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Crónica de concierto

XVII GINETAROCK - La Gineta (Albacete) 27/09/2025

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La XVII edición del Ginetarock reunió en el pueblo albaceteño de La Gineta a una decena de bandas nacionales e internacionales, ofreciendo un cartel espectacular que levantó gran expectación. La prueba fue el SOLD OUT que colgó el festival.

Entre los nombres más destacados estaban los legendarios Stratovarius, cabeza de cartel internacional y auténtico referente del Power Metal Sinfónico, y los gaditanos Saurom, que ejercieron como cabeza de cartel nacional con su Folk Metal cargado de magia y cercanía con el público. Junto a ellos, completaron la jornada Headon, Frequency, April Art, League of Distortion, Celtian, Dünedain, Vhäldemar y Stingers, consolidando al Ginetarock como una cita imprescindible para todos los amantes del metal, capaces de disfrutar de estilos variados en un mismo festival y de vivir una jornada intensa de música, energía y pasión.

El Ginetarock es uno de los pocos festivales de un solo día que ofrece un gran número de bandas sin apenas pausas entre ellas. Esto es posible gracias a sus dos escenarios, el Ginetarock Stage, principal y al aire libre, y el Corazón de Metal Stage, más pequeño y ubicado en el interior de una nave. Gracias a este formato, entre banda y banda apenas transcurren cinco minutos, lo que aporta una fluidez envidiable y asegura que la música en directo nunca deje de sonar.

No faltó la zona de merchan, puestos de comida y bebida y, como detalle diferenciador con respecto a otros festivales, el stand de firmas de TNT Radio Rock, donde los fans pudieron acercarse a sus bandas favoritas. En esta edición no pasaron por allí Stratovarius, Dünedain y Vhäldemar, aunque el resto sí compartió momentos con sus seguidores.

A las 16:00 se abrieron las puertas y ya solo quedaba esperar a que rugiera el primer acorde de la jornada…

Índice de la crónica
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HEADON

A las 16:15, con una puntualidad británica que sería la tónica general del festival, los murcianos Headon fueron los encargados de abrir la XVII edición del Ginetarock. Y lo hicieron con un despliegue de energía que marcó el tono de la jornada. Su propuesta de Metal Alternativo, en la que se combinan las guitarras contundentes de Ube con una base rítmica demoledora a cargo de Carly a la batería y Sergio al bajo, junto a la voz melódica y potente de Andy, intercalada con los guturales bestiales del propio Sergio, conectó de inmediato con el público. Cada tema destilaba fuerza y actitud, logrando que los primeros compases del festival ya se vivieran con intensidad.

Al principio el sonido del cantante quedó algo bajo con respecto a los instrumentos, lo que impidió escuchar con claridad a Andy. Eso sí, sus potentes agudos no necesitan micrófono para imponerse, su voz es un derroche de energía que pronto levantó varias ovaciones. El problema duró poco y enseguida todo sonó a la perfección.

Tras “Revolución”, uno de sus temas clásicos, se escucharon gritos coreando el nombre de la banda, reflejo de la conexión inmediata que lograron. Uno de los momentos más especiales de la actuación llegó con la participación de Isra Ramos, que interpretró junto a Andy “Constantine”, convirtiendo ese corte en uno de los instantes más memorables del concierto, llevándose una gran ovación al abandonar el escenario.

La emoción se mantuvo en lo más alto con la intervención de Kat Montz en “Fuego”. Su dúo con Andy estuvo cargado de complicidad, gestos cercanos y una química palpable que traspasaba el escenario. Cada estrofa transmitía intensidad y sentimiento, generando un momento mágico que el público vivió con absoluta entrega.

El broche final lo puso su versión de “Fiesta Pagana”, tema en el que la gente interactuó de principio a fin, coreando, saltando y cerrando la descarga con una energía desbordante.

Su actuación estuvo marcada por la poderosa presencia de su frontman, capaz de acaparar todas las miradas tanto por su voz como por su fuerza escénica. Me gustó la conexión entre los miembros de la banda, algo que se reflejaba en cada gesto y cada pose compartida. También me llamó mucho la atención la forma de tocar la batería de Carly, que por momentos parecía entrar en trance mientras golpeaba con brutalidad su instrumento, transmitiendo pura intensidad.

