Under Influence; Jim (HKSPK) - Eisregen- “Eisenkreuzkrieger” (2007)

EISREGEN - Eisenkreuzkrieger
Cuando Eisregen publicó Blutbahnen el 27 de abril de 2007 a través de Massacre Records, la banda de Turingia llevaba ya más de una década desarrollando una propuesta difícil de separar de su particular utilización del idioma alemán. Habían comenzado en los años noventa dentro de un terreno mucho más próximo al black metal, pero disco tras disco fueron incorporando death metal, elementos góticos, teclados, violín, melodías cada vez más reconocibles y una forma de escribir basada en pequeñas narraciones de horror, violencia, enfermedad, muerte y humor negro. “Eisenkreuzkrieger”, segunda canción de Blutbahnen, concentra buena parte de esa manera de entender la música.
El álbum llegaba después de Wundwasser (2004) y del EP Hexenhaus (2005), en un periodo de transformación bastante evidente para Eisregen. Blutbahnen fue su sexto larga duración y presentó una formación integrada por Michael “Blutkehle” Roth en las voces, Michael “Yantit” Brill a la batería, Daniel “DF” Fröbing en los teclados y Bursche Lenz ocupándose de guitarra y bajo. El violín, históricamente importante en el sonido de Eisregen, quedó esta vez en manos del músico de sesión Frau N. Feind, después de la salida de Theresa “2T” Trenks en 2006. Markus Stock se encargó de mezcla y masterización.
Ese cambio tuvo consecuencias en el sonido del álbum. El violín apareció de forma más limitada que en algunos trabajos anteriores y los teclados adquirieron mayor espacio. Años después, el propio Roth explicaría que las composiciones de Blutbahnen estuvieron muy condicionadas por la aportación del entonces teclista Daniel Fröbing. También reconocía que el álbum había recibido críticas bastante divididas, aunque seguía defendiendo varias de sus composiciones y citaba expresamente “Eisenkreuzkrieger” entre ellas.
“Eisenkreuzkrieger” aparece inmediatamente después de la introducción instrumental “Auftakt: Eine kleine Schlachtmusik”. Esa posición no parece casual desde un punto de vista narrativo: la breve apertura funciona prácticamente como preparación bélica antes de que comience la primera canción propiamente dicha. De hecho, cuando Blutbahnen fue llevado posteriormente al vinilo, introducción y “Eisenkreuzkrieger” llegaron a figurar juntas como una única entrada de 5:57 en la cara A.
Musicalmente permite entender muy bien aquello que Jim destaca como influencia sobre HKSPK. No es una canción construida alrededor de una exhibición técnica ni de una sucesión interminable de riffs. Su eficacia viene de estructuras relativamente directas, motivos fáciles de identificar y una marcada relación entre ritmo y melodía. El componente extremo permanece, pero Eisregen llevaba tiempo alejándose dek black metal de sus comienzos y aquí trabaja con un lenguaje mucho más amplio, donde la agresividad convive con teclados, melodía y una estructura de canción bastante definida.
La propia banda estaba atravesando entonces una etapa en la que las voces limpias habían adquirido mayor presencia. Fue uno de los aspectos que generó división alrededor de Blutbahnen: la transformación que ya podía percibirse en Wundwasser y Hexenhaus se hizo mucho más evidente.
Pero el elemento fundamental de la canción es su historia. “Eisenkreuzkrieger” está ambientada en el frente de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial y adopta la perspectiva de un soldado alemán atrapado en aquel escenario. Desde el comienzo aparecen el frío extremo, la nieve, la destrucción de la unidad y la sensación de encontrarse dentro de una situación de la que difícilmente puede existir una salida. En lugar de escribir una descripción histórica desde fuera, Eisregen introduce al oyente dentro del personaje y construye el texto en primera persona.
Ese recurso resulta especialmente importante para comprender la influencia que Jim señala sobre HKSPK. Eisregen lleva buena parte de su carrera utilizando canciones como relatos breves. “Eisenkreuzkrieger” traslada ese procedimiento desde el horror fantástico o macabro habitual en la banda hacia el horror de la guerra.
La elección de Stalingrado añade además un contexto histórico particularmente reconocible. La batalla desarrollada entre 1942 y comienzos de 1943 terminó convirtiéndose en uno de los episodios decisivos y más destructivos del frente oriental. El cerco del 6.º Ejército alemán dejó a cientos de miles de soldados expuestos no solo al combate, sino también al hambre, las enfermedades y temperaturas extremas. Eisregen utiliza ese escenario no para reconstruir militarmente la batalla, sino para situar a su personaje dentro de una experiencia de aislamiento, frío y muerte.
Eisregen nunca necesitó adoptar el inglés para desarrollar una identidad dentro del metal extremo y convirtió la sonoridad de su propio idioma en parte del carácter de las canciones.
