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Under Influence; Martin Furia (BARK) - "Arise" (SEPULTURA)

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En esta nueva entrega de Under Influence, el protagonista es Martin Furia, guitarrista de Bark, productor, técnico de sonido y músico argentino afincado desde hace años en la escena europea. Su elección no se limita a una canción concreta ni a un disco aislado: en su caso, la influencia de Sepultura funciona como un punto de origen, como una revelación artística y vital que terminó marcando su manera de entender el metal, la profesión musical y la posibilidad real de construir una carrera desde Sudamérica.

Martin sitúa el recuerdo en su adolescencia, cuando tenía alrededor de doce o trece años y Sepultura llegó a Buenos Aires en plena etapa de expansión internacional. Para el público latinoamericano, aquella presencia tenía un significado especial. No se trataba únicamente de ver a una banda extrema en un momento de máxima intensidad creativa, sino de comprobar que un grupo surgido fuera de los centros tradicionales del metal —lejos de Estados Unidos, Reino Unido o el norte de Europa— podía ocupar un lugar central en la escena mundial.

"Yo tenía 14 o 15 años, vino Sepultura a Buenos Aires. Sepultura en Latinoamérica es… y en ese momento, en el 93 calculo, estaban en el tope, Para mi fue la demostración de que…, porque todo eran bandas europeas y bandas americanas, y de repente venían Sepultura que estaban en el tope del Mundo, y nos mataron a todos, una masacre! Y dije, “yo quiero hacer esto!”. Hay es cuando yo, a esa edad decidí que quería hacer eso. Yo quería ser musico de metal y quería ser como Sepultura. De hecho la influencia de Sepultura en Bark es enorme. En toda mi vida, en todo. Hace poco, por este disco ("Written in Stone") hice una entrevista con Andreas Kisser. Él me llama para preguntarme por este disco y yo no me lo podía creer. Porque todavía sigo siendo fan. A pesar de hacer discos y ser productor, trabajar con bandas y hacer sonido en vivo, y de conocer a un montón de mis idolos, yo sigo siendo fan de esto. Y para mi eso fue muy importante. Hablar con Andreas y el preguntarme por mi música, hablar de tocar la guitarra así, con tu ídolo… eso fue muy loco. Pero si, Sepultura.

Hay muchos temas de Sepultura que me gustan. Alguno de Schizophrenia, alguno de Beneath the Remains, Arise. La canción Arise, me acuerdo cuando la escuche, yo tenía 13 años, quizá 12, me voló la cabeza. Y dije, yo quiero hacer esto, que sea reviolento, y que suene así, y hablar de esto, del apocalipsis… Tengo un montón… de Slayer puedo decir también, casi con el mismo sentimiento, Metallica, Megadeth, Destruction, Pantera, que se yo… un montón de bandas. Pero bueno, Sepultura fue la banda que vi en vivo en el momento indicado y por el hecho de ser sudamericanos, me hizo pensar que se podía. No hay que ser gringo, no hay que ser americano, europeo o inglés, para hacer este tipo de cosas y hacerlas bien, y poder vivir de eso que era mi sueño, vivir de la música."

Arise - SEPULTURA

Arise - SEPULTURA

Cuando Sepultura publicó Arise en 1991, la banda brasileña ya había dejado atrás la condición de promesa subterránea. Schizophrenia había mostrado un salto importante respecto a sus primeros pasos, y Beneath the Remains había situado al grupo dentro del mapa internacional del thrash/death metal. Sin embargo, Arise fue el disco que terminó de convertir a Sepultura en una referencia global dentro del metal extremo. No solo por su impacto musical, sino porque confirmó que una banda surgida en Belo Horizonte, lejos de los centros tradicionales de la industria, podía competir en producción, composición, presencia escénica y alcance internacional con cualquier grupo estadounidense o europeo. La geografía, por una vez, no ganó la partida.

Arise fue el cuarto álbum de estudio de Sepultura y se publicó el 25 de marzo de 1991 a través de Roadrunner Records. En Reino Unido apareció unas semanas después, el 8 de abril de 1991. El disco fue grabado en Morrisound Recording, en Tampa, Florida, un estudio fundamental para entender el sonido del metal extremo de finales de los ochenta y comienzos de los noventa. Allí habían trabajado bandas clave del death metal estadounidense, y la presencia de Scott Burns como productor e ingeniero resultó decisiva para dotar al álbum de una claridad y una pegada muy superiores a las de etapas anteriores. Roadrunner concedió al grupo un presupuesto de unos 40.000 dólares, una cifra que permitió dedicar más tiempo al sonido de batería, a la microfonía y al tratamiento general de la grabación.

