XX BARCIA METALFEST: Firewind, Praying Mantis, Mind Driller, Smoke Riders (Torreperogil, 01/08/26)
El 1 de agosto, el Auditorio Torres Oscuras de la localidad jienense de Torreperogil acogió la XX edición del Barcia Metalfest, una fecha histórica para un festival que, tras veinte ediciones, se ha consolidado como una de las citas imprescindibles del verano para los aficionados al Heavy Metal.
Para celebrar esta ocasión tan especial, el cartel combinó veteranía y nuevas propuestas con la presencia de dos bandas de renombre internacional que encabezaron esta edición: Firewind y Praying Mantis; junto a los alicantinos Mind Driller y los granadinos Smoke Riders, ofreciendo una noche de Heavy Metal para todos los gustos.

SMOKE RIDERS
Los encargados de abrir esta XX edición del Barcia Metalfest fueron los granadinos Smoke Riders, una banda formada en 2019 por músicos con una amplia trayectoria en la escena granadina. Su propuesta de Hard Rock y Heavy clásico y la intensidad de sus directos les han permitido hacerse un nombre en muy poco tiempo. En septiembre de 2023 ganaron en Granada un concurso de bandas. su primer EP, 'A Mind To Deaft', se publicó en 2024.
Con ese corto recorrido llegaron a Torreperogil para demostrarnos por qué fueron los vencedores de aquel certamen y, de paso, presentar varios temas de su primer disco de larga duración, 'Faith Of The Castaway', que actualmente se encuentra en proceso de mezcla y producción y cuya publicación está prevista para el próximo año, y repasar su único trabajo publicado hasta la fecha.
Empieza a sonar la introducción instrumental con Smoke Riders en el escenario para iniciar su actuación con dos temas que formarán parte de su próximo disco, "Another Day" y "You Don't Need A Gun To Kill A Man". Nada más escuchar cantar a Alberto y comprobar cómo lo acompaña el resto de la banda, realizas un viaje al siglo pasado, a los grandes inicios del Heavy Metal. La segunda es un auténtico trallazo con un ritmo endiablado que atrajo la atención de los que todavía andaban despistados contemplando las magníficas instalaciones del recinto.
El bajo de Jero cobra mucho protagonismo en "Never Too Late", con un sonido que trae inmediatamente a la mente a Lemmy, mítico bajista de Motörhead, una de las influencias de la banda, que bebe de muy buenas fuentes. Al finalizar el tema, Jero aprovechó para agradecer a la organización que hubiera contado con Smoke Riders en una fecha tan especial. También tuvo unas palabras de recuerdo para todas aquellas personas que fueron importantes para que el Barcia Metalfest haya llegado a celebrar sus veinte ediciones y que, por desgracia, ya no están entre nosotros, como Agustín y José. Para hacer ese homenaje todavía más emotivo, Jero lució durante toda la actuación una camiseta con la imagen de Agustín, un detalle que le engrandece aún más como persona.
Seguimos recordando a bandas míticas. En esta ocasión su sonido nos transporta hasta Guns N' Roses con "The Key", otro de los temas incluidos en su inminente trabajo que engancha desde la primera escucha. No hay canción de aquella época que no tenga un gran solo de guitarra, y el encargado de ejecutarlos con maestría durante toda la noche fue Juan Carlos.
Turno para una versión, el clásico de Gary Moore y Phil Lynott "Out In The Fields", que sonó espectacular y donde Juan Carlos también nos enseñó que se le da bien cantar.
"Fight Your Demons" nos devolvió al Hard Rock más fiestero y alegre, con ritmos muy pegadizos acompañados por las palmas del público, momento que la banda aprovechó para presentar a todos sus integrantes.
Con "You Got To Be Tough" pudimos escuchar otro de los temas que formarán parte de su nuevo LP, con un sonido que recuerda claramente a AC/DC.
Para el final reservaron tres temas consecutivos de su EP. Unas guitarras afiladas abren "Ballkick", un tema potente, con un marcado aire retro, dos grandes solos de guitarra y una nueva demostración de la potencia vocal de Alberto.
"Forgotten Memories" es una de las canciones favoritas de la banda, como me comentaron en la entrevista que les pude hacer antes del concierto, tanto por su música como por el mensaje de su letra que trata del alzheimer a través de unos riffs más pesados, pero sin perder la esencia Hard Rock que caracteriza a Smoke Riders.
