MEGADETH + CRISIX + THE COST (Valencia, 25/05/26)
Lo primero es avisaros de que todas las fotos de esta crónica están sacadas de las redes sociales de las bandas y del Roig Arena. A pesar de no estar acreditado, no podía perderme la oportunidad de escribir la crónica de una de las bandas que han marcado la historia del Metal y despedirme de ella. Dicho esto, vamos al relato de lo sucedido.
Cuando una banda que ha formado parte de tu vida anuncia su despedida, te envuelve una tristeza difícil de explicar. Eso fue exactamente lo que sentí cuando se confirmó que Megadeth, la legendaria banda de Thrash Metal creada por Dave Mustaine, iba a iniciar una gira mundial para despedirse de sus millones de seguidores. No era una noticia más, era el anuncio del final de una era que ha marcado a generaciones enteras.
Haciendo un poco de historia, Megadeth nació como la respuesta de Mustaine a su expulsión de Metallica, tras los constantes conflictos con James Hetfield y Lars Ulrich. Ese choque de egos terminó convirtiéndose en una bendición para el Metal, el mundo acabó disfrutando de dos bandas de un nivel extraordinario, convertidas en referentes absolutos del Thrash Metal. Tanto es así que ambas formaciones forman parte de los llamados Big Four del Thrash Metal junto a Slayer y Anthrax, un club reservado solo para los más grandes.
Aunque todos sabemos cómo funcionan las giras de despedida, no sería la primera vez que una banda anuncia su adiós y termina dando varias vueltas al mundo antes de bajarse definitivamente del escenario. Todos conocemos ejemplos de lo que estoy diciendo, y por eso mismo nadie puede asegurar cuánto durará realmente esta última vuelta de Megadeth.
Por si acaso esta vez era realmente la última ocasión para poder ver a Megadeth, no quise arriesgarme y decidí viajar a Valencia para poder decirles adiós en persona y, de paso, escribir esta crónica a una banda que será recordada siempre por miles de seguidores que, como yo, crecieron con sus riffs, sus discos y la figura inquebrantable de Dave Mustaine.
Desde el mediodía ya se podía apreciar por los alrededores del Roig Arena un desfile constante de camisetas negras. La presencia de Megadeth en Valencia había levantado una expectación enorme; no es habitual ver por estas tierras a una banda de este calibre, aunque por fortuna esa tendencia empieza a cambiar y cada vez más grupos de primer nivel se atreven a salir de las clásicas Madrid y Barcelona.
Me encanta el ambiente previo de un gran concierto. Te encuentras con colegas, conoces a gente de distintos lugares con la que puedes hablar de lo que nos une: la pasión por el Heavy Metal. No hace falta más, camisetas de tu banda favorita, ganas de concierto y la sensación de que todos estamos allí por lo mismo, despedir a una leyenda del Metal.
A las 18:15, con una puntualidad inglesa, se abrieron las puertas para el público en general. Anteriormente fueron entrando los que tenían algún tipo de entrada preferencial. Si es la primera vez que entras al Roig Arena, como fue mi caso, te quedas impresionado. Es un recinto espectacular, con amplitud pero a la vez con cercanía, asientos cómodos, accesos fáciles y una climatización impresionante, por momentos incluso pasé frío. Y lo más importante para un concierto, una acústica increíble.
Ahora si, todo estaba listo para recibir a la banda que iba a abrir una noche destinada a ocupar un lugar privilegiado en nuestro baúl de recuerdos.

THE COST
Con una exquisita puntualidad salió al escenario The Cost, el proyecto liderado por El Estepario Siberiano, que además tocaba en casa. Ese debió ser el motivo por el que en Valencia no estuvo Angelus Apatrida completando el cartel, como sí ocurrió en las otras localidades de esta gira: A Coruña y Bilbao, cerrando un cartel de Thrash Metal de muchos quilates con dos bandas nacionales punteras del género.
The Cost no tiene nada que ver con el Thrash. Su propuesta se basa en un Metal Alternativo de corte moderno que se sostiene sobre la pegada milimétrica de El Estepario Siberiano, uno de los baterías más reconocidos a nivel internacional. Todo el repertorio siguió un patrón similar, una base rítmica potente, batería con protagonismo total, hasta las luces iban hacia él, y un bajo con un sonido distorsionado y atronador que en muchos momentos tapaba a la guitarra, que apenas tuvo presencia salvo en un par de solos donde se pudo apreciar como sonaba.
