Under Influence; Twan van Geel (Soulburn) - Slayer - “At Dawn They Sleep” (1985)

Slayer - At Dawn They Sleep
Para entender por qué “At Dawn They Sleep” pudo dejar una huella tan profunda en Twan van Geel hay que regresar a 1985 y a un Slayer todavía anterior a Reign in Blood. La banda ya había publicado Show No Mercy en 1983 y el EP Haunting the Chapel en 1984, pero Hell Awaits, su segundo larga duración, mostró una versión más oscura, pesada y desarrollada de su música. Todavía no había aparecido la concisión extrema que caracterizaría buena parte de Reign in Blood: aquí las canciones podían superar ampliamente los cinco o seis minutos, los riffs se acumulaban, los tempos cambiaban y la atmósfera tenía prácticamente tanta importancia como la velocidad.
Hell Awaits fue publicado por Metal Blade Records en 1985 con la formación clásica de aquellos primeros años: Tom Araya al bajo y la voz, Jeff Hanneman y Kerry King a las guitarras y Dave Lombardo a la batería. Brian Slagel y el propio grupo aparecen acreditados como productores, mientras que Ron Fair y Bill Metoyer participaron en la grabación e ingeniería y Metoyer también en la mezcla. El material se registró entre Eldorado Recording Studios y Track Record en California, y fue masterizado por Bernie Grundman. Era una producción con más medios que Show No Mercy: el éxito del debut había permitido a Metal Blade proporcionar a Slayer un presupuesto de grabación que no habían tenido en su primer álbum.
Esa diferencia de recursos no convirtió a Slayer en una banda particularmente pulida. Hell Awaits conserva un sonido áspero y oscuro, pero permite apreciar mejor el peso de las guitarras, la batería de Lombardo y unas estructuras considerablemente más ambiciosas. El propio Kerry King recordaría años después aquella etapa relacionándola con la influencia que entonces ejercía Mercyful Fate sobre ellos, hasta bromear sobre la enorme duración de las canciones. Tom Araya, por su parte, ha definido el álbum precisamente en términos de lentitud, pesadez y carácter demoníaco.
“At Dawn They Sleep” ocupa la tercera posición del disco, después de “Hell Awaits” y “Kill Again”, y supera los seis minutos. La música está acreditada a Jeff Hanneman, mientras que las letras aparecen compartidas por Tom Araya, Hanneman y Kerry King. Ese dato resulta interesante porque Hanneman fue responsable de algunas de las composiciones que terminarían definiendo musicalmente a Slayer, y aquí encontramos una de sus primeras muestras especialmente desarrolladas.
Dave Lombardo ha señalado “At Dawn They Sleep” como una de sus canciones preferidas de Hell Awaits, precisamente por su construcción. Lo que le atraía era su comienzo lento y sucio y la manera en que posteriormente desembocaba en una sección de doble bombo. Es un detalle importante porque muestra que la dinámica de la canción no nació simplemente de encadenar riffs rápidos: su efecto depende del contraste entre las diferentes velocidades y de cómo la batería transforma progresivamente la tensión inicial en violencia rítmica.
También las guitarras de Hanneman y King funcionan aquí de una manera distinta a la imagen simplificada de Slayer como una máquina permanentemente acelerada.
Y después está la historia que cuenta. “At Dawn They Sleep” es una canción abiertamente vampírica. Su título remite a las criaturas nocturnas que regresan a su descanso cuando aparece la luz del amanecer, y el texto desarrolla imágenes de sangre, ataúdes, espectros nocturnos, muerte y seres que permanecen ocultos de la luz. No existe aquí una utilización metafórica particularmente disimulada del vampiro: Slayer construye directamente una pequeña narración de horror alrededor de él.
Eso la distingue parcialmente de otras letras de Hell Awaits. El álbum está lleno de muerte, infierno, satanismo, necrofilia y diferentes imágenes macabras, pero “At Dawn They Sleep” se acerca especialmente al terror sobrenatural. Música y texto trabajan en la misma dirección: el carácter repetitivo y oscuro de los riffs proporciona el escenario sobre el que Araya desarrolla esa imaginería nocturna. Es precisamente la combinación que señalaba Twan: no recuerda únicamente los riffs, sino la manera en que letra y música terminan produciendo una misma sensación.
Hell Awaits ocupa una posición tan particular en su discografía. Es el punto en el que Slayer ya había dejado claramente atrás buena parte de las limitaciones de su debut, pero todavía no había adoptado la economía compositiva de Reign in Blood. Sus siete canciones suman algo más de 37 minutos y varias superan los cinco minutos; “Hell Awaits”, “At Dawn They Sleep” y “Crypts of Eternity” pasan de los seis.
“At Dawn They Sleep” permite escuchar especialmente bien esa etapa de transición. Tiene death/thrash embrionario, pasajes lentos que rozan terrenos que posteriormente serían habituales en formas más extremas del metal, aceleraciones, doble bombo, guitarras disonantes y una ambientación de terror que no depende de introducciones externas para funcionar. La sensación oscura está dentro de los propios riffs.
Su influencia tampoco quedó limitada a Twan van Geel. Un ejemplo particularmente curioso se encuentra en Mike Browning, batería de Morbid Angel en sus primeros años y posteriormente fundador de Nocturnus. Browning ha explicado que una frase de “At Dawn They Sleep” relacionada con los espectros nocturnos le dio inicialmente la idea de llamar a su futura banda “Nocturnal Spectres”. Buscando una alternativa menos directamente tomada de Slayer terminó encontrando Nocturnus, nombre que acabaría utilizando para una de las formaciones más particulares del death metal estadounidense.
También Phil Rind, de Sacred Reich, ha relacionado directamente sus primeros pasos como compositor con la canción. Rind recuerda haber escrito la letra de “Draining You of Life” mientras escuchaba “At Dawn They Sleep” y reconoce abiertamente la presencia de elementos tomados de Slayer en el primer álbum de Sacred Reich, Ignorance. Son pequeños testimonios que ayudan a situar el impacto que Hell Awaits estaba teniendo dentro del underground cuando el thrash metal todavía se encontraba en pleno proceso de formación.
Otro músico que destacó específicamente la canción fue Dimebag Darrell. El guitarrista de Pantera la incluyó entre sus canciones favoritas en una selección publicada por Guitar World en 1993, dentro de una relación mucho más amplia que tuvo con la influencia guitarrística de Slayer y con su manera agresiva de interpretar el instrumento.











