VIERNES 4 DE AGOSTO

Parece que fuese ayer cuando disfrutábamos de los iniciales momentos de DUST BOLT abordando entre sus influencias a lo más granado del thrash metal norteamericano. La entonces emergente banda alemana irrumpían en 2010 con su EP “Chaos Possession”, y así empezaban a gustar a todo el mundo. Ya han pasado trece años desde aquel momento, y la madurez que hoy en día muestran, les hacen despuntar por méritos propios sin ninguna duda, dejando atrás las comparaciones. Basaron su set casi de forma íntegra en su disco “Trapped In Chaos”, aunque también hicieron temas publicados de forma más reciente, como “I Witness” y “Sound & Fury”. Su cantante y guitarrista Lenny Breuss antes de despedirse, mandó a un roadie que le llevara el micrófono, con pie de soporte incluido, al centro de la pista, en donde se encontraba el público, y alargando el cable todo lo que pudo, se puso a cantar mientras tocaba su instrumento como si sobre el escenario estuviera. Luego invitó a los efusivos espectadores para que se agacharan y a continuación tras ponerlos de nuevo a todos en pie, a su alrededor se inició un circle pit muy divertido e interesante, pues este año debido a las capas de barro sobre el suelo no era posible llevarlos a cabo de forma tan habitual.

Los alemanes MORAST fueron una gran sorpresa. Tenían al frente de la voz a Zingultos, cantante de Endstille y otros tantos proyectos, y cómo no, en su día los extintos Nagelfar. La corriente sonora de esta banda que lleva funcionando ocho años con los miembros originales de bandas como Hammerhead, Nights Lug y Grim Van Doom, más la incorporación posterior de Z. (Zingultos), le dieron a su concierto un buen barniz de doom, black metal y death metal. Los tempos eran una novedad y también ir tan a cara descubierta sin demasiada parafernalia visual, algo que chocaba porque a veces sonaban muy crudos (que no es lo mismo que “verdes”). La corpulencia musical con todo ese grosor de experiencias en carretera se notaba en todo momento, y así pudimos verlos de forma cercana, y es que en realidad para ellos esta aventura es como empezar desde cero buscando que esta historia cale bien entre unos seguidores  que les aprecian por sus dinámicas sonoras destructivas. De todos modos ya os digo, las atmósferas de matices claustrofóbicos que ponen en práctica son muy interesantes.

TRIVIUM salieron a por todas con la fórmula que no suele fallar, la de comenzar dando referencia al último trabajo publicado, en este caso “In The Court Of The Dragon”. Tras los sonidos instrumentales de “X” sonaría a continuación el tema que da título al disco. Poco después recurrirían también al corte “Feast Of Fire”. La banda de Orlando sigue teniendo ese cariz mediático, bien gestionado por su cantante y guitarrista Matt Heafy, que en esta ocasión contó con la ayuda del bajista Josh Baines del grupo Malevolence para sustituir por motivos de salud a Paolo Gregoletto. Como es lógico a medida que se generan nuevas canciones, dejaron atrás algunos temas que podías esperar sonaran en detrimento de hacer algunos cambios en el setlist, pero no se olvidaron hacia el final de su clásico “In Waves”, respetando su línea sonora más actual.

GHØSTKID entregaron toda la fiereza que porta intelectualmente y musicalmente el mentor de esta historia, Sebastian “Sushi” Biesler, conocido por sus andanzas anteriormente en Eskimo Callboy. El vocalista ha perpetrado esta onda expansiva de sonido alternativo con la naturalidad que ya le conocíamos, sabiendo hacer un hibrido de oscuridad y melodías con una rotundidad escénica en la que te veías reflejado para moverte al ritmo frenético de sus ejecutantes, que oscilaba por el metal, post hardcore y hip hop. El batería Steve Joakim tomó la iniciativa para salir a escena minutos antes que el resto de la banda, y así posar durante un rato subido sobre el bombo de su instrumento portando una botella de vino de la casa. Luego se desataría la tormenta oscura, con trazas visuales que te podían recordar igual a Marilyn Manson que a The Cure. El bajista y uno de los guitarras bajarían hasta el público para continuar con el show mientras eran rodeados por un público entusiasta.

Los islandeses THE VINTAGE CARAVAN desde que se pusieron en circulación por los escenarios gracias a su trabajo homónimo adquirieron la ardua tarea de revolucionar el blues stoner de tal manera que no han bajado el pistón desde entonces, y a día de hoy le sigue yendo muy bien. Aquí demostraron que lo que pasa con ellos no es simple idolatría, pues se lo trabajan a costa de sudar bien sobre el escenario. La primera parte del show se la entregaron a su último trabajo “Arrival” a través de los temas “Whispers” y “Crystallized”, y una vez despojadas las malas pulgas tuvimos un vaivén de frenéticos riffs de guitarra por parte de Óskar Logi dando cuenta de temas de sus trabajos anteriores. La tenacidad de Stefán Ari tras la batería, así como Alexander Örn con su bajo no dejó lugar a la duda, con temas que de forma sobrenatural parecieran alargarse permitiendo que los riffs infinitos se metieran de lleno en tu cabeza.