La actuación fue de más a menos. El sonido potente y metálico captó al principio la atención de un pabellón que en esos momentos rozaba la media entrada, hay que recordar que era lunes y a esas horas todavía estaba mucha gente trabajando o camino al pabellón, pero poco a poco el interés se fue diluyendo. Hubo poca interacción entre la banda y el público, que solo parecía animarse cuando el vocalista mencionaba a Megadeth en alguno de sus breves mensajes en español y en inglés. Los aplausos llegaban al final de cada tema y tras alguna muestra de virtuosismo, especialmente por parte de El Estepario, pero no hubo esa chispa que provocara la explosión de los asistentes.
Tocaron 55 minutos que se hicieron largos por lo repetitivo de la propuesta. Solo recomendable para amantes de la batería, porque ver tocar a El Estepario Siberiano en directo es, eso sí, una auténtica pasada.

CRISIX
El recinto se iba llenando según avanzaba la noche y cinco minutos antes de lo anunciado comenzó a sonar una intro, arrancaba la actuación de Crisix, una de las bandas más sólidas y respetadas del Thrash Metal nacional. Para esta ocasión utilizaron en la parte trasera la imagen de su último single, publicado hace pocos días, con una estética industrial en blanco y negro que rompe por completo con el colorido habitual de su anterior propuesta.
La banda de Igualada (Barcelona) volvía a los escenarios después de casi dos años de parón, y esas ganas de regresar delante del público se tradujeron en una descarga bestial que hizo vibrar el Roig Arena. Si la actuación del grupo anterior no terminó de calentar gargantas y piernas, con Crisix ocurrió justo lo contrario. Desde el primer tema la gente estuvo a tope, con saltos, cánticos y pequeños pogos que fueron creciendo hasta convertirse en circle pits. La conexión banda‑público fue increíble, fruto del buen hacer de toda la formación y, en especial del cantante, Juli Baz, que supo animar a las masas en todo momento. El clímax llegó con un wall of death dirigido por el frontman.
Como era de esperar, aprovecharon para tocar su último single “Fast Music”, un tema que marca el inicio de una nueva etapa para Crisix al fusionar su potente Metal con música electrónica, una mezcla que cada vez suma más seguidores, solo hay que ver el camino que están cogiendo algunos festivales para ver que es así. En directo sonó muy bien, pero no tiene nada que ver con lo que ofrecían en trabajos anteriores, deja atrás el Thrash Metal clásico para adentrarse en una nueva fusión electrónica. ¿Cambio de estilo? Como siempre, habrá detractores y seguidores, el tiempo dirá si ha sido un acierto o un error. Durante el tema, el batería se bajó del escenario y se marcó unos bailes al ritmo de la base electrónica que domina gran parte de la canción, un detalle que arrancó sonrisas y vítores entre el público.
No podía faltar uno de los momentos más icónicos, divertidos y esperados de los conciertos de Crisix. Se trata de una tradición fija en sus directos conocida popularmente como el “Medley de versiones”. En este punto del show, los integrantes rompen la formación habitual e intercambian por completo sus instrumentos sobre el escenario, rindiendo homenaje a sus mayores influencias con fragmentos de “Fight for Your Right” de Beastie Boys, “Walk” de Pantera y “Antisocial” de Anthrax. Fue un momento explosivo y donde todos cantamos esos himnos del Metal.
Al terminar, se retiraron brevemente para volver de inmediato a la llamada del público e interpretar un tema más, en el que no faltó la constante conexión con la gente. El cantante y uno de los guitarristas saltaron al foso para estar lo más cerca posible del público, reforzando esa unión que se dio durante todo del concierto.
