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LEYENDAS DEl ROCK 2026
Crónica de concierto

LEYENDAS DEL ROCK 2026. Segunda jornada: Jueves

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La segunda jornada de Leyendas del Rock 2026 dejó una de esas estampas que explican bien la amplitud que ha alcanzado el festival. Del death melódico al metal alternativo, pasando por propuestas mucho más actuales y acabando con una buena dosis de folk metal festivo, el jueves ofreció suficientes argumentos para que cada uno de nuestros cinco colaboradores regresara con protagonistas diferentes en la libreta.


Segunda jornada del Leyendas del Rock marcada por el éxito de Arch Enemy y el debut de Godsmack, junto a la elegancia de Dark Tranquillity, la vanguardia de Northlane, la tralla de Injector y la fuerza clásica de Evo. - Victoria Jeréz 

Esta segunda jornada tuvo como gran vencedora a Lauren Hart, disipando cualquier duda y demostrando su valía como vocalista de Arch Enemy. Mención aparte la cercanía y humildad de uno de los padres del sonido Gotemburgo, Mickael Stanne y la simpatía de Ben Metzer al frente de unos dArtagnan muy festivos. - Moni Mollà

Impresionante la descarga de energía de Mushroomhead. Ver a Michael Stanne siempre es una gozada y terminar el día con tres bandas de Folk Metal, Celtibeerian, Dartagnan y Lepoka, siempre es sinónimo de fiesta. Manolo Maiden

Nuevo día con unos espectaculares Godsmack dando una lección de cómo los grupos consagrados están ahí por una razón, los Ekyrian y su folkmetal pegadizo, la propuesta más alternativa y ravecore de BOLU2 DEATH. - Agustín Fernández

En esta segunda tanda de actuaciones que destacó el folk metal festivo de Lándevir, Lèpoka y dArtagnan, consolidó a Aneuma, fuimos testigos de la reinvención de Arch Enemy con Lauren Hart y disfrutamos de la presencia y humildad de Mickael Stanne, uno de los arquitectos del melodic death metal. - Fran Egea

Índice de la crónica
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CREEPER

Los británicos Creeper fueron los encargados de inaugurar la jornada del jueves sobre el Doro Pesch Stage, dando el pistoletazo de salida al segundo día de Leyendas del Rock. El grupo ha sabido construir una identidad propia mezclando Horror Punk, Gothic Rock y Hard Rock con una marcada estética teatral. Vestidos de negro, con un aire retro y maquillaje que simulaba un híbrido entre vampiro y licántropo, con sangre en la parte inferior de la boca, Creeper volvió a demostrar que cuida hasta el último detalle de su imagen.

Tras una introducción con un sonido propio de una película de terror, apareció la banda para envolver al público en su característico universo gótico.

Musicalmente, Creeper alternanó pasajes más contundentes con otros cargados de melodía y emoción. Consiguieron conectar con un público que respondió especialmente bien cuando sonaron algunos de sus temas más conocidos, como "Headstone" y la celebrada "Cry to Heaven".

La presencia escénica de Will Gould resultó magnética, alternando momentos de intensidad con otros mucho más emotivos y manteniendo un constante movimiento por las tablas, con poses cargadas de sensualidad y energía. Su interacción con el público fue buena, animándolo a participar cuando era preciso, pero sin caer en excesos.

Hannah Greenwood aportó el contrapunto perfecto con su dulce voz, alternando las funciones de teclista y vocalista, cantando algunos temas junto a Will y otros en solitario, demostrando una gran versatilidad sobre el escenario.

El resto de la banda acompañó perfectamente a sus dos protagonistas, aunque en este apartado encontré el único punto negativo de su actuación: les faltó movilidad. Fueron contadas las ocasiones en las que los guitarristas se juntaron o cambiaron de posición, mientras que el bajista no se movió en ningún momento de la tarima situada junto a la batería.

Echamos en falta esa chispa que pudiera provocar una mayor explosión en el público y que habría redondeado su actuación.