Pese a ser los primeros en subirse al escenario, consiguieron reunir a un público numeroso y entregado, que respondió con aplausos y ovaciones en varias ocasiones. Un arranque inmejorable para un festival que desde el minuto uno ya prometía emociones fuertes.

Texto y fotos: Manolo Maiden

FREQUENCY

Confieso que no conocía a Frequency antes del festival, pero cuando me puse a escucharlos días previos al Ginetarock me sorprendieron gratamente y tenía muchas ganas de ver cómo defendían ese sonido en directo. Y no me equivocaba.

Tras “Breathe”, una introducción donde los violines toman protagonismo como contrapunto a la tormenta sonora que estaba por llegar, irrumpieron en escena Frequency, banda de Death Metal Melódico procedente de Albacete. Desde el primer riff dejaron claro que su propuesta combina a la perfección brutalidad y técnica, ofreciendo un directo demoledor que atrapó a la audiencia al instante.

El vocalista Kayn desplegó un torrente de guturales desgarradores, alternando con pasajes melódicos que añadían profundidad y contraste. A su lado, la base rítmica de Pablo e Ignacio se mostró arrolladora, marcando una base sólida sobre la que se despliegan los riffs contundentes y solos de guitarra veloces de Juan Ángel.

Su setlist giró en torno a sus dos trabajos más recientes, con todos los temas del EP “A Path To Reveal” (2025) y varios de “The Brave Who Stops Fear” (2024), además de algún corte rescatado de su larga duración “The Flow” (2014). Una selección que evidenció la evolución de la banda hacia composiciones más complejas y técnicas, sin renunciar a la fuerza cruda y demoledora que siempre ha sido su seña de identidad.

La conexión con el público fue inmediata gracias a Kayn, que ya en la segunda canción abandonó el escenario para acercarse lo máximo posible a los asistentes, subiéndose a la valla de separación y a los altavoces a pie de pista cantando buena parte del repertorio desde allí, creando una comunión intensa con los fans. Poco después lideró un circle pit salvaje, lanzándose de lleno al caos mientras cantaba entre empujones y animaba a todos a unirse. El clímax llegó con un wall of death que desató uno de los momentos más épicos y viscerales del concierto, pura adrenalina y hermandad metalera que envolvió toda su actuación.

El sofocante calor del Corazón de Metal Stage no fue obstáculo para una entrega total, especialmente de Kayn, que terminó empapado en sudor pero sin perder un ápice de energía. La actuación de Frequency fue un auténtico vendaval de brutalidad y melodía, confirmando que son uno de los grandes nombres emergentes del Death Metal Melódico español. Su directo no solo impactó, convirtió su actuación en uno de los puntos más intensos del Ginetarock.

Texto: Manolo Maiden
Fotos: Manolo Maiden y Majes

APRIL ART

April Art es una banda de Metal Alternativo alemana formada en 2014 y liderada por la carismática Lisa-Marie Watz, conocida por su potente sonido que fusiona metal, elementos electrónicos y toques de hip-hop. Era una de las bandas que más ganas tenía de ver en esta edición del Ginetarock, porque no pude hacerlo en el Leyendas y allí la liaron gorda. De hecho, Lisa-Marie Watz mencionó al Leyendas en varias ocasiones, fruto del gran recuerdo que tenía de su paso por el festival alicantino.

Si hay una banda capaz de transmitir buen rollo desde el primer instante, esa es April Art. Vestidos de rojo, a juego con las largas rastas de Lisa-Marie Watz, y siempre con amplias sonrisas y gestos de complicidad con los asistentes, ofrecieron en el Ginetarock una actuación intensa, llena de fuerza y dinamismo, con poses memorables y una interacción constante con el público. Lisa-Marie desbordó simpatía y carisma, ejerciendo de auténtica líder mientras alternaba registros melódicos con líneas más agresivas, y su conexión con los fans fue evidente en cada tema. El momento cerveza después de varias canciones, y al finalizar su actuación quedará en el recuerdo de los asistentes por las risas que nos dimos.

Para aumentar el ambiente festivo se lanzaron varios balones de playa, todos de color rojo y con el nombre de la banda, recorriendo de un lado a otro el Ginetarock Stage mientras sonaba “Karma is a Beach”. En medio de la canción, Lisa-Marie pidió espacio en el centro de la pista, se subió a hombros de un espectador alto y sobre él terminó el tema mientras a su alrededor se formaba un circle pit. La liaron en el Leyendas y lo volvieron a hacer en el Gineta, un momentazo que queda grabado a fuego en la mente de los asistentes.