El cierre llegó con "The Siren's Song", un tema de Heavy Metal que invita a seguir el ritmo con la cabeza, coronado por un solo de guitarra largo y espectacular. La actuación terminó con los músicos arrodillados frente a la batería, descargando toda la energía que aún les quedaba para poner fin a una actuación enérgica y potente.
He de reconocer que no le tenía cogida la pista a esta banda. A pesar de ser de una provincia vecina, no los había visto en directo ni siquiera los había escuchado, así que, al investigar sobre ellos para preparar esta crónica, me llevé una grata sorpresa. El Hard Rock es un estilo que siempre me ha gustado. Hubo una época en la que era el género que más escuchaba, aunque con el tiempo amplías el abanico y te abres a otros estilos, incluso algunos bastante opuestos al Hard Rock. Supongo que a muchos os habrá pasado lo mismo.
Su directo es potente, con una gran actuación vocal de Alberto, que supo ganarse al público gracias a su interacción con los asistentes, presentando los tema a la vieja usanza. Me llamó la atención que durante las partes instrumentales se apartara del escenario para ceder todo el protagonismo a sus compañeros. Aun así, tampoco habría estado mal que en algún tema se hubiera quedado junto a ellos para interactuar sobre el escenario y dejarnos la oportunidad de inmortalizar ese momento con una buena instantánea. Espectacular Juan Carlos en sus solos de guitarra, brillando durante toda la actuación. Muy bien acompañado por la guitarra rítmica de Carlos, mientras que Jero al bajo y David a la batería formaron una base rítmica demoledora, aportando la contundencia necesaria para que cada tema sonara todavía más potente.
Al ver la actuación de Smoke Riders volví inevitablemente a aquella época dorada del Heavy Metal, con melenas cardadas y videoclips protagonizados por chicas sexys que marcaron los últimos años del siglo pasado. Si al déjà vu al que te transporta su música le sumamos la fuerza de su directo, el resultado es una banda que dejó un excelente sabor de boca para abrir una edición tan especial del festival.
La próxima publicación de su primer álbum puede convertirse en el trampolín que les permita dar un importante salto adelante. Las bases ya están puestas, ahora solo queda comprobar cómo funciona este nuevo trabajo. Por mi parte, ya estoy deseando escucharlo al completo, porque Smoke Riders han ganado conmigo un seguidor más.
Smoke Riders son:
Alberto Tello: Voz
Juan Carlos Santisteban: Guitarra solista y coros
Carlos Conde: Guitarra rítmica y coros
Jero Ordóñez: Bajo
David Ruiz: Batería
Setlist:
Intro
Another Day
You Don't Need a Gun
Never Too Late
The Key
Maniac / Out in the Field
Fight Your Demons
You Got to Be Tough
Ballkick
Forgotten Memories
The Sirens Song

MIND DRILLER
Mind Driller es una de las bandas más destacadas del Metal Industrial en España. Originarios de la provincia de Alicante, el grupo fue fundado a finales de 2011 por el guitarrista y productor Javier Oriente.
Lo que realmente diferencia a Mind Driller de la inmensa mayoría de bandas del género es que cuenta con tres vocalistas principales, capaces de combinar diferentes registros con total naturalidad. Además, sus canciones alternan indistintamente el castellano, el inglés y el alemán, una de las señas de identidad de la formación. Precisamente en este apartado sufrieron hace unos meses un duro revés.
Estefanía Aledo, la voz femenina de Mind Driller desde sus inicios, anunció en febrero su salida por motivos personales y desgaste emocional, despidiéndose definitivamente de los escenarios en mayo durante el Sant Joan Rock Fest. Mind Driller se puso de inmediato a la búsqueda de una sustituta capaz de asumir sus complejos registros e integrarse en su potente puesta en escena. Y aquí llegó la gran novedad de este concierto, ya que pudimos presenciar el debut de Gaia, su nueva vocalista, marcando así el inicio de una nueva etapa para la formación. (Sí queréis saber más de Gaia y de la banda tenéis una ENTREVISTA que les hice ese día)
Mind Driller comenzó su actuación con una introducción que ya dejaba claro que no solo venían a ofrecer un concierto, sino también un auténtico espectáculo visual. El auditorio se oscureció totalmente, aparece un astronauta, linterna en mano, recorría el escenario hasta llegar a un tótem. Al rato de tocarlo salta la alarma y es detenido, al quitarle lo que le cubría la cabeza pudimos ver que era Gaia, la nueva vocalista. Empezó una cuenta atrás que desembocó en "Game Over", el tema encargado de abrir la descarga. No tardamos mucho en escuchar a la nueva vocalista y, desde ese mismo instante, pudimos comprobar que Gaia posee una voz perfecta para las partes melódicas. Está claro que el juego para Mind Driller no ha terminado, con Gaia, la partida continúa.