MEGADETH era uno de los platos fuertes para esta edición, confirmados en el momento de terminarse la anterior. Así que el año de espera mereció la pena. Mustaine ya dejó atrás los egos de antaño, y tiene una banda a cuyos músicos les da un espacio tan importante como su presencia en escena, repartiendo tramos instrumentales de guitarra con Kiko Loureiro de forma natural, pero la sorpresa fue ver como para este concierto entraba en escena también Marty Friedman, haciéndonos recordar momentos del pasado, cuando el guitarrista militó dentro de la banda por espacio de una década. El entusiasmo que se podía ver sobre el escenario era notable y su colaboración tuvo lugar en dos partes, primero ya muy avanzado el show tocando de forma consecutiva “Trust”, “Tornado Of Souls” y “Symphony Of Destruction”, abandonando el escenario unos minutos mientras la banda seguía haciendo “Mechanix” y “Peace Sells”. Después llegaría el bis, momento en el que volvería a salir a tocar con el resto de la banda para despedir el show todos juntos con el tema “Holy Wars… The Punishment Due”.  Antes de que esto ocurriera, Dirk Verbeuren en la batería en todo momento haría que esta maquinaria estuviese perfectamente engrasada junto a James LoMenzo, que lleva ya un tiempo sustituyendo a David Ellefson en el bajo. Junto a la aportación del ya mencionado Kiko Loureiro, conseguirían todos ser el otro cincuenta por ciento de que esto funcione a la perfección.

DOG EAT DOG llevaron las turbulencias hacia el público haciendo que recordáramos el revival de una época, con los músicos de una generación dedicada al metal fusionando hip hop, funk y hardcore. Eso sí, ya más talluditos los de New Jersey, y sin ropas tan anchas como en tiempos pretéritos, pero con el exponente divertido aún en alza. Ellos en los noventa fueron de los pioneros en hacer una muesca en el rock evolucionado durante los primeros años de aquella década, tirando de una forma muy personal de saxofón, así como provocando la algarabía de los presentes, y aquí también vimos algunos saltos atléticos de su cantante John Connor a la hora de hacer temas clásicos. También fue curioso ver como el vocalista hacía de maestro de ceremonias interfiriendo entre canciones con samplers y otras secuencias sonoras con diálogos que iba disparando desde su tablet, como en el tramo final del concierto al hacer “Rocky”, que encaminó el final del espectáculo con “Man´s Best Friend” y “No Fronts”.

Hoy en día tenemos la posibilidad de disfrutar de las canciones de DEICIDE en directo, gracias a que su bajista y cantante Glen Benton no cumplió con aquella profecía que se autoimpuso de suicidarse en su momento. Aquella pantomima vino dada cuando la banda de Tampa, Florida estaba alcanzando su notoriedad en distintos aspectos, no sólo en lo musical, sino también en la corriente anti cristiana de sus letras. Y en aquellos tiempos se gestó un gran disco, “Legion”, un trabajo de death metal técnico con cierta complejidad del que con el paso de los años apenas tocaban temas en directo. Pues bien, este fue un show especial para poder recordar tres décadas después las canciones de aquel disco de estudio llevado íntegramente al directo, y por el mismo orden. Esa fue la primera parte del show, y estuvo realmente bien, sin los hermanos Eric y Brian Hoffman en las guitarras, cosa que se echaba de menos, pero disfrutamos viendo la buena defensa de una obra imperecedera para los amantes del estilo.

IRON MAIDEN terminaban el final del tramo europeo de su gira “The Future Past Tour” con mucha energía y entrega ante un público de Wacken rendido a sus pies. Para quien no tuviera ocasión de verles en algún otro momento durante este tour, con seguridad disfrutaría de un setlist poco trillado comparándolo con el de las últimas giras. La entrega de sus músicos fue en todo momento aplaudida, sin decaimiento alguno, con un Bruce Dickinson muy explicativo hacia sus seguidores, contando historias y entregado a chistes sobre irlandeses. Alucinante ver su batalla de fuego contra Eddie mientras correteaba de punta a punta del escenario. Recuperaron viejos temas no tocados  hace tiempo, con la inicial “Caught Somewhere In Time” seguido de “Stranger In A Strange Land” y “The Writing On The Wall”. La sintónia de Bruce junto a Adrian Smith, Janick Gers, Dave Murray, Nicko McBrain y Steve Harris hizo que los astros se alienaran quedando una noche apacible para disfrutar y olvidarse de la lluvia y del barro. Entre medias de los temas antes mencionados, también disfrutamos de “Days Of Future Past”, “The Prisoner”, “Can I Play With Madness”, “Alexander The Great” o “Fear Of The Dark”, dejando para el final del show “Hell On Earth”, “The Trooper” y “Wasted Years”.

KONVENT, la banda, formada por la vocalista Rikke Emilie List, las guitarristas Sara Helena Nørregaard y Sophie Lake, junto a la bajista Heidi Withington Brink y la batería Julie Simonsen, llegaban al término de esta jornada recordando los temas de su debut “Puritan Masochism” así como su más reciente segundo trabajo “Call Down The Sun”. En todo momento nos metieron dentro de unas connotaciones oscuras que están presentes en su imagen, en la escasa iluminación del concierto, y por supuesto, en la apuesta musical que generan desde hace ocho años en todas sus estructuras. El blackened death doom del cuarteto de Copenhague tuvo una intensidad in crescendo que no decayó a cada canción que iban mostrando,  hasta que dijeron que se marchaban. Pasada la hora de brujas, bien merecíamos un descanso para afrontar una nueva jornada a la mañana siguiente.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Julián Brihuega