No faltaron en su setlist sus grandes éxitos, como “Break Out”, con la que iniciaron la actuación, “Rising High”, “Painkiller”, “Break the Silence” entre otras, y “Not Sorry”, con la que cerraron el show. Yo esperaba que tocaran “Double Trouble”, anunciada en las redes oficiales del festival como su primera vez en directo, interpretada junto a Anne Brunner, cantante de League Of Distortion, que actuaba a continuación en el otro escenario. Finalmente no la tocaron. Bueno, pensé… la cantarán después con League Of Distortion, así que habrá que esperar un poco. Lo que sí nos regalaron fue un fragmento de la icónica “Master of Puppets” de Metallica, un momento que nos arrancó vítores y aplausos.

La combinación de riffs contundentes, bases electrónicas y una interpretación cargada de dinamismo e interacción convirtió la actuación de April Art en uno de los momentos más modernos y frescos del festival. El público respondió con entusiasmo, siguiendo los estribillos, moviéndose al ritmo de los temas y celebrando la mezcla de estilos que caracteriza a la banda. Una descarga de energía y originalidad que dejó claro que April Art es un grupo que sabe imponerse sobre el escenario y conquistar al público con su música y simpatía.

Texto y fotos: Manolo Maiden

LEAGUE OF DISTORTION

Los alemanes League of Distortion trajeron al festival su propuesta de metal moderno y atmósferas oscuras. Liderados por la imponente Anna Brunner, la banda convirtió el escenario en un auténtico despliegue de fuerza y presencia, con un sonido aplastante que combinaba riffs pesados, bases rítmicas arrolladoras y estribillos diseñados para corear a pleno pulmón.

Su setlist viajó entre su debut “League of Distortion” (2022) y su más reciente trabajo “Galvanize” (2024), logrando crear una atmósfera densa y contundente que atrapó a los asistentes desde el primer momento, gracias en gran parte a la arrolladora personalidad de su frontwoman. La entrada en escena de Anna, con unas largas cadenas rotas en las muñecas como si hubiera roto su propio cautiverio, fue pura teatralidad, reforzada después con su enorme versatilidad vocal donde alternó pasajes agresivos con registros melódicos cargados de intensidad, y lo hizo siempre manteniendo una conexión firme y desafiante con el público. Esa actitud contrastaba con instantes de simpatía más cercanos, sobre todo después de darnos las gracias en un perfecto castellano momento que ella misma celebró por haberlo hecho bien, celebración que arrancó sonrisas y ovaciones.

El componente visual fue otro de los grandes atractivos de su actuación. Tras “My Hate Will Go On”, la banda abandonó momentáneamente el escenario para dejar espacio a un solo de batería, y a continuación Anna regresó envuelta en una capa negra con capucha, como una personificación de la muerte, para dar vida a “My Revenge”. Un recurso que elevó la carga dramática del tema y oscureció aún más la atmósfera del show.

En “Rebel by Choice” la conexión con el público alcanzó su punto álgido. Antes de iniciar el tema, Anna enseñó a corear su estribillo al público con un mensaje claro: juntos somos más fuertes”. Durante la interpretación se bajó al foso para estrechar la mano con los asistentes, desatando una comunión total que terminó en una ovación cerrada. Y todavía quedaba una última sorpresa. Tras una intro, la vocalista reapareció vestida de caperucita roja para interpretar “Wolf or Lamb”, tema que define a la perfección su dualidad escénica, a veces feroz como una loba y otras tierna como una corderita.

Terminó su actuación y tampoco sonó “Double Trouble”. Nos quedamos con las ganas de ver a Anna junto a Lisa-Marie interpretando en directo su nuevo single, más aún cuando se había anunciado que formaría parte del festival. Fue una oportunidad perdida de presenciar juntas sobre el escenario a dos de las voces emergentes más potentes del metal. El motivo… solo lo saben ellas.

La primera visita de League of Distortion a España fue un torbellino de potencia y actitud, una descarga de Metal Moderno con un componente visual muy trabajado que no dejó indiferente a nadie. La compenetración de la banda y la fuerza escénica de Anna Brunner confirmaron que estamos ante una de las formaciones emergentes más sólidas y prometedoras de la escena europea actual.