Aquí comenzaron los problemas técnicos con la batería y con el sonido que les llegaba a los músicos. Mientras se solucionaban, V aprovechó la espera para presentar a Gaia al público.
Una vez “resuelto” el contratiempo, comenzó "Armour", momento en el que los músicos, a excepción de los cantantes aparecieron con una de las varias máscaras que utilizarían a lo largo de la noche. Unas máscaras que recuerdan a las que se usaban durante la Edad Media para protegerse de la peste. La contundencia del tema invita a un cabeceo constante.
"Psycho", como la gran mayoría de los temas que sonaron esa noche, llegó cargado de energía y con un ritmo que apenas daba un respiro a los asistentes. Al igual que en el tema anterior, Gaia volvió a demostrar su lado más melódico, dejando las partes más extremas para sus compañeros. La puesta en escena de este tema, al igual que la de otros momentos del concierto, habría sido censurada en otros tiempos más opresivos.
Los problemas con la batería persistían, provocando un nuevo parón. Por fin se resolvieron del todo, ya no hubo más parones, y continuaron con “Insanity”, otro tema brutal que no te da tregua.
El único respiro para nuestros cuellos llegó con "Happy Hunting. Su ritmo, algo menos demoledor que el del resto del repertorio, permitió recuperar fuerzas antes de afrontar la recta final del concierto. En esta ocasión, Dani apareció con un sombrero de copa y un puro, convirtiéndose en el centro de atención de la escenografía. Al tratarse de un tema más melódico, Gaia pudo lucirse y demostrar todo su potencial, dejando claro por qué hoy ocupa ese puesto en Mind Driller.
Volvemos a la carga con "M4N1K1", uno de los pocos temas de la banda interpretados íntegramente en castellano. Para la ocasión colocaron un atril en el centro del escenario y Dani, martillo en mano, nos lanzaba consignas desde él mientras el resto de la banda descargaba toda su contundencia.
Turno para una de sus canciones más representativas y conocidas por sus seguidores. "End Of The World" convirtió el auditorio en una auténtica fiesta al lanzar balones hinchables blancos y negros que recorrieron de un lado a otro todo el recinto.
Antes de comenzar "Calling At The Stars", V nos pidió que saltáramos con ellos. Dicho y hecho. Allí estábamos, banda y público, saltando al compás de su demoledor sonido. Una de las pocas canciones donde todo el protagonismo recae en la música, no tiene escenografía.
De nuevo, toda la banda apareció con máscaras. En esta ocasión lucieron la conocida "Happy Face Mask", con su inquietante sonrisa, un diseño muy popular dentro del terror moderno. Una imagen tan impactante como apropiada para interpretar "A.I.", tema en el que Gaia volvió a tener un gran protagonismo, tanto vocal como escénico.
"Rotten" y otro de sus temas más conocidos y pegadizos, "The Fallout", fueron dos temas sin distracciones escénicas. Solo quedaba una cosa por hacer, seguir moviendo la cabeza sin parar al ritmo de la banda.
Para cerrar la actuación sonó "Ich Bin Anders!", un tema cantado en alemán que inevitablemente te recuerda al grupo que es el más representativo de este estilo, y que tiene una clara influencia en la banda, tanto en su música como en su puesta en escena, Rammstein. Para darle más fuerza Dani se bajó al foso para cantar sobre los altavoces. Un final demoledor para rematar un concierto cargado de energía y que no dejó a nadie indeferente.
Mind Driller tiene algo especial en sus directos… te atrapa. Aunque no te guste ese estilo musical, el ritmo que imprimen a sus canciones, la fuerza que transmiten en todo momento y un sonido contundente que mezcla guitarras pesadas, una base rítmica demoledora y elementos electrónicos pegadizos (pregrabados) te invitan a mover la cabeza sin descanso y a sumergirte de lleno en su universo.