Existe además un detalle significativo relacionado con la publicación de Blutbahnen. Eisregen ya arrastraba una complicada historia con la Bundesprüfstelle für jugendgefährdende Medien, el organismo alemán responsable entonces de evaluar contenidos considerados perjudiciales para menores. Varios trabajos anteriores habían sido objeto de restricciones, y el grupo era plenamente consciente del escrutinio al que podían quedar sometidas sus letras.
Por esa razón, el libreto de Blutbahnen no reprodujo íntegramente todos los textos. En canciones como “Eisenkreuzkrieger”, “Frischtot”, “Schlachthausblues” y “Zurück in die Kolonie” solo se incluyeron fragmentos, una decisión tomada para reducir el riesgo de que el álbum terminara sometido a una nueva restricción. Es un pequeño detalle editorial, pero dice bastante sobre la situación particular en la que Eisregen publicaba música en Alemania durante aquellos años.
La recepción del álbum no fue uniforme. Parte de los seguidores reaccionó con reservas ante el incremento de las voces limpias, el protagonismo de los teclados y una orientación que se alejaba del carácter más extremo de los primeros Eisregen. Michael Roth reconocería posteriormente esas críticas, aunque mantuvo su satisfacción con el álbum. De hecho, aquella experiencia influyó indirectamente en el siguiente movimiento de la banda: Knochenkult, publicado en 2008, fue concebido con la intención consciente de recuperar una mayor dureza.
“Eisenkreuzkrieger” encaja especialmente bien dentro de Under Influence porque no siempre la canción que más influye en un músico es aquella de la que aprende una determinada técnica. A veces es la que enseña cómo puede contarse una historia, qué idioma utilizar para hacerlo y cuánto puede conseguirse con unos pocos elementos bien definidos. En el caso de Jim y HKSPK, “Eisenkreuzkrieger” reúne precisamente esas tres cosas.

HKSPK
La historia de HKSPK es todavía relativamente corta, pero particularmente activa. Formados en Brandenburg en 2023, Jim, Leon y Arne han construido en apenas tres años una discografía formada por el debut Holy Scum (2024), el EP The Human Butcher (2025) y ahora Heimkehr, segundo larga duración previsto para el 11 de septiembre de 2026. Entre medias han ido trasladando esa evolución a los escenarios, actuando junto a bandas como Asagraum, Enisum o Waldgeflüster y participando en festivales como M.U.R. Open Air, Godless Mountain Open Air y Summer Ends, además de ofrecer su propio concierto como cabezas de cartel en Brno.
Incluso el nombre de la banda explica algo sobre su personalidad. HKSPK surgió de un nombre deliberadamente absurdo que los propios músicos terminaron reduciendo a sus iniciales. Ese sentido del humor continúa apareciendo en una propuesta que puede abordar historias de guerra, muerte, desesperación y trauma y, al mismo tiempo, convertir una noche desastrosa después de un concierto en material para una canción.
Musicalmente, el punto de partida se encuentra en el black y el death metal, aunque HKSPK nunca ha querido encerrarse completamente en esa combinación. Doom, thrash, punk y hardcore han ido encontrando espacio junto a pasajes melódicos y atmosféricos. No existe, según Jim, una decisión previa de escribir una canción perteneciente a un género determinado. El proceso puede comenzar con un riff, una melodía, un ritmo o simplemente una determinada sensación y desarrollarse a partir de ahí. La única condición final es que los tres músicos reconozcan el resultado como HKSPK.
Ese planteamiento ayuda a entender la rápida evolución producida entre Holy Scum y Heimkehr. Cuando grabaron su primer álbum, el grupo disponía de las canciones, pero todavía no tenía completamente claro hacia dónde podía conducirlas aquella propuesta. The Human Butcher sirvió posteriormente como etapa de aprendizaje, especialmente en cuestiones relacionadas con el sonido y las técnicas de estudio. En Heimkehr, por primera vez, Jim asegura que llegaron al proceso sabiendo con bastante precisión qué querían hacer y, sobre todo, cómo querían que terminara sonando el disco.
Hay una circunstancia importante detrás de ese crecimiento: HKSPK controla internamente buena parte de su proceso creativo y técnico. Heimkehr ha sido grabado, mezclado y masterizado por la propia banda en Room13. Esa experiencia acumulada desde Holy Scum les ha permitido modificar progresivamente producción, composición y arreglos sin abandonar el carácter crudo de sus primeros pasos.
La formación actual funciona como un trío, con Jim a la voz y guitarra solista, Leon a la guitarra rítmica y Arne a la batería. Jim participa en la composición de las ocho piezas de Heimkehr, pero no existe un procedimiento único.
Todo ello desemboca en un Heimkehr especialmente concentrado: ocho composiciones en poco más de 25 minutos. Su brevedad responde también a una determinada manera de entender las canciones. “Torture”, por ejemplo, no alcanza los dos minutos porque la banda consideró que no necesitaba hacerlo. Cuando la composición había desarrollado todo lo necesario, prolongarla artificialmente habría ido contra su propia naturaleza. Es una filosofía que convive, curiosamente, con el extremo contrario del álbum: el tema titular supera los seis minutos y utiliza precisamente el tiempo y la repetición para construir su atmósfera.