Fue una actuación de 55 minutos llena de energía y con una enorme complicidad con el público, que claramente era más seguidor de este tipo de música que de la propuesta anterior. Crisix en directo es un torbellino, una máquina perfectamente engrasada de Thrash Metal que dejó el ambiente preparado para lo que todos estábamos deseando ver…

MEGADETH
Según se acercaba la hora, el pabellón se fue llenando y la tensión aumentaba. Y más aún cuando llegaron las 22:00 y la banda no salía al escenario. Se hicieron de esperar siete minutos, y casualidad o no, el número 7 es considerado una de las cifras más sagradas y espirituales de la humanidad, representa la totalidad, la perfección mística y la unión entre lo terrenal y lo divino. Tal vez un presagio de lo que se nos venía encima aquella noche.
Se oscureció el pabellón y la gente enloqueció. Dos focos se encendieron para iluminar a una leyenda del Metal: Dave Mustaine. Plantado en el centro del escenario comienza a tocar los riffs del tema que abre su último disco, “Tipping Point”. A golpe de la batería de Dirk Verbeuren fueron colocándose junto a Mustaine el otro guitarrista Teemu Mäntysaari y el bajista James LoMenzo, y la locura estalló con un temazo que mostraba a la banda en su esencia más pura: riffs potentes, punteos magistrales, velocidad y esa voz de Mustaine que es única. Uno de los mejores temas de su último disco homónimo, perfecto para abrir la noche, ya que el protagonismo inicial recae sobre una leyenda que se despide de los escenarios.
Cuando el escenario se iluminó por completo, llamó la atención que a ambos lados había unas vallas tras las cuales se situaban seguidores que pudieron estar junto a la banda seis temas, viviendo el concierto desde una cercanía exclusiva, privilegios que da el dinero para comprar el pase VIP Experience.
Megadeth no utilizó decoración ni pirotecnia. Se limitaron a su nombre en la parte trasera, la batería centrada a media altura y, a ambos lados, un arco de medio punto con luces LED que cambiaban de color y se iluminaban al ritmo de la música. Un excelente juego de luces y un sonido limpio y potente, perfecto para una banda que no necesita artificios cuando su repertorio, la perfecta ejecución de los temas y su presencia lo dicen todo.
El primer clásico de la noche fue “Hangar 18”, que nada más empezar es reconocido por todos y cuyo riff es coreado por todo el pabellón. La parte final instrumental es espectacular y el intercambio de solos entre Dave Mustaine y Teemu Mäntysaari fue impresionante, exprimieron la guitarra al máximo.
Le siguió otro temazo, “Skin o’ My Teeth”, que mantuvo al pabellón en ebullición. Aquí fue Teemu Mäntysaari quien llevó el peso de la guitarra, y ya empecé a darme cuenta de que era un auténtico crack. Tremenda la exhibición que dio durante todo el concierto, no falló una nota. Al terminar el tema se puso todo azul y la banda desapareció, una constante durante todo el concierto.
Arreciaron los gritos de Megadeth y apareció Dave Mustaine, que nos dio las buenas noches antes de iniciar “She-Wolf”. Fue la sorpresa del setlist, ya que en esta gira no repiten el repertorio anterior y en cada concierto cambian algún tema. En Valencia nos tocó escuchar este, cuyo solo fue cantado por el público mientras los guitarristas lo ejecutaban juntos en el centro del escenario, uno frente al otro. Momentazo. De nuevo resonó el grito de Megadeth.
Empezó “Angry Again”, recibida con saltos y gritos. Como en todo clásico, el estribillo fue coreado por todos y otra vez Teemu ejecutó el solo con maestría.
Mustaine presentó el siguiente tema, “I Don’t Care”, del último disco, con un aire muy Punk. De este estilo me habría gustado que tocaran “Anarchy in the U.K.”, un clásico que habría sido recibido y vivido con entusiasmo. “I Don’t Care” sonó muy bien en directo, me gustó mucho más que en el disco y los intercambios de solos funcionaron muy bien.
Volvió a oscurecerse el escenario y desaparecieron la banda… y los VIP. Apareció James LoMenzo y comenzó a golpear sus cuerdas al compás de la batería. Entró el resto de la banda y arrancó la vertiginosa “Poison Was the Cure”, un tema corto pero intenso.
