Under Influence; SIDEWINDER

Hoy en Under Influence hacemos una excepción al formato habitual. Normalmente destacamos una sola banda y una canción que marcan la influencia principal del grupo invitado. Pero en el caso de Sidewinder, sería injusto reducirlo a un único nombre: aquí, los cinco músicos aportan su propio bagaje y visión, creando un crisol de referencias que se funden en un estilo tan personal como contundente.
Damo confiesa que todo empezó con la brutalidad de Slipknot y aquel impacto adolescente al escuchar People = Shit en vivo durante la gira de Iowa. Fue la chispa que le mostró que quería dedicarse a la música.
"Mi banda más influyente, por muy cliché que suene, sería Slipknot, ya que fue la primera banda "pesada" que conocí a los 9 años y han sido un clásico desde entonces. En cuanto a la canción, sería People = Shit; hay mejores canciones, especialmente del primer álbum, pero los vi en la gira de Iowa y abrieron con esta, y me dejó alucinado. Desde entonces supe que necesitaba hacer algo con la música, siempre intentando recuperar esa sensación de quedar impresionado por una banda en vivo."
Matt Finch, bajista y deathmetalero confeso, encuentra en Black Sabbath y sobre todo en Obituary la inspiración de un bajo con peso propio, sólido y siempre con sentido. A eso suma referentes como Alex Webster o John Myung, que marcan su técnica y visión compositiva.
"Desde la perspectiva del bajista, que es esencialmente en lo que mis influencias han tenido mayor impacto, empezaría con Black Sabbath y Geezer Butler. Un enfoque muy premonitorio para componer partes de bajo, nada demasiado complicado, pero todo lo que escribían tenía una razón de ser y complementaba a la perfección su estilo. A lo largo de mi carrera musical, otras influencias como Terry Butler, actualmente en Obituary, Left to Die e Inhuman Condition, John Myung de Dream Theater y, obviamente, Alex Webster de Cannibal Corpse, han tenido un gran impacto en mi técnica y estilo de composición. Aunque musicalmente no termina ahí.
Como deathmetalero de pies a cabeza, pondría a Obituary en la lista de mi banda más influyente, y la dividiría en dos. Es asombroso cómo una banda puede mantenerse tan fiel a su propio estilo musical y lanzar constantemente discos excelentes. Escucho a esta banda casi a diario."
Ginner se define sin rodeos: “Soy un chico thrash”. Su guía siempre ha sido Hetfield y la escuela de Metallica —especialmente ...And Justice for All—, aunque su imaginario se nutre de nombres como Sepultura, Slayer, Megadeth, Gojira o The Black Dahlia Murder. Hombre de riffs más que de shredding, su motor es la fuerza rítmica del metal.
"Soy un chico thrash, de nacimiento y de crianza. Me encanta todo el metal, así como algunas cosas mucho más allá; siempre he sido thrashero. También soy un hombre de riffs, más que de shredding, aunque una de mis mayores influencias shredder es John Petrucci. En definitiva, y por muy típico que sea, es Hetfield. Les imploro a quienes no hayan escuchado "... And Justice For All" en un tiempo que lo hagan y superen la mezcla, porque ese álbum les cambia la vida. "Blackened", como tema de apertura, es una locura. Es increíble. Hay demasiados otros para mencionar: Sepultura, Gojira, Slayer, Megadeth, The Black Dahlia Murder; tantos que no tengo tiempo para enumerarlos. Pero Hetfield y Metallica son mi mayor influencia."
Jonesy, fundador, tiene una visión más amplia: aprendió a diseccionar la música y absorber influencias de distintos géneros. El álbum colectivo Roadrunner United fue clave para él: le mostró la potencia de reunir a artistas de distintas escenas en un mismo proyecto. Esa fue la inspiración para levantar Sidewinter: un grupo de mentes creativas que rindiera homenaje a lo que precedió y, al mismo tiempo, empujara hacia adelante.
"Desde pequeño me enseñaron a diseccionar la música, analizarla y escucharla con atención. Ya sea algo que me enseñaron, algo que encontré o algo que simplemente encontré. Siempre se puede aprender algo de cualquier género musical. En mi adolescencia, era un fanático del thrash, usaba gorras, comía pizza y bebía cerveza durante el resurgimiento de 2007. Así que mis influencias fácilmente se clasificarían como cliché. Sin embargo, el disco que más me inspiró no fue un thrash metal ni un clásico de NYHC, sino el disco del 25.º aniversario de Roadrunner, Roadrunner United.
Encontré a tantos artistas que había ignorado durante ese disco, y celebré ver a algunos de mis ídolos brillar con otros músicos de renombre. El solo de Jeff Waters en The Dagger sigue siendo sin duda uno de los mejores del metal moderno. La mayor inspiración fue ver a todos estos músicos reunirse, de diferentes subgéneros, orígenes y generaciones, y crear algo nuevo, pero con un guiño a lo que amaban de lo que les precedió, lo que realmente me entusiasmó. Eso fue lo que me impulsó a crear Sidewinder hace tantos años, a reunir a algunos de los mejores músicos y mentes creativas para crear algo que no fuera para esta era moderna de la música, sino para celebrar lo que nos precedió y desarrollar algo que no escuchábamos en la era moderna."