Los que frecuentamos anualmente al padre europeo de todos los festivales metaleros, WACKEN, sabemos muy bien que el clima es caprichoso, y siempre hay que llevar algo más que un simple hatillo a la hora de partir hacia tierras alemanas. En esta edición el tiempo fue algo más que caprichoso, y las botas de agua para disfrutar de la programación de las bandas eran imprescindibles mientras surfeábamos por el barro. Dadas las persistentes lluvias que tuvieron lugar días anteriores a que tuviera lugar el comienzo del festival, el terreno quedó bastante tocado para poder acoger a la totalidad de metalheads, y sobre todo, a los transportes particulares que cada uno normalmente utiliza para llegar hasta allí. Las zonas de acampada en gran parte también quedaron inutilizadas para miles de personas, y por ese motivo la organización tuvo que tomar la delicada decisión de limitar el acceso al recinto a un buen número de asistentes. Un pesar para todos aquellos que tuvieron que darse la vuelta hacia casa o no iniciar el camino, pero que seguro les hará disfrutar el doble de la próxima edición. Para los que pudimos acceder, podemos definirla como una edición épica, pues no estuvimos exentos de tener problemas logísticos en los desplazamientos, primero para llegar, pues el deseo era de habernos anticipado un día en nuestra llegada, puesto que este año se ampliaba a cuatro jornadas, y una vez dentro, aunque nos desplazamos siempre con la enérgica intención de degustar lo máximo de un extenso programa que congregaba a numerosos grupos repartidos por sus diversos escenarios, el barro no siempre hacía posible moverte al ritmo deseado. Y dicho esto, centrémonos en la música, que en ese aspecto, como siempre, fue algo apasionante, con bandas clásicas, nuevos artistas que descubrir y un buen lote de estilos variados que compaginar. 

JUEVES 3 DE AGOSTO

Los filipinos REDEEMED BY THE BLOOD llegaban con mucho talento y ganas de comerse el mundo con un metarcore progresivo muy pintón, siendo una de las bandas finalistas participante en la Wacken Metal Battle, premio que finalmente se llevarían los japoneses Phantom Excaliver. En cuanto a nuestros representantes españoles, los asturianos Aneuma, quedarían en segunda posición. Volviendo al concierto de los filipinos, cada integrante de la banda absorbía varios elementos musicales en escena, lo que dimensionaba su sonido, muy activo e incendiario con elementos sonoros a poner en valor. Ha pasado  más de una década desde que echaran a rodar, consiguiendo tener su debut en la calle por fin el pasado año, cuyo título es “Reality”. Nos lo hicieron recordar, y los vi con ganas de hacerse conocer en cualquier parte del mundo.

Eso se llama actitud sin fisuras.  Los veteranos canadienses THE REAL MCKENZIES pusieron su parte de alboroto con prodigioso estilo, mezcla de influencias celtas, y de música tradicional escocesa a rebufo del punk más divertido. Son ya años repitiendo la misma fórmula y aunque les tengas echada la fotografía antes de que empiecen a tocar, sabes que pasarás un buen rato. El toque del gaitero es imprescindible en estos casos, pero no menos lo son los coros de cada integrante de la banda. La zona donde estaban ubicados era un emplazamiento de especial celebración, muy adecuado este Wackinger Stage con pogos y brindis de forma tradicional a pesar del firme del terreno. Me gustó la dedicación y seriedad que pusieron durante su tiempo previo de prueba de sonido, perfilando de forma muy seria lo que luego se convertiría en todo lo contrario, divertimento a raudales.

SKYLINE abrió con su himno “This Is W:O:A”, como es lógico, ya que está inspirado y creado para el festival. Los que repiten cada año, ya sabrán que ésta es la banda formada por el organizador Thomas Jensen junto a un puñado de amigos y que luego va incorporando sobre el escenario colaboraciones de otros músicos. Un año más iba a poner el colorido para el público alemán más afín y cómo no, que buena falta hacía mirando aún hacia las nubes. Además de ser compositores de sus propios himnos, hicieron sonar un buen puñado de versiones de temas clásicos entre los que se encontraban Van Halen, ACDC, Led Zeppelin, Linkin Park y Metallica.

VIXEN tal como son hoy siguen siendo fenomenales en vivo, pero nada comparables a cuando las conocimos y disfrutamos con la formación original en sus tiempos iniciales y de despunte. No obstante, desde la incorporación de Lorraine Lewis de Femme Fatal como cantante, sustituyendo a Janet Gardner, posibilita que los temas más antiguos tengan ese valor especial mientras cada una de estas cuatro mujeres a capa y espada defienden con tanto esfuerzo y entrega su legado. También con arrojo envolviéndose en la bandera de Alemania, porque fue otra de las prendas llamativas de su cantante, hasta que empezara a quitarse abalorios de encima, entre ellos las gafas de sol, dejándonos disfrutar de esa notable mirada frontal permanente que no te quitaba ojo. Un aplauso para su batería Roxy Petrucci por saber mantener el legado como única integrante original, en el año que se cumplirá una década de la muerte de la guitarrista Jan Kuehnemund. Hubo tres momentos de versioneo a  destacar, primero “Waiting For The Big One” de Femme Fatal, después la infalible “Cryin´” de Jeff Paris que la banda incluiría en su disco debut, y finalmente una medley variadita de clásicos del hard rock entre los que sonaron Black Sabbath y Whitesnake.

La antítesis sonora a lo mencionado anteriormente llegaría con WHOREDOM RIFE, quienes alzarían parte del estandarte del auténtico black metal noruego abanderado por bandas en las que se han inspirado sus componentes para dar forma a esta historia, entre ellos Carpathian Forest, que actuarían durante esta jornada más tarde. Hace diez años que se pondrían en marcha a través del instrumentista V. Einride y el vocalista K.R., quien lucía toda la imaginería del palo blackmetalero sobre su cuerpo, con esa influencia en su música y sus letras basadas en la emergente escena de los primeros años noventa. Fueron rotundos, enérgicos y respetuosos con la corriente musical pionera que aún mantiene la llama crepitando, que no quemando iglesias, afortunadamente.