Texto y fotos: Manolo Maiden

EKYRIAN

El grupo madrileño inició la andadura del New Rock Stage en una tarde calurosa, logrando desafiar a las altas temperaturas y atraer a una notable multitud dispuesta a pasárselo en grande desde los primeros compases. Su folk metal pegadizo, caracterizado por composiciones minuciosamente trabajadas, cobró vida gracias a una interpretación vocal impecable por parte de Jorge Martín, quien volvió a dejar boquiabiertos a los presentes con sus impresionantes agudos. Las melodías entrelazaron a la perfección la esencia de los instrumentos tradicionales, como la flauta travesera y el whistle de Aitor o el vibrante violín en manos de Nuria, con la contundencia eléctrica de las guitarras de Fran e Ibai y una sólida línea de bajo, consiguiendo transportar aires mucho más frescos, épicos y marinos al recinto cubierto.

El ambiente festivo no tardó en desbordarse; tanto es así que los asistentes se lanzaron de cabeza al torbellino de un moshpit salvaje cual Caribdis, justo después de sincronizarse para ejecutar el ya clásico remo vikingo. Una estampa que, si bien se ha popularizado enormemente tras el reciente mundial de fútbol, todos sabemos que tiene su indiscutible origen en las huestes de Amon Amarth. Sin dar un solo respiro, la banda fue desgranando himnos ya consolidados de su discografía como Ekyrian, Kaguya o la coreada La Danza de los Muertos.

Para el fin de fiesta se reservaron la que es, sin lugar a dudas, su pieza más popular: La Balada de Wilfred el Enano, un momento cumbre que se tornó aún más mágico al contar sobre las tablas con la excelente colaboración de Marina Sweet. Más allá de su indudable y notable labor técnica musical, el verdadero triunfo de los madrileños radica en el inmenso buen rollo y la luminosa energía que transmiten a través de sus letras. Supuso este un brillante y merecido broche de oro para su gira Un viaje sinfónico, consagrando a estos piratas amables de los Siete Mares en el corazón de Villena.

Un directo vibrante que nos deja con la mirada fija en el horizonte, esperando con ansias los nuevos rumbos y canciones que decidan surcar muy pronto.

Texto y fotos: Agustín Fernández

MUSHROOMHEAD

Los estadounidenses Mushroomhead han forjado una sólida carrera gracias a una propuesta que fusiona Metal Industrial, Nu Metal y Metal Alternativo con una impactante puesta en escena. Sus características máscaras, el uso de percusión adicional y una estética paramilitar se han convertido en sus principales señas de identidad.

Su actuación fue un auténtico espectáculo en todos los aspectos: musical, visual y, sobre todo, por la manera de motivar al público. No había visto nunca a un grupo participar tanto con los asistentes, llegando incluso a convertirse en parte de ellos. La participación activa del público no se hizo esperar. Con una introducción protagonizada por la música de Bob Esponja, el público comenzó a interactuar con la banda cantando el estribillo.

Mushroomhead cuenta con tres voces, dos masculinas y una femenina, que fueron combinándose a lo largo del concierto en interpretaciones individuales, dúos masculinos, dúos mixtos y tríos. Los tres vocalistas se bajaron al foso en varias ocasiones. Jackie LaPonza fue la primera en entrar en la marea humana y lo hizo como Jesucristo caminando sobre las aguas del mar de Galilea. En esta ocasión, el mar del Leyendas del Rock estaba compuesto por miles de personas y Jackie caminó sobre él, apoyando sus pies en los hombros de los asistentes mientras continuaba cantando. Tras avanzar unos metros sobre el público, se irguió y permaneció allí durante un rato cantando e incluso saltando. Los otros dos vocalistas tampoco quisieron perderse la oportunidad de estar entre el público y disfrutaron de un crowdsurfing por el "mar" del Leyendas del Rock.

