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Under Influence; Twan van Geel (Soulburn) - Slayer - “At Dawn They Sleep” (1985)

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Elegir una única influencia después de décadas vinculado al metal extremo no resulta especialmente sencillo, y Twan van Geel, vocalista y bajista de SOULBURN, prefiere evitar un análisis excesivo y quedarse con la primera canción que le viene a la cabeza. Su elección conduce directamente a SLAYER y a “At Dawn They Sleep”, una de las composiciones de Hell Awaits, álbum publicado en 1985.

Para Twan, la importancia del tema reside especialmente en su atmósfera. Habla de una sensación inquietante, de un pulso infernal e hipnótico capaz de arrastrar al oyente, pero también de unas letras vampíricas y profundamente oscuras que contribuyen a construir el carácter de la composición. La influencia señalada por van Geel tampoco queda únicamente en el terreno de los recuerdos.

"Elegir una banda y una canción como las más influyentes es una locura. Pero bueno, lo mejor es no darle muchas vueltas y simplemente decir la primera canción que me viene a la mente.

Diría: «At Dawn They Sleep» de Slayer.

Esta canción tiene una atmósfera inquietante y fascinante, un pulso hipnótico e infernal que te atrapa por completo. La letra es vampírica y oscura, y se te mete bajo la piel. También me inspiró para la canción que da título al álbum «Noah's Dark» de Noa's Dark. Los primeros Slayer, tanto musical como líricamente, hasta «Divine Intervention», fueron una gran inspiración para mí." - Twan van Geel

Slayer - At Dawn They Sleep

Slayer - At Dawn They Sleep

Para entender por qué “At Dawn They Sleep” pudo dejar una huella tan profunda en Twan van Geel hay que regresar a 1985 y a un Slayer todavía anterior a Reign in Blood. La banda ya había publicado Show No Mercy en 1983 y el EP Haunting the Chapel en 1984, pero Hell Awaits, su segundo larga duración, mostró una versión más oscura, pesada y desarrollada de su música. Todavía no había aparecido la concisión extrema que caracterizaría buena parte de Reign in Blood: aquí las canciones podían superar ampliamente los cinco o seis minutos, los riffs se acumulaban, los tempos cambiaban y la atmósfera tenía prácticamente tanta importancia como la velocidad.

Hell Awaits fue publicado por Metal Blade Records en 1985 con la formación clásica de aquellos primeros años: Tom Araya al bajo y la voz, Jeff Hanneman y Kerry King a las guitarras y Dave Lombardo a la batería. Brian Slagel y el propio grupo aparecen acreditados como productores, mientras que Ron Fair y Bill Metoyer participaron en la grabación e ingeniería y Metoyer también en la mezcla. El material se registró entre Eldorado Recording Studios y Track Record en California, y fue masterizado por Bernie Grundman. Era una producción con más medios que Show No Mercy: el éxito del debut había permitido a Metal Blade proporcionar a Slayer un presupuesto de grabación que no habían tenido en su primer álbum.

Esa diferencia de recursos no convirtió a Slayer en una banda particularmente pulida. Hell Awaits conserva un sonido áspero y oscuro, pero permite apreciar mejor el peso de las guitarras, la batería de Lombardo y unas estructuras considerablemente más ambiciosas. El propio Kerry King recordaría años después aquella etapa relacionándola con la influencia que entonces ejercía Mercyful Fate sobre ellos, hasta bromear sobre la enorme duración de las canciones. Tom Araya, por su parte, ha definido el álbum precisamente en términos de lentitud, pesadez y carácter demoníaco.

“At Dawn They Sleep” ocupa la tercera posición del disco, después de “Hell Awaits” y “Kill Again”, y supera los seis minutos. La música está acreditada a Jeff Hanneman, mientras que las letras aparecen compartidas por Tom Araya, Hanneman y Kerry King. Ese dato resulta interesante porque Hanneman fue responsable de algunas de las composiciones que terminarían definiendo musicalmente a Slayer, y aquí encontramos una de sus primeras muestras especialmente desarrolladas.

