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LEYENDAS DEl ROCK 2026
Crónica de concierto

OBÚS + BARÓN ROJO - Sala M100 (Córdoba, 30/01/26)

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Si hay dos grupos nacionales que han marcado mi adolescencia, esos son Barón Rojo y Obús. Del primero me sé de memoria prácticamente todos sus clásicos y no tengo ninguna duda al decir que es mi banda española favorita desde siempre. Del segundo podría afirmar algo muy parecido, aunque mi balanza personal siempre se ha inclinado más hacia el as de la aviación.

Con esos antecedentes, estaba claro que no iba a dejar pasar la oportunidad de volver a ver a estas dos bandas legendarias compartiendo cartel. No era la primera vez que asistía a su gira conjunta, ya tuve la suerte de verlos en Úbeda en 2023 y en Puertollano en 2025, aunque en ninguna de esas ocasiones pude realizar el reportaje completo con fotos y crónica, algo que tenía pendiente y que por fin he podido realizar.

Esta vez la gira recalaba en una de mis salas favoritas para vivir un concierto, la Sala M100 de Córdoba. Un recinto con un sonido y una iluminación espectaculares, y una visibilidad total gracias a la altura del escenario, que permite disfrutar del grupo estés donde estés. Todo parecía alinearse para que me desplazara hasta Córdoba y, por fin, pudiera realizar esta crónica. Una crónica que tenía muchísimas ganas de escribir, porque, al fin y al cabo, estamos hablando de dos bandas que me han acompañado en distintos momentos de mi vida y que forman parte de mi propia historia como aficionado al Heavy Metal.

Desde la apertura de puertas, que se retrasó ligeramente respecto al horario previsto, se respiraba un ambiente cargado de nostalgia y de ganas de disfrutar de dos bandas que son auténticas leyendas del Metal nacional.

Mientras el público comenzaba a ocupar las primeras filas, Fortu aún estaba ultimando detalles sobre el escenario y no dudó en bajar al foso para saludar, charlar y hacerse fotos con los asistentes más cercanos, un gesto muy agradecido por sus seguidores. Ya solo quedaba esperar a que llegara el momento de que Obús saliera al escenario y diera comienzo a la descarga.

OBÚS

A las 20:20 se apagaron las luces de la sala y comenzó a sonar una intro mientras, en la gran pantalla situada en la parte trasera del escenario, aparecía una enorme calavera cuyos ojos parecían mirarnos uno a uno, como si estuviera pasando lista. Poco a poco, varios esqueletos se adueñaron de la pantalla y comenzaron a moverse al ritmo de la música, iniciándose una cuenta atrás que elevó la tensión al máximo: 10, 9, 8… ¡CERO! En esta ocasión no colocaron las habituales pancartas con la calavera a ambos lados del escenario. El único atrezzo fueron las imágenes que iban saliendo por la pantalla y que acompañaba a cada tema.

Con ese arranque visual dio comienzo el concierto y Obús disparó sin contemplaciones dos temas consecutivos de su disco ‘Desde el Fondo del Abismo’ (2000), “Cualquier Noche Sale el Sol” y “El Crack”. Dos canciones cargadas de energía y de esa actitud macarra tan característica de la banda. Me sorprendió esta apertura, ya que en las anteriores veces que los he visto dentro de esta gira habían comenzado directamente con el clásico “Necesito Más”. Incluso en su reciente concierto especial en Vistalegre también fue la elegida para arrancar el show. En esta ocasión, además, el grupo amplió bastante el repertorio y, tal vez por ese motivo, optó por incluir algunas canciones menos conocidas en el arranque, sin ir directamente al grano. Una decisión que es motivo de celebración para quienes disfrutamos de su catálogo más allá de los clásicos inevitables en cada actuación.

La descarga continuó con dos cortes del álbum ‘Segundos Fuera’ (2003). Primero sonó “Más Que Un Dios”, un tema que, pese a no pertenecer a su etapa inicial, ya se ha ganado el estatus de clásico, algo que se notó claramente en el ambiente. Le siguió “Sin Dirección”, otra pieza que, al igual que las anteriores, sirvió para terminar de calentar motores y preparar el terreno para lo que estaba por venir, la verdadera avalancha de sus temas más populares.

