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Crónica: HELLFEST 2023. Clisson. Día 2 (16/06/23)

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DÍA 2, VIERNES 16 JUNIO

LLNN fue con lo que arrancamos esta segunda jornada. Recuerdo ver a estos daneses hace años tocando en el festival holandés Roadburn, en distintos años y diferentes escenarios y en ambas ocasiones las actuaciones fueron de esas que no olvidas fácilmente. Su directo lo basaron en un repaso de sus tres discos publicados, abriendo con su más reciente, titulado “Unmaker”, una historia que versa sobre cómo la tecnología puede llegar a generar un progreso inverso convirtiéndose en un retroceso hasta llegar a afectar a los valores humanos. El directo tuvo toda la intensidad de sus discos, combinando sonidos ambientales abstractos, ritmos demoledores con un ruido tan hipnótico como extremo. Cada giro musical, sin salirse de esa crudeza que despilfarran, conlleva una aportación asombrosa de ecos y texturas que evocaba pensar en películas de ciencia ficción y terror. Sin duda para generar ese caparazón apocalíptico, mucho tuvo que ver los sonidos emitidos desde el teclado.

THE QUIREBOYS hicieron su papel rockeando como llevan haciendo defendiendo el  nombre de la banda durante cerca de cuatro décadas, eso sí, teniendo que lidiar con un calor importante a una hora en la que el público empalidece por la temperatura. Trabajaron, no sin esfuerzos, para entusiasmar a sus fieles y a otros muchos que seguro no lo eran. La banda estuvo bien, correcta, sin fuegos de artificio, se trataba de resaltar ese rock n´ roll que tan bien les funcionó en tiempos pasados pero que ahora ya no tiene tanta chulería escénica desde que fue expulsado de la banda Spike, encargándose ahora de las tareas vocales el guitarrista Guy Griffin. Así que ya aquí no tuvimos medidos bailecitos de cintura y la voz aguardentosa tan atrayente por su anterior frontman. El foco de miradas lo repartí por cada parte instrumental que hacía cada uno, destacando a Keith Weir con ese sonido de teclado tan imprescindible en la banda y algún tema como “7 O´Clock”, que fue de los que más enganchó al público con esa oda al buen rollo que aporta.

ELMS ALEE es una banda que hay que degustar y saborear suavemente antes de clasificarla. Los conocí hace poco cuando andaban girando junto a Russian Circles y aquello se convertía en una señal para poner sobre la formación la mirilla. La banda de Seattle lleva publicando discos desde 2007, y conseguí verlos por primera vez en una edición del festival holandés Roadburn, tan experimental como innovador en su programación. Aquella vez me calaron a medias, porque recuerdo que me daban la sensación de no terminar de transformar de forma rigurosa el sonido de sus canciones de estudio al directo, pero esta vez en Hellfest superaron mis expectativas, y mientras los tres integrantes de la banda se iban repartiendo tareas vocales, daban muestras de que todo lo que acontecía era una tarea fácil de llevar a cabo, incluso cuando su batería tocaba al mismo tiempo que cantaba, logrando una gran resonancia, y eso ya de por sí con la pegada que aporta, sabemos que no era sencillo. Su batería Hozoji Matheson-Margullis y el guitarrista Ben Verellen alternando letras consiguieron un contraste ciertamente explosivo, teniendo siempre por medio la brillantez de su bajista Dana James.

BRITISH LION me dejaron un poco frío después de verles en Barcelona hace menos de un año en la sala Salamandra. Aquel concierto fue programado de última hora antes de que al día siguiente actuara Iron Maiden. Su bajista Steve Harris, mentor de esta banda de corte clásico en la que tocan viejos amigos sonó contundente y haciendo resaltar especialmente los temas de su segundo trabajo “The Burning”, pero aquí el efecto “Maiden” no trascendía igual, porque no olvidemos que los ingleses tocarían al día siguiente también en el festival. Aún así fueron muchos los que no quisieron perderse algunos sónicos que recordaban a “La Doncella” y también las poses sin igual del bajista. Fue un concierto correcto, con sus temas básicos y la energía apropiada para llegar a los seguidores de este proyecto que poco a poco va captando más adeptos sea Harris o no la motivación. Supieron defender bien las canciones, que posiblemente si no tuviera el padrino que tiene detrás no tendría tanta aceptación como pude contemplar estando la explanada del Mainstage tan solicitada.

