfixiantes con el que los de Hamburgo firmaron uno de los conciertos más hipnóticos y demoledores de toda la jornada. 

Texto y fotos: Agustín Fernández

ANKHARA

El último concierto tenía como protagonistas a Ankhara, y nadie mejor que una de las bandas legendarias del Heavy Metal nacional para poner el broche de oro a esta edición tan especial de Leyendas del Rock 2026, que también estaba de aniversario, concretamente celebrando su trigésimo aniversario.

El Dave Mustaine Stage fue el encargado de recibir a la banda, con un público que, pese al cansancio acumulado después de cuatro días de conciertos, aguantó hasta el final para despedir esta edición por todo lo alto.

Desde el primer momento, la banda ofreció un Heavy Metal clásico con buenos solos de guitarra y una potente base rítmica y, cómo no, con un excelso frontman. Uno de los grandes protagonistas fue Pacho Brea, cuyos agudos bestiales e interminables levantaron la admiración del público e incluso de sus propios compañeros.

Pacho Brea también destacó por su movilidad sobre el escenario, recorriéndolo constantemente de lado a lado. Unicamente se estaba parado cuando se dirigía al público desde el centro de las tablas. Por su parte, el resto de la banda permaneció la mayor parte del tiempo en sus posiciones, con muy poca movilidad y escasa interacción entre ellos.

El escenario estuvo cubierto de humo durante toda la actuación, creando una sensación de niebla constante, más propia de un grupo de Black Metal que de una formación de Heavy Metal clásico. Personalmente, ese recurso utilizado no me gustó, ya que la visión que teníamos de la banda no era nítida.

El vocalista mantuvo además una constante comunicación con el público, charlando con los asistentes y presentando algunos de los temas. Tampoco paró de animar a participar activamente con la banda a quienes habían aguantado hasta el final del festival. Entre los temas que pudimos escuchar estuvieron "Tu verdad", "No digas nunca" y "Hasta el fin".

Uno de los momentos más especiales llegó con "No mires atrás". La banda dejó de tocar y el público se encargó de cantar el estribillo siguiendo el ritmo que marcaba Pacho con sus manos, dirigiendo a los asistentes como si se tratara de un director de orquesta. Para poner el punto final al concierto y, con él, a toda la XX edición de Leyendas del Rock, llegó "Acordes mágicos".

Ankhara puso así un excelente final a una edición tan especial como intensa y dejando ya puesta en marcha la cuenta atrás para la próxima.

Texto y fotos: Manolo Maiden

CABAL

Desde Dinamarca vienen Cabal para cerrar el New Rock Stage con otra contundente propuesta de deathcore. La joven banda, al igual que Ten56, congrega a una audiencia fiel y notablemente más joven; otra prueba indiscutible de la evolución del metal contemporáneo y de sus nuevas olas.

Tras una electrizante Intro, empiezan con muchísima fuerza de la mano de “If I Hang, Let Me Swing” y “Tongues”, descargando trallazos que han llegado a ser número uno en Escandinavia.

A medida que caen “Everything Rots”, “Still Cursed” y “Unveiled”, entre hachazos de guitarra y gritos demoledores, los breakdowns marcan el pulso implacable de cada canción. Caben destacar de esta etapa intermedia temas como “Redemption Denied” y “Hell Hounds”, creando uno de esos momentos disonantes que se entrelazan hábilmente con los ritmos aplastantes.

Tampoco tienen miedo de experimentar e incorporar pasajes electrónicos que empastan a la perfección con el deathcore, tal y como demuestran en “False Night”, “Snake Tongues” y “End Times”, inyectando una dosis extra de energía para animar a cualquiera a estas alturas del festival.

En el tramo final con “Violent Ends”, interactúan de forma constante con el público, al que animan a apretarse aún más hacia el escenario a pesar de lo abarrotado que está. Lo consiguen, y para cuando atruena el final del show con “Magno Interitus”, los walls of death terminan fusionándose con salvajes moshpits: una auténtica locura. Se ha dado todo para cerrar el festival como se merece.

Texto y fotografía: Victoria Jerez Rozúa.

Fotos de LEYENDAS DEL ROCK 2026. Cuarta jornada: Sábado

Publicado el 19 de agosto, 2026
Brujo
Realizada por Brujo
Director y redactor de TNT Radio Rock

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