La formación que aparece acreditada en el disco estaba compuesta por Max Cavalera en voz y guitarra rítmica, Igor Cavalera en batería y percusión, Andreas Kisser en guitarra solista y Paulo Jr. en bajo. Sin embargo, una de las particularidades más comentadas de esta etapa es que, aunque Paulo Jr. figura en los créditos, las fuentes sobre la grabación señalan que las líneas de bajo fueron interpretadas por Andreas de forma no acreditada. La producción corrió a cargo de Sepultura y Scott Burns, mientras que la mezcla fue realizada por Andy Wallace, otro nombre esencial para comprender el sonido pesado de aquella década. La masterización fue obra de Howie Weinberg.

El contexto del álbum es importante. Tras Beneath the Remains, Sepultura había empezado a girar fuera de Brasil y a recibir atención creciente en la escena internacional. La banda se trasladó temporalmente a Phoenix, Arizona, consiguió nueva representación y llegó a Arise en un momento de expansión real. También venía de una exposición importante gracias a su presencia en Rock in Rio II, donde actuó ante una audiencia masiva. Esa combinación de ambición, mayor infraestructura y experiencia acumulada explica buena parte del salto que se percibe en el álbum.

Musicalmente, Arise se sitúa en un punto de equilibrio entre el thrash metal más violento y la densidad del death metal. El disco conserva la velocidad, la agresividad y el ataque cortante de la etapa anterior, pero introduce una mayor precisión en los arreglos, un sonido más definido y una estructura de canciones más reconocible. No es todavía el giro rítmico y tribal que llegaría con Chaos A.D. y Roots, pero sí contiene señales de una banda que empieza a controlar mejor la dinámica, el peso del riff y la tensión entre velocidad y groove. En ese sentido, Arise funciona como una culminación del Sepultura más thrash/death y, al mismo tiempo, como antesala de la transformación que llegaría en los años siguientes.

La canción “Arise”, que abre el disco, fue también el primer single oficial extraído del álbum. El tema concentra muchos de los elementos que definían al grupo en aquel momento: riffs secos, estructura directa, batería de ataque frontal, voz áspera y una atmósfera lírica de carácter apocalíptico. La canción fue compuesta por los cuatro miembros de la banda. Su función como apertura del álbum es clara: no introduce progresivamente el universo del disco, sino que lo impone desde el primer golpe.

Uno de los rasgos más significativos de “Arise” es su combinación de violencia y claridad formal. A diferencia de composiciones más extensas o cambiantes de la etapa previa, aquí Sepultura apuesta por una estructura compacta y muy directa.

La letra de “Arise” se mueve dentro de un imaginario de destrucción, colapso y juicio final. No es una narración lineal, sino una sucesión de imágenes asociadas a la caída de estructuras religiosas, sociales y humanas. Esa dimensión apocalíptica conectaba con una parte importante del metal extremo de comienzos de los noventa, pero en Sepultura adquiría una fuerza particular por el tono urgente de la interpretación. El tema no presenta el apocalipsis como una fantasía distante, sino como una realidad sonora inmediata: todo en la canción parece avanzar hacia el derrumbe.

El videoclip de “Arise” reforzó esa lectura visual. Fue filmado en Death Valley y combinaba imágenes de la banda tocando a plena luz del día con escenas de fuerte carga simbólica, entre ellas una figura de apariencia cristológica con máscara de gas y crucificada. El vídeo fue censurado por MTV America debido a sus imagenes religiosas y apocalípticas, aunque posteriormente pudo encontrarse en el VHS Third World Chaos, más tarde incluido en el DVD Chaos DVD. Este episodio contribuyó a ampliar la notoriedad del tema, en una época en la que la presencia o ausencia en MTV podía condicionar enormemente la visibilidad de una banda.

El single de “Arise” incluía como caras B versiones en directo de “Inner Self” y “Troops of Doom”, tomadas del material de Under Siege (Live in Barcelona). En aquel momento, Sepultura disponía de poco material adicional grabado específicamente para singles, por lo que varios lanzamientos de la etapa Arise compartieron recursos similares. Esa práctica era habitual en el metal de la época, especialmente en bandas que todavía estaban consolidando su archivo de rarezas, directos y descartes de estudio.