Bajó el enorme telón que recordaba los 50 años de URIAH HEEP, los británicos comenzaron su show con “Against The Odds” y así el calentón ya estaba montado, porque su estructura sonora fue un acierto para meternos dentro de la dilatada carrera de estos hardrockeros mastodontes. Siempre hay magia sobre las tablas cuando afrontan cada actuación, pero hubo un momento de especial choque cuando sonaron otros clásicos como “Stealin´” o “Lady In Black” con el incipiente corte de teclados tan característico. Si no fuera por el barro, seguiría intentando pegar botes, pero como estaba tan adentro, cercano a las primeras filas, donde el barro hacia más succión que el artilugio de desatrancar las pilas de casa, así que era una tarea ardua y complicada para mi. Me hizo gracia tener a mi lado al mismo tipo de pelo cardado que había visto con anterioridad en Vixen portando unos botines blancos de lucir en discoteque, pues miré hacia sus pies y ni tan siquiera se le veía ya la corta caña del botín. El final con “Gypsy” y “Easy Livin´” fue el colofón a todo lo acontecido hasta el momento.

Los daneses BAEST ponían de nuevo el contraste musical, revolucionando la situación, aunque el disfrute no dejaba de sucederse. Desde que publicaran su debut en 2018, con el disco “Danse Macabre”, que por cierto aquí recordaron con el tema “Crosswhore”, no han dejado de hacer alegatos a las bandas clásicas de death metal que les han evolucionado, salpicando siempre con algo de brutalidad moderna, acorde a su generación. De ahí, que su último EP “Justitia” estuviera representado esta tarde con los temas “Ecclesia” y “Gargoyles”. Por si no habían hecho suficiente jarana minutos antes, hacia el final del concierto, su cantante Simon Olsen pidió que le sacaran de allí levitando entre el público mientras hacía un live con el teléfono para los parroquianos ausentes, al tiempo que era portado como si fuera en procesión el mismísimo Cristo de la Humildad.

Luego vino la ocasión de disfrutar de los demoledores IMMOLATION y de parte de las canciones de su último trabajo publicado “Acts Of God”.  Los estadounidenses siguen separando el pellejo de los huesos sin ponerlo a cocer previamente. Fueron intercalando temas de su trayectoria con este disco. ¡Qué gran momento! Primero “An Act Of God”, y a continuación “The Age Of No Light”, “Blooded”, “Broken Prey” y de propina para terminar “Let The Darkness In”. En todo momento ese espacio gutural de Ross Dolan iba esquivando los rayos de la luz del sol del atardecer que impactaban contra su cara, al igual que la del resto de la banda en primera línea, como si fueran unos vampiros deseando que llegaran por fin las tinieblas.

Mille Petrozza sabe llevar las riendas de KREATOR con mucha finura, algo que contrasta con todo el atrezzo que lleva en su espectáculo. Y me alegro de ello. Una carrera que años atrás tuvo sus altibajos por explorar en otros estilos sonoros, pero que ya a estas alturas, dudo que musicalmente se salga mucho del guión que le funciona a la perfección. Petrozza sigue siendo el de siempre, el de los últimos lustros, junto a una banda que suena de forma abrumadora. La escenografía es el otro cincuenta por ciento, por lo llamativa y adecuada a sus letras, con cuerpos empalados que no dejan indiferente a nadie. Atacaron fuerte en el comienzo sonando “Hate Über Alles” y después “People Of The Lie”, ganándose al público desde el principio. Fue llamativo el momento en el que sonó “Midnight Sun” con la participación de la artista alemana Sofia Portanef. Algo novedoso lo de incluir una colaboradora femenina en la larga trayectoria de la banda.  Hacia el final  despuntaron un poco más con los temas “Violent Revolution”, “Flag Of Hate” y “Pleasure To Kill”.

CARPATHIAN FOREST después del espectáculo que ofreció en Viveiro durante la última celebración del Resurrection Fest, estaba en el punto de mira por saber si su cantante Nattefrost saldría a escena con el mismo grado de embriaguez. Pero me alegra narrar que eso no ocurrió. Lo vimos más centrado, con sus habituales performance pero sin demasiados desvaríos. Aunque empezar el show rompiendo una cruz invertida en su cabeza para después lanzarla al público siempre te hace pensar que es lo puede ocurrir a continuación. Veteranos y clásicos en su puesta de largo, como contundentes con su black metal anticristiano, hicieron un tema como  “All My Friends Are Dead” de Turbonegro de los que no se pueden despegar, y que hace muy feliz a la gente. El cantante consigue que todo quede bastante cómico en directo a pesar de intentar dar miedo con esos rostros satánicos y muñequeras de pinchos imposibles, cons ademanes de Nattefrost haciendo la cruz invertida cada vez que ponía uno de sus brazos sobre el otro estirado hacia arriba. El espíritu de sus principios sigue estando ahí, aunque ya no son los tiempos de antes.  Las divertidas gansadas en directo permanecerán junto a su impactante música porque todo va incluido en el mismo pack, y espero que por muchos años más.

 

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Julián Brihuega

El segundo día del festival era el día fuerte este año, con la presencia de Megadeth como cabeza de cartel en su único concierto en España en 2023. Otro plato fuerte del día era Arch Enemy, banda que siempre congrega un buen grupo de seguidores tras la eterna polémica de si es mejor tal o cual cantante de las que han tenido, pero quizás una de las mejores actuaciones del día en los escenarios principales la protagonizó Beast in Black, una banda que demostró muy a las claras el porqué de su rápido crecimiento y que, posiblemente, en unos años, esté encabezando carteles de grandes festivales.

Era también, como ya es habitual, el día de inicio de los conciertos en el escenario Mark Reale que contaba para hoy con un gran elenco de bandas nacionales: Noctem, Chino Banzai, Celtian, Panzer, Mind Driller, junto al plato fuerte del día que era Vicious Rumors. Con el inicio de las actuaciones también se hizo patente que no iba a ser un buen año en este escenario, sonido bastante deficiente y muchos problemas técnicos que afectaron a todas las bandas y que se tradujeron en retrasos y shows no tan lucidos como cabría esperar debido a las diversas incidencias.