Jackie LaPonza, además de cantar y dejarnos una muestra constante de su energía sobre el escenario, se dedicó a grabarnos con el móvil para inmortalizar el increíble espectáculo que estaban ofreciendo en el Dave Mustaine Stage.

A esta tremenda interacción con el público hay que añadir la espectacularidad que aportan los tambores dobles colocados a ambos lados del escenario. Cada vez que eran golpeados con una brutalidad extrema, el agua salía hacia arriba creando un gran efecto visual. A todo esto se sumó su potente música, con un sonido contundente gracias a una base rítmica demoledora y una perfecta combinación de voces limpias y guturales.

Uno de los aspectos más llamativos del concierto fue la energía que desprendieron todos sus integrantes, con constantes movimientos llenos de fuerza que hicieron que el espectáculo mantuviera un ritmo frenético de principio a fin. Era una energía que se contagiaba y que hacía imposible quedarse quieto.

Incluso una vez finalizado el show se mantuvo la interacción con el público. Uno de los cantantes propuso un juego: lanzaría un setlist a la zona que más gritase. Y, como colofón, Jackie y otro componente del grupo salieron a la pista con su indumentaria para hacerse fotos con todo aquel que quisiera. Un gran detalle que no se suele ver con frecuencia y que demuestra la implicación que tuvieron con el público durante toda la jornada.

Ante tal derroche de música y energía, el público respondió entregándose por completo a una actuación que fue mucho más que un simple concierto. Mushroomhead ofreció una experiencia visual y sonora que difícilmente olvidaremos.

Texto y fotos: Manolo Maiden

ANEUMA

Tenía muchas ganas de ver a los asturianos después de su enorme “Flesh and Bone”, publicado el pasado año 2025. Recordemos que la banda fue la ganadora de la Wacken Battle Spain, lo que les permitió actuar en el prestigioso festival alemán, quedando allí en segundo lugar.

En Villena, la banda capitaneada por la voz de Laura Alfonso, las guitarras de Abel y Borja Suárez, Jane Bass al bajo y Marco a la batería, fue la encargada de inaugurar el New Rock Stage en la jornada de jueves, ofreciendo una descarga descomunal, una puesta en escena excelente y con un público totalmente entregado.

El punto culminante llegó con “Under the Spell” y la aparición en escena de Hynphernya, de Death & Legacy en una interpretación colosal por parte de ambas, un duelo vocal que quedará en la retina de los que estábamos allí presentes. Aunque todavía faltaban temas como “Light the Torch” y “Violet”, con el que concluyó la descarga

Un muy buen concierto en el que los asturianos demostraron porque ya han dejado de ser una promesa para convertirse en realidad.

Texto y fotos: Fran Egea

NORTHLANE

Northlane es una destacada banda australiana de metalcore progresivo y djent fundada en Sídney en 2009, reconocida internacionalmente por sus potentes directos y sus complejos riffs de guitarra. A lo largo de su trayectoria, especialmente tras la llegada del vocalista Marcus Bridge en 2014, el grupo ha evolucionado incorporando matices electrónicos, industriales y nu metal, lo que les ha llevado a ganar múltiples premios ARIA y consolidarse como referentes del metal moderno gracias a álbumes aclamados como Singularity, Alien y Obsidian.

Muy esperados a juzgar por lo pronto que se congregó la audiencia, Northlane trajeron al Leyendas su propuesta de metalcore experimental con sintetizadores, alternando pasajes melódicos y partes extremas, con voces claras y gritos sin piedad que engancharon de inmediato. Poco a poco se fue sumando más y más gente hasta formar uno de los moshpits más brutales de lo que va de festival, que no es mucho todavía.

El cuarteto demostró una presencia escénica sólida y potente, llenando el escenario a base de golpes de bajo y batería, esas voces alternadas y un bajista/sintetizadorista incuestionable que controla y dirige buena parte de la factura musical (increíble su ejecución a tres bandas). A esto le sumaron su actitud corporal y una presencia seria, pero contundente.