El álbum completo se articula alrededor de una serie de canciones que muestran diferentes facetas del Sepultura de 1991. Además de “Arise”, destacan “Dead Embryonic Cells”, segundo single del disco y uno de los temas con mayor difusión gracias a su videoclip y a su presencia en programas como Headbangers Ball; “Desperate Cry”, con una construcción más elaborada y un desarrollo de mayor carga dramática; “Murder”, “Subtraction” o “Under Siege (Regnum Irae)”, donde se aprecia la combinación entre velocidad, riffs angulares y una agresividad cada vez más controlada.

Arise supuso una mejora evidente respecto a Beneath the Remains, aunque mantuvo la crudeza necesaria para no alejarse del metal extremo. La producción de Scott Burns aportó definición a las guitarras y una batería más contundente, mientras que la mezcla de Andy Wallace permitió que el disco sonara más amplio y competitivo sin perder agresividad. Esta combinación fue clave para que el álbum pudiera circular tanto en el circuito underground como en espacios de mayor exposición. El disco no suavizó a Sepultura, pero sí hizo que su violencia resultara más legible y exportable.

La portada de Arise fue obra del artista estadounidense Michael Whelan, conocido por su trabajo en literatura fantástica y ciencia ficción, así como por portadas para otros artistas de metal. La imagen, dominada por una figura orgánica y amenazante en un entorno de tonos rojizos y oscuros, encajaba con el clima de mutación, destrucción y violencia del álbum. En una época en la que la portada seguía siendo una puerta de entrada esencial al universo de un disco, la imagen de Arise ayudó a fijar su identidad visual dentro del catálogo de Sepultura y de Roadrunner.

La recepción comercial del álbum marcó un antes y un después para la banda. Arise fue el primer disco de Sepultura en entrar en la lista Billboard 200, donde alcanzó el puesto 119. También fue el primer álbum del grupo en obtener certificaciones: fue disco de oro en Indonesia en 1992 por ventas superiores a 25.000 copias, y en 2001 obtuvo certificación de plata en Reino Unido por superar las 60.000 unidades. Para 1993, el álbum había vendido alrededor de un millón de copias en todo el mundo, una cifra especialmente significativa para una banda de metal extremo procedente de Brasil.

El ciclo de gira de Arise fue uno de los más extensos de la carrera de Sepultura hasta ese momento. Tras la grabación, la banda inició una intensa actividad en directo que se prolongó durante aproximadamente dos años. Tocaron junto a grupos como Obituary, Sadus, Sacred Reich, Heathen, Napalm Death, Sick of It All, Slayer, Testament, Motörhead, Kreator, White Zombie, Type O Negative y Fudge Tunnel. También llegaron a compartir fechas con Alice in Chains como parte de la gira de Ozzy Osbourne para No More Tears. Esta exposición fue decisiva para consolidar a Sepultura en el circuito internacional.

Dentro de la trayectoria de la banda, Arise ocupa un lugar especialmente relevante porque representa el cierre de una etapa y el inicio de otra. Por un lado, es la culminación del lenguaje thrash/death que Sepultura había desarrollado desde Schizophrenia y perfeccionado en Beneath the Remains. Por otro, su éxito permitió que el grupo tuviera margen para ampliar su sonido en Chaos A.D., donde el groove, la percusión y una composición más directa ganarían protagonismo. Sin el impacto de Arise, difícilmente se entendería la libertad creativa posterior de Sepultura.

También es un disco clave para entender la evolución de Roadrunner Records. A comienzos de los noventa, el sello estaba dejando de ser únicamente una plataforma de death metal y thrash extremo para convertirse en una de las compañías más influyentes del metal internacional. Sepultura fue una pieza central en esa transición, y Arise mostró que una banda extrema podía alcanzar visibilidad global sin renunciar por completo a su identidad agresiva.

Por todo ello, cuando Martin Furia menciona Arise como una canción que le “voló la cabeza” en su adolescencia, la elección tiene pleno sentido histórico. No se trataba solo de una canción violenta o de un disco bien producido: era la prueba de que el metal extremo podía surgir desde Sudamérica, sonar con autoridad internacional y abrir un camino real para músicos que hasta entonces veían ese mundo como algo lejano. En Arise, Sepultura no solo consolidó su lugar dentro del metal; también amplió el mapa mental de toda una generación de oyentes y músicos latinoamericanos.