Pasamos a narrar lo acontecido este día.

ESCENARIOS JESÚS DE LA ROSA Y AZUCENA

BURNING WITCHES

A las 16 horas de la tarde se abrieron las puertas del Leyendas y pudimos ver las primeras carreras hacia el escenario donde actuarían Burning Witches 40 minutos más tarde. El jueves fue el día más caluroso del festival con 45 grados y la gente iba buscando la sombra que proporcionaba el escenario.

Las "brujas" parecían estar en su ambiente con tanto calor, salieron a por todo, moviéndose, riendo, gesticulando a pesar del clima. Show potente que atrajo a numeroso público y en el que pudimos ver a Courtney Cox (The Iron Maidens) sustituyendo a Larissa Ernst  . Su escenario, con ese telón de fondo tan artístico de la portada de su último trabajo,  fue de los más coloridos. En el setlist no podían faltar temas de su último disco como "Unleash The Beast" o "The Dark Tower" junto a clásicos como "Wings of Steel" o "Hexenhammer" o "Burning Witches". Laura Guldemond estuvo espléndida tanto en el plano vocal como en el de líder de la banda, arengando al público a implicarse con la actuación a pesar del calor.

En fin, una excelente propuesta para comenzar la jornada.

BEAST IN BLACK

Los finlandeses parecen haberse apoderado de la cabecera de cartel en la calurosa tarde del jueves de Leyendas. La New Wave de Metal electrónico ha escalado posiciones estos últimos años y bien se ha notado en esta edición del leyendas pues la audiencia se ha volcado con ellos.
La bestia finlandesa viene con toda su fuerza y poder en forma de coreografías, buenos riffs, la poderosa voz de Yannis y mucha, mucha interacción con su público, que corea canciones como la famosa "Sweet True Lies", "Surrender" o "Last Drop Bf Blood".

AMARANTHE

La variedad de estilos del Metal que hemos visto este año está también representada por los suecos Amaranthe y su Modern Metal.

Sonidos poperos de sintetizador y, especialmente en la voz de Elize Ryd, mezclados con buen metal que hicieron vibrar la explanada donde se celebró el concierto a pesar del calor.

Temas de ayer y hoy ("Digital World", "Call Out My Name" o "Drop Dead Cynical") que resonaron con potencia y nos permitieron movernos de formas a las que el más puro metalero no está habituado.

En resumen, un buen concierto a mitad de jornada para que no decayese la energía.

I AM MORBID

De las cenizas de Mobid Angel emerge un gigante del Death Metal, I Am Morbid, un proyecto de David Vincent, con una banda renovada pero dentro de los cánones del Death metal de Morbid Angel. Como es de esperar, hacen retumbar la tarde del Leyendas porque es una de las grandes propuestas de metal extremo que el festival ofrece en uno de los escenarios grandes. Todo el espíritu del género old school con una renovación a las guitarras y la batería que no por joven pierde brutalidad. Con un repertorio que incluye desde canciones clásicas de la época de Morbid Angel al nuevo trabajo de I Am Morbid, se suceden los golpes de bajo y batería, la voces guturales de profundad gravedad y el duelo de guitarras; mientras, los cantos cercanos al satanismo más black sobresalen de entre la poderosa fuerza de la banda.

ARCH ENEMY

Efectiva descarga de Arch Enemy aunque algo más floja que la de las últimas dos giras como cabeza de cartel o junto a Amon Amarth. Arch Enemy es de aquellas bandas grandes que se han acostumbrado a las grandes escenografías, efectos y fuego, por lo que pierden algo en los festivales.

A pesar de esto , la banda está en un momento de forma increíble, Alissa es la front-woman ideal, y Michael Amott se ha convertido en el director de orquesta perfecto. Para la ocasión desarrollaron una versión reducida del repertorio de su última gira de presentación de "Deceivers". "Deceiver, Deceiver" abrió una actuación en la que no faltaron clásicos como "The Eagle Fly Alone", "War Eternal" o "As the Pages Burn" junto a nuevos clásicos como "Handshake with Hell". Lo más puristas podrán pensar que el sonido del grupo se está "endulzando" y no les faltará razón, pero esto les está cosechando miles de nuevos seguidores.

MEGADETH

El día que tocaron Megadeth en el Leyendas, Villena dio la máxima temperatura de España, 45 grados a la sombra y eso no fue solo obra del tiempo, sino del bolo que hicieron este día. El plato fuerte del leyendas y de España porque fue el único concierto dado en nuestro país por los grandes del Thrash. Megadeth llegaban promocionando nuevo disco, "The Sick, The Dying And The Dead", aunque realizaron un recorrido por su discografía con temas como "Trust" y "A Tout Le Monde". El momento más fuerte llegó con "Symphony Of Destruction", que provocó la participación masiva del público, que alcanzó, según la organización, los doce mil asistentes.

FEUERSCHWANZ

La banda alemana llegaba a la segunda presencia en Villena y de forma consecutiva. A priori puede parecer difícil para una formación que canta en alemán, tener éxito en algunos países, pero ellos están arrasando. Sus últimos dos discos han sido numero 1 en Alemania y su espectáculo es eso, un espectáculo. Coreografías, bromas, violines, gaitas, etc. No hace falta entender las letras para disfrutar del conjunto.