Si hay un tema capaz de caldear el ambiente en cuestión de segundos, es el que llegó a continuación. Nada más escuchar los primeros golpes de batería y esos riffs inconfundibles, todos supimos que era “Necesito Más”. Las palmas comenzaron a marcar el ritmo de forma casi instintiva mientras Fortu sacaba a relucir todo su repertorio escénico, con el micrófono a modo de verga dando rienda suelta a unos movimientos provocadores y sensuales que forman parte de su sello personal y de la actuación de este tema.

Ahora sí, la Sala M100 pedía más. Mucho más. Y Obús estaba dispuesto a dárselo. Y qué mejor forma de hacerlo que recurriendo a dos clásicos de su mítico disco ‘El Que Más’ (1984). Primero sonó “La Raya”, una canción que sigue la línea provocativa del tema anterior, con un riff directo y un estribillo pegadizo. A continuación llegó “El Que Más”, todo un himno del Heavy Metal español que se ha convertido en una de las canciones más celebradas en sus directos, con un estribillo fácil de recordar que retumbó con fuerza en toda la sala. La interacción de Fortu con el público fue constante durante toda la actuación, en esta canción, cogió el móvil que le acercó un fan y se puso a grabar.

Le siguió la frenética “Corre Mamón”, para continuar con una de mis canciones favoritas de la banda, “Te Visitará La Muerte”, un tema que en directo adquiere otra dimensión gracias a la aportación visual de Fortu. Mientras toda la sala canta el estribillo, está subido a un altavoz, con gesto hierático, haciendo el signo de la cruz a modo de bendición, como si quisiera protegernos de la guadaña del jinete del Apocalipsis. Otras veces se santigua y otras abre los brazos en cruz, esperando el fatal desenlace. Un auténtico temazo en directo, tanto por la música como por la puesta en escena.

Antes de comenzar el siguiente tema, Fortu nos calentó las cuerdas vocales, por si todavía no lo estaban, haciéndonos repetir sus gritos. Y es que el estribillo de lo que venía a continuación necesitaba toda nuestra potencia. “Que Te Jodan” fue, con toda seguridad, el momentazo de la noche. No solo por el trallazo que es el tema, sino por ver a toda la sala gritando “que te jodan” con el dedo corazón en alto, Fortu incluido. Para rematar, durante el tema, Fortu se bajó a la sala y se abrió paso entre el público, paseándose entre la gente mientras la banda seguía tocando. Antes de volver al escenario, se detuvo en la primera fila y fue abrazando y besando a cada persona, uno a uno, sin prisa y con una cercanía que desató la sorpresa general. Los fans no salían de su asombro.

Para bajar un poco las pulsaciones, tras el subidón del tema anterior, Fortu se dirigió al público para agradecer la presencia y observó que entre los asistentes se encontraba Denis, cantante de Denise y los Histéricos, a quien invitó a subir al escenario para interpretar “Viviré” junto a él. He de decir que no conocía a Denis y me sorprendieron sus registros, canta realmente bien. El dúo que formó con Fortu, intercambiándose el micrófono, estuvo a la altura del momento y, como era de esperar, se llevó una gran ovación por parte de la sala.

Le siguió “Juego Sucio”, para dar paso a uno de los himnos más celebrados de la noche, “Dinero, Dinero”. Donde la conexión con el público fue absoluta. A mitad del tema, Fortu tomó el control de la sala y convirtió la canción en un juego: hizo que repitiéramos cada frase, marcó el ritmo con palmas y pidió al técnico que apagase todas las luces de la M100. La sala quedó completamente a oscuras, iluminada solo por los móviles del público. Con ese mar de luces, nos fue guiando para que moviéramos los teléfonos de un lado a otro siguiendo sus indicaciones, mientras la banda continuaba tocando. El efecto fue hipnótico. De nuevo pulsaciones por todo lo alto convirtiendo este tema en otro de los momentos más intensos de la noche.