Dave Lombardo ha señalado “At Dawn They Sleep” como una de sus canciones preferidas de Hell Awaits, precisamente por su construcción. Lo que le atraía era su comienzo lento y sucio y la manera en que posteriormente desembocaba en una sección de doble bombo. Es un detalle importante porque muestra que la dinámica de la canción no nació simplemente de encadenar riffs rápidos: su efecto depende del contraste entre las diferentes velocidades y de cómo la batería transforma progresivamente la tensión inicial en violencia rítmica.

También las guitarras de Hanneman y King funcionan aquí de una manera distinta a la imagen simplificada de Slayer como una máquina permanentemente acelerada.

Y después está la historia que cuenta. “At Dawn They Sleep” es una canción abiertamente vampírica. Su título remite a las criaturas nocturnas que regresan a su descanso cuando aparece la luz del amanecer, y el texto desarrolla imágenes de sangre, ataúdes, espectros nocturnos, muerte y seres que permanecen ocultos de la luz. No existe aquí una utilización metafórica particularmente disimulada del vampiro: Slayer construye directamente una pequeña narración de horror alrededor de él.

Eso la distingue parcialmente de otras letras de Hell Awaits. El álbum está lleno de muerte, infierno, satanismo, necrofilia y diferentes imágenes macabras, pero “At Dawn They Sleep” se acerca especialmente al terror sobrenatural. Música y texto trabajan en la misma dirección: el carácter repetitivo y oscuro de los riffs proporciona el escenario sobre el que Araya desarrolla esa imaginería nocturna. Es precisamente la combinación que señalaba Twan: no recuerda únicamente los riffs, sino la manera en que letra y música terminan produciendo una misma sensación.

Hell Awaits ocupa una posición tan particular en su discografía. Es el punto en el que Slayer ya había dejado claramente atrás buena parte de las limitaciones de su debut, pero todavía no había adoptado la economía compositiva de Reign in Blood. Sus siete canciones suman algo más de 37 minutos y varias superan los cinco minutos; “Hell Awaits”, “At Dawn They Sleep” y “Crypts of Eternity” pasan de los seis.

“At Dawn They Sleep” permite escuchar especialmente bien esa etapa de transición. Tiene death/thrash embrionario, pasajes lentos que rozan terrenos que posteriormente serían habituales en formas más extremas del metal, aceleraciones, doble bombo, guitarras disonantes y una ambientación de terror que no depende de introducciones externas para funcionar. La sensación oscura está dentro de los propios riffs.

Su influencia tampoco quedó limitada a Twan van Geel. Un ejemplo particularmente curioso se encuentra en Mike Browning, batería de Morbid Angel en sus primeros años y posteriormente fundador de Nocturnus. Browning ha explicado que una frase de “At Dawn They Sleep” relacionada con los espectros nocturnos le dio inicialmente la idea de llamar a su futura banda “Nocturnal Spectres”. Buscando una alternativa menos directamente tomada de Slayer terminó encontrando Nocturnus, nombre que acabaría utilizando para una de las formaciones más particulares del death metal estadounidense.

También Phil Rind, de Sacred Reich, ha relacionado directamente sus primeros pasos como compositor con la canción. Rind recuerda haber escrito la letra de “Draining You of Life” mientras escuchaba “At Dawn They Sleep” y reconoce abiertamente la presencia de elementos tomados de Slayer en el primer álbum de Sacred Reich, Ignorance. Son pequeños testimonios que ayudan a situar el impacto que Hell Awaits estaba teniendo dentro del underground cuando el thrash metal todavía se encontraba en pleno proceso de formación.

Otro músico que destacó específicamente la canción fue Dimebag Darrell. El guitarrista de Pantera la incluyó entre sus canciones favoritas en una selección publicada por Guitar World en 1993, dentro de una relación mucho más amplia que tuvo con la influencia guitarrística de Slayer y con su manera agresiva de interpretar el instrumento.