A esto también ayuda su cuidada y espectacular puesta en escena. Cada canción es como un videoclip lleno de secuencias e imágenes que impactan, ofreciendo por momentos una auténtica experiencia teatral en la que juegan con luces, disfraces, gestos, máscaras y maquillajes de estética industrial y futurista. Te puede gustar o no, pero lo que está claro es que no deja a nadie indiferente. A mí, personalmente, me encanta porque aporta un plus al concierto que hace que, mientras disfrutas de su música, estés pendiente de todo lo que sucede sobre el escenario y la actuación se te pase volando.
Todos los miembros de la banda dejaron momentos espectaculares para el recuerdo, pero quien te deja completamente ojiplático es Pharaoh, el bajista, con sus increíbles movimientos de contorsionismo mientras golpea las cuerdas de su instrumento.
La base principal del repertorio recayó, como era de esperar, en su último trabajo, 'The Void' (2024), un álbum que supuso un cambio radical en la estética de la banda. Atrás quedaron aquellos guerreros oscuros y sucios que parecían sacados directamente de la película Mad Max para dar paso a una imagen futurista, distópica y espacial, dominada por el blanco como símbolo de limpieza y pureza, una transformación radical respecto al negro que había definido la identidad visual de la banda hasta entonces.
Tuvieron muchos problemas con el sonido, en los primeros temas no escuchaban lo que estaban tocando. Lo sé porque me lo contaron después del concierto. Lo curioso es que desde abajo no se notó absolutamente nada. Ejecutaron las canciones a la perfección.
Gaia tuvo un gran debut. Hay que tener en cuenta el poco tiempo que ha tenido para aprenderse los temas. Y no solo las letras, sino también memorizar todos los movimientos de cada canción, que son muchos, lo que aumenta notablemente la dificultad. A pesar de todo, lo hizo todo perfecto. No se le vio nerviosa ni perdida. En todo momento estuvo integrada en el conjunto, siendo una Mind Driller más. La principal diferencia con Estefanía es que, de momento, no se encarga de las partes guturales, ya que todavía está en proceso de aprendizaje. Eso sí, en las partes melódicas pudimos apreciar la dulzura de su voz, que fue precisamente uno de los principales motivos de su elección como nueva vocalista. Por algo también forma parte de un grupo dedicado a canciones Disney. Según vayan pasando los conciertos se irá soltando cada vez más y podremos disfrutar también de su versión más salvaje. Un gran debut que tuvimos la suerte de presenciar. Por cierto, fuera del escenario es una chica cercana y encantadora, al igual que el resto de la banda.
La nueva etapa de Mind Driller ha empezado muy bien.
Mind Driller son:
Voces: Gaia, V Stone y Daniel N.Q.
Guitarra: Javix
Bajo: Pharaoh
Batería: Reimon
Setlist:
Intro
Game Over
Armour
Psycho
Insanity
Happy Hunting
M4n1k1
End Of The World
Calling At The Stars
A.I.
Rotten
The Fallout
Ich Bin Anders!

PRAYING MANTIS
Praying Mantis es una legendaria banda británica de Heavy Metal y Hard Rock Melódico fundada en Londres en 1973 por los hermanos Chris Troy y Tino Troy, quienes continúan liderando la formación más de cinco décadas después. Por sus filas han pasado músicos de la talla de Dennis Stratton, Clive Burr, Paul Di'Anno o Doogie White.
La banda está considerada como uno de los nombres fundamentales de la NWOBHM (New Wave Of British Heavy Metal), movimiento surgido a finales de los años setenta y principios de los ochenta, compartiendo sus inicios con gigantes como Iron Maiden. Su álbum debut, 'Time Tells No Lies' (1981), está considerado un clásico absoluto y una obra de culto imprescindible dentro de la NWOBHM. A diferencia de muchas de las formaciones de aquella época, Praying Mantis orientó su sonido hacia una propuesta más melódica, con claras influencias del AOR y el Hard Rock de corte americano.
Cuenta con trece discos de estudio publicados, el más reciente es 'Defiance', publicado en 2024 con motivo del 50º aniversario de la formación. Con semejante legado a sus espaldas, llegaban al Barcia Metalfest dispuestos a demostrar por qué siguen siendo una banda de referencia.