Un ligero respiro con “Esta Ronda La Paga Obús” para guardar energías para la traca final. Si hay un tema que ha hecho inmortal a Obús es “Va a Estallar El Obús” con su espectacular inicio donde la guitarra de Paco Laguna brilla en primer plano. El público lo cantó de principio a fin, y el estribillo sonó como una auténtica explosión, fiel a su propio nombre.

“Autopista”, un clásico del repertorio donde Fortu lo remató con un grito final espectacular, una muestra más de su excelente estado de forma durante toda la noche. Y para cerrar, nada menos que otro himno inmortal,“Vamos Muy Bien”. Sobra decir que la sala se convierte en una fiesta cantando y saltando mientras Fortu marcaba el ritmo desde el escenario.

Termina la canción, la banda se reúne al frente del escenario y se despide mientras el público empieza a corear “¡OTRA, OTRA, OTRA!”. Fortu responde con una sonrisa y un “una más”, y acto seguido comienza a sonar “Solo Lo Hago en Mi Moto”. Es el momento que aprovecha para presentar a la banda y dedicar unas palabras de agradecimiento, incluida una mención especial a su mujer.

El final del tema, y del concierto, es una definición perfecta de lo que es una actuación de Obús, y en especial de Fortu. Arrodillado delante de la batería, con Paco Laguna apoyando el pie sobre su hombro y Fernando al otro lado, crean una instantánea en la que sale toda la banda que resume décadas de actitud y entrega. Fortu acaba rodando por el suelo, tirado sobre el escenario, completamente entregado. Un cierre apoteósico para una noche que la M100 no olvidará jamás.

La actuación de Obús fue espectacular de principio a fin. En su hora y media sobre el escenario pudimos disfrutar de una descarga sin piedad de Heavy Metal y de una energía constante que se trasladó directamente al público, haciendo que la interacción entre banda y asistentes fuese continua durante todo el concierto.

Empezando por la base rítmica, Carlos Mirat golpeó sin descanso la batería, combinando potencia y precisión, incluso permitiéndose algún que otro juego con las baquetas, eché en falta su solo de batería de las anteriores veces. Al bajo, Fernando Montesinos aportó contundencia y presencia escénica, sin dejar de moverse por el escenario y marcándose poses enérgicas que reforzaban la fuerza de la actuación. Paco Laguna, más contenido en lo gestual, concentró toda su energía en las seis cuerdas de su guitarra, desplegando riffs con ese sonido tan reconocible, ese sonido Obús que les caracteriza, y dejando solos ejecutados con maestría.

72 años. Sí, en abril cumplirá nada más y nada menos que 72, he tenido que mirarlo en Google porque no salía de mi asombro. Esa es la edad de Fortu Sánchez, algo que cuesta creer si uno se limita a observar lo que hace sobre el escenario. No para quieto ni un segundo. Se mueve constantemente, baila, salta, se tira al suelo, se sube a los bafles (en esta ocasión no se subió al bombo ni tocó la batería, como hizo cuando le vi en Puertollano) y juega con el pie de micro como si no pesara lo más mínimo, y os aseguro que pesa lo suyo. Sus gestos de complicidad con el público son constantes, animando a la participación y regalando poses que hacen las delicias de los medios gráficos que estábamos ahí, hasta el punto de que resulta complicado elegir qué fotografías usar entre tantas buenas capturadas obtenidas durante el concierto.

Todo eso suma muchos puntos, pero lo realmente importante de un cantante es el estado de su voz. Y aquí no hay discusión posible. Fortu canta con la misma fuerza y registro que en sus primeros discos. Escuchas una grabación antigua y luego lo ves en directo, y la sensación es prácticamente la misma. Mantiene una potencia vocal y una energía impresionante, vive una eterna juventud física y vocal, algo difícil de explicar… ¿tendrá un pacto con el diablo?