Enlaces de la banda
SOULBURN - Quantifying Cosmic Doom

SOULBURN - Quantifying Cosmic Doom

La historia de Soulburn es, en buena medida, la historia de una banda que nunca ha entendido cada nuevo disco como una simple repetición del anterior. Desde Feeding on Angels, publicado hace tres décadas, hasta Quantifying Cosmic Doom, su quinto álbum, el grupo neerlandés ha mantenido una base reconocible en el death, doom y black metal, pero utilizando cada etapa para ampliar progresivamente su lenguaje. Eric Daniels lo resume de una manera muy sencilla: Soulburn necesita tiempo para desarrollar las ideas. No trabajan con una lógica de producción continua ni con calendarios rígidos; las canciones llegan, toman forma, se prueban, se transforman y finalmente encuentran su lugar.

Esa forma de trabajar explica los seis años que separan Noa’s D’ark de Quantifying Cosmic Doom. Durante ese periodo la banda no estuvo inactiva. Hubo conciertos, giras y un proceso constante de composición que terminó convirtiendo el álbum anterior en una especie de punto de partida para el siguiente. La evolución, por tanto, no se produjo mediante una ruptura, sino a través de una acumulación gradual de experiencias, influencias y nuevas posibilidades.

En Quantifying Cosmic Doom esa expansión resulta especialmente evidente. El disco mantiene el peso del death metal, los pasajes doom y determinadas texturas blackened que forman parte de la identidad histórica de Soulburn, pero introduce una dimensión mucho más amplia en términos de atmósfera, melodía y profundidad emocional. La intención ya no parece centrarse exclusivamente en la agresividad, sino en el contraste entre violencia, espacio, tensión y melancolía.

El propio Eric Daniels reconoce que ese equilibrio ha sido una constante desde los primeros años, aunque ahora aparece desarrollado con mayor libertad. Soulburn sigue siendo una banda extrema, pero ya no siente la necesidad de permanecer dentro de límites estrictos. Sus miembros escuchan desde Pink Floyd, Fleetwood Mac o David Bowie hasta Trelldom, Type O Negative, Nick Cave o diferentes formas de música psicodélica. Esas influencias no aparecen como citas literales, sino transformadas dentro de un lenguaje que la banda considera propio.

La composición continúa partiendo principalmente de la guitarra. Daniels desarrolla riffs y estructuras que inicialmente funcionan como esqueletos, pero esas primeras ideas ya contienen buena parte de la atmósfera que posteriormente define cada canción. Una vez incorporados batería, bajo y voces, la sensación de espacio y profundidad termina tomando forma. En este sentido, Soulburn concede una importancia especial al contraste entre secciones doom, tempos medios y explosiones de mayor intensidad.

Twan van Geel trabaja desde una lógica similar, aunque aplicada a las letras y las voces. Para él, la música determina primero la dirección emocional. Los riffs establecen el ritmo, la sensación y el tipo de línea vocal que puede funcionar sobre ellos. A partir de ahí aparecen palabras, imágenes y conceptos. No parte necesariamente de una historia cerrada, sino de una respuesta intuitiva a la música. Su propia definición resulta especialmente representativa: la música es el vehículo y las palabras son su fantasma.

Ese método fue fundamental en la creación del concepto de Quantifying Cosmic Doom. Cuando Twan recibió las primeras ideas de Eric, percibió inmediatamente que había más colores que los habituales tonos negros o grises asociados a Soulburn. Había una sensación de amplitud, de espacio y de inmensidad que terminó conduciendo las letras hacia terrenos cósmicos y filosóficos.

El título del álbum surgió precisamente de esa combinación. Twan encontró la expresión “Quantifying Cosmic Doom” mientras su esposa leía The End of Everything (Astrophysically Speaking), de la astrofísica Katie Mack. La frase aparecía como nombre de uno de los capítulos y encajó inmediatamente con la música que Eric estaba componiendo. Para van Geel, el concepto puede reducirse a una idea central: la ausencia de miedo.