La salida al escenario de la banda británica fue algo fría y peculiar. Mientras sonaba una intro muy etérea, los músicos fueron apareciendo uno a uno e iban haciendo pequeñas pruebas de sonido. Cuando comprobaron que todo estaba a su gusto comenzó a sonar "Praying Mantis", momento en el que salió a escena John "Jaycee" Cuijpers y nos dejó su carta de presentación con un espectacular grito.
Sin apenas pausa enlazaron con "Panic In The Streets", otro tema que, junto al anterior, resume a la perfección su sonido de Hard Rock clásico de finales del siglo pasado. En esta segunda canción pudimos disfrutar de un gran solo de guitarra iniciado por Andy Burgess, al que se unió Tino Troy, tocando ambos al unísono. Una escena que volvieron a repetir al final del tema y que levantó la primera gran ovación de la actuación.
Con "Highway" llegó un sonido más fresco y comercial, con claras influencias del AOR ochentero. Tino nos presenta "Man Behind The Mask", un tema que sigue la línea del anterior, aunque las guitarras ganan protagonismo con un sonido más afilado. El único contratiempo llegó al final del tema, cuando Tino sufrió un pequeño problema con su guitarra que solucionó sobre la marcha.
En este punto el ritmo bajó considerablemente respecto a lo que habíamos visto hasta ese momento. Una introducción de teclados pregrabados abre "Dream On", una balada donde las guitarras acústicas marcan el ritmo.
A ritmo de palmas comenzó "Borderline", un medio tiempo muy melódico con un marcado aire marcial que mantuvo ese tramo más pausado de la actuación.
Siguió con "Standing Tall", donde predominaban los sonidos electrónicos, aportando un aire mucho más comercial y bailable. Eso sí, todos ellos pregrabados, algo que, por desgracia, se está convirtiendo en habitual en la mayoría de las bandas. Con lo bien que queda que toda la música que suene en un concierto sea interpretada por músicos y no por máquinas. Una canción muy pegadiza, sobre todo el punteo de su riff principal.
Ahora sucedió algo curioso. El encargado de lanzar las pistas de teclados es Hans, el batería, y comenzó a tocar mientras sonaban los teclados de "Standing Tall", la canción que figuraba en el setlist original. Sin embargo, el resto de la banda no le siguió. ¿Qué había pasado? Debido al retraso acumulado con los problemas técnicos tuvieron que eliminar tres canciones para recuperar tiempo y "Standing Tall" había sido una de las sacrificadas. Tras unas indicaciones de Andy, Hans se dio cuenta del error, detuvo la pista, se puso de pie y, a golpe de bombo y chocando las baquetas, nos invitó a acompañarle con palmas.
Ahora sí, arrancó la canción correcta, "Captured City", un auténtico temazo lleno de ritmo. Tino se bajó al foso y lo recorrió de lado a lado en varias ocasiones buscando constantemente la complicidad del público. No nos aburrimos con el bueno de Tino, y encima es un auténtico maestro con la guitarra. En la parte más pausada del tema el auditorio se convirtió en un mar de brazos moviéndose de un lado a otro. Sin duda, una de las mejores canciones de la noche junto con la siguiente.
Para despedirse eligieron "Children Of The Earth", el tema más potente de todo el repertorio, que también tiene una parte más pausada que volvió a llenar el auditorio de brazos moviéndose al compás de la música, para terminar de manera explosiva con un magistral solo de Tino, que poco después volvió a bajar al foso para poner el auditorio patas arriba.
El concierto terminó dejándonos la sensación de que había sabido a poco para tratarse de una de las bandas internacionales de esta edición. Los gritos de "¡otra, otra!" retumbaron por todo el recinto, le siguieron los "¡oe, oe, oe!", pero, por desgracia, no hubo más.
A pesar de ser una banda histórica, no conocía a Praying Mantis hasta que se anunció su presencia en esta edición del Barcia Metalfest. La primera vez que la escuché me sorprendió. Esperaba encontrarme con una banda de Heavy Metal más clásico y, sin embargo, descubrí un Hard Rock melódico muy de mi agrado, lo que hizo que tuviera muchas ganas de verlos en directo. Y pude comprobar que ese sonido melódico, sobre el escenario, ganaba todavía más fuerza y sonaba con una potencia tremenda.
La actuación vocal de John "Jaycee" Cuijpers fue espectacular. A una gran presencia escénica unió una voz prodigiosa, aunque, bajo mi punto de vista, le faltó algo más de movilidad para conectar todavía más con el público, ya que durante toda la actuación permaneció prácticamente en la parte central del escenario y en ningún momento visitó los laterales.