Cuando pagas una entrada para ver a Obús, te llevas un dos por uno. Por un lado, un espectáculo musical de alto nivel, sólido y contundente. Por otro, un espectáculo visual permanente de Fortu Sánchez. El concierto se pasa volando, y eso solo ocurre cuando realmente lo estás disfrutando. A este nivel, está claro que Obús va a seguir “estallando” en muchos rincones del país, y fuera de él, durante bastante tiempo.

Obús son:

Fortu Sánchez - Voz
Paco Laguna - Guitarra
Fernando Montesinos - Bajo
Carlos Mirat - Batería

Setlist:

  1. Cualquier Noche Sale el Sol
  2. El Crack
  3. Más Que Un Dios
  4. Sin Dirección
  5. Necesito Más
  6. La Raya
  7. El Que Más
  8. Corre Mamón
  9. Te Visitará La Muerte
  10. Que Te Jodan
  11. Viviré
  12. Juego Sucio
  13. Dinero, Dinero
  14. Esta Ronda La Paga Obús
  15. Va a Estallar El Obús
  16. Autopista
  17. Vamos Muy Bien

Bises

  1. Solo Lo Hago En Mi Moto

BARÓN ROJO

Después del lógico cambio de material entre bandas, un cambio que se alargó más de lo previsto por algunos problemas con el sonido de las guitarras, le tocaba el turno a Barón Rojo, una banda legendaria nacional que consiguió llevar el Heavy Metal en castellano a escenarios internacionales cuando aquello parecía imposible. El arranque, sin embargo, fue más frío de lo esperado. Como fueron los propios hermanos De Castro los que intentaban afinar los instrumentos, y el asunto se complicó más de la cuenta, se quedaron sobre el escenario y empezaron a tocar directamente el primer tema de su extenso repertorio. No aprovecharon la enorme pantalla del fondo y tampoco vimos su clásica intro de batallas aéreas de la Primera Guerra Mundial, ni ninguna imagen que ayudara a ambientar los temas. Solo presidió toda la actuación el mítico logo del aviador con el nombre del grupo, sin más artificios, a la vieja usanza.

Y si el inicio ya había sido frío por ese arranque extraño, el primer tema elegido, “Te Espero En El Infierno”, terminó de helar el ambiente, sobre todo al ver cómo lo cantaba Carlos, lento y sin energía. Y este es, realmente, el único problema que arrastra el actual Barón Rojo: les falta un cantante. La voz es el punto débil que termina marcando la diferencia cuando arrancan con temas que no son muy populares y el contraste se hace evidente desde el primer segundo.

No es la primera vez que les veo y su actuación suele ir de menos a más, a mucho más, y esa subida la marca siempre la selección de los temas. Suelen arrancar con canciones desconocidas o poco habituales para la mayoría, reservando los clásicos, los que todos esperamos con ganas, para el tramo final. En esta ocasión pude ver el setlist antes de que empezara el concierto y me llevé una grata sorpresa, todos los temas, excepto el primero, estaban en mi playlist de favoritas de la banda. Imagino que igual que para la mayoría de sus seguidores, porque eran todo clásicos, así que íbamos a poder cantar hasta dejarnos la voz. Una buena decisión que evitaba el tedio de los temas menos conocidos y, sobre todo, esos momentos es donde más se nota la carencia vocal.

Así que lo que vino después fue una sucesión de temazos. “Tierra de Vándalos”, con su inconfundible riff, empezó a calentar la sala de verdad. Sí, la voz… ya lo sabemos. No voy a insistir más en ese tema hasta el final, donde daré la conclusión general del concierto. A partir de aquí, lo importante fue la selección de temas y cómo el público respondió desde el segundo tema, porque la noche y el Barón, por fin, empezaba a despegar.

Una vez despegado el avión, el primer vuelo llegó con su magnífica instrumental “El Barón vuela sobre… Córdoba” (permitidme la pequeña licencia con el título). Fue toda una muestra del estado de forma en el que se encuentra Barón Rojo musicalmente hablando. La tocaron tal cual la recordamos todos, con precisión, con ese sonido tan suyo que no necesita adornos. Son unos músicos excepcionales, y aquí lo dejaron claro.