Sin embargo, ese significado funciona en varios niveles. Puede hacer referencia a la depresión, la ansiedad, el aislamiento o la sensación de estar perdido dentro de una sociedad saturada de ruido. Pero también puede interpretarse literalmente desde una perspectiva cosmológica, como la anticipación del final del universo y de la propia existencia. Esa ambigüedad entre lo íntimo y lo universal atraviesa buena parte del disco.

“M87 – What Hopes To Be Born?” es probablemente uno de los ejemplos más claros. El título hace referencia al agujero negro supermasivo situado en el centro de la galaxia Messier 87, aproximadamente a 55 millones de años luz de la Tierra. Twan utiliza esa imagen astronómica para establecer una conexión con la psicología humana: el vacío cósmico se convierte en una forma de hablar de aislamiento, sobrecarga y de la necesidad de mantener cierta estabilidad dentro de una sociedad acelerada.

La canción también representa uno de los principales avances vocales del álbum. Soulburn decidió introducir voces limpias porque la propia composición parecía exigirlas. Eric considera la voz de Twan como un instrumento adicional dentro de la música, y esa libertad interpretativa permite que aparezcan registros que anteriormente tenían menor presencia. Van Geel explica que, cuando encuentra un riff con cierta sensación espacial o cercana a los años ochenta, puede imaginar cómo lo habría abordado David Bowie; cuando la música resulta más misteriosa y oscura, sus referencias pueden desplazarse hacia Nick Cave o Nocturno Culto. El objetivo no es imitar esas voces, sino encontrar el registro adecuado para reforzar la canción.

“Down Among The Stars” tiene un origen todavía más inesperado. Eric Daniels estaba escuchando “I’m So Afraid”, de Fleetwood Mac, cuando quedó atrapado por su atmósfera y especialmente por la melodía inicial. A partir de esa impresión comenzó a tocar una idea similar que terminó convirtiéndose en el punto de partida de la canción. El resultado adquirió un carácter profundamente melancólico y solemne que demuestra hasta qué punto las influencias actuales de Soulburn pueden proceder de territorios alejados del metal extremo.

La repetición también ha adquirido una función cada vez más importante dentro de su música. En composiciones como “Powehi, The Embellished Dark Source Of Unending Creation” o “The Desolationist”, determinados riffs regresan varias veces y generan un efecto casi hipnótico. Daniels asegura que no existe necesariamente una planificación consciente detrás de ese recurso; surge de manera natural durante la composición. Cuando encuentran una determinada atmósfera, la banda tiende a dejarse arrastrar por ella.

Otro detalle significativo aparece en “Iconox Spew Black at the Razor’s Edge” y “A Pyramid Absurd”, donde pueden percibirse matices orientales en determinadas líneas de guitarra. Eric no las considera solos tradicionales, sino una especie de “riff-solos” que siguen el movimiento y la tonalidad de la guitarra principal. Parte de la técnica consiste simplemente en encontrar la altura adecuada y comenzar a improvisar hasta que la línea encaja con la canción. Esa ausencia de planteamiento excesivamente teórico explica que algunos elementos aparezcan de forma casi accidental.

El cierre del álbum, “An Innocuous Swathe of Sky”, lleva todavía más lejos esta apertura. Sus pasajes progresivos y casi sinfónicos conectan con influencias como Pink Floyd y muestran hasta dónde puede llegar actualmente el vocabulario de Soulburn sin abandonar su identidad. Para Daniels, escuchar música muy diferente resulta fundamental precisamente porque evita que la banda termine encerrada dentro de un único género.

Pero esa ampliación estilística no significa que Soulburn haya abandonado su origen. Eric insiste en que siguen siendo una banda de música extrema y que los elementos más agresivos continúan formando parte de su ADN. La diferencia principal es que ahora existe una mayor conciencia del valor del contraste. Los pasajes lentos y atmosféricos pueden generar más impacto precisamente porque aparecen junto a secciones violentas.