Chris y Hans formaron una base rítmica de muchos quilates, sólida y muy dinámica. Incluso el propio batería se levantaba en varias ocasiones para animarnos, demostrando que no se limitaba únicamente a marcar el ritmo desde detrás de los tambores.
Andy Burgess completó una excelente pareja de guitarras con grandes solos. Mención aparte merece Tino Troy. Desde el primer momento vimos que con él no nos íbamos a aburrir. Desbordó simpatía mientras exprimía su guitarra, no dejó de hacer gestos al público y de gastar bromas, a mí incluido, ya que llegó a perseguirme por el foso mientras lo estaba grabando esbozando una gran sonrisa. Y fuera del escenario era igual, o incluso más simpático y cercano. Una leyenda del Heavy Metal que sigue pisando el suelo. Algunos deberían tomar ejemplo.
La sensación que me dejó su actuación fue que me quedé con ganas de más, como la mayoría de los que estábamos ahí, solo tocaron una hora. Como he dicho antes tuvieron que acortar su actuación porque a estas alturas de festival ya se había perdido mucho tiempo. La banda apostó por un repertorio dinámico y muy pegadizo. También hubo espacio para algún momento más íntimo con temas de un tempo más pausado, pero, en líneas generales, lo que nos dejaron fue un Hard Rock de muchos quilates, donde quedó patente la enorme experiencia de la formación sobre las tablas, y porque llevan tanto tiempo sobre los escenarios.
Praying Mantis son:
Tino Troy: Guitarra
Chris Troy: Bajo
John "Jaycee" Cuijpers: Voz
Andy Burgess: Guitarra
Hans in't Zandt: Batería
Setlist:
Praying Mantis
Panic in the Streets
Highway
Man Behind the Mask
Dream On
Borderline
Standing Tall
Captured City
Children of the Earth

FIREWIND
Los cabeza de cartel para esta edición tan especial fueron los griegos Firewind. Fundados en 1998 y liderados por el virtuoso guitarrista Gus G., son una de las bandas más importantes del Power Metal europeo, un estilo que es el que marca de identidad de este festival. Su actuación en el Barcia Metalfest suponía, además, la primera visita de Firewind a la provincia de Jaén, un acontecimiento muy esperado por los aficionados al Power Metal.
A lo largo de su trayectoria, Firewind ha publicado diez discos de estudio, siendo 'Stand United' (2024) el más reciente. La banda dio un importante salto internacional durante los ocho años en los que Gus G. formó parte de la banda de Ozzy Osbourne, entre 2009 y 2017, llegando incluso a grabar el álbum 'Scream' (2010). Hace apenas unos días se anunció su incorporación a la banda de otra leyenda del Heavy Metal, King Diamond, para cubrir la vacante dejada por el guitarrista Andy La Rocque. Esta nueva etapa no le impedirá seguir al frente de Firewind, la banda de la que es fundador y principal referente. Además, Gus G. mantiene una prolífica carrera en solitario y este mismo año ha publicado un nuevo álbum, 'Steel Burner' (REVIEW), demostrando que atraviesa uno de los momentos más activos de su trayectoria.
El escenario se tiñó de rojo y se inundó de humo mientras sonaba "Conquest of Paradise" de Vangelis, un inicio muy épico, como épica iba a ser la actuación que nos esperaba. El primero en salir fue el batería, que se llevó la primera gran ovación de la noche.
Empieza a rugir la guitarra y la base rítmica marca un ritmo demoledor y, al mismo tiempo, tremendamente pegadizo de "Fallen Angel". Firewind abrió su actuación con dos temas de su último trabajo, 'Stand United'. Primero sonó "Fallen Angel" y, a continuación, "Destiny Is Calling", dos canciones que te atrapan desde la primera escucha gracias a unos riffs muy pegadizos y a los teclados pregrabados, que aportan un aire dinámico y alegre al conjunto. Ambos temas fueron suficientes para meternos de lleno en el concierto. Sus potentes riffs, unos estribillos muy fáciles de corear y las primeras exhibiciones del virtuosismo de Gus G. hicieron que en apenas unos minutos el público ya estuviera completamente entregado.