Texto: Manolo Maiden
Fotos: Manolo Maiden y Majes

CELTIAN

Los madrileños Celtian, desplegando su propuesta única de Folk Metal Sinfónico con tintes celtas y un marcado aire épico. Liderada por la carismática Xana Lavey a la voz, ofrecieron un show lleno de magia y energía que ya se ha convertido en su sello inconfundible..

Desde el primer acorde, la fusión de violines, flautas y guitarras eléctricas hizo vibrar al público, que no dejó de corear y acompañar los estribillos. Buena parte del repertorio se centró en “Secretos de Amor y Muerte” (2024), su más reciente trabajo de estudio y con el que se encuentran de gira. Entre otras sonaron “Profecía”, con la que abrieron el concierto, “Sueños de Cristal” y la canción que ya se ha convertido en un himno de la banda, “Maleficio de Sangre” y que caldeó el ambiente en un recinto lleno hasta la bandera.

Xana conquistó al público con su fuerte presencia y, sobre todo, con su voz, dejándonos momentos de máxima dulzura combinados con algún gutural que sorprendió por el contraste y dio muestra de su versatilidad. Tanto fue así que, al grito unánime de “¡otro gutural, otro gutural!”, la vocalista lanzó uno que pareció poner a prueba los propios cimientos del escenario.

La gente coreaba con entusiasmo sus estribillos de memoria. Hubo complicidad constante entre los músicos y el público, reforzada por los instrumentos tradicionales que aportan ese color especial a su sonido y que convierten cada actuación de Celtian en un espectáculo único. La comunión se sintió aún más gracias a la entrega del resto de la formación, con especial mención a Diego Palacio, siempre capaz de emocionar con cada melodía y de generar una gran complicidad con Xana en numerosos pasajes.

Además, fueron la primera banda en tocar en el Ginetarock Stage de noche, lo que permitió disfrutar de un despliegue de luces que sumó fuerza a su espectáculo, aunque con el inconveniente de que el frontal del escenario quedó en semisombra, dificultando ver con nitidez los rostros de los músicos, problema que se repitió en las siguientes bandas.

El broche final lo pusieron con “En Tierra de Hadas”, uno de los clásicos más queridos de la banda. Desde los primeros acordes, el público entendió que llegaba el momento final y coreó cada palabra como si fuese un himno compartido. La voz de Xana, acompañada por la riqueza instrumental del grupo, creó un clímax cargado de emoción en el que todos parecíamos formar parte de ese mundo fantástico que la canción evoca.

Su paso por el festival fue una descarga de épica y sentimiento, un viaje sonoro en el que tradición y metal se abrazan con fuerza. Celtian demostraron que su crecimiento es imparable y que su directo tiene tanto de fiesta como de experiencia mística, dejando claro que se encuentran en uno de los mejores momentos de su carrera.

Texto: Manolo Maiden
Fotos: Manolo Maiden y Majes

DÜNEDAIN

Dünedain llegaron al Ginetarock para demostrar, una vez más, por qué son una de las formaciones más sólidas del Heavy Metal nacional. Su propuesta, que combina el Heavy Metal tradicional con un marcado componente melódico, se tradujo en un show vibrante, épico y sin un solo instante de descanso. Al frente, Tony Delgado lideró con solvencia, acompañado por Carlos Sanz, con quien comparte voces en perfecta sincronía, ya sea alternándose o cantando al unísono con una compenetración extraordinaria. Cabe destacar que Carlos continúa en proceso de recuperación de su pierna, aunque se le vio mucho más dinámico que en su actuación en el Leyendas del Rock, la última vez que tuve ocasión de verlos. Un claro síntoma de que su recuperación avanza con paso firme.

El asfixiante y agobiante calor del Corazón de Metal Stage no fue impedimento para que su espectáculo se convirtiera en un auténtico derroche de energía por parte de toda la banda. Especial mención merece Alberto, bajista incansable que recorrió el escenario de lado a lado sin descanso, regalando poses que quedarán grabadas en la memoria de los asistentes. Su dinamismo y entrega potenciaron aún más el impacto visual y sonoro de la actuación.