Pasaban de momentos más electrónicos, casi techno, al metalcore más crudo, todo arropado por imágenes muy psicodélicas que acompañaban de maravilla los pasajes más trascendentales y existencialistas de su propuesta.

Nos dejaron temazos como 4D, Evian, Bloodline y Dante en la primera parte; Cyoher, Welcome, Interlude y Medley a mitad de show; y terminaron con Carbonised, Cut It, Talking Heads y Clockwork para acabar.

Hacia el final del show, la banda hizo que el público se arrodillara sobre la hierba para luego saltar con furia al ritmo del grupo. En ese momento se abrió la barra libre para el crowdsurfing, con decenas de metaleros flotando hasta ser recogidos por el personal de seguridad —lo que me gusta llamar "el nacimiento de los metaleros"—. Y así terminó un conciertazo para dar paso a otro, el auténtico ciclo de la vida metalera.

Texto y fotografía: Victoria Jerez Rozúa.

LÁNDEVIR

La banda de Elda está, durante este año, celebrando su 25º aniversario, y qué mejor manera de conmemorar dos décadas y media de trayectoria que haciéndolo en "casa”. Eso se notó en un abarrotadísimo New Rock Stage, que vibró como nunca con la energía desatada por cientos de seguidores que no quisieron perderse una actuación histórica.

El grupo subió al escenario con la determinación de quien sabe que tiene algo que celebrar y, sobre todo, algo que agradecer. Y lo hizo a la manera que mejor sabe: haciendo bailar al respetable de principio a fin gracias a su característico y festivo folk metal y un público respondió con una entrega absoluta.

No faltaron los temas imprescindibles de su repertorio, como “Recuerdos”, “Nunca dejes de soñar”, “Leyendas del Medievo" o “El mañana ya vendrá”.

Un grandísimo concierto que se presume como uno de los más especiales para los eldenses. Fue un grandísimo concierto que se presume como uno de los más especiales para los eldenses, no solo por la calidad musical demostrada sobre el escenario, sino por la emoción palpable que había en el ambiente. Un concierto único e irrepetible.

Texto y fotos: Moni Mollà

DARK TRANQUILLITY

El año pasado, por diferentes circunstancias, no pudimos ver a Mickael Stanne, que hizo doblete con Cemetery Slyline y The Halo Effect. Los astros se alinearon para que este año pudiéramos disfrutar de una de las personalidades más indiscutibles del melodic death metal. La banda se marcó un show, sencillamente sublime, con un Stanne sonriente y, sobre todo agradecido.

El setlist fue un viaje cuidadosamente elegido por los territorios de su discografía. Sonaron temas tan emblemáticos como “The Wonders at Your Feet”, “Atoma”, “Nothing to One”,“Punish My Heaven” y, cómo no, “Misery's Crown”. Cada corte resonó con esa precisión melódica y esa agresividad contenida que han definido su sonido durante décadas.

En definitiva, un concierto memorable el que nos ofrecieron uno de los padres del “sonido Gotemburgo” y en el que además de su excelente ejecución musical, destaca la lección de cercanía y humildad por parte de una banda histórica. Ver a una formación histórica de este calibre despojarse de cualquier divismo para conectar de forma sincera con sus seguidores es, hoy en día, un privilegio que no tiene precio.

Texto y fotos: Fran Egea

INJECTOR

Injector es una veterana banda murciana de thrash/speed metal (formada en Cartagena en 2012) que se ha consolidado en el panorama nacional gracias a su sonido veloz, técnico y agresivo. Con tres discos a sus espaldas —Blackened Modern Art, Stonebrow y Hunt of the Dynasty—, el cuarteto destaca por unos directos arrolladores con los que han conquistado los grandes festivales del país.