Enlaces de la banda
BARK - Martin Furia

BARK - Martin Furia

Hablar de Bark obliga inevitablemente a hablar de Martin Furia, porque la banda belga no puede entenderse del todo sin su doble condición de músico y hombre de sonido. En Bark confluyen varias facetas de su trayectoria: el guitarrista formado en el metal sudamericano, el productor acostumbrado a trabajar desde dentro de la canción, el técnico de directo que entiende la música como impacto físico y el compositor que nunca ha ocultado su deuda con el thrash, el death metal, el hardcore y el groove más frontal. Es decir, el tipo de perfil que no separa demasiado entre tocar, grabar, mezclar, girar y sobrevivir a una furgoneta.

Martin Furia nació en Buenos Aires y comenzó su recorrido musical en la escena argentina, especialmente como guitarrista de Jesus Martyr, una banda ligada al death/thrash técnico y progresivo que tuvo actividad desde los años noventa. Esa primera etapa resulta importante porque lo sitúa dentro de un contexto muy concreto: el de una escena sudamericana que miraba a las grandes referencias internacionales, pero que también tuvo que construir sus propios caminos con menos infraestructura, menos acceso y más dependencia del contacto directo. En su caso, esa formación no fue únicamente instrumental. También estudió sonido en la Escuela de Música de Buenos Aires, un aspecto que acabaría siendo decisivo en toda su carrera posterior. Su biografía profesional lo presenta como guitarrista, productor, ingeniero de estudio, técnico de directo y tour manager argentino-belga asentado en Antwerp, Bélgica.

El traslado a Bélgica en 2007 marcó un punto de inflexión. Martin empezó a desarrollar una carrera cada vez más amplia en el circuito europeo, tanto en estudio como en directo. Su trabajo como técnico de FOH, productor, mezclador y tour manager le permitió colaborar con bandas de distintos ámbitos del metal y del rock pesado. En su propia web profesional figuran trabajos en directo o en gira con nombres como Destruction, Nervosa, Flotsam and Jetsam, Toxik, Evil Invaders, Aborted, Carnation o Dans Dans. Esa experiencia explica buena parte de su enfoque musical: Bark no suena como una banda pensada solo para el estudio, sino como una maquinaria diseñada para funcionar en volumen real.

En 2015, Martin funda Bark. La banda aparece desde el principio como un proyecto de metal directo, físico y de fuerte carga rítmica, alejado de cualquier voluntad de sofisticación gratuita. La propia página de Bandcamp del grupo define su sonido mediante etiquetas como death & roll, groove metal, hardcore, heavy metal y metal, una combinación que resume bastante bien su identidad: riffs secos, estructuras compactas, voces ásperas, ritmo de empuje constante y una actitud más cercana al golpe directo, sin florituras. La frase que acompaña al perfil del grupo —“there’s the good way, there’s the bad way and there’s the BARK way, which is the bad way… but faster”— también deja clara una parte de su carácter: Bark no se presenta como una banda cerebral, sino como una descarga frontal, con humor negro y sin excesiva ceremonia.

El primer paso discográfico llegó con el ep homonimo "Bark", publicado en 2015, seguido rápidamente por Voice of Dog en 2016. Ese debut largo ya fijaba varias claves de la banda: una base de thrash y death metal, un tratamiento muy marcado del groove, estructuras relativamente directas y una producción orientada a la pegada. Con Like Humans Do, publicado en 2017, Bark consolidó esa fórmula y amplió su identidad. El álbum fue editado por Sound of the Hound Records y distribuido por Suburban Distribution. La formación de aquel disco incluía a Ron Bruynseels en la voz, Martin Furia y Rui Da Silva en guitarras, Jorn Van der Straeten al bajo y Ward Van der Straeten a la batería. El disco fue producido por el propio Martin Furia y Jorn Van der Straeten, grabado por Furia en Music City, Antwerp, y mezclado y masterizado por Tue Madsen en Antfarm Studios, en Dinamarca. Las letras aparecen firmadas por Ron Bruynseels y Martin Furia, lo que confirma también el peso de Martin en la construcción conceptual y expresiva de la banda, no solo en la guitarra o la producción.

En Like Humans Do se aprecia con claridad una de las características centrales de Bark: la unión entre agresividad metálica y una lógica casi punk en la manera de presentar las canciones. La presencia de invitados como Tijs Vanneste, Samuel Paul De Roeck o Pato Larralde también refuerza esa idea de comunidad dentro de una escena pesada internacional, donde la banda conecta la raíz argentina de Martin con su entorno belga y europeo.