Ese principio también permite establecer una conexión con Feeding on Angels. Treinta años separan ambos trabajos y los métodos de composición han cambiado de manera radical. En los años noventa no existían las herramientas digitales que hoy permiten registrar ideas inmediatamente, construir maquetas o trabajar desde casa con una precisión que antes exigía entrar directamente en un estudio. Sin embargo, Daniels considera que el proceso esencial continúa siendo el mismo: inspiración, riffs, desarrollo colectivo y una búsqueda de la atmósfera adecuada.

La banda sigue interpretando además material de aquella primera etapa. La propia “Feeding on Angels” continúa apareciendo habitualmente en sus repertorios, manteniendo un vínculo directo con el origen de Soulburn incluso cuando el grupo se encuentra en uno de sus momentos más expansivos.

La dimensión visual de Quantifying Cosmic Doom también participa de ese concepto. La portada fue creada por Manuel Tinnemans, de Comaworx, y combina tentáculos, relojes de arena, imágenes cósmicas y una figura femenina de carácter casi divino. El punto de partida surgió durante la gira sudamericana de Soulburn junto a Mork en 2022. Durante una visita a un cementerio de São Paulo, Twan fotografió una estatua femenina que le produjo una impresión inmediata, aunque todavía no existía ninguna canción del nuevo álbum.

Aquella imagen terminó convirtiéndose en el centro de la portada. Para van Geel representa aquello a lo que las personas se aferran para encontrar significado mientras atraviesan la vida. A su alrededor aparecen una serpiente, tentáculos y diferentes símbolos relacionados con el tiempo. Dos relojes de arena contienen respectivamente un embrión y una pluma, condensando visualmente la idea de una existencia completa suspendida dentro de un tiempo inevitable. Debajo aparece incluso una mano amputada, definida por la banda como “el ladrón del tiempo”. Todo ello refuerza una de las ideas centrales del disco: mientras el ser humano intenta medir, ordenar y comprender su existencia, el universo permanece completamente indiferente.

Ese tipo de reflexión resume también el momento actual de Soulburn. Después de treinta años, el grupo continúa interesado en los mismos territorios oscuros, pero cada vez dispone de más herramientas para explorarlos. La filosofía, la literatura, el cine, las series, el terror, los dramas y la música de estilos muy diferentes forman parte actualmente de su ecosistema creativo.

Para Eric Daniels, esa búsqueda continua está directamente relacionada con la libertad que proporciona la experiencia. Con los años, Soulburn se ha alejado cada vez más de tendencias, expectativas externas o la necesidad de encajar en una categoría concreta. Esa libertad ya estaba presente en trabajos anteriores, pero ahora forma parte esencial de su manera de componer.

Quantifying Cosmic Doom puede entenderse así como una síntesis de esos treinta años. No porque reproduzca todas las etapas anteriores, sino porque conserva sus elementos esenciales mientras los desplaza hacia nuevas direcciones. El death, el doom y el black metal continúan siendo la base; la agresividad sigue intacta; la oscuridad continúa ocupando el centro. Pero alrededor de ese núcleo aparecen ahora voces limpias, psicodelia, melancolía, espacios abiertos, referencias progresivas, armonías menos previsibles y una concepción mucho más amplia de la atmósfera.

La propia banda considera el álbum una especie de culminación temporal de su trayectoria. Cada disco ha servido como un escalón para el siguiente y Quantifying Cosmic Doom llega coincidiendo prácticamente con su trigésimo aniversario. No lo plantean como un cierre, sino como otro punto dentro del mismo proceso.

El futuro inmediato pasa por trasladar estas canciones al directo, incluida la gira europea prevista junto a Mork, mientras Soulburn continúa celebrando tres décadas de actividad sin convertir el aniversario en un ejercicio excesivo de nostalgia. Incluso al mirar hacia Feeding on Angels, su interés permanece puesto en lo que todavía pueden desarrollar.

Treinta años después, esa parece ser la mejor radiografía posible de Soulburn: una banda que conserva la oscuridad de sus primeros pasos, pero que ha aprendido a utilizarla de formas cada vez más diferentes. Quantifying Cosmic Doom no abandona el pasado del grupo. Lo expande hacia un espacio mucho mayor.

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Publicado el 29 de agosto, 2026
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