En esta edición de Leyendas del Rock, está claro que el New Rock Stage está dando problemas técnicos, y no solo en la jornada inaugural de ayer. Pero Injector son unos grandes del metal y arreglan cualquier contratiempo; superan con creces cualquier fallo técnico a base de golpes furiosos de guitarra y una energía eléctrica y positiva que compensa cualquier espera.

Tras la Intro, arrancaron con la contundencia de "March to Kill" y "Unborn Legions". Su presencia en el escenario es imponente, podrían llenar con ella cualquiera de los otros dos escenarios principales. Guitarras y bajo forman un frente sólido que la batería sostiene con una velocidad fastuosa mientras atacan con "Oppressive Force" y "Utloa". A destacar la complicidad con el público, con el que hablan como quien se encuentra con un viejo amigo al que no ve desde hace tiempo, con esa cercanía que nunca decae.

Impresionante y muy digno de mencionar el juego de luces en concordancia con los rápidos ritmos que Injector proyecta sobre la numerosa audiencia, haciendo atronar su versión de "Hit the Lights" y la fuerza de "Path of the Wrathgod". Uno tras otro los temas se suceden velozmente, igual que el moshpit en el centro del recinto, que se va haciendo cada vez más grande a medida que el show avanza.

Con "Enemy of the Sun" y el cierre atronador de "Dreadnought Race", no sería descabellado decir que tanto banda como audiencia se van acelerando con una fuerza visceral, llevando el metal a un nivel muy elevado, tanto de ejecución como de dinámica con el público. Ondeando banderas y llegando al top de velocidad y fuerza acaba un verdadero espectáculo, una lección de cómo ejecutar y mantenerse. ¡Un escenario grande para esta gente ya!

Texto y fotografía: Victoria Jerez Rozúa.

GODSMACK

Puro old school sobre las tablas, dando una auténtica lección de cómo tocar buena música y logrando que el público no se quisiera perder ni un solo segundo de la actuación. Con su inconfundible estilo de guitarras y bajos de afinación baja, la banda desplegó una gran carga de profundidad en unos riffs densos y pesados, de esos que te hacen bajar las pulsaciones hasta hipnotizarte por completo. Sully Erna y los suyos ofrecieron un espectáculo soberbio, demostrando con creces que tantos años devorando escenarios internacionales no son, ni mucho menos, en balde.

Es obvio que su propuesta no reflejaba la tónica de velocidad que se había visto a lo largo de la jornada en este Leyendas 2026, pero lo suyo juega en otra liga: consiguieron una plena comunión mística con la audiencia apoyados en una batería arrolladora. Esta base rítmica nos regaló su versión más tribal en himnos como Voodoo, que casi hizo detener el tiempo en Villena, o en el posterior y celebrado temazo Drum Battle, donde el propio Sully y Shannon Larkin se batieron en su ya mítico y particular duelo musical a dos baterías.

Este clímax de percusión fue también el momento idóneo que eligieron para samplear y versionar clásicos imperecederos de AC/DC o Metallica, levantando una ovación generalizada que retumbó en todo el recinto. Con la audiencia en el bolsillo, el carismático frontman se encargó de prometer una pronta vuelta a los escenarios españoles y aprovechó la ocasión para felicitar efusivamente al país por la reciente e histórica victoria en el Mundial de fútbol, desatando la locura colectiva. Como no podía ser de otra manera, la demoledora I Stand Alone puso el broche de oro al concierto, sacando a los presentes del estado cuasi hipnótico en el que nos habían sumergido.

Un zarpazo de puro rock alternativo que demostró que la veteranía y la pegada incombustible de los de Boston siguen siendo una apuesta infalible en cualquier gran festival.

Texto y fotos: Agustín Fernández

EVO

Evo, como ya sabemos, es una pionera banda barcelonesa de heavy metal formada a principios de los 80, icono del metal nacional por su estilo directo, macarra y acelerado. Tras marcar época con trabajos clásicos como Animal de ciudad (1983), la veterana formación ha vuelto a las tablas para defender la esencia más pura del heavy ochentero.

