Under Influence; MONHELL - “Rime of the Ancient Mariner” (IRON MAIDEN) & “Night´s Blood” (DISSECTION)
En este rincón de TNT Radio no hablamos de referencias como quien rellena una ficha. Aquí las influencias se entienden como cicatrices: señales profundas, indelebles, que definen la forma en que un músico interpreta su sonido y su mundo. Monhell no es la excepción, y si hablamos de ADN musical, hay dos nombres que brillan (u oscurecen) con fuerza: Iron Maiden y Dissection.
Dos extremos que, en la mente de muchos, podrían parecer distantes, pero que en la visión de Monhell funcionan como pilares complementarios. Monhell, que nace oficialmente en 2024, se construye con décadas de historia a la espalda, desde las épocas de Berserk hasta los abismos de Kult et Morte. El resultado: un proyecto que canaliza el aislamiento creativo, la libertad sin filtros y la intuición como única brújula.
"Muy difícil esto, jajajjaa", nos dice el propio Monhell en nuestra última entrevista a proposito de "A Last Sigh of Pain", debut de su proyecto MONHELL. Y cuando le preguntamos por una canción o banda que haya influido en su trayectoría músical, el músico nos da varias pistas:
Dentro del Heavy Metal te podría decir Iron Maiden, con “Rime of the Ancient Mariner”. Ya había escuchado Metallica y otras bandas, pero escuché el Powerslave y me estalló la cabeza con esa canción.
Y en cuanto al Metal Extremo, Dissection con “Night´s Blood”. Ya tenía por ahí el Storm of the Light´s Bane, pero cuando me pillé el VHS compartido con Dimmu Borgir, y escuché las melodías de Dissection la verdad es que flipé bastante y siempre ha sido de mis bandas favoritas.

Sobre Rime of the Ancient Mariner de IRON MAIDEN
En 1984, Iron Maiden lanzó Powerslave, su quinto álbum de estudio, en un momento en que el heavy metal alcanzaba una de sus cimas creativas y comerciales. El disco no solo consolidó a la banda como un fenómeno global, sino que incluyó una de las canciones más ambiciosas de su carrera: Rime of the Ancient Mariner, inspirada en el extenso poema romántico homónimo de Samuel Taylor Coleridge (1798).
La pieza, escrita por Steve Harris, cierra el álbum con una duración de 13 minutos y 45 segundos, lo que la convirtió durante más de tres décadas en la canción más larga del repertorio de la banda, hasta ser superada por Empire of the Clouds en 2015. En ella, Iron Maiden no solo adapta el texto de Coleridge, sino que lo transforma en una experiencia sonora intensa, casi cinematográfica, utilizando fragmentos literales del poema e intercalándolos con una narrativa musical que va del frenesí al silencio sepulcral, emulando la travesía fantasmal del marino condenado.
Mientras el poema de Coleridge es una obra de la literatura romántica, marcada por la introspección, el misterio y la imaginación, Maiden opta por un enfoque más visceral. La banda convierte la tragedia del albatros en un himno de redención atormentada, utilizando guitarras galopantes, cambios de tempo dramáticos y la voz de Bruce Dickinson como vehículo para el horror existencial y el castigo sobrenatural. La canción transmite las emociones del protagonista de forma directa, casi impuesta, a diferencia de la ambigüedad interpretativa que permite el texto original. Para algunos esto empobrece la experiencia poética; para otros, la reinventa en un nuevo lenguaje emocional.
Powerslave como álbum es también un testimonio del estado de gracia en el que se encontraba Iron Maiden en los 80. Con una formación consolidada —la misma de Piece of Mind (1983)— y una gira colosal (World Slavery Tour) que los llevó por todo el mundo, la banda perfeccionó su combinación de virtuosismo técnico, imaginería conceptual (el arte egipcio de la portada es ya icónico) y ambición artística. Temas como Aces High y 2 Minutes to Midnight aportaron la contundencia clásica del grupo, pero fue Rime of the Ancient Mariner la que elevó el disco a otra dimensión, demostrando que el heavy metal podía ser, sí, duro, pero también literario, reflexivo y narrativo.