El siguiente gran paso fue Written in Stone, publicado en diciembre de 2020. El disco fue grabado y producido en un contexto especialmente complejo, entre diciembre de 2019 y enero de 2020, justo antes de que la pandemia alterara por completo la actividad musical internacional. Según los créditos oficiales del álbum, fue grabado por Martin en The Bark Room, mezclado por él mismo en marzo de 2020 y masterizado por Yarne Heylen en Project Zero Studio. La producción corrió a cargo de Martin, con coproducción de Toon Huet, y la formación estaba compuesta por Ron Bruynseels, Martin Furia, Toon Huet, Jorn Van der Straeten y Ward Van der Straeten.

Written in Stone es probablemente uno de los trabajos que mejor sintetiza la identidad de Bark. El disco mantiene la base death & roll y groove metal, pero muestra una producción más compacta y un sonido más definido. La participación de Pato Larralde, vinculado a Sauron y Los Antiguos, vuelve a subrayar la conexión de Martin con la escena argentina, incluso dentro de una banda plenamente integrada en Bélgica.

El sonido de Bark puede leerse como una prolongación natural de algunas de las influencias que Martin ha señalado a lo largo de los años. La huella de Sepultura resulta evidente no porque Bark copie una etapa concreta de la banda brasileña, sino porque comparte una manera de entender el metal como energía rítmica, contundencia de riff y presencia física. También pueden percibirse ecos de thrash, death metal, hardcore, crust, groove y rock pesado, pero siempre filtrados por una intención directa.

En 2022 llegó Rambler of Aeons, otro paso dentro de esa evolución. El disco continuó ampliando la identidad de Bark sin romper con sus bases: riffs de gran peso, estructuras directas, un tratamiento muy físico de la batería y una producción que mantiene el equilibrio entre crudeza y claridad.

La publicación de The Time Has Come en abril de 2025 confirma que Bark no ha quedado como proyecto paralelo menor dentro de la agenda de Martin, sino como una banda con continuidad.

La carrera de Martin Furia, sin embargo, no se limita a Bark. Su perfil profesional se ha expandido en varias direcciones. Como músico, además de Bark y Jesus Martyr, aparece vinculado a proyectos como Furia, Marginal, Manso Jeremias y The Killing. Como técnico y productor, ha desarrollado una actividad constante tanto en estudio como en directo. Su web profesional resume esa doble función con claridad: cuando no está tocando con Destruction, Bark o trabajando en estudio, sale de gira con otras bandas como técnico o tour manager.

Uno de los hitos más visibles de su carrera reciente fue su incorporación a Destruction como guitarrista. Tras años trabajando con la banda alemana desde el ámbito técnico y de producción, Martin pasó a formar parte de la formación en 2021. Esa multiplicidad de funciones es importante para entender su sonido. Martin compone desde la experiencia de quien ha visto cómo funcionan las canciones en estudio, en sala pequeña, en festival, en gira internacional y bajo condiciones técnicas muy distintas. Esa perspectiva se nota en Bark: las canciones están construidas para resistir fuera del contexto ideal. Tienen que sonar contundentes en disco, pero también sobrevivir al directo.

La relación entre Bark y Sepultura, dentro del contexto de este reportaje, debe entenderse desde esa perspectiva. Sepultura fue para Martin una demostración de posibilidad: una banda sudamericana capaz de ocupar un espacio global sin renunciar a su identidad ni a su agresividad. Bark no reproduce literalmente el sonido de Arise, Chaos A.D. o Roots, pero sí hereda una forma de entender el metal como lenguaje de cuerpo entero: riff, ritmo, violencia controlada, groove y directo. En Bark, esa herencia aparece mezclada con la experiencia europea de Martin, su trabajo como productor y su contacto con escenas de thrash, death, hardcore y groove metal.

La conexión entre Martin Furia, Bark y Sepultura no funciona como una simple cita de adolescencia. Es una línea de transmisión. Sepultura le mostró que el metal extremo podía hacerse desde Sudamérica y alcanzar el mundo; Bark demuestra cómo esa enseñanza se transforma décadas después en una banda europea de raíz internacional, construida desde la experiencia, el oficio y una fidelidad absoluta al riff.

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Publicado el 16 de mayo, 2026
Brujo
Realizada por Brujo
Director y redactor de TNT Radio Rock

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