Y al igual que el Leyendas se abre a las nuevas olas del metal, las veteranas continúan en la senda que una vez abrieron y marcaron y es que Evo es una de esas bandas que puede hacer homenaje al nombre del festival que hoy los acoge, Leyendas del Rock.

Evo nos presenta una brutal carga de heavy metal clásico. Largos pasajes musicales construidos a golpe de riff y batería, velocidad de caballería y bajo que marca el camino. Suenan épicos, sin rodeos ni artificios, demostrando desde el primer acorde que los viejos roqueros no solo se mantienen, sino que conservan la contundencia de siempre.

En el escenario derrochan una actitud chulesca y macarra muy de la vieja escuela, de esa que engancha de verdad y conecta al instante con las primeras filas. Las guitarras echan humo mientras se suceden solos endiablados que la gente corea puño en alto. Se nota que disfrutan de cada segundo arriba y transmiten esa pasión auténtica que solo tienen las bandas que mamaron esto desde los ochenta. Nos van dejando grandes y ya clásicos temas como “Noche de Rock”, “Estoy hecho un loco”, “Rocker” y su gran himno y tema más coreado “Animal de ciudad”.

Un auténtico chute de nostalgia y energía pura que nos deja claro que el heavy español sigue estando muy vivo. Una gozada de actuación para los amantes del sonido más genuino y clásico.

Texto y fotografía: Victoria Jerez Rozúa.

ARCH ENEMY

Los suecos llegaban a Villena como cabezas de cartel de este jueves 6 de agosto. Después de un final de 2025 un tanto movido con la repentina salida de Alissa White-Gluz y la posterior incorporación de Lauren Hart como nueva vocalista, los de Halmstad demostraron que se encuentran en un gran estado de forma y con una energía renovada.

Un gran telón rojo con el lema “Pure Fucking Metal” era el presagio de que vendría después. El show arrancó con una intro del legendario “Ace of Spades” de los no menos legendarios Motörhead, un guiño que encendió la mecha de una noche memorable. A partir del primer tema, “Yesterday is Dead and Gone” el público, con una afluencia brutal, ya estaba totalmente entregado.

El setlist navegó con maestría por diferentes etapas de la discografía del grupo, equilibrando clásicos imprescindibles con momentos de su etapa más reciente. Sonaron temas como “Ravenous”, “The World is Ours”, “War Eternal”, “My Apocalypse”, “No Godsm No Masters” o “We Will Rise”.

En definitiva, un concierto que demostró que Lauren Hart ha encajado a la perfección en el engranaje de la banda , aportando no solo una presencia escénica imponente y una voz gutural demoledora, sino también una química palpable con el resto de músicos. Además, sirvió para disipar cualquier duda sobre la fantástica vocalista, consolidándose como una digna heredera del legado de sus predecesoras y abriendo una nueva y prometedora etapa para la formación sueca.

Texto y fotos: Fran Egea

CELTIBEERIAN

A pesar de coincidir con el cabeza de cartel de la jornada, Arch Enemy, y eso siempre es un hándicap, el New Rock Stage tuvo una excelente entrada para ver a la banda originaria de Ciudad Real, que practica un Folk Metal en el que fusiona melodías y elementos de la música tradicional celta con los sonidos potentes del Heavy Metal y el Power Metal, dando como resultado un sonido muy reconocible, un potente directo y una cercanía que siempre demuestra con su público.

Su actuación en Leyendas del Rock tenía un significado muy especial. El festival fue el escenario elegido para despedir al guitarrista Sergio. Al mismo tiempo, el concierto sirvió para presentar oficialmente a Ángel, su nuevo guitarrista, iniciando así una nueva etapa para Celtibeerian. Ambos guitarristas actuaron juntos, pudiendo presenciar sobre el escenario el pasado y el futuro de las seis cuerdas de la banda al unísono.