Gus G. nos pide que aplaudamos mientras arranca el ritmo marcado y pegadizo de "Wars Of Ages", un tema que sigue la línea adictiva de los anteriores. Un nuevo solo de Gus G., en modo maestro y con una pegada bestial del batería Johan Nuñez , que dio un espectáculo increíble toda la noche. Sin que la guitarra dejara de sonar, enlazaron directamente con "I Am The Anger", un tema que muestra la faceta más pesada de Firewind, con unos riffs contundentes que fueron acompañados por los constantes cabeceos del público y por el ya habitual "¡eh, eh, eh!" que marcaban la canción y el cantante.
La batería, en solitario, marca un ritmo pausado, Henning nos invita a ensayar el sonido de los riffs, "oh, oh, oooh". Así arranca "Destination Forever", un tema vertiginoso donde la batería no da un solo respiro. Cuando entran los riffs, el público responde coreando lo que acabábamos de ensayar al inicio. Al finalizar hicieron acto de presencia los primeros "¡oe, oe, oe!" de la noche.
"World On Fire" comenzó con la fuerza de una tormenta eléctrica gracias a la contundencia de los golpes de la base rítmica. Cada vez que llegaban los riffs principales parecía que los truenos estaban descargando sobre Torreperogil.
Termina el tema, Henning abandona el escenario y Gus G. mantiene vivo el sonido de su guitarra. No quiere que se enfríe para lo que viene a continuación: su momento de máximo protagonismo.
Con la instrumental "The Fire And The Fury" llegó uno de los instantes más espectaculares de la noche. El tema hace honor a su título: el fuego lo puso Gus G. y la furia Petros y Johan, que aportaban una potencia añadida a la canción. Resulta una auténtica locura contemplar la velocidad con la que Gus G. mueve los dedos mientras salta de cuerda en cuerda. Incluso se colocó la guitarra detrás de la nuca y siguió tocando con una precisión asombrosa. Toda una exhibición de su dominio de las seis cuerdas que levantó una gran ovación del público.
Un delicado pasaje acústico abre "Ode To Leonidas", mientras se recita un texto inspirado en el legendario rey espartano. Johan se pone de pie sobre la batería para pedir el apoyo del público, mientras Petros aparece sobre el escenario luciendo un casco espartano. Tras esa introducción, la calma desaparece. Henning reclama los ya habituales "¡eh, eh, eh!" y el tema estalla con toda la potencia característica de Firewind.
"Allegiance" y "Rising Fire" mantuvieron el nivel con la rápida guitarra de Gus G., unos riffs que no daban un solo respiro y unos estribillos tan directos como efectivos. Fue precisamente durante "Rising Fire" cuando vivimos el momento de mayor cercanía de la banda con el público. Gus G. bajó al foso para tocar cerca de los asistentes y Henning no quiso ser menos, subiéndose al altavoz del foso para animarnos a cantar y conseguir que la conexión con el público fuera total.
Necesitábamos un pequeño respiro y este llegó con "Lady Of 1000 Sorrows", una balada que sirvió para bajar las pulsaciones y recuperar fuerzas antes de la traca final.
"Mercenary Man" subió algo el ritmo. Su enfoque más melódico y comercial hizo que, durante buena parte del tema, el público acompañara la canción con palmas. Al terminar, Gus G. nos dedicó unas palabras. De todo lo que dijo solo entendí una cosa: que iba a volver a España.
Con "Head Up High", uno de sus temas más conocidos, regresó el Power Metal más acelerado. Riffs afilados, un estribillo enorme y un largo y vertiginoso solo de guitarra volvieron a levantar al público, sobre todo cuando Henning se bajó al foso y lo recorrió de lado a lado chocando la mano de los asistentes.
Henning nos dice que toca bailar. Llegaba uno de esos temas que nunca faltan en sus conciertos, su versión de "Maniac", el clásico de Michael Sembello, que sonó espectacular gracias al toque más Heavy que le imprime la banda. Prácticamente nadie pudo resistirse a cantar su inolvidable estribillo y a mover el cuerpo al ritmo que marcaban los instrumentos. Uno de los temas más ovacionados de la noche, que hizo que los "¡oe, oe, oe!" volvieran a retumbar en todo el auditorio.