La excusa era la gira de presentación de su recién salido "Fegerfeuer", con temas como "Berzerkermode", aunque los temas más celebrados son los de su anterior "Memento Mori", la versión de Manowar de  "Warriors of the World United"  y la festiva "Dragostea Din Tei" -con gafas de sol incluidas- . Con un público entregado que no paró de bailar y saltar, la propuesta Feuerschwanz triunfó rotundamente.

TIERRA SANTA

Los riojanos Tierra Santa tenían la difícil tarea de mantener la fuerza del día tras el paso de dos de los pesos pesados y lo consiguieron con bastante dignidad. 

Buena presencia sobre el escenario, sobria, queriendo demostrar su valía sin demasiados artificios, algo que el público también sabe apreciar. Es por ello por lo que "Legendario" o "Sangre de Reyes", canciones señeras, fueron coreadas con entusiasmo.

No podemos olvidar la estupenda labor musical del grupo, en la que realmente debemos centrarnos para valorar su actuación, con un sonido muy bien trabajado y personal por parte de Ángel San Juan, Arturo García, Jon Zagalaz e Iñaki Munita.

DÜNEDAIN

Qué decir de los abulenses, a estas alturas y con un montón de años de carrera a sus espaldas no sorprenden. Es una de las bandas más solventes de este país, con un directo arrollador y una energía y unas ganas tremendas.

Les tocó cerrar el día en los escenarios principales y, aunque la mayoría de la gente ya se había marchado, supieron aprovechar su oportunidad dando un grandísimo concierto lleno de himnos power metal que dejó plenamente satisfecha a su parroquia.


ESCENARIO MARK REALE

THE DARK SIDE OF THE MOON

La propuesta de Melisa BonnyHans Platz y Mørten L. Sørensen dio su primer concierto en España en el Leyendas.

Metal melódico con la presencia de violín y arpa de sus grupos de referencia, la suave voz de Melisa y su presencia animaron a un público que quedó en shock al escuchar canciones de su primer álbum como "New Horizon", así como versiones de la BSO de Harry Potter, la cabecera de la popular "If I Had A Heart" de la serie Vikings o una de las baladas de Game of Thrones (en la que salió a relucir su lado más salvaje).

Buena propuesta, por lo tanto, para la tórrida tarde del jueves que intentaron refrescar con una muy buena actuación.

NOCTEM

Los valencianos Noctem vuelven al escenario del Leyendas con su fuerza incontestable. Sonidos graves, duros; tempo lento que hizo moverse al público al unísono con el grupo en comunión con sus letras desgarradoras en la voz gutural de Beleth.

Su puesta en escena, ya dulcificada por problemas pasados, no deja de recordarnos que estamos ante uno de los grupos referencia del Black Metal español. 

A lo largo de los minutos en los que se desarrolló la actuación pudimos escuchar algunas de las mejores canciones de su repertorio, tanto pasado como más presente. De esta manera "The Pale Moon Rite", "Sulphur" o "We Are Omega" se sucedieron golpeando el aire de Villena.

CHINO BANZAI

Para cada persona el Leyendas tiene sus momentos clave, emotivos, especiales. Uno de esos fue la actuación de Valentín del Moral, alias "Chino", cantante del primer disco de Banzai. Personalmente, nunca tuve la oportunidad de ver a Banzai en directo, aunque sí a Manzano y su banda, por lo que ver a esta Leyenda con mayúsculas resultó uno de los momentos mágicos del festival.

Chino se ha rodeado de excelentes músicos como el guitarrista Miguel Angel López "Cachorro" o el impresionante teclista Ismael Filteau, todo un espectáculo detrás (o delante) de su teclado completando la formación con Teo Suazo, Juanjo Guerrero y Juan Diego Morris. para recrear ese primer trabajo de Banzai del que no dejó tema sin tocar. Incluso "estrenaron" el tema "Tu Real Salvador" en directo, diciendo que era la primera y quizá la última vez que lo tocaban (no me lo creo). Ojalá tengamos Chino para rato, porque lo suyo, al igual que pasaría con Panzer, Badana, Pedro Botero, etc. es testimonio vivo de la historia del metal en este país.

 

GRAND SLAM

Buen rock de vieja escuela de la veterana banda británica Grand Slam. Rockeros duros que tocan con un oficio que da la experiencia y que permite una música redonda en todo su conjunto, sentida y amable con el público y con ellos mismos.

Era fácil entregarse a los acordes y ritmos de clásicos como "Hit the Ground", "Military  Man" o "Crazy", cantados con la personalidad de Mike Dyer y el buen hacer de Laurence Archer (con algún solo de guitarra de los de quitarse el sombrero), Rocky Newton y Benjy Reid.

VICIOUS RUMORS

Vicious Rumors siguen en forma desde que debutaran en 1985 y bien lo hemos podido comprobar en esta edición de Leyendas del Rock. La banda de Geoof Thorpe se entregó a su público con un power metal de batería de velocidad endiablada y solos de guitarra old school que desembocan en grandes sueños entre ambos guitarristas. Voz aguda es su marca, al igual que los acelerones y frenadas que se combinan con estribillos pegadizos en algunas canciones, como "Soldiers Of The Night".  Muy buen heavy, un clásico, un imprescindible.

CELTIAN

Los Celtian repiten en Leyendas y lo hacen a lo grande atrayendo a un público que se entregó con cada canción animado por unas melodías alegres y optimistas; y eso que en otro escenario tocaba toda una leyenda del metal como Megadeth.

Aires celtas como siempre, con la presencia de la flauta de Diego Palacio y el violín de Txus Borao que permiten dar un toque folk a casi todo lo que tocan.

Si había cabida para la mejora desde el pasado curso, es claro que lo han conseguido. El pequeño escenario del Mark Reale se les hizo insuficiente para toda la energía que han derrochado a lo largo de toda la actuación.