Entre ambos extremos aparece una buena representación del vocabulario que HKSPK ha desarrollado desde 2023. “Kill The Weak” deja entrar abiertamente punk, hardcore y thrash; “Rot In Despair” reduce la velocidad y utiliza repetición, peso y una orientación doom para crear una sensación opresiva; “Rain In The Face” vuelve hacia terrenos más próximos al black metal, mientras que “Heimkehr” desarrolla la vertiente atmosférica del grupo hasta convertirla en el destino natural del álbum.
Esa diversidad no responde a un intento de acumular estilos. Los propios miembros de HKSPK escuchan música más allá del black y el death metal y permiten que esas referencias aparezcan cuando resultan útiles. Jim lo resume con una filosofía especialmente sencilla: si algo funciona dentro de una canción, puede quedarse. No existe una proporción determinada de black metal, hardcore, punk o doom que deba respetarse para conservar la identidad del grupo.
Aquí aparece también la conexión con Eisregen que Jim señalaba al hablar de sus influencias. De los alemanes no solo reconoce la importancia de riffs relativamente sencillos pero efectivos, sino especialmente una determinada forma de entender las letras: historias construidas desde una perspectiva narrativa, con esquemas de rima directos y una utilización consciente del alemán. HKSPK ha recogido parte de esa idea y la ha llevado hacia su propio terreno.
El idioma, de hecho, constituye una herramienta más dentro de las canciones. Jim considera que el alemán produce una sensación más inmediata porque elimina la pequeña distancia que inevitablemente existe al escribir en una lengua que no es la materna. Una única frase puede adquirir una contundencia diferente. Eso no significa que HKSPK haya decidido abandonar el inglés: cada canción determina qué idioma necesita y el grupo prefiere conservar esa libertad antes que imponer una norma lingüística a todo su material.
También las letras de Heimkehr muestran una evolución. No estamos ante un álbum conceptual, aunque al terminarlo la banda descubrió que muchas de sus historias compartían un mismo territorio. Guerra, destrucción, desesperación, pérdida, venganza, memoria y regreso aparecen repetidamente en personajes que han sufrido alguna transformación y deben convivir posteriormente con ella.
La conexión surgió de manera espontánea porque las canciones fueron escritas durante un periodo relativamente concentrado. Algunas parten de cuestiones históricas; otras, de experiencias personales o de acontecimientos completamente cotidianos que el grupo lleva deliberadamente hasta el absurdo. “White Secretions II”, por ejemplo, procede de una experiencia real relacionada con un concierto, alcohol y una mañana posterior poco memorable, continuando el pequeño universo iniciado con “White Secretions I” en Holy Scum. Es el ejemplo más evidente del humor negro con el que HKSPK introduce cierta distancia entre historias considerablemente más sombrías.
En el otro extremo aparece “Sonnenjäger”, donde guerra y destrucción conviven con una pequeña posibilidad de esperanza. Para Jim, introducir luz dentro de un escenario oscuro puede hacer que la propia oscuridad resulte más significativa. Pero es “Heimkehr” la canción que termina dando sentido al conjunto. El título significa “regreso a casa”. El personaje vuelve físicamente, pero las experiencias vividas continúan acompañándolo. Esa idea aparece también en la portada realizada por Steffen Schmolke: una figura que ha regresado a casa conserva sus vendajes y escribe sobre ellos aquello que ha experimentado. El cuerpo ha llegado; mentalmente, el viaje todavía no ha terminado.
Por eso la canción tenía que cerrar el disco. Heimkehr comienza de manera mucho más inmediata y violenta y progresivamente concede mayor espacio a la atmósfera. El tema titular representa la culminación de ese recorrido: más de seis minutos de construcción gradual antes de que la tensión termine liberándose. Colocar después otra composición breve y agresiva habría roto deliberadamente el desenlace que la banda había construido.
Ese recorrido permite situar Heimkehr como una fotografía bastante precisa de lo que HKSPK es en 2026. Sigue existiendo la crudeza black/death de sus comienzos, pero ahora la banda se permite desarrollar ideas que quizá habrían tenido menos espacio en Holy Scum: riffs más lentos, repeticiones prolongadas, estructuras mayores, melodía, doom, punk y momentos donde la atmósfera pesa tanto como la agresividad.
Heimkehr no representa la llegada a una fórmula definitiva. Es más bien el momento en el que HKSPK parece haber entendido qué puede hacer sin necesidad de establecer previamente qué debe hacer. Black y death metal siguen proporcionando el núcleo, pero alrededor de ellos existe cada vez más espacio para doom, punk, hardcore, thrash, melodía, historias personales, acontecimientos históricos y ese particular humor absurdo que evita que todo el asunto termine pareciendo un funeral de veinticinco minutos.
Tres años después de su nacimiento, HKSPK todavía está construyendo su identidad. La diferencia es que, con Heimkehr, ya parece tener bastante claro desde dónde quiere seguir haciéndolo.