El inicio no pudo ser más demoledor, “A un Paso del Cielo” fue como un gancho de derecha que nos dejó K.O. desde el primer instante. Carlos, que apareció con una larga chaqueta de cuero roja y negra, tuvo que deshacerse de ella al poco de empezar; mientras que Tony terminó el show sin camiseta, porque el calor era insoportable. Si para nosotros, quietos entre el público, resultaba sofocante, no quiero ni imaginar lo que debieron sentir los músicos de Dünedain, que no paran de moverse y que, como siempre, vivieron cada tema como si fuese el último.

El repertorio incluyó sus grandes himnos lo que propició que la conexión con el público fuera inmediata, “Legado”, la pegadiza “Vuela”, la potente “1000 Golpes” que dislocó algún cuello, “Unidos” y “Por los Siglos” donde sus estribillo sonaron con fuerza en la nave. No faltaron “Fénix” y “La Misma Canción”, adelantos de su próximo disco ‘Érase’, que verá la luz muy pronto.

Dünedain ofreció fue un concierto sin fisuras. Temas archiconocidos por sus fans, riffs poderosos, estribillos pegadizos, solos de guitarra brillantes, un dúo vocal espectacular y, sobre todo, una actitud y un derroche de energía que no dieron tregua en ningún momento. Fueron el único grupo en utilizar pirotecnia, con bengalas que añadieron un plus de espectacularidad visual a su actuación. Apenas hubo espacio para charlas largas, vinieron a tocar y a dejarnos sin aliento… y lo consiguieron.

Al terminar, quedó claro por qué Dünedain son considerados un referente imprescindible del género en España. Un concierto arrollador que dejó al público exhausto, sudando y afónico, pero con ganas de mucho más.

Texto y fotos: Manolo Maiden

STRATOVARIUS

El momento más esperado de la noche llegó con Stratovarius, cabeza de cartel internacional y una de las bandas pioneras y legendarias dentro del Power Metal Sinfónico. Los finlandeses llevan más de tres décadas marcando el camino de este género y su presencia en el festival era todo un acontecimiento para los seguidores, que aguardaban con expectación ver a una formación que ha escrito páginas esenciales en la historia del metal europeo. Sin duda, su nombre fue uno de los principales responsables del SOLD OUT.

Su puesta en escena fue austera. En la parte trasera del escenario destacaba su logo en grandes dimensiones iluminado en blanco, convirtiéndolo en el verdadero protagonista visual. Mientras que la iluminación frontal, al igual que en Celtian y posteriormente con Saurom, quedó algo limitada. Un detalle curioso llamó la atención, en el teclado había pegados dos patos de goma que cambiaban de colores durante la actuación, añadiendo un toque de humor a tanta épica.

El concierto arrancó con riffs potentes y una base rítmica arrolladora en “Forever Free”, tema que dio el pistoletazo de salida a un espectáculo inolvidable, dejando claro desde el primer instante por qué Stratovarius es un referente del Power Metal Sinfónico. Desde las primeras notas, la energía y precisión de cada músico se hicieron evidentes, atrapando al público en una atmósfera cargada de épica y emoción.

De su aclamado disco ‘Visions’ (1997), considerado por muchos como su obra maestra, interpretaron también “Kiss of Judas”, que abre el álbum, “Black Diamond”, con una espectacular intro de teclados que evocaba sonidos monásticos mientras la guitarra y la base rítmica galopaban de forma implacable, arrastrando al público a entregarse por completo a la magia de su sonido; y uno de sus grandes himnos, “Paradise”, que hizo vibrar a los asistentes, quienes corearon cada nota dejándose envolver por la épica inconfundible de la banda.

No podían faltar clásicos de otras etapas de la banda, como “Eternity”, una de las joyas de ‘Episode’ (1996), donde la melodía y la intensidad se entrelazan de manera magistral, y “Survive”, tema que da nombre a su último trabajo hasta la fecha publicado en 2022, se convirtió en uno de los momentos más enérgicos del repertorio. Los riffs agresivos y las secciones melódicas se alternaban con la voz de Timo Kotipelto, que una vez más demostró su maestría para transmitir fuerza y emotividad a partes iguales, llevando al público a vivir cada nota con intensidad y pasión.

El cierre de la parte principal llegó con “Destiny”, un tema largo con una intro y un final lentos y a la vez épicos que levantó una gran ovación. Para los bises volvieron con “Forever”, una balada que desplegó toda la sensibilidad de la banda, seguida de “Unbreakable”, intensa y cargada de sintetizadores que le dieron un matiz moderno y potente, y finalmente “Hunting High and Low”, dejando al público con un sabor inmejorable.