Un sonido oscuro y tenebroso que todos reconocimos enseguida, era el inicio de “Sweating Bullets”. Como era de esperar, el nombre de la canción, que se canta a capela, sonó como un trueno con la fuerza de miles de gargantas, igual que su parte instrumental, que avanzó con nuestros gritos de apoyo.
Dave Mustaine se dirigió al público para darnos las gracias y presentar “Let There Be Shred”, otra canción de su último trabajo, con unos punteos que Teemu ejecutó con precisión. Cuando llegó el turno del solo de Mustaine, apareció la icónica mascota de la banda, Vic Rattlehead, vestido con el traje blanco de la portada del disco, y tocó, sin guitarra, el solo junto a Dave.
La banda volvió a desaparecer y todo se tiñó de azul hasta que sonó “Countdown to Extinction”. Las palmas empezaron a acompasar lo que podría considerarse la visión de Dave sobre una balada, bajada de ritmo, pero con ese sonido tan suyo.
Subida de revoluciones con “Mechanix”, Thrash Metal old school, con cuellos y puños en alto moviéndose a toda velocidad.
Sin pausa llegó uno de los momentazos de la noche con “Ride the Lightning”, la cover de Metallica que también aparece en su último disco. Nada más empezar, los gritos y los saltos inundaron la pista y las gradas. Mustaine deja que el estribillo lo cantemos nosotros. Un recordatorio de que Dave Mustaine también formó parte de esa banda. La ovación final fue increíble.
La recta final iba a ser un clásico detrás de otro. “Tornado of Souls”, un tema que es parte de nuestra cultura musical y que en directo es una bomba.
Aprovechando que el inicio del siguiente tema, “Peace Sells”, es solo de base rítmica, se quedaron únicamente el batería y el bajista sobre el esnecario, LoMenzo nos lanzó un “VALENCIA, WE LOVE YOU” mientras las palmas marcaban el ritmo para acompañar otro himno de Megadeth. De nuevo Dave dejó que el estribillo lo cantáramos nosotros solos. ¿Quién de los que estábamos allí no se sabe estos clásicos? Ese final explosivo y coral contó con la aparición de nuevo Vic Rattlehead, esta vez con el traje del disco ‘Rust in Peace’.
Todas las bandas tienen uno o varios temas que son bandera del grupo y se convierten en himnos reconocidos incluso por quienes no son seguidores del estilo. Conozco a mucha gente a la que no le gusta el Heavy Metal y aun así tiene esta canción en su playlist. Eso sucede con “Symphony of Destruction”. Ese riff que invita a gritar “MEGADETH, MEGADETH, AGUANTE MEGADETH” desata la locura en el recinto, poniendo a prueba su cimentación. Es sin duda la canción más popular de Megadeth, y se nota, no había nadie que no la cantara y saltara. A mí no me habría importado que la tocaran otra vez, la habría vivido con la misma intensidad. Fue el tema que se vivió con más pasión por todos. Ahí están los vídeos en redes sociales para comprobarlo. A mí se me siguen poniendo los pelos de punta al recordarlo mientras escribo esta crónica. Ese instante de miles de gargantas cantando juntas mientras despedías a una leyenda no fue solo un momento del concierto, fue algo que se te queda dentro, que te acompaña, que ya forma parte de ti para siempre.
Así terminó el bloque principal del concierto. Se oscureció todo y empezamos a reclamar la vuelta de la banda al escenario, cada vez con más fuerza, hasta que por fin apareció Dave Mustaine, nos dijo unas palabras e inició “Holy Wars… The Punishment Due”, otro clásico inmortal. Sabiendo que esto se acababa, lo vivimos como merecía la ocasión, cantando lo más fuerte posible, con esa parte tan espectacular que abre la guitarra española con aire aflamencado y arabesco, dando paso a un tramo oscuro que abre las puertas a un Thrash Metal infernal que nos poseyó y nos hizo dejar el alma en la pista para entregársela a Megadeth. Después del solo, ejecutado magistralmente por Dave Mustaine, alzó la guitarra al cielo de Valencia, ralentizó la canción y presentó a la banda. Tocaron la parte final, se juntaron en torno a la batería y pusieron el broche a un concierto que nunca vamos a olvidar. Reparto de púas entre aplausos, foto final y un último adiós de Dave, o quizá un hasta luego, quién sabe.