Gaz tuvo su epifanía con Seasons in the Abyss de Slayer. Tanto, que recuerda con precisión el esfuerzo titánico por descargarlo en la época del internet por línea telefónica. Aquella obsesión lo marcó para siempre: “A partir de entonces, ese fui yo”.
"Seasons in the Abyss me hizo correr, con casi 14 años, a la computadora familiar, esperar 8 minutos para que se encendiera, 11 minutos para conectarme a internet por línea telefónica y luego 4 horas y 20 minutos para descargar a 0,1 kbps con un antiguo software peer-to-peer. A partir de entonces, ese fui yo. Toda la música que me encantaba antes de eso palideció hasta convertirse en algo relativamente insignificante. Los riffs de Jeff suenan diferente. La batería y los rellenos de Dave lo colorean todo a la perfección."
Con este mosaico de influencias —del thrash al death, del groove más visceral a la celebración de la comunidad metalera— Sidewinder no necesita elegir un solo nombre. Su esencia está en la suma de trayectorias y pasiones, en la forma en que cada miembro pone sobre la mesa su propio camino para dar forma a una propuesta que mira tanto al pasado como al presente del metal.

Sobre SIDEWINDER
Formados en Leeds (West Yorkshire) en 2019, Sidewinder surgieron de la unión de músicos ya curtidos en la escena local. Provenían de bandas previas, tributos e intercambios constantes en el circuito del norte de Inglaterra, hasta que la química dio lugar a un proyecto común. Desde el principio, tuvieron claro cómo debía sonar Sidewinder: un sonido crudo, agresivo y directo, con identidad propia, en el que cada integrante aportara su trasfondo musical sin diluir la esencia colectiva.
Su evolución es evidente. Del demo Ashes of Reality (2020) al reciente March Of The Eternal Heretic, la banda ha pulido su propuesta sin perder brutalidad, ganando en matices y en un enfoque compositivo más maduro. Como señala Ginner, guitarrista: “Hemos aprendido a inyectar nuestro propio estilo en Sidewinder y eso nos ha hecho crecer. El resultado es más redondo, pero igual de violento”.
El cambio de vocalista en 2023, con la entrada de Damian Hutchinson (Damo), supuso un giro decisivo. Su bagaje hardcore añadió un matiz de violencia vocal poco habitual en un contexto tan acelerado, intensificando la personalidad del grupo. El nuevo EP se caracteriza precisamente por ese sello: voces intimidantes, riffs veloces y estructuras que equilibran caos y claridad.
En lo musical, Sidewinder se alimentan de un amplio abanico de influencias: thrash metal clásico (Slayer, Exodus), hardcore (Cro-Mags, Agnostic Front), crossover e incluso ecos de S.O.D. o Hallows Eve. Pero lejos de sonar como una suma de referentes, lo suyo es una fusión explosiva. El thrash de riffs implacables convive con grooves hardcore y breakdowns demoledores, creando lo que ellos mismos definen como “organised chaos”.
March Of The Eternal Heretic es buena prueba de ello. Desde el single Two Zero One, que abre el EP con furia técnica, hasta la colaboración con Chris Barling (Inhuman Nature) en el tema homónimo, el trabajo despliega cuatro cortes que combinan rapidez, carácter y agresividad, sin perder estructura ni dirección. La producción de James Atkinson (Angel Witch, Carcass) aporta ese equilibrio entre crudeza y claridad, evitando un sonido excesivamente pulido y manteniendo la intensidad intacta.
La identidad visual, a cargo del tatuador Gareth Hares, completa el concepto. Su portada, caótica y llena de detalles en blanco y negro, refleja la filosofía de la banda: múltiples capas de violencia, energía y mensaje, pero con espacio suficiente para que cada idea respire.
Pese a la dureza de su propuesta, Sidewinder no conciben su música solo como un ejercicio de rabia: es también una vía de catarsis y diversión, un espacio para canalizar tensiones y compartir energía con el público. En palabras de Damo: “No es que esté enfadado con el mundo, simplemente canalizo la agresión de los malos días en la música. Lo importante es crear historias y disfrutar del proceso”.
Con este nuevo EP ya en circulación, Sidewinder planean continuar escribiendo nuevo material y llevar su descarga a los escenarios, aunque las giras extensas se vean limitadas por las obligaciones de la vida adulta. Lo que no falta es ambición: “Estamos orgullosos de este trabajo, es lo más potente y técnico que hemos hecho. Esperamos que la gente lo escuche, lo sienta y venga a tener un buen mosh con nosotros”, resume Ginner.
En apenas seis años, Sidewinder han demostrado que su marca es inconfundible: crossover thrashcore sin concesiones, con un pie en la tradición y otro en el presente, y una brutalidad que no necesita etiquetas para imponerse.