Barón tiene una manera muy particular de enlazar canciones en los conciertos, algunas las empalman sin pausa, de corrido, y en esta ocasión la unión con una de mis favoritas, de las que más, porque favoritas ya lo eran todas, “El Malo”, fue un auténtico subidón. Cómo sonaban esos riffs iniciales y cómo respondían las gargantas de los cientos de fans que llenaban la sala. En el fondo, todos tenemos nuestro puntito de mal@.

Turno ahora para tres canciones de su disco debut “Larga Vida al Rock and Roll” (1980): “Chica de la Ciudad”, “Desertores del Rock” y “Efluvios”. Las dos primeras, temas conocidos pero donde realmente brillaron fue en los estribillos. Y “Efluvios”, esa instrumental que fue otro momento para disfrutar del talento de los hermanos De Castro, que aquí se lucieron sin reservas magníficamente acompañados por la base rítmica.

Los tambores tribales y un riff potente, que enseguida reconocemos, son la salida de “Invulnerable”, un tema de orgullo, resistencia y reivindicación del legado del género, todo aplicable al Barón Rojo de la actualidad.

Si hay un disco que ha marcado la trayectoria de la banda, ese es 'Volumen Brutal' (1982), un trabajo repleto de temas que ya forman parte de la historia del Metal nacional. Entre ellos destaca “Incomunicación”, donde pudimos disfrutar de un largo desarrollo instrumental y comprobar que Armando está pletórico, corriendo y saltando por el escenario con la complicidad constante de José Luis, movimientos conjuntos que se repitieron varias veces a lo largo de la noche. Mientras tanto, Carlos ya no está para carreras sobre las tablas, aunque por suerte tocar sigue tocando igual de bien.

“Un Caso Perdido” bajó ligeramente las pulsaciones. Personalmente, de ese disco, 'En un Lugar de la Marcha' (1985), habría preferido que sonara el tema que lo abre, “Breakthoven”, mucho más dinámico.

A partir de ahí, el concierto volvió a subir de intensidad por todo lo alto con “Concierto para Ellos”, un tema que es más que una canción, un homenaje a las leyendas del Rock. Nada más sonar las guitarras, la sala reconoció el tema al instante y ese “OOOH” inicial fue cantado con fuerza. Fue uno de los momentos en los que más se escucharon los cánticos del público, confirmando que estamos ante uno de los grandes himnos de la banda.

Sin cesar la música, Armando animó a los presentes a repetir lo que iba cantando. Fue el único momento real de interacción con el público, se limitaron a tocar y tocar sin tregua, enlazando temas sin descanso. En uno de esos empalmes llegó uno de los grandes momentos de su actuación, con dos canciones consecutivas de 'En un Lugar de la Marcha', posiblemente las más populares de ese trabajo, a mí son las que más me gustan de ese disco, “Cuerdas de Acero” e “Hijos de Caín”. La primera, una auténtica declaración de amor a la guitarra y al Heavy Metal, y que se notaba que la gente le gustaba tanto o más que a mí porque se la sabían; La segunda, convertida ya en una balada imprescindible del repertorio, fue cantada al unísono por toda la sala. Dos temazos que elevaron todavía más la intensidad del concierto.

Con “Hermano del Rock & Roll” ocurrió algo similar a lo visto en varios temas anteriores, el estribillo fue la parte más reconocible y la que concentró la participación del público. Este tema sirvió como una pequeña pausa antes de lo que vendría a continuación, una sucesión de himnos encadenados sin darnos tregua de sus tres primeros discos, ‘Larga vida al Rock and Roll’, ‘Volumen Brutal’ y ‘Metalmorfosis’, trabajos imprescindibles en las vitrinas de cualquier amante del Heavy Metal nacional.

El primero fue “Las Flores del Mal”, un tema cargado de fuerza. Al terminar, Armando se marcó un pequeño solo de guitarra espectacular que dio paso a “Con Botas Sucias”, un tema al que incorporaron varias partes instrumentales, incluyendo un solo de bajo para el lucimiento de José Luis y un pequeño guiño a sus majestades The Rolling Stones tocando un fragmento de “(I Can’t Get No) Satisfaction”.

