Under Influence; Lance Neatherlin (LACABRA) - "In Excelsis" (KILLING JOKE)
Esta semana en Under Influence nos dejamos arrastrar por la avalancha sónica de Lacabra, la nueva apuesta del metal extremo con base en Seattle, que acaba de lanzar su primer álbum homónimo. Con una propuesta afilada que mezcla death metal melódico noventero, pasajes de black metal y una actitud que bebe del metal tradicional, Lacabra entra pisando fuerte.
El vocalista Lance Neatherlin, cerebro lírico de la banda, no disimula sus referentes: el espíritu de Killing Joke resuena con fuerza en su tema “Nothing”, que cuenta con un videoclip animado tan inquietante como su sonido. "In Excelsis", de la banda británica, marca una clara huella en esta pieza, aportando ese empuje industrial, psicodélico y oscuro que define a Lacabra, pero que también la conecta con una herencia post-punk más sombría.
"De ahí vienen algunas de nuestras influencias dark wave y de Killing Joke." Comenta Lance. "Esa canción (“Nothing”) la escribimos cuando tocábamos con Locistellar. Didier, Eric Snyder y yo somos grandes fans de Killing Joke, así que esa canción definitivamente se inspiró en Killing Joke."
"Killing Joke y creo que la canción sería "In Excelsis". No me meto en política, pero presto atención a lo que sucede a mi alrededor y simplemente les diré... las cosas no van a mejorar para la clase trabajadora. Veo un futuro muy sombrío, pero siempre hay que tener esperanza. Eso es lo que nos impulsa." Afirma Lance.

Sobre KILLING JOKE - In Excelsis
Cuando hablamos de raíces oscuras, visiones distópicas y rock como arma espiritual, pocos nombres tienen tanto peso como Killing Joke. Formada en el Londres de 1979, en plena efervescencia post-punk, esta banda liderada por el enigmático Jaz Coleman redefinió los límites del ruido, la furia y la conciencia social. Su propuesta, tan tribal como industrial, ha sido esencial para entender a toda una generación de músicos extremos, desde Metallica hasta Nine Inch Nails.
Su canción "In Excelsis", lanzada en 2010 como parte de un EP que anticipaba el álbum Absolute Dissent, es una muestra pura del ADN Killing Joke: bajos dub gruesos, guitarras cortantes como cuchillas oxidadas, y un ambiente ritual que suena tanto a marcha fúnebre como a llamada a la rebelión. Fue publicada en vinilo rojo numerado y en CD, con una estética que, por supuesto, parece sacada de un futuro post-humano.
Este tema, en palabras no dichas pero implícitas de la banda, funciona como una especie de misa negra para los condenados de la modernidad. La influencia que ejerce en bandas como Lacabra es evidente: no solo en lo musical, con sus ambientes industriales y texturas sombrías, sino también en esa actitud de no future reconfigurado con esperanza tensa.
Con su formación original reunida en 2008 y una carrera que ha influenciado a medio universo musical, Killing Joke siguió publicando discos poderosos hasta años recientes, como MMXII (2012), Pylon (2015), y el EP Lord of Chaos (2022). Su legado quedó marcado tras la muerte de su guitarrista Geordie Walker en 2023, cuya forma de tocar definió el sonido gélido y monumental de la banda.
Para Lance Neatherlin, vocalista de Lacabra, “In Excelsis” es un espejo torcido del mundo, una fuente de energía en tiempos oscuros. Y eso, viniendo de una banda cuyo videoclip más reciente muestra a un oficinista perdiendo la cabeza en un viaje de drogas corporativas... tiene sentido.

Sobre LACABRA
Lacabra, quinteto de Seattle que ha irrumpido en la escena del metal extremo con un álbum debut con mucha fuerza. Titulado simplemente Lacabra, el disco es una colisión visceral de black, thrash y death melódico de los 90, envenenado con atmósferas oscuras, pasajes progresivos y una crudeza emocional que golpea fuerte.
Charlamos con el vocalista Lance Neatherlin, quien, con una mezcla de honestidad brutal y humor negro, nos revela las entrañas de esta bestia recién nacida. El disco, dice, es más directo y áspero que su proyecto anterior Locistellar, del que heredaron la estructura, pero le arrancaron las capas para dejar solo los huesos. “Nada de fantasía”, nos dice. “Todo esto viene de la vida real, de experiencias duras y cercanas”.
A nivel compositivo, Lacabra funciona como una alquimia colectiva: cada miembro aporta su toque y lo que podría ser una mezcla caótica de estilos se convierte en una identidad clara y salvaje. Hay crust punk, hay progresivo, hay oscuridad ritual... y, sobre todo, hay verdad. Desde la violencia rítmica de “Blood of the Goat 1876” hasta el viaje alucinante e industrial de “Nothing”, la banda se mueve con soltura entre la agresión y la introspección.
¿Y por qué llamarse Lacabra? Porque no hay nada más metal que eso. Una palabra, una marca, un símbolo. Y con el arte de Nestor Avalos y la producción afilada de Gwen Kerjan junto al mastering de Andy LaRocque (King Diamond), el debut viene envuelto en oscuridad tanto sonora como visual.
Pero más allá del estudio, el verdadero hábitat de Lacabra es el directo. “Siempre hay un elemento de peligro”, dice Neatherlin. “No sabes qué va a pasar”. Y no es una amenaza. Es una promesa.
Ahora, con giras en marcha, planes ya para los dos próximos álbumes, y una visión que no se anda con medias tintas, Lacabra se perfila como uno de los nombres a seguir en la nueva ola del metal extremo estadounidense.