Sobre Dissection y Night’s Blood
“Night’s Blood” es el segundo tema del álbum Storm of the Light’s Bane, lanzado en 1995 por Dissection, banda sueca de black/death metal melódico fundada por Jon Nödtveidt en 1989. Este disco representa el punto culminante de la primera etapa del grupo antes de su disolución temporal en 1997, tras el arresto y encarcelamiento de Nödtveidt por complicidad en un asesinato.
Grabado en los legendarios estudios Hellspawn/Unisound bajo la producción de Dan Swanö, Storm of the Light’s Bane marcó un cambio respecto a su debut The Somberlain (1993), consolidando un enfoque más técnico, estructurado y melódico, pero sin abandonar el trasfondo oscuro y la atmósfera que caracterizaba al grupo. La formación en este álbum incluye a Nödtveidt (voz y guitarra), Johan Norman (guitarra), Peter Palmdahl (bajo) y Ole Öhman (batería).
“Night’s Blood” es una de las composiciones más complejas del disco, reconocida por sus múltiples cambios de tempo, estructuras entrelazadas y uso del contrapunto melódico entre las guitarras. El tema se desarrolla sobre una base rápida de batería con blast beats, y transiciones a medios tiempos cargados de armonías que remiten al heavy metal clásico, particularmente de bandas como Iron Maiden, pero reinterpretado en un contexto black/death.
“Night’s Blood” se ha mantenido como uno de los temas más representativos de Dissection y del black metal melódico de los años 90, influyendo a generaciones de bandas posteriores que buscaron ese equilibrio entre técnica, melodía y brutalidad.

Sobre MONHELL
Monhell no es simplemente un nuevo nombre en la escena del Black Metal. Es el resultado de un proceso largo, personal, y a ratos casi accidental, que condensa décadas de experiencia, cambios de rumbo y evolución interna. Aunque el proyecto nace oficialmente en 2024, su germen está ligado a la trayectoria de su creador en bandas como Berserk o Kult et Morte, y a una relación con el metal extremo que se remonta a la adolescencia, en los días de vinilos y descubrimientos compartidos con los de siempre.
Monhell surge sin estrategia, sin intención de convertirse en nada más que un espacio de expresión libre. Componer, grabar y producir todo por cuenta propia no fue una elección estética sino práctica, que acabó dándole al proyecto su identidad más marcada: un sonido directo, sin pulir en exceso, donde cada error forma parte del discurso. No hay “productor” que homologue las decisiones ni “banda” que filtre la dirección. Aquí todo responde a la emoción del momento.
Las influencias, lejos de ser nombres lanzados para rellenar entrevistas, son una especie de brújula emocional. Iron Maiden aporta ese sentido narrativo y melódico que sigue atravesando la música de Monhell, aunque se oculte entre acordes disonantes. Dissection deja una marca más evidente, en el tratamiento atmosférico y en la manera de estructurar los temas como viajes, no como bloques repetitivos. Pero más allá de lo sonoro, también hay otras fuentes: películas como El séptimo sello o El nombre de la rosa, videojuegos como Alan Wake, y un imaginario personal que mezcla religión, muerte y aislamiento con naturalidad, sin necesidad de exagerarlo.
El resultado es un álbum que rehúye el tópico del Black Metal por velocidad o agresión, y opta por construir desde el ritmo contenido, la tensión emocional y la carga melancólica. Canciones como “A Last Sigh of Pain” o “The Lotus and the Endless Grey” no están hechas para provocar un impacto inmediato, sino para asentarse poco a poco, revelando capas.
En el centro de todo esto hay una relación de décadas con la música, con sus colaboradores más cercanos (especialmente Penumbra, cuya voz es parte fundamental del proyecto), y con una forma de trabajar donde la intuición vale más que cualquier manual técnico. De ahí que el disco suene como suena: orgánico, sincero, y profundamente ligado a una vivencia personal.
Monhell no es un proyecto pensado para girar, ni para llenar festivales. En tiempos donde todo tiende a parecerse, Monhell no pretende ser distinto. Simplemente lo es. Porque no imita a nadie. Solo se deja llevar.