Con Timo Kotipelto al frente, la banda desplegó un espectáculo majestuoso, combinando la fuerza de sus clásicos con la impecable ejecución de cada músico. Solos virtuosos de guitarra y teclado, precisión milimétrica en la base rítmica y armonías vocales que elevaban cada estribillo. La conexión con el público fue total, con seguidores coreando cada estribillo y acompañando los himnos con los puños en alto.

La actuación de Stratovarius fue un viaje por la historia del Power Metal Sinfónico, combinando la fuerza de sus himnos clásicos con una ejecución impecable y un espectáculo cargado de épica y emoción. Cada acorde, cada riff y cada estribillo coreado demostraron por qué esta banda sigue siendo un referente mundial, y su paso por el Ginetarock quedará grabado en la memoria de todos los presentes.

Texto: Manolo Maiden
Fotos: Manolo Maiden y Majes

VHÄLDEMAR

Una de las bandas que más ganas tenía de ver eran los vizcaínos Vhäldemar. Cada concierto suyo es una descarga de Heavy Power Metal y de hermandad metalera que te da un subidón de adrenalina, asegurando risas y la certeza de que vas a pasártelo bien con ellos.

El gran responsable de esa fiesta es Carlos Escudero. Al frente de la banda, desplegó todo su carisma y potencia vocal, demostrando desde el primer instante que es un frontman peculiar. Apareció con sus inseparables gafas de sol, su llamativa base de micrófono decorada con el logo de la banda que usa a modo de vara de mando y, cómo no, su inseparable botella de whisky, que tanto juego le da en cada concierto. Su constante interacción con el público, invitando a cantar, saltar y alzar los puños, generó una comunión perfecta entre la banda y los asistentes, haciendo que estos fueran “A MUERTE” durante todo el show.

Poco tardó Carlos en bajarse con el público, de un puntapié apartó la base del micro que estaba delante de las escaleras y se lanzó al foso para abrazarse con la gente y recorrerlo saltando de altavoz en altavoz, mientras cantaba con ese timbre tan característico que encaja a la perfección con el estilo de la banda. Varias veces recorrió la pista blandiendo su “vara”, y en una de ellas se fue hasta la barra del bar, situada en el extremo opuesto de la nave. Allí se subió a cantar, invitar a quienes estaban fuera a entrar, se marcó un solo de guitarra y presentó a la banda a su manera. Nos regó y repartió tragos de whisky. Todo un espectáculo de cercanía que hizo las delicias de los asistentes.

Si Carlos es el máximo dinamizador de la formación, el guitarrista Pedro Monge brilló con luz propia gracias a su impresionante técnica y solos demoledores, confirmando por qué es uno de los grandes referentes de la guitarra dentro el metal en España. Especialmente destacados fueron los intercambios de solos entre su guitarra y los teclados de Jonkol, que arrancaron ovaciones constantes.

Uno de los momentos más especiales llegó tras “1366”, cuando Carlos llamó a voces a ‘Piruli’, vocalista de Moonlight Fear, habitual colaborador de la banda, para que se uniera al escenario. También subió Aitor Navarro, ex cantante de Hitten. Juntos formaron un trío vocal explosivo para interpretar “Howling at the Moon”, regalando algunos de los instantes más memorables de la noche.

La banda aprovechó el poco tiempo disponible para tocar los éxitos actuales de su último disco ‘Sanctuary of Death’ (2024) como “Dreambreaker” y “Devil’s Child” con las que abrieron el concierto, y pasados como “Energy” con la que finalizaron y su himno “Metalizer” que fue cantado “A MUERTE” por todos. Un repaso de su trayectoria en un repertorio demoledor que mantuvo encendido al público de principio a fin.

El clímax llegó en el final, Carlos tirado sobre el escenario, Pedro clavándole el mástil de la guitarra como si se tratara de un ritual metálico y todo el Corazón de Metal Stage rugiendo al unísono ese grito de guerra que ya es marca de la casa: “¡A MUERTE!”. Una postal que sintetiza a la perfección lo que significa un concierto de Vhäldemar, intensidad, desenfreno y hermandad metalera.