Canciones como "Magia de Luna", "Sendas de Leyenda" o "Eala" fueron coreadas siguiendo la increíble voz de Xana Lavey y bailadas hasta el final.

KEEP OF KALESSIN

Del frío de Noruega al calor mediterráneo Keep Of Kalessin nos traen un Black/Death Metal fiero, de potente base de batería y bajo, guitarras despiadadas y una voz rota que quiebra al más fuerte. La única concesión, unos cantos a modo de coros que dan algo de melódico a este despiadado grupo. Un viaje desde los primeros años de la banda en los noventa a la actualidad en una evolución que deja claro que el género saber evolucionar. Tocan "Crown Of The kings", del álbum "Armada" (inspirado en la historia española); "Into The Fire", un temazo; y "Kathassis", tema homónimo a su último álbum, entre otras canciones. Lo más destacado, esos cantos interpretados con la cabeza en alto, hacia el cielo, que les hunden las raíces a la rica naturaleza noruega. A destacar una muy buena interacción con el público, posiblemente poco habitual en el metal extremo.

PANZER

Ver a Panzer en la actualidad es evocar con nostalgia los grandes tiempos del heavy metal ochentero. Con dos roll ups a banda y banda del escenario con sus dos portadas míticas y un Carlos Pina en un estado vocal más que bueno a pesar de su avanzada edad, fueron desgranando uno por uno sus grandes himnos de metal y nos dejaron a todos con una sonrisa en la boca.

Aunque este tipo de bandas ya está en la fase final de su carrera y que llevan más de 30 años sin editar ningún disco con material nuevo, no hay que olvidar que son los pioneros del Heavy Metal español y que siempre viene bien verlos y oírlos tocando sus grandes temas.

MIND DRILLER

Mind Driller se montaron su propia fiesta de 10 aniversario. Siendo los encargados de cerrar la primera noche en el Reale, salieron a divertirse y a hacérselo pasar bien al público que aguantó hasta las 4 de la madrugada. Performance, provocación y un no parar de sus tres cantantes fue la constante del concierto. Repasaron su discografía teatralizando los temas con ayuda de una escenografía y una performance muy elaborada. Sin duda lo suyo va más allá de la música y eso se agradece ante tanta propuesta monolítica.

Crónicas y fotos: Victoria Jerez, Juanjo García, Agustín Fernandez, Quim Brugada

Nueva edición del festival con más solera y más querido por los metaleros de nuestro país, el Leyendas del Rock que tuvo lugar, como ya es habitual en Villena (Alicante) entre los días 9 y 12 de Agosto.

Este año se presentaba como el año de consolidación de la vuelta después de la pandemia con una edición absolutamente normalizada y sin ninguna restricción.

La gran atracción del festival era ver en un único concierto en España a Megadeth pero también la presentación en nuestro país de KK's Priest por primera vez levantaba muchas pasiones. La distribución por días de las bandas fue algo irregular quizás, concentrando en la jornada del sábado las propuestas más clásicas, cosa que hizo del todo imposible ver todo lo que a la gente le interesaba ver.

El festival transcurrió, como ya es habitual, sin ningún incidente destacable. Parece que la organización tuvo en cuenta las múltiples quejas de los asistentes a la edición anterior sobre los WC y este año han funcionado mucho mejor y sin tantos inconvenientes aunque, en este caso, siempre hay alguno, cosa inevitable. Otro punto a destacar es el aumento de precio de la comida y la bebida, especialmente en los Food Tracks que, a mi entender, exceden la inflación que ha habido desde agosto del año pasado. En este punto sí que hubo bastantes quejas del público.

La jornada del miércoles estaba encabezada por KK's Priest y destacaba también en el cartel, casi al mismo nivel, Sepultura. Otras propuestas interesantes, o que captaban la atención de la gente eran el exotismo de las japonesas Hanabie y los mongoles Uuhai, el regreso de Paul Di'Anno después de su enfermedad y el cierre del día con Riot V tocando entero de principio a final su disco "Thundersteel".

Sin más entramos ya en materia de lo acontecido.

ESCENARIOS JESÚS DE LA ROSA Y AZUCENA

DEATH & LEGACY

Los de Zamora tuvieron el honor de abrir la edición 2023 del Leyendas y lo hicieron a lo grande. Aprovecharon al máximo sus escasos 30 minutos para dar a conocer su propuesta de metal melódico con vocalista femenina al público que se les iba acercando. Desde los primeros compases, la voz y la actitud de Hynphernia se impuso en el escenario, con continuos guiños y complicidades con Manu Acilu (guitarra). Al bajo pudimos ver a Jesús Cámara (Delalma) apoyando el directo y dos colaboraciones de lujo: Jessie Williams, de Ankor y Javi Ssagittar de Killus. Sonaron temas como "Pray""Hellfire" del álbum "Inf3rno" o "Eternal" o "The Fallen" de "D4rk Prophecies".

Sin duda, la potente actuación de Death & Legacy fue una excelente forma de hacer saber a la gente que la edición 2023 del Leyendas acababa de comenzar.

HANABIE

Metalcore con tintes de Death surgido de Hanabie, un grupo de chicas que representan la cultura del barrio de Akihabara y que dieron una gran actuación en una hora complicada en la que consiguieron arrancar los dos primeros pogos del Leyendas de un público agradecido con la actuación. 

Estilo complicado para los amantes del metal más puro, pero que se mueve en unos cánones estéticos propios de lo más peculiar del metal japonés con una buena mezcla de elementos electrónicos, los guturales de la cantante Yukina, junto a los sonidos más suaves de Matsuri y que no desentonó en estos primeros compases del festival.