El final llegó con "Falling To Pieces". Desde sus primeros compases, las palmas acompañaron sus afilados riffs antes de dar paso a una combinación de teclados y guitarras potentes que puso a todo el mundo a saltar, banda y público, como sucedía cada vez que sonaba su estribillo. Gus G. ejecutó el solo desde el foso, a escasos centímetros de sus seguidores. El final fue una auténtica explosión de energía, con el batería en pie golpeando sin piedad tambores y platos, Gus G. exprimiendo su guitarra, Henning dejándose la voz y Petros machacando el bajo como un martillo sobre un yunque.
Mientras sonaba la Outro “You’re the Best” de Joe Esposito, los músicos se acercaron al borde del escenario para saludar por última vez al público, momento que Gus G. aprovechó para presentar a sus compañeros. Después se reunieron en el centro del escenario, se abrazaron, nos dedicaron una reverencia y abandonaron el escenario sin la habitual foto final, poniendo un espectacular punto y final a una edición muy especial del Barcia Metalfest.
Firewind fue el broche de oro perfecto para celebrar el XX aniversario del Barcia Metalfest. Una actuación repleta de grandes canciones, riffs memorables y estribillos que conectaron desde el primer momento con el público. Pero si hubo un nombre propio durante toda la noche ese fue el de Gus G.. Verlo tocar en directo es un auténtico espectáculo. Da igual la velocidad del solo o la dificultad del pasaje, todo parece salir con una naturalidad pasmosa. Cada solo fue una exhibición de técnica, velocidad, precisión demostrando por qué está considerado como uno de los mejores guitarristas del panorama actual. Rodeado de una banda que rindió a un gran nivel, volvió a dejar claro por qué Firewind sigue siendo un referente dentro del Power Metal. Si alguien tenía dudas de por qué en su tiempo Ozzy Osbourne se fijó en él, y ahora lo ha hecho King Diamond, en Torreperogil encontró la respuesta.
Firewind son:
Gus G. - Guitarra
Henning Basse - Voz
Petros Christos - Bajo
Johan Nuñez - Batería
Setlist:
- Fallen Angel
- Destiny Is Calling
- Wars of Ages
- I Am the Anger
- Destination Forever
- World on Fire
- The Fire and the Fury
- Ode to Leonidas
- Allegiance
- Rising Fire
- Lady of 1000 Sorrows
- Mercenary Man
- Head Up High
- Maniac
- Falling to Pieces
El XX aniversario del Barcia Metalfest fue una celebración por todo lo alto. Pudimos disfrutar de cuatro grandes bandas que dejaron su sello sobre el escenario. Desde formaciones consagradas y auténticas leyendas internacionales hasta otras con un presente brillante y un futuro muy prometedor. A ello hay que sumar la presencia de Gus G., uno de los mejores guitarristas del panorama internacional. Todos ellos contribuyeron a que esta edición fuera un éxito.
La organización, con muy buen criterio, volvió a confiar en el mismo equipo técnico de la edición anterior. Gracias a ello, disfrutamos de un excelente sonido, limpio y potente que permitía apreciar todos los instrumentos con total nitidez, independientemente del lugar del recinto en el que te encontraras. En mi opinión, es el festival con mejor sonido de todos a los que suelo asistir.
Y como es muy difícil que todo salga perfecto, esta edición también tuvo que sobreponerse a los problemas técnicos que he ido mencionando a lo largo de la crónica y que nos privaron de disfrutar durante más tiempo de Praying Mantis. Un contratiempo completamente ajeno tanto a la organización como a las bandas que, una vez resuelto, nos permitió volver a disfrutar de los conciertos como debe ser: con un sonido limpio que permitía apreciar la calidad y las virtudes de cada uno de los músicos.
Un excelente ambiente, con mejor entrada que la edición anterior, precios populares y un cartel de gran nivel. Con todos esos ingredientes, el Barcia Metalfest tiene asegurados muchos años más de vida. ¡Felicidades por estos veinte años y a por muchos más!
Por último, quiero agradecer a todas las bandas las facilidades que me dieron durante la jornada y, especialmente, a la organización por permitirme moverme con total libertad para realizar esta crónica y la entrevista/reportaje a Mind Driller y a Smoke Riders.
Fotos de XX BARCIA METALFEST: Firewind, Praying Mantis, Mind Driller, Smoke Riders (Torreperogil, 01/08/26)







Excelente crónica, Manuel como te movias por el escenario , que nivel, que derroche y habilidad.🤘
La experiencia. Muchas gracias