Under Influence; Michael Mills (TOEHIDER) - "Hemispheres" (RUSH)
Hoy viajamos hasta Australia para encontrarnos con Michael Mills, la mente detrás de Toehider, un proyecto inclasificable que desde hace más de una década combina rock progresivo, metal, pop y experimentación sin barreras. Reconocido por su impresionante rango vocal y su capacidad para dar vida a universos musicales tan variados como intensos, Mills ha convertido Toehider en una propuesta única dentro del panorama progresivo actual.
A la hora de hablar de influencias, Michael no duda en señalar a una de las bandas más icónicas del rock progresivo: Rush. En concreto, el álbum Hemispheres (1978) y su monumental apertura, “Cygnus X-1 Book II: Hemispheres”, una obra épica que condensa la capacidad del trío canadiense para unir virtuosismo, narrativa y emoción en una misma pieza.
En este momento, la primera banda que me viene a la mente es Rush. Me encanta todo lo que hicieron desde quizás mediados de los 70 hasta principios de los 80. Y tienen tres álbumes en particular que me gustan mucho: 2112, A Farewell To Kings y Hemispheres. Tendría que elegir la primera canción de Hemispheres, que es una canción larga dividida en diferentes partes, pero creo que se llama “Hemispheres”. Así que esa sería mi elección. Porque me encanta la aventura. Me encanta el concepto, el espacio, el elemento de ciencia ficción, y me encanta la voz de Geddy Lee. Me encantan los riffs. Y me encanta que las partes de la batería sean tan aventureras y diferentes a cualquier otra cosa que hayamos escuchado antes, ya que realmente, él era el maestro. Así que sí, esa es mi selección. - Michael Mills

sobre RUSH y Cygnus X-1 Book II: Hemispheres
En 1978, Rush publicó Hemispheres, uno de los discos más ambiciosos y complejos de su carrera, considerado a menudo como la culminación de su etapa más progresiva. Tras el éxito conceptual de 2112 (1976) y A Farewell to Kings (1977), la banda canadiense decidió llevar aún más lejos su exploración de suites extensas, atmósferas cósmicas y narrativas filosóficas.
El corazón del álbum es “Cygnus X-1 Book II: Hemispheres”, una suite de más de 18 minutos dividida en seis movimientos. La canción continúa la historia de “Cygnus X-1 Book I: The Voyage” (incluida en A Farewell to Kings), donde un viajero espacial es arrastrado a un agujero negro. En esta segunda parte, ese mismo viajero se convierte en Cygnus, el Dios del Equilibrio, destinado a mediar en la eterna lucha entre Apolo (la razón) y Dionisio (la emoción y la pasión).
Musicalmente, “Hemispheres” es un despliegue del virtuosismo de Rush en su máximo esplendor. Geddy Lee alterna líneas de bajo intrincadas con pasajes melódicos, mientras su voz aguda aporta dramatismo a la narración. Alex Lifeson crea riffs y solos que van desde lo etéreo hasta lo explosivo, y Neil Peart despliega uno de sus trabajos de batería más creativos.
El álbum fue grabado en Rockfield Studios (Gales), bajo la producción de Terry Brown, colaborador habitual de la banda en los 70. La complejidad técnica de las piezas exigió largas sesiones de ensayo y grabación, hasta el punto de que Peart afirmó después que Hemispheres fue el disco más agotador de su carrera.
Además de “Hemispheres”, el álbum incluye otros clásicos: “Circumstances”, el instrumental “La Villa Strangiato” (considerado por muchos como una de las obras maestras del rock instrumental) y “The Trees”, una alegoría sobre la tensión entre individualidad y colectividad.
Con Hemispheres, Rush llevó el rock progresivo al límite de la complejidad sin perder impacto emocional. El disco marcó también el cierre de una era: después de esta obra monumental, la banda buscó simplificar su sonido en álbumes posteriores como Permanent Waves (1980) y Moving Pictures (1981), abrazando una mezcla más accesible de progresivo y rock moderno.
Curiosidad: la portada de Hemispheres, obra de Hugh Syme, muestra a un hombre desnudo sobre un hemisferio cerebral en contraste con un personaje vestido con traje rojo. Una metáfora visual de la lucha entre emoción e intelecto, el mismo conflicto que vertebra la obra musical.
A día de hoy, “Cygnus X-1 Book II: Hemispheres” sigue siendo un ejemplo de hasta dónde puede llegar la narrativa musical en el rock, un viaje cósmico y filosófico que ha inspirado a generaciones enteras de músicos progresivos.

Sobre TOEHIDER
Hablar de Toehider es hablar de la visión inagotable y casi ilimitada de Michael Mills, uno de los músicos más creativos y singulares de la escena progresiva contemporánea. Desde Australia, Mills ha construido a lo largo de los años un proyecto que desafía etiquetas y que mezcla la épica progresiva con experimentación, humor, narrativas fantásticas y una capacidad vocal que lo ha convertido también en colaborador recurrente de Arjen Lucassen en Ayreon.
Su trayectoria discográfica es abrumadora: desde los inicios con lanzamientos autoeditados hasta aquel reto monumental de publicar 12 EPs en 12 meses en 2018, un ejercicio de resistencia creativa que le permitió volcar ideas acumuladas durante años y experimentar con todos los géneros posibles. De hecho, gran parte de ese proceso también nació de un momento personal complicado, donde la música fue motor, refugio y laboratorio creativo.
En 2022, con el álbum “I Like It!”, Toehider volvió a sorprender con una fórmula aún más participativa: los propios seguidores en Patreon eligieron las canciones que formarían parte del disco. Mills compuso unas cuarenta piezas, y fue la comunidad la que votó las doce seleccionadas. Una dinámica que no solo refuerza la relación directa con sus fans, sino que además lo llevó a reconocer que, en muchas ocasiones, ellos son mejores jueces de su propio material que él mismo.
En el plano sonoro, Toehider se mueve con una libertad absoluta: puede ir del rock progresivo clásico al metal extremo, de pasajes cercanos al pop experimental a estructuras propias de bandas sonoras o videojuegos. Como él mismo dice, la ventaja de ser el único compositor y multiinstrumentista es que todo fluye desde un mismo cerebro: no hay discusiones internas, cada arreglo responde a una visión total y unificada. La contrapartida es la soledad creativa, pero plataformas como Patreon o Twitch han permitido que ese proceso se abra en tiempo real a los fans, generando una interacción única que redefine la relación artista-público.
Más allá de su propia discografía, Mills ha dejado huella en sus colaboraciones con Ayreon, interpretando personajes tan insólitos como un robot, una roca o una estatua. Papeles que reflejan su versatilidad y su capacidad de adaptarse a cualquier registro, siempre con un sello vocal inconfundible.
El futuro de Toehider sigue abierto: con nuevo material ya preparado, Michael Mills continúa expandiendo su particular universo, demostrando que el progresivo no es solo un género, sino una actitud de búsqueda y libertad constante. Y si Rush, con Hemispheres, le enseñaron que la música puede ser aventura, ciencia ficción y filosofía a la vez, Toehider encarna hoy esa misma visión, llevándola a territorios insospechados y absolutamente personales.