Texto y fotos: Manolo Maiden

SAUROM

Turno ahora para Saurom, los gaditanos que ejercieron como cabeza de cartel nacional en esta XVII edición del festival. Toda una institución del Folk Metal, llevan más de dos décadas conquistando escenarios y reuniendo a juglares de todos los rincones del país. Actualmente se encuentran inmersos en la gira de su más reciente trabajo, ‘El Principito’, publicado este mismo año (podéis leer su REVIEW AQUÍ).

El concierto comenzó, como su último disco, con el “Prólogo”, proyectado en pantalla, el único elemento escénico que acompañó a la banda. Nos quedamos con las ganas de disfrutar de su espectacular despliegue pirotécnico, que suele elevar sus actuaciones a un nivel superlativo. Aun así, Saurom compensó esa ausencia con un setlist sólido y equilibrado, que combinó varios temas de su último disco con un repaso a sus grandes clásicos y un par de gratas sorpresas.

El primer temazo fue “El Principito”, una de las canciones más potentes de su último trabajo y que en directo suena sencillamente espectacular. La primera sorpresa no tardó en llegar. Tras “La Hija de las Estrellas”, comenzó a sonar “La Leyenda de Gambrinus”, donde Isra Ramos se unió a la banda para darle aún más fuerza al tema. Acto seguido, Elizabeth Amoedo apareció para cantar junto a Isra y Migue “No Seré Yo”, provocando esas colaboraciones grandes ovaciones.

Eli volvió a subir al escenario en dos momentos especialmente memorables. En el primero, vestida con un imponente atuendo negro y una corona, encarnó al propio “Pájaro Fantasma”, dotando al tema de una carga visual y simbólica impresionante, como si diera vida a esa figura oscura y melancólica que habita en la canción. Una interpretación que elevó aún más la intensidad del concierto.

Y si ese momento fue espectacular, con “El Mordisco de la Serpiente” alcanzaron un nivel aún mayor. Eli regresó con un largo y pomposo vestido rojo que deslumbró a todos. Nos dejó una muestra de su poderosa voz alternando con maestría la dulzura en su papel como la Rosa y la fiereza de la Serpiente, lanzando poderosos guturales que estremecieron a todo el recinto. En mi opinión, una de las mejores canciones de su último disco que en directo, junto a Eli, nos regaló uno de los momentos más espectaculares de su show.

Isra Ramos regresó más tarde para colaborar en “El Lazarillo de Tormes” y en la gran fiesta final con “La Taberna”, que también contó con la presencia de Eli, cerrando el concierto con una estampa cargada de magia, folk, metal y poesía.

No faltaron sus clásicos “Fuego” y “El Círculo Juglar”, que desataron la locura en el Ginetarock Stage. En esta ocasión, Migue no se unió al círculo formado por el público. En su lugar, señaló a un vikingo que había entre los asistentes para que hiciera sonar el gran cuerno que portaba. El sonido retumbó, y con él “llegaron los dioses”, provocando un estallido colectivo de euforia mientras decenas de juglares danzaban al ritmo de la música.

Migue brilló con su cercanía y entrega, conectando constantemente con los asistentes e invitándolos a cantar, saltar y formar parte del espectáculo. Su calidez y energía consolidaron la atmósfera festiva que siempre acompaña a Saurom. Por su parte, Narci Lara demostró su virtuosismo y versatilidad alternando instrumentos y aportando matices esenciales a cada tema. Raúl deslumbró con su maestría a la guitarra, mientras Antonio y Joselito aportaron la contundencia rítmica que da cuerpo al sonido juglar.

Este último merece una mención especial, pese a atravesar un momento personal difícil, no dejó de sonreír ni de transmitir energía sobre el escenario. Su complicidad con el público y su entrega absoluta fueron ejemplo de profesionalidad y simpatía.

Saurom ofrecieron un viaje musical donde lo épico y lo festivo se fundieron en perfecta armonía. Su despliegue de instrumentos tradicionales y la conexión constante con el público transformaron el recinto en una auténtica fiesta juglar, reafirmando por qué son una de las bandas más queridas del Folk Metal nacional.

Texto y fotos: Manolo Maiden

STINGERS

El broche final del festival lo pusieron los sevillanos Stingers, un tributo a los legendarios Scorpions que consiguió trasladar al público directamente a los grandes conciertos de la banda alemana.

