Under Influence; Daniel “Død” Olaisen (BLOOD RED THRONE) - "Suicide Machine" (DEATH)
Desde Noruega, Daniel “Død” Olaisen, guitarrista y fundador de Blood Red Throne, repasa sus raíces musicales y reconoce en Chuck Schuldiner y Death la chispa que encendió su pasión por el metal extremo. Aquella primera escucha de “Suicide Machine” a comienzos de los noventa lo marcó para siempre, definiendo una forma de entender el death metal basada en la técnica, la melodía y la brutalidad en perfecto equilibrio.
"Sin duda, Chuck Schuldiner y Death. Mi banda y guitarrista favoritos de todos los tiempos. Me enganché al instante cuando escuché Suicide Machine a principios de los 90. Era único y, para mí, la combinación perfecta en el death metal". Død

Sobre Suicide Machine de DEATH
Hablar de Death es hablar del nacimiento y la evolución de todo un género. Eso es sobradamente sabido y lo hemos comentado ya en otros Under Influence. Fundada por Chuck Schuldiner en Florida en 1983, la banda fue mucho más que uno de los pilares del death metal: fue su motor de transformación. Desde los días primitivos de Scream Bloody Gore (1987) hasta la sofisticación técnica y emocional de The Sound of Perseverance (1998), Schuldiner llevó el género desde la crudeza del underground hacia un terreno de reflexión, virtuosismo y profundidad filosófica.
La canción que Død menciona, “Suicide Machine”, pertenece a Human (1991), considerado por muchos el punto de inflexión del grupo. En ella, Death consolidó un sonido más preciso y cerebral, con estructuras complejas, riffs milimétricos y un enfoque rítmico que combinaba agresividad con técnica. En ese álbum, Schuldiner se rodeó de músicos como Sean Reinert, Paul Masvidal (Cynic) y Steve DiGiorgio, dando forma a una de las formaciones más influyentes de la historia del metal extremo.
El estilo de Schuldiner —melódico, inquieto y cargado de intención— redefinió los límites de lo que podía ser el death metal. No se trataba solo de brutalidad, sino de emoción, introspección y desafío constante. Su visión artística evolucionó disco a disco: del primitivismo de Leprosy (1988) al existencialismo casi progresivo de Symbolic (1995), sin perder jamás su identidad.
Su fallecimiento en 2001, a los 34 años, dejó un vacío imposible de llenar. Pero su influencia permanece intacta. Bandas de todas las vertientes del metal —desde el brutal death hasta el progresivo— siguen citando a Death como fuente de inspiración, tanto por su innovación musical como por la integridad de su mensaje.
No es casual que Død, alma creativa de Blood Red Throne, cite a Schuldiner como su mayor referente. Su manera de entender el género —como un espacio donde la técnica no excluye la emoción— conecta directamente con el enfoque de la banda noruega: riffs precisos, estructuras sólidas y un respeto absoluto por la esencia del death metal.

BLOOD RED THRONE, nuevo álbum Siltskin y gira por España
Casi tres décadas después de su fundación, Blood Red Throne sigue representando una de las propuestas más sólidas y reconocibles del death metal europeo. Con Siltskin, su duodécimo álbum de estudio, la banda noruega reafirma su identidad sin renunciar a evolucionar. El disco —que Død considera el mejor de su carrera— logra una mezcla más precisa entre groove y brutalidad, con una producción más pesada y orgánica, fruto de un proceso de grabación en el que, por primera vez en años, toda la formación estuvo presente en el estudio.
La implicación de todos los miembros durante la grabación de las baterías, bajo la supervisión directa del productor Ronnie Björnström y del propio Død, marcó una diferencia notable en el resultado final. El sonido es más compacto y natural, con una energía de directo que recorre todo el álbum. “Es más fácil trabajar cuando todos estamos en la misma sala”, explicaba el guitarrista, destacando la importancia del trabajo colectivo frente a la producción fragmentada de los discos anteriores.
El vocalista Sindre, en su segundo trabajo con la banda, demuestra una madurez considerable. En Siltskin despliega un registro más amplio, alternando entre guturales profundos, gritos agudos y pasajes más melódicos, incluso con momentos de voz limpia, algo inédito hasta ahora en la discografía de Blood Red Throne. Esa variedad vocal, sumada a la contundencia instrumental, refuerza el carácter conceptual del álbum, que aborda diferentes formas de erosión —emocional, moral o física— desde una óptica violenta y existencial.
Musicalmente, Siltskin se sitúa un paso más allá de Nonagon (2024), manteniendo su esencia directa y agresiva pero con una mayor densidad sonora. Canciones como “Beneath the Means” o “Scraping Out the Cartilage” muestran esa evolución: estructuras más dinámicas, un trabajo de guitarra más melódico y una producción que resalta cada detalle sin perder fuerza. La inclusión de solos más extensos y melódicos añade una nueva dimensión al sonido del grupo, una decisión que Død asocia directamente a la influencia de Chuck Schuldiner: “me gusta incluir melodía, pero nunca de forma cursi; más bien como lo hacía Death, como una pausa que aporta tensión y alma”.
El cierre del álbum, con “On These Bones” y “Marrow of the Earth”, resume esa ambición. Ambas piezas condensan la identidad de Blood Red Throne: velocidad, groove, atmósfera y un sentido casi ritual del final. La segunda, con guitarras limpias y voces melódicas, se erige como una de las composiciones más complejas y logradas del grupo.
A nivel de trayectoria, Død mantiene el pulso creativo de una banda que nunca ha dejado de girar ni de grabar, pese a los cambios de formación. Desde Monument of Death (2001) hasta este Siltskin, el guitarrista ha sido la constante compositiva, responsable de buena parte del repertorio y del mantenimiento de una identidad que, sin traicionar el death metal clásico, ha sabido incorporar matices modernos y un sonido cada vez más pulido.
Tras el lanzamiento del álbum, Blood Red Throne inicia en febrero una gira europea junto a Kataklysm y Vader, con paradas en Madrid, Pamplona y Barcelona. El tour servirá para presentar en directo varios temas de Siltskin, combinados con clásicos imprescindibles de su extensa discografía. “Es el momento de que los fans españoles vean a la banda en su punto más fuerte. Será un show pesado, energético… y beberemos con ellos, por supuesto”, afirma Død con humor.
A punto de cumplir 30 años de trayectoria, Blood Red Throne sigue demostrando que la experiencia no apaga la intensidad. Siltskin no solo refuerza su legado dentro del death metal europeo, sino que confirma que la brutalidad también puede ser sinónimo de madurez artística.










