ROADBURN FESTIVAL 2026, Tilburg. Día 3 (18/04/26)
DÍA 3, SABADO 18 ABRIL

HEAVEN IN HER ARMS
Los japoneses se presentaban de nuevo en el The Engine Room, esta vez bien tempranito, a la una de la tarde. Estaba anunciando que harían íntegramente su disco “The End Of Purification”, lo que significaba avanzar de forma novedosa el contenido de su próxima publicación. Así que no extrañaba toda la gente que había para no perderse esta exclusiva en la que se rompen esquemas sonoros con esa base oscilante entre el post hardcore y el post metal que atesora la banda, contando cuando se daba el caso con la aportación del sonido de tres guitarras en escena. Una nueva oportunidad de comprobar de forma bidireccional el comportamiento y efecto sorpresa de estas nuevas canciones, por un lado la reacción del público, y por otra la complacencia de los músicos.

OTAY : ONII
Lo que hay detrás de Otay:Onii es el envoltorio de la artista china Lane Shi, quien en esta actuación nos ofreció en el escenario principal “Moonstruck Old Tales”, un trabajo basado en canciones que representaban a cuatro bestias encargadas de proteger los rincones del universo y a las personas que persiguen sus sueños cuando se desplazan lejos de sus hogares. Las canciones suponían el reflejo de su mente, de su memoria personal, considerando las tradiciones vividas para los niños nacidos entre las décadas de los años de 1980 y 1990, y que directamente la mete de lleno a ella como protagonista. Los cuentos y el folclore se dieron la mano en una actuación que estuvo llena de performance y oscilantes sonidos tan progresivos como experimentales, y que termino con la propia artista levitando sobre el escenario gracias a un arnés, que le llevó a alcanzar un enorme sol de caramelo que terminaría haciendo mil pedazos y compartiéndolo con el público. Esta vez más que nunca, la sombra de la artista islandesa Björk paseó por mi mente tras desfilar su imaginación ante las retinas de mis ojos.

PRIMITIVE MAN
Nos harían sentir cómodamente en su particular caverna, esa en la que cada vez que ejecutan una nota consigue que retumbe todo lo que está dentro de la misma. Quienes ya sabíamos de su funeral doom basculante sobre el sludge metal nada nuevo que nos sorprendiera en su sonido, en cambio para aquellos que los descubrían por primera vez, ese dulce tormento que practica el trío en sus composiciones de directo seguro les embaucó de manera absorbente. En este concierto decidieron recuperar algunas piezas antiguas que no llevaban hace tiempo al directo dándoles una sonoridad más actualizada.

BORIS
Los veteranos tokiotas volvían al festival ocho años después para dar una vez más muestras de su introspectivo planteamiento sonoro, con el que consiguen que una vez empieza a despegar su show se ganen tu interés, pero no menos lo consiguen con las performances, pues los japoneses hacen de la flexibilidad de su cuerpo una especie de anexo en el sonido. No son de quedarse estáticos, vaya. Aquella vez llamó la atención que estuvieran acompañados de Stephen O´Malley de o Sunn O))) tocando la guitarra, la ocasión era para tocar el tema de una hora de duración “Absolutego”. A ellos les gusta introducir colaboraciones para enriquecer música y directos, pero no nos engañemos, se bastan muy bien solitos para catapultar su sonido por las imaginaciones más desconcertantes logrando unas vibraciones sonoras inesperadas. En esta ocasión al recuperar las canciones del disco “Pink” grabado a principios de los años 90, nos encontrábamos con unos Boris más heavys, con guitarras hard rockeras, mostrando una onda que les sacaba un poco fuera de la zona de confort para muchos de los espectadores.