Y si lo anterior ya había sido bueno, aún faltaba la guinda de este sabroso pastel. Como yo tenía la suerte de saber los temas que venían, aproveché esa ventaja y me subí a un lateral del escenario para poder verlo de cerca y, al mismo tiempo, observar la reacción del público. Todo un privilegio, y de paso pude inmortalizar esos momentos con fotos y vídeos.

Empieza ese sonido de guitarra lleno de dramatismo y terror, nos dirigimos al infierno, y Armando suelta el mítico “¡¿Estáis ahí?!”. Se me ponen los pelos de punta y mi cabeza viaja al instante a 1984, año en que publicaron su directo 'Barón al Rojo Vivo', un CD que tengo dedicado por el propio Armando y que es de los que más he escuchado en mi vida. “Los Rockeros Van al Infierno” no es una canción cualquiera para quienes hemos crecido con esta banda, en aquella época, lucir camisetas de grupos y llevar el pelo largo te convertía automáticamente en sospechoso. Ser heavy era sinónimo de delincuente y más de uno se cruzaba de acera al verte. Por suerte, esa mirada crítica y sin fundamento ha cambiado. Esta canción la enlazaron con “Diosa Razón” y volvieron a rematar con el final de “Los Rockeros…”, un espectáculo que puso fin al concierto. La banda se despidió y se marchó a los camerinos.

La gente reclamaba con insistencia la vuelta de la banda. Estos regresaron bajo la ovación del público y empezó a sonar la guitarra a modo de órgano, un sonido solemne que quedó roto por el redoble de batería y unos riffs vertiginosos, era “Resistiré”, una declaración de intenciones que retumbó en toda la sala. Sin pausa, Carlos empezó a tocar los primeros acordes de la primera canción que me aprendí de memoria, la que da nombre al grupo, “Barón Rojo”. Y puedo asegurar que la gente la vivió con auténtico desenfreno, cantando y saltando al ritmo de un Armando y un José Luis que no pararon de moverse durante toda la canción. Fue, sin duda, el tema que el público cantó con más fuerza en toda la noche, ahí incluyo también a la anterior banda. Un momentazo que queda grabado en mi memoria.

Sin pausa empezó “Siempre Estás Allí”, con ese riff melodioso y esa parte final que tanto me gustan. Otra gran balada que rinde homenaje a los fans que siempre apoyan a su banda, muy acorde con lo que está viviendo el grupo en la actualidad. Como era de esperar, fue cantada por todos, una vez más. Y la enlazaron con la que iba a ser la última, “Son Como Hormigas”, otra descarga brutal. Si el concierto empezó frío, terminó al rojo vivo. Ovación de gala y, después de dos horas y quince minutos de concierto, el avión desapareció por los cielos cubiertos de Córdoba.

El concierto de Barón Rojo fue el mejor que he visto dentro de su gira conjunta. La anterior vez que los vi, en junio del año pasado en Puertollano, salí con la sensación de que iba a ser la última, que ya habían llegado a su fin. Aquel día vimos a un Carlos muy deteriorado, tembloroso y con dificultad para moverse; fue lo más comentado al término del concierto. En Córdoba, en cambio, vi a un Carlos con mejores facultades físicas, sin temblores. A pesar de esa clara mejoría, volvió a aparecer el debate que mencioné al inicio de la crónica: la voz.

Es una sensación que muchos compartimos desde hace años, desde la marcha de Sherpa, a Barón Rojo siempre le ha faltado un frontman a la altura de una banda mítica. Musicalmente siguen siendo unos maestros, una formación con oficio, historia y un repertorio que se defiende solo, pero la voz vuelve a ser el punto débil. En un grupo con himnos atemporales, esa carencia se nota desde el primer minuto. Carlos y Armando nunca han sido cantantes. De jóvenes se defendían, pero con la edad Carlos ya no está para cantar. Tiene la suerte de que esos temas nos los sabemos de memoria, así que sus carencias las tapamos con nuestras gargantas.