Megadeth son:
Dave Mustaine – Voz y Guitarra
Teemu Mäntysaari - Guitarra
James LoMenzo – Bajo
Dirk Verbeuren – Batería
Setlist:
- Tipping Point
- Hangar 18
- Skin o’ My Teeth
- She-Wolf
- Angry Again
- I Don’t Care
- Poison Was The Cure
- Sweating Bullets
- Let There Be Shred
- Countdown To Extinction
- Mechanix
- Ride the Lightning
- Tornado Of Souls
- Peace Sells
- Symphony Of Destruction
- Holy Wars… The Punishment Due
Puedo decir que el concierto de Megadeth es de los mejores que he visto. Las canciones fueron ejecutadas a la perfección, a la misma velocidad que las conocemos, y eso es un punto importante; muchas bandas bajan los beats con el paso del tiempo. No sonaba como el disco, sonaba mejor. Era el sonido Megadeth, pero multiplicado por diez, con mucha más agresividad sin perder nitidez. Impresionante. Como impresionante fue ver cómo ejecutaban los solos de guitarra con precisión de cirujano, tanto Dave Mustaine como Teemu Mäntysaari, que me dejó impactado. Son dos maestros de la guitarra y presenciar esos intercambios de solos te deja boquiabierto.
Los movimientos de la banda, salvo el batería por razones obvias, estaban estudiados y coordinados al detalle. No dejaron sin pisar ni un centímetro del escenario, ocuparon todas las posiciones. Quien tenía el protagonismo en ese momento se situaba delante y los otros dos se retrasaban para que las miradas y el haz blanco del foco fueran hacia él. De los tres, quien más energía desplegó fue el bajista. Tampoco se quedó atrás el batería, que desde su posición no paraba de animarnos a interactuar cuando la canción lo permitía. Ambos dieron otra exhibición en la base rítmica. Como ya he comentado, la ejecución de los temas fue perfecta toda la noche.
Como es muy difícil que todo sea perfecto, aquí vienen los peros del concierto, siempre bajo mi opinión. Lo que más nos sorprendió, y fue comentario general en el postconcierto, fue la duración del mismo, solo duró una hora y veinte minutos. Cierto que fue espectacular y se nos pasó como un suspiro, pero qué menos que hora y media, con lo que podrían haber tocado un par de temas más.
Otro pero fue que tocaran tres temas del último disco, no incluyo el cover de Metallica, que estaba claro que debía sonar para recordarnos parte de su historia. Recordemos que es la gira de despedida, no la de presentación del disco. Como he comentado en la crónica, “Tipping Point” sí es un acierto, pero las otras dos podrían haber dejado hueco a clásicos que se quedaron fuera. Eso, junto con un pequeño alargue en la duración, habría dejado un concierto de matrícula de honor.
Esos peros no empañaron un concierto que nos dejó impresionados y boquiabiertos en más de una ocasión al ver cómo Mustaine ejecutaba los solos a la velocidad adecuada. No le noté pérdida de velocidad ni de voz. Era el Dave que todos hemos escuchado miles de veces en disco.
Ver el buen estado de Mustaine me deja con la esperanza de que su gira de despedida dé otra vuelta mundial y tengamos la fortuna de que vuelva por España. Sin duda volveré a verlo. Pero, por si acaso, ya me he despedido de él como se merece una leyenda: dándolo todo durante el concierto, con un nudo en el estómago y las emociones a flor de piel.
Las puertas de la inmortalidad están abiertas para que las cruce lo más tarde posible. Su música siempre estará ahí, grabada en nuestra memoria. Cuando miles de voces rugían con fuerza “MEGADETH, MEGADETH, AGUANTE MEGADETH” no estábamos solo cantando un estribillo, estábamos animando a una leyenda a que no nos dejara. Aguanta todo lo que puedas antes de cruzar ese umbral, Mustaine, porque aún tienes que darnos momentos de felicidad como el vivido en el Roig Arena de Valencia.
GRACIAS MEGADETH
GRACIAS DAVE MUSTAINE
Texto: Manolo Maiden
Fotos: Redes sociales de las bandas y del Roig Arena