INTER ARMA
Este concierto fue programado por sorpresa en el Ladybird Skatepark. Lo que todos conocemos familiarmente como un “secret show”, y considerando el minúsculo espacio, os puedo asegurar que la liaron parda, porque además interpretarían algunas de las canciones de su disco “Sky Burial”, en donde fusionan doom, sludge psicodélico, grind, black metal y riffs poderosos. Arrancaron con la extensa “The Survival Fires” y aquello enloqueció. Creo que se hizo evidente que ellos no están acostumbrados a espacios tan pequeños, e incluso peligrosos, porque un mal paso en una espacio tan reducido, cuando quieres dejar volar tu mente y evadirte haciendo lo propio con tu cuerpo, puede llevarte allí a una mala experiencia. Ellos supieron adaptarse al espacio y controlar las emociones, del público no puedo decir lo mismo. Fue maravilloso ver a tanta gente desatada.

ACID MOTHERS TEMPLE
Para ser su estreno en el festival, venían con la mochila llena de trabajo, pues llegaban con el encargo de hacer tres conciertos, y éste era el tercero de ellos. Ellos son por derecho propio uno de los mayores exponentes de la psicodelia en Japón con más de tres décadas de trayectoria a sus espaldas, utilizando como hilo conductor la música improvisada. Son un colectivo sin igual que ha afianzado su plantel actual manteniendo a los fundadores Kawabata Makoto y Higashi Hiroshi al frente, destacando también su cantante Jyonson Tsu, quien trajo hace años de nuevo el equilibrio a la actual etapa de la que forman parte. Cada uno de los tres conciertos tuvo sus peculiaridades explorando en distintas épocas, siempre llenas de experimentación. En esta ocasión los tintes psicodélicos se encontraban con los juegos minimalistas haciendo libre nuestra imaginación y sensación, para engancharnos a su directo.

OATHBREAKER
Posiblemente cuando decidieron parar motores hace ocho años, no eran conscientes de la expectación que se iba a generar una vez nos enteramos de su vuelta. Lo cierto es, que sus integrantes han seguido con sus proyectos cada vez más integrados por encima del culto y del underground y eso también genera una nueva sensación al verles en espacios distintos dentro de sus particulares dimensiones musicales. En cualquier caso, ellos hacían de reenganche con Roadburn, haciéndonos recodar aquel concierto que hicieron en 2017 aquí mismo. La vuelta suponía, mostrar su eclecticismo sonoro, donde la experimentación más allá del post metal tiene una trascendencia muy interesante. Volvían retomando aquel punto en el que presentaban “Rheia”, fechado en 2016. Disfruté mucho de los sinuosos comportamientos de su cantante Caro Tanghe, así como del guitarrista Lennart Bossu (Amenra), el bajista Gilles Demolder (Wiegedood) y el batería Wim Coppers (Wiegedood), todos concentrados, haciéndonos ser partícipes de sus vibraciones.

SAETIA
Era una oportunidad de ver a estos pioneros neoyorquinos del sonido disonante, que fueron precursores del screamo hard punk noventero. En sus comienzos apenas pasaron un par de años con una actividad en pleno florecimiento y enseguida plegaron velas. Ya en tiempos recientes han vuelto a despegar y aquí tenían puesto sobre ellos el foco gracias no sólo a su sonido, sino también al espectáculo que dan en directo, con sus temas cortos, intensos y directos, especialmente su cabeza visible, el cantante Billy Werner.

SLIFT
Los conciertos que hacen siempre los franceses pasan muy rápido, a una velocidad vertiginosa. Pero eso no significa que nos terminemos de acostumbrar a esa especia de salto al vacío que lleva inmersa su fuerte rotundidad. Ya lo he comentado en otras ocasiones, es como si sufrieran una especie de párkinson escénico que continuamente los llevara al descontrol, creando un innovador hipnotismo contagioso y lleno de vaivenes, que además, les quedaba muy bien contando con una pantalla llena de retro iluminación en constante cambio y que a veces inevitablemente distraía tu mirada.
Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García
Fotos de ROADBURN FESTIVAL 2026, Tilburg. Día 3 (18/04/26)






