Under Influence; Mikel Telletxea (ASCHEN) - "Orion" de METALLICA

ASCHEN
Si algo define a Aschen, es precisamente lo que su propio nombre sugiere: múltiples significados coexistiendo en una misma forma. Detrás del proyecto está Mikel Telletxea, que desde 2022 ha ido construyendo una propuesta que entiende el black metal como una herramienta para explorar conflictos internos, tensiones existenciales y preguntas sin respuesta.
Lo interesante aquí es que Aschen no nace desde la técnica ni desde la escena, sino desde la necesidad. Mikel empieza prácticamente desde cero con la guitarra, componiendo mientras aprende, lo que explica en parte ese enfoque poco rígido: no hay reglas que romper si nunca se interiorizaron del todo. Y eso se traduce en un black metal que evita la monotonía, que busca dinámicas, cambios de ritmo y una paleta emocional más amplia de lo habitual.
Su debut, The Never Ending Search, no es un disco que busque respuestas. Más bien al contrario: se articula como un recorrido por distintas formas de inquietud. La idea central —esa búsqueda interminable— funciona como eje conceptual, pero también como reflejo de una visión bastante poco optimista del mundo actual. Colapso social, degradación ambiental, fractura interna… todo aparece, aunque filtrado a través de metáforas y sin caer en lo explícito.
Musicalmente, esa dualidad se traduce en una combinación bastante medida entre agresividad y atmósfera. Hay momentos de crudeza directa, cercanos a influencias más despiadadas, pero también pasajes donde la melodía y el tempo abren espacio a algo más introspectivo. No es casual: el propio Mikel reconoce que buscaba ampliar el espectro emocional dentro del género, evitando el golpe constante sin matices.
Otro punto interesante es el uso del idioma. Alternar entre inglés y euskera no es solo una decisión estética, sino también práctica y emocional. Mientras el inglés conecta con la tradición del género, el euskera permite una expresión más natural y precisa, especialmente en lo lírico. Aun así, Aschen no se apoya en el folclore ni en la identidad territorial como eje principal, más allá de ciertas conexiones puntuales con el entorno.
El proceso de grabación también refleja esa búsqueda de equilibrio. Lejos de obsesionarse con sonar “a algo concreto”, el objetivo fue conseguir un resultado sólido y coherente. La producción, trabajada con criterio permite que las canciones respiren sin perder densidad, algo fundamental en un disco con tantas capas emocionales.
A pesar de las colaboraciones puntuales, Aschen sigue siendo, en esencia, un proyecto personal. Y eso se nota especialmente en las letras, donde la introspección y la mirada crítica tienen un peso central. No hay intención de imponer una lectura cerrada: la música está pensada para que cada oyente encuentre su propio significado dentro de ese viaje.
Porque, al final, eso es The Never Ending Search: no un destino, sino un proceso. Un recorrido incómodo, a veces contradictorio, que no pretende resolver nada… pero que, precisamente por eso, resulta mucho más honesto.