Mención aparte merece Armando, es un MAESTRO en mayúsculas de la guitarra, y sigue estando físicamente envidiable. Vive la música con pasión y eso se transmite. Tiene todas sus energías intactas, se mueve sin descanso y le saca a su pequeña guitarra un rendimiento y un sonido espectaculares.

Si ponemos en una balanza los pros y los contras del grupo, ganan claramente los pros. A pesar de la voz, la gente vivió el concierto con pasión. Ayudó mucho la buena elección de los temas, llenos de clásicos, lo que favoreció la participación del público y que su largo concierto, pocas bandas tocan más de dos horas, se pasara volando.

Me alegró especialmente ver a mucha gente joven luciendo camisetas de Barón Rojo. Fue impresionante verlos cantar sus temas de principio a fin y vivirlos con intensidad. Me veía reflejado en ellos, como cuando vi a Barón por primera vez en Barcelona en 1986, con Santa de la mítica Azucena como teloneros.

Es mi banda española favorita, por eso cada vez que voy a verlos es un momento especial para mí. Mientras sigan dando conciertos cerca de donde vivo, allí estaré. Eso sí, la próxima vez será sin cámara y sin mi libreta donde anoto todo lo que sucede para después contarlo. Esa vez iré solo con mi garganta y mis manos preparadas para cantar sus temas.

Barón Rojo son:

Carlos de Castro – Voz y guitarra
Armando de Castro – Coros y guitarra
José Luis Morán – Bajo
Rafa Díaz - Batería

Setlist:
Te Espero En El Infierno
Tierra De Vándalos
Barón Vuela / El Malo
Chica De La Ciudad
Desertores Del Rock
Efluvios
Invulnerable
Incomunicación
Caso Perdido
Concierto Para Ellos
Cuerdas De Acero - Hijos de Caín
Hermano Del Rock & Roll
Las Flores Del Mal
Con Botas Sucias
Rockers - Diosa - Rockers

Bises:
Resistiré — Barón Rojo
Siempre Estás Allí — Hormigas

Hay noches que no se repiten, noches que se quedan grabadas en la memoria colectiva de un público que ha crecido, vivido y resistido al ritmo del Heavy Metal. La del 30 de enero en la Sala M100 fue una de ellas. Casi cuatro horas de la música que ha marcado a mi generación y, por lo visto esa noche, también a las siguientes, porque había mucha gente joven en la sala.

Más allá del detalle generacional, que siempre es de agradecer, lo que realmente me llamó la atención fue el estado de la Sala M100, completamente llena. De todas las veces que he estado allí, es la primera vez que la veo así, un claro síntoma de la enorme expectación que siguen levantando estas bandas. Y eso que el día no acompañó en absoluto, con una tarde pasada por agua y momentos de lluvia intensa, pero ni siquiera el mal tiempo consiguió frenar a la marea metalera que acudió a la cita.

Salvo un pequeño detalle, todo fue como suele ser habitual en esa sala, un sonido muy bueno y un ambientazo espectacular. El único “pero” es que me hubiera gustado algo de juego de luces de colores, que siempre da más vistosidad al espectáculo. Todo se limitó a una luz blanca frontal, en ocasiones demasiado intensa, que aclaraba en exceso el rostro de los músicos. Eso sí, a cambio se veía todo como si fuera de día.

Obús y Barón Rojo volvieron a encontrarse frente a un público que los recibió como lo que son: historia viva del Rock en castellano.

¡LARGA VIDA AL ROCK & ROLL!

Solo me queda darle las gracias a Calle Underground y al personal de la sala, en especial a David y Ángela, muy atentos y amables en todo momento. Así da gusto cubrir eventos.

Fotos de OBÚS + BARÓN ROJO - Sala M100 (Córdoba, 30/01/26)

Publicado el 8 de febrero, 2026
Manolo Maiden
Realizada por Manolo Maiden
Colaborador de TNT Radio Rock

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