ELEGANT WEAPONS era el proyecto formado por el cantante de Rainbow y M.S.G., Ronnie Romero, el guitarrista de Judas Priest, Richie Faulkner, el bajista de Uriah Heep, Dave Rimmer, y el batería de Accept, Christopher Williams, y tuvieron una aceptación abrumadora. Los temas sonaron clásicos como las raíces de cada uno de sus integrantes, fueron como un paseo triunfal a cada nota que ejecutaban, sin necesidad de que conocieras previamente el disco debut publicado de forma homónima. De hecho llevaba en el mercado apenas un mes antes de su actuación, así que tenían fácil lo de poder conocer las reacciones de los expectadores según se careaban con ellos desde el escenario. Así transcurrió su set, con canciones que no aportaban ninguna novedad en el sonido de un estilo trillado, recubierto de melodías, mucho de la vieja escuela y algunos matices modernos. Sobre todo la gente abría la boca desde el público con los solos de guitarra que parecían a veces no tener un punto de parada.

Creo que es la hora de volver a pasar por la vinoteca que tiene situada la organización camino de esa zona de descanso habilitada con arbolitos y mogollón de sombra, un recorrido que se prolonga hacia el alejado Warzone stage, pero la idea es tomarme un par de caldos del lugar fresquitos y prepararme para ver a SKID ROW. Cuando llega la hora de romper el hielo con “Slave To The Grind” la gente está loca por disfrutar del show y participar de las canciones cantando letras y haciendo coros clásicos. Los encuentramos muy motivados de principio a fin, muy guerrerso, y a su cantante Erik Grönwall no se le da nada mal recrear los clásicos que antaño hiciera Sebastian Bach, de hecho era inevitable seguir pensando en él cuando hacía temas como “Piece Of Me”, “18 & Live” o “Youth Gone Wild”, porque los clavaba, y seguramente que los cantaba mejor que el propio autor original en el presente. La juventud de este cantante, que incluso se permitía la pose de escupir al cielo y a la caída del lapo, recogerlo y peinarse su tierno pelito, hacía que el resto de integrantes se sintieran regenerados. Sin duda es en la actualidad un eslabón muy importante en el engrase clásico de la formación. Todos estuvieron muy eufóricos en todo momento, el repertorio no era para menos, incluso cuando tocaron los temas de su último trabajo “The Gan´s All Here”.

Cuando vi a MOTIONLESS IN WHITE por primera vez, hace ya años, hubo algo en la imagen y sonido de esta banda de Pensilvania que me recordaba al Marilyn Manson de una época concreta. De hecho, en un pasado, de primeras me pareció una apuesta poco original, pero la combinación de metalcore, con industrial y toda esa capa gótica cincelada de maquillajes blancos sobre vestimenta negra y otros decoros consultados con algún enterrador, me llegó a sugestionar lo suficiente como para pensar en seguirles la pista, y hasta aquí hemos llegado. Ellos han evolucionado y conseguido mantener un público fiel que cree en lo que hacen, porque además con el paso del tiempo, lo hacen mejor. Su hábitat sin duda está en la oscuridad, pero aquí ya se sabe, tocar de esa guisa a la seid de la tarde también puntúa. Con su cantante Chris “Motionless”, en esta ocasión decidieron destacar su último disco Scoring The End Of The World, pues lo fusilaron con prioridad en su set list, primero haciendo el tema título casi al principio, y luego a mitad del concierto enlazando los temas “Slaughterhouse”, “Masterpiece” y “Cyberhex”.

La contundencia del directo de ABORTED recae en buena parte sobre su cantante Sven De Caluwe, quien mantiene a flote la banda desde mediados de los noventa como único miembro fundador. La veteranía de este hombre hace que no haya pulso que valga contra ellos en directo. Desde el primer tema estaba asegurada la locura desatada, con una parte del show basada en sus últimos trabajos y otra en los temas más clásicos de la banda. El vaivén sobre las tablas era tan continuo que pareciera se tratara de un concierto sin final, en donde la virulencia de cada canción era secundada en ocasiones por gruñidos de su cantante al tiempo que se golpeaba la cabeza. Mira que han pasado años y no bajan el pistón. Eso siempre hace que vayas a verlos con una motivación especial que al final por algún otro factor improvisado termina sobrepasando las expectativas.

