Under Influence; Hatred & Famine (VERSATILE) - Septicflesh & Strapping Young Lad

Sobre Septicflesh y The Vampire from Nazareth
Septicflesh, la banda griega formada en 1990, pionera del symphonic death metal que mezcla brutalidad extrema con arreglos orquestales majestuosos y atmósferas oscuras. Su música es conocida por su intensidad, tanto en lo instrumental como en lo lírico, con temáticas que abordan mitología, ocultismo y filosofía.
Uno de sus temas más emblemáticos es “Vampire of Nazareth”, parte del aclamado álbum The Great Mass (2011), producido en colaboración con la Orquesta Filarmónica de Praga. La canción destaca por su equilibrio entre lo apocalíptico y lo teatral: guitarras pesadas y guturales se funden con coros litúrgicos y secciones sinfónicas que evocan una épica religiosa distorsionada. Su letra, cargada de simbolismo oscuro, presenta una figura mesiánica vampírica, reescribiendo arquetipos sagrados con un enfoque blasfemo y cinematográfico.
Este tema ha sido fundamental para músicos que buscan un sonido envolvente, extremo pero sofisticado, y representa una muestra clara de cómo la fusión entre metal y música clásica puede resultar profundamente poderosa e innovadora.

Sobre Strapping Young Lad y Oh My Fucking God!
Strapping Young Lad fue la criatura musical del canadiense Devin Townsend, un proyecto de metal extremo nacido en los años 90 que combinaba furia industrial, caos sónico y un sentido del humor deliciosamente perturbado. Su estilo fusiona elementos del death metal, thrash, industrial y progresivo, envueltos en una producción densa, saturada y deliberadamente agresiva.
El tema “Oh My Fucking God” abre el disco City (1997), considerado una obra maestra dentro del metal extremo experimental. Desde el primer segundo, la canción es un asalto sonoro implacable, con riffs afilados, batería mecánica a velocidades absurdas, y la voz de Townsend desgarrando el tejido del universo. No hay respiro, no hay estructura convencional, solo una especie de psicosis amplificada en estéreo. Es la banda sonora perfecta para un colapso nervioso en una ciudad cyberpunk en ruinas.
City en su conjunto refleja el caos urbano y existencial que Townsend sentía en esa época: ruido, alienación, tecnología, furia sin sentido, pero con una arquitectura sonora brutalmente precisa. “Oh My Fucking God” es un grito, una declaración de guerra, una broma cósmica y un ataque de pánico.

Sobre VERSATILE
Desde Suiza, Versatile lanza su debut “Les Litanies du Vide”, una experiencia sonora que se sitúa entre lo ceremonial y lo apocalíptico. El grupo apuesta por un black metal de corte medio industrial, cargado de dramatismo, densidad emocional y una representación sonora que evoca un espectáculo siniestro, más cercano a una liturgia infernal que a un simple disco de metal.
Este no es un trabajo para puristas. En lugar de seguir fórmulas, Versatile ofrece un recorrido caótico pero cuidadosamente ensamblado, donde agresividad rítmica, arreglos electrónicos y una teatralidad abrasiva se entrelazan con atmósferas densas. Los riffs se mueven por caminos disonantes y los sintetizadores aportan un halo oscuro que remite tanto a ciencia ficción distópica como a rituales sacrílegos.
Uno de los mayores logros de “Les Litanies du Vide” es su capacidad para construir un universo sonoro propio. Lejos de perderse en su complejidad, el disco revela una estética clara: excesiva, pero deliberada. En su música despliegan una alquimia sonora que mezcla capas sinfónicas, texturas electrónicas y voces desgarradas, todo en un crescendo dramático y oscuro. También hay lugar para piezas más crudas y viscerales en las que predomina la contundencia vocal e instrumental.
Este disco no surge de la nada. Las influencias están ahí, sí: el dramatismo sinfónico de Septicflesh, la brutalidad caótica de Strapping Young Lad, el gusto por lo extremo que no se rinde a las etiquetas. Pero lo que distingue a Versatile es la firmeza con la que defienden su visión: una estética cinematográfica cargada de horror, tensión y belleza distorsionada.
“Les Litanies du Vide” es un manifiesto: incómodo, opresivo, hipnótico, y —para bien o para mal— imposible de clasificar. Si buscas metal que abrace el caos con elegancia y desdén, aquí tienes un nuevo idioma para ese malestar que no sabías que necesitabas traducir.