Los tributos siempre generan polémica, hay detractores que los rechazan por sistema y otros, como yo, que los disfrutan al máximo siempre que sean de calidad. Y puedo asegurar que Stingers es, sin duda, de lo mejor que he visto dentro del circuito de tributos. Esa misma sensación fue compartida por la mayoría del público con el que hablé después de su actuación. Tuve la suerte de ver a Scorpions este verano en su paso por España, y al presenciar el show de Stingers tuve la misma sensación de estar de nuevo allí, las poses, la coreografía, la indumentaria, la energía, la música… todo sonó nítido, potente y espectacular. Con tributos y músicos de este nivel, la polémica carece de sentido.

Siguiendo el esquema de la actual gira de Scorpions, arrancaron con “Coming Home”. Desde ese momento se percibió la pasión y el respeto con los que la formación aborda cada tema, recreando con precisión los riffs, solos y líneas vocales que han convertido a los alemanes en una leyenda del Hard Rock mundial.

El cantante de Stingers apareció ataviado como Klaus Meine, y lo más sorprendente, si cerrabas los ojos, parecía que estabas escuchando al propio Klaus… pero al de los buenos tiempos, cuando todavía alcanzaba esos registros imposibles. Uno de los guitarristas, caracterizado como Rudolf Schenker con su inseparable sombrero y gafas de sol, completó la ilusión con sus gestos, poses y energía sobre el escenario.

La imitación llegó a un nivel de detalle tal que, durante “The Zoo”, el vocalista repartió baquetas al público mientras tocaba el cencerro, exactamente igual que hace Klaus Meine en los conciertos de los auténticos Scorpions.

Y, por supuesto, no podían faltar las inmortales baladas que hicieron famosa a la banda: “Still Loving You” y “Winds of Change”, que regalaron los momentos más emotivos y coreados del show.

El clímax llegó con “Blackout”, cuando sonaron las sirenas y el guitarrista apareció caracterizado como en la icónica portada del disco: vendas en la cabeza y gafas/tenedores. Y para cerrar la actuación, como no podía ser de otra forma, la imprescindible “Rock You Like a Hurricane”, un final apoteósico que convirtió el recinto en una auténtica tormenta de energía y nostalgia.

Con un sonido impecable y una puesta en escena que combinaba precisión, respeto y potencia, Stingers ofrecieron un concierto sobresaliente, recordándonos por qué Scorpions siguen siendo eternos. Un cierre de festival brillante, una auténtica celebración del Rock y el Heavy clásico, y un grandísimo homenaje a una de las bandas legendarias del metal.

Texto y fotos: Manolo Maiden

La XVII edición del Ginetarock se despidió dejando claro que el metal sigue más vivo que nunca. Con una organización impecable, un sonido sobresaliente,  un cartel de primer nivel y un sold out histórico el Ginetarock volvió a consolidarse como una cita imprescindible para los amantes del metal.

Entre los pocos aspectos mejorables para futuras ediciones, cabe mencionar la iluminación frontal del Ginetarock Stage y el asfixiante calor del Corazón de Metal Stage, que además se quedó pequeño ante la gran afluencia de público. Todo apunta a que habrá que pensar en un recinto mayor, porque el Ginetarock va en un auge imparable y en esta edición ya se quedó pequeño, moverse por el recinto era como abrirse paso por una jungla inexplorada.

Gracias a la organización del Ginetarock, a Marcos Rubio y su equipo del Leyendas del Rock, a Jesús Cámara de Duque Producciones y a toda la Asociación Corazón de Metal por hacer posible un evento tan especial y ponerlo tan fácil a todo el equipo de TNT Radio Rock.

Nos vemos en la XVIII edición del Ginetarock, el 26 de septiembre de 2026, para seguir celebrando juntos la pasión por el metal.

Fotos de XVII GINETAROCK - La Gineta (Albacete) 27/09/2025

Manolo Maiden
Realizada por Manolo Maiden
Colaborador de TNT Radio Rock

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4 comments on “XVII GINETAROCK - La Gineta (Albacete) 27/09/2025”

  1. Ey, Manolo. Solo quería darte las gracias por lo bien que te portaste con mi hija dándola una púa, la pelota de April Art y la foto. De casualidad te he encontrado por aquí y te lo queríamos decir. Muy chula la crónica. ¡Nos vemos en los conciertos!

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