La despedida no empezó de la manera soñada. Tuvieron muchos problemas con el sonido antes y durante la actuación, unos inconvenientes que les llevaron a comenzar con diez minutos de retraso, lo que obligó a eliminar varios temas del setlist. Una vez iniciado el concierto, la calidad del sonido fue mala, con mucha distorsión y un sonido saturado y estridente. Con el paso del tiempo se fue ajustando hasta alcanzar una mejor calidad. Peor lo pasaron los músicos, ya que durante los primeros temas tocaron sin poder escucharse correctamente, y eso es como ir a ciegas. También hay que decir que desde fuera no nos dimos cuenta de estas dificultades, las canciones fueron perfectamente ejecutadas, aunque no se escucharan con la calidad deseada.

Musicalmente, el grupo volvió a demostrar por qué es una apuesta segura en directo. La combinación de guitarras contundentes, melodías de inspiración celta y una enorme energía convirtió el concierto en una auténtica celebración. Con un setlist elegido para no dejar al público descansar, pudimos escuchar temas como "Beerdrinkers on Duty", que el público no dejó de cantar, saltar y acompañar cada estribillo.

La interacción entre la banda y el público fue constante. Poco se tardó en convertir la pista en un barco lleno de remeros, remando al compás del sonido de la banda. Ángel no quiso perder el tiempo en convertirse en uno más de la tribu celta y se bajó al foso tocando la guitarra subido a la valla, mientras la gente bailaba en círculos. Circle pits que se repitieron en varias ocasiones durante el concierto. Las diferentes tribus reunidas se citaron para escuchar "Praise to the Vineyards" y, bajo las indicaciones de Gus, formar un wall of death que chocó con energía para volver a unir a todos en la celebración.

En cuanto a la interacción, el que se merece un capítulo aparte es Dagda. Cuando no estaba tocando, estaba animando y, si no, proporcionando whisky al que estaba necesitado. El primero en recibir esa pócima energética fue Gus, mientras seguía tocando. Posteriormente, Dagda se bajó al foso y fue el turno para los celtibeerianos de la sala, repartió el preciado elixir a todo aquel que lo precisara.

Pero Dagda no se limitó a motivar al público. De los múltiples instrumentos que utiliza, nos dejó impresionados cuando tocó la gaita apoyada en la nuca. Lo había visto hacer con la guitarra, pero nunca con ese instrumento que tiene un diseño tan especial. Lógicamente, la ovación fue recíproca a la dificultad del momento.

El resto de la banda también mantuvo una movilidad excelente y dio muestras de su dominio de sus respectivos instrumentos, proporcionando en conjunto un gran nivel musical. Siempre que les veo me llama la atención el instrumento que toca Clara, una zanfona, un instrumento medieval de cuerda frotada mediante una rueda. Además, volvió a demostrarnos que también se le da bien cantar.

Celtibeerian consiguió que el momento triste que supone la despedida de un miembro querido se convirtiera en una fiesta, haciendo que todos nos fuéramos con un gran recuerdo de ese momento. Si una cosa tiene esta banda es que la palabra aburrimiento no está en su diccionario.

Texto y fotos: Manolo Maiden

DARTAGNAN

Los alemanes repetían este año en el festival. Su actuación del año pasado, desgraciadamente, que nos la perdimos por diferentes motivos, fue de día. La de esta edición, en cambio, fue bien entrada la noche (concretamente después de la de Arch Enemy).

Los de Nuremberg se marcaron un show vibrante, desenfadado y tremendamente festivo, de esos que contagian la sonrisa desde el primer acorde. En el centro de todo, un Ben Metzer que conectar con el público en un más que correcto castellano e indicando que sus amigos españoles le llaman Benito. A partir de ese momento, cada vez que alguien en el público levantaba los brazos o coreaba su nombre, el grito unánime no era "Ben", sino "¡Benito!", una broma colectiva que se convirtió en el hilo conductor de toda la noche.