DEF LEPPARD también había actuado en Hellfest con anterioridad, en 2013 y en 2019, haciendo clasicazos a degüello que fueron cayendo desde el primer momento. En esta ocasión fueron intercalando temas más recientes, pues abrieron con “Take What You Want”, pero enseguida encaminaron su esperado pasado con “Let´s Get Rocket”, “Animal”, “Foolin´” y “Armageddon It”, para volver de nuevo a su reciente “Diamond Star Halos”, publicado el pasado año, al interpretar “Kick”, un tema con la marcha esperada que contiene ese pegadizo estribillo que a la gente para nada la sacó del éxtasis que estaba viviendo, disfrutando con la voz clara y aún portentosa de Joe Elliott. Después se encararían con más temas tranquilos, algún solo y partes acústicas, bajando un poco la intensidad inicial que había mantenido hasta entonces, pero llegado el tramo final, pusieron de nuevo las cosas en su sitio con “Rocket”,  “Hysteria”, “Pour Some Sugar On Me”, “Rock Of Ages” y “Photograph”. No faltaron las sensaciones libidinosas, dentro de su particular sonido rock, ese que fueron moldeando con el paso del tiempo, adaptándolo a las circunstancias de la vida y de la historia. Esa que escribieron hace décadas llegando a lo más alto, y que aquí nos hacían presenciar, con un carisma bien conservado.

MÖTLEY CRÜE mantuvo la respiración de todo aquel deseoso de disfrutar de su música y poder verles de nuevo en directo mientras se mantenía en las pantallas la introducción “Breaking News” que servía de preámbulo a la explosión inicial de la banda al saltar a escena con el tema “Wild Side”. Entonces comenzó a sentirse la euforia en formato de griterío, pero tanto abajo como encima del escenario. La actitud de la banda en todo momento fue la esperada, volver a los años de miel para la formación de Los Ángeles, lo que pasa que según iban pasando los temas se hacía más evidente que Vince Neil era incapaz de darles una buena cobertura a sus interpretaciones. Incluso cada comienzo de canción a veces se hacía difícil reconocerla porque Jhon5, qué venía sustituyendo a Mick Mars, le daba un toque personal a la forma de tocar la guitarra. Aún así, he de decir que el vocalista estaba muy concentrado en que la actuación se llevara a buen puerto, y eso tal como están las cosas es hasta meritorio. Las bailarinas y coristas que llevaban de apoyo con demasiada frecuencia protagonizaban la imagen de las pantallas laterales del escenario, restando importancia a lo que hacía en ese momento el vocalista principal. Una buena ayuda exterior sin duda, pero que no dejaba de ser chocante. El concierto se pasó rápido porque estaba diseñado para mantener en lo más alto los sentimientos del público. Imaginaros los temas que fueron sonando a todo trapo, “Shout At The Devil”, “Too Fast For Love”, “Live Wire”, “Looks That Kill”… ¿irresistible, verdad?. Además tuvimos otros momentos clave durante el espectáculo, destacando la interpretación del rapero y actor Colson Baker conocido como  Machine Gun Kelly durante el tema “The Dirt (Est. 1981)” quien en la película sobre la banda interpretara a Tommy Lee. Además después tendría ocasión de hacer su propio espectáculo actuando en el otro Mainstage tras Mötley con su propio grupo. Menudo coñazo. El Tommy Lee verdadero también agitó a los miles de participantes al pedir que las chicas enseñaran sus tetas para recrear cómo era de habitual esta pantomima en aquellos tiempos, que aquí se repitió de nuevo sin ningún problema. Otro momento dulce fue cuando hicieron una metley de versiones imperecederas en las que entraban los temas “Rock And Roll, Part 2” / “Smokin´In The Boys Room”, “Helter Skelter”, “Anarchy In The U.K.” y “Blitzkrieg Bop”, consiguiendo que la noria de feria siguiera girando a buena velocidad. Y después más sensaciones encontradas por lo necesario de escuchar temas míticos pero deslucidos por una mala interpretación vocal cuando les llegó el turno a “Home Sweet Home”, “Dr. Feelgood”, “Girls, Girls, Girls” o “Kickstart My Heart”. Eso sí, al menos tuvimos ocasión de disfrutar de lo mejor de Nikki Sixx y Tommy Lee, sin pasar de largo que el guitarrista Jhon5 estaba salvando los muebles de forma magistral, pero a su manera. Lástima no ver en esta ocasión a los cuatro miembros originales. ¡Te echamos en falta querido Mick Mars, sin ti ésta banda no lo es lo mismo!

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Oscar Torres

Publicado el 5 de julio, 2023
Realizada por Mr. Virus
Colaborador de TNT Radio Rock

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