En definitiva, una auténtica gozada de concierto, de esos que se quedan grabados en la retina y en los músculos doloridos del día siguiente. La gente saltó, cantó y, sobre todo, disfrutó de lo lindo, con esa sensación de haber formado parte de algo increíble y que, seguramente, se notaría en el cuerpo la mañana siguiente.

Texto y fotos: Moni Mollà

BOLU2 DEATH

Desafiar en duelo a los mosqueteros más conocidos del panorama metalero —con los alemanes d'Artagnan coincidiendo en la programación— era todo un reto al que se tuvieron que lanzar los onubenses en esta noche del Leyendas 2026. Para ello, saltaron al escenario con una fuerza tremenda y defendiendo ese particular y duro estilo propio en el que mezclan diversos géneros musicales de forma sumamente acertada.

Esta formación, nacida en Huelva en 2011, se ha convertido por derecho propio en el máximo exponente nacional del cybercore y el metalcore industrial con denominación de origen. Base electrónica o metalera; tú eliges la vertiente que más te va. Al final, a esa ecuación sónica le añades unas pinceladas de flamenco puramente andaluz para dar forma a su rompedor e inclasificable flamencore: una música meticulosamente trabajada y compuesta con la única intención de envolverte, que te empuja a abrazar por completo a su propuesta. Gracias a ello, unas veces te mueves de forma frenética en la pista guiado por los zarpazos a las seis cuerdas de José Luis Corrales y otras tantas terminas agitando la cabeza en una relación de pura intimidad con la banda

El ritmo no decae en ningún momento y, de repente, sorprendieron a todos al marcarse una versión breve pero intensísima de The Prodigy, un homenaje directo a una de sus grandes influencias electrónicas donde los sintetizadores y la demoledora batería de Jesús Villacañas desataron la locura generalizada. Con ese repentino cambio de marcha la banda dejó claro que no iba a dar ni un segundo de descanso, desatando un moshpit salvaje y totalmente asegurado entre las primeras filas mientras el bajo de Fernando Campo atronaba los cimientos del escenario. Esto es exactamente lo que consigue BOLU2 DEATH con su espectáculo: una conexión perfecta y orgánica con los presentes, liderada por un carismático Mario Lérida a las voces que dominó la escena e incluso subió a alguien del público al escenario para charlar cara a cara con absoluta naturalidad.

Todo ello mientras desgranaban sin contemplaciones trallazos como Somos el fuego, La espina, Dystopia y una demoledora Dance Core Party que invitaba a romper el suelo (¿nos marcamos un haken para cerrar?).

Una demostración incontestable de vanguardia y descaro onubense que rompió todos los moldes de la jornada a base de breakdowns pesados, raíces flamencas y pura adrenalina rave.

Texto y fotos: Agustín Fernández

LÈPOKA

Los castellonenses fueron los encargados de cerrar el Dave Mustaine Stage (y el festival) en esta jornada del jueves.

Musicalmente el show fue muy festivo, vibrante y con una marcada protesta social (con especial hincapié a los incendios que azotaron recientemente la provincia de Castellón), con un público que, a pesar de las horas, respondió bastante bien.

El repertorio fue un recorrido por sus himnos más coreados como "Antes del amanecer" o "Seguimos en pie" auténticos himnos de resistencia alcanznado el punto álgido con "Yo controlo", ese himno absoluto que funciona como punto de partida para el caos organizado.

En definitiva, fue un muy buen concierto que dejó una huella positiva en la memoria de quienes lo vivieron, y cuyo único lunar fue, desde el punto de vista visual, el predominio de contraluces y determinados cambios de luz abruptos que dificultaron obtener imágenes más nítidas, un pequeño contratiempo técnico que, en ningún caso, empañó la calidad de lo que fue una grandísima actuación.

Texto y fotos: Moni Mollà

Fotos de LEYENDAS DEL ROCK 2026. Segunda jornada: Jueves

Publicado el 17 de agosto, 2026
Brujo
Realizada por Brujo
Director y redactor de TNT Radio Rock

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