Con solo dos discos en el mercado cerraron con la que quizás sea la más conocida: "Pardon me, I habe to go"

UUHAI

La banda combina el rock metal con el canto de garganta mongol, considerado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Nos sorprenden con los tradicionales violines de cabeza de caballo y se llevan a la audiencia con gritos de "hurra". Dos percusiones, dos violines, voz, guitarrista y bajista configuran una presencia en el escenario que bien podría atravesar pasajes de tiempo. La tradición se ha fusionado perfectamente con los riffs más cañeros.

AD INFINITUM

Una de las bandas nuevas que más pasiones ha levantado en los últimos tiempos es Ad Infinitum, la banda encabezada por la versátil y bellísima Melissa Bonny nos ofreció un concierto digno, con un set que contenía prácticamente todas las canciones que los fans querían oír. Esta banda, pese a su rápido crecimiento, quizás adolecen de una presencia escénica más bien pobre, bastante estáticos en el escenario y sin mucha interacción con el público, más allá de la estrictamente necesaria de la cantante. Un show correcto, buen sonido y caras de felicidad entre los asistentes, sin más que destacar.

DECAPITATED

La banda polaca de Groove y Brutal Death Metal Decapitated deja esta curiosa tarde una atmósfera aún más cálida de la mano de su impactante música, que se muestra muy feroz y de alta técnica, con una impecable técnica vocal. Bajo el lema "From Pain To Strength", la potencia instrumental y vocal rompe el ambiente a base de un metal seco y duro. Como dato curioso, dedican uno de sus últimos temas a Sepultura. Tocan temas desde su primer álbum, "Nine Steps", hasta lo más reciente.

PAUL DI'ANNO

Lo de Paul Di'Anno merece capítulo aparte. Este hombre ya no está en condiciones de subirse a un escenario, en un estado de salud bastante lamentable, en su silla de ruedas y con una botella de tequila en la mano de la que iba bebiendo más de lo que debería, hizo un concierto entre nostálgico, entrañable y lamentable. Daba bastante pena verlo cantar lo de siempre, sin novedades, un set basado exclusivamente en los dos primeros discos de Iron Maiden sin incluir ningún tema ni de su etapa en solitario ni de Battlezone. Pese a su degradado estado de salud y la acumulación de excesos, se mantiene en un estado vocal más que correcto y dio un concierto aceptable, para nostálgicos de los primeros Iron Maiden y los amantes del morbo de ver a una persona cantar en sus condiciones. La banda rindió a un buen nivel, incluídos los instrumentales que permitían al bueno de Paul retirarse del escenario y tomar aire para lo siguiente.

Quizás los que lo vimos en directo este día seamos de los últimos en disfrutarlo dado que no creo que pueda mantenerse mucho tiempo más en activo.

UGLY KID JOE

Buen espectáculo el de los californianos con un rock de calidad que sigue aguantando los años gracias a la armonía total de un grupo ya curtido en distintos escenarios, y ahora también en el del Leyendas.

La unión de unas buenas guitarras con riffs clásicos que no fallan, una gran batería y la voz de Whitfield Crane, son combinaciones que no defraudan, y así lo demostraron en un concierto que se nos antojó corto.

El público disfrutó de temas clásicos de la banda que rememoran tiempos de una no tan lejana juventud ("Milkman's Song" o "Everything about You"), así como de algunos más recientes como "Failure".

SEPULTURA

Cuando uno se acerca a un concierto de Sepultura sabe que la banda no le va a decepcionar y, en esta ocasión, también se llevaron de calle al público. Con su último disco "Quadra" presente en el telón de fondo y en algunos temas como "Isolation" o "Means to an end", el público supo valorar las nuevas composiciones pero continúa enloqueciendo con los temas clásicos.

Así pues, los temas de "Arise", "Chaos A.D." y "Roots" fueron lo más coreados por la gente. Andreas Kisser fue el maestro de ceremonia dirigiéndose al público en español y Derrick Green no paró de gesticular e interactuar con el público.

WARCRY

La banda de power metal de Oviedo salió al escenario con todo su poder y cuidada escenografía. Warcry se presentan como una banda asentada a la que el público adora coreando sus temas, se nota que es un grupo que ha evolucionado muy bien durante estos más de 20 años que llevan en la escena del Heavy Metal. Tocaron temas como "Adelante", "Libre como el viento" o "La maldición del templario", a la que realizaron previamente una introducción histórica. Han mejorado mucho el espectáculo en directo cuadrando música y vídeo.

KK's PRIEST

Mucha expectación había por ver la presentación oficial en España de la nueva banda de KK Downing, fundador y guitarrista hasta hace unos años de Judas Priest. Con el punto fuerte de contar a la voz con Tim "Ripper" Owens y con una banda de músicos muy eficiente presentaron su set, confeccionado mitad de temas propios y mitad con temas de Judas Priest. Dieron uno de los mejores conciertos del festival, a mi entender, con un Owens en estado de gracia que dejó boquiabierto al personal con su potencia vocal demostrando que no hay tono que se le resista y que puede con todo.

Hicieron las delicias de todo el público asistente, que era mucho, y nos regalaron algunas joyas que nunca han entrado en los sets de Judas Priest desde el regreso de Halford como "Metal Meltdown" por ejemplo. El estado de forma de KK también es envidiable y, en lo personal, me parecen mas Judas Priest que los mismos Judas Priest. Contundentes, sonrientes y rodeados de fuego por todas partes pues la pirotecnia fue parte esencial de su concierto, demostraron que quizás el legado de los Dioses del Metal siga vivo en sus manos más que en las de la banda original. Sonido perfecto y actitud de 10. Un gran debut en nuestro país de esta banda que quizás encabece en el futuro más festivales patrios.

RIOT V

Después de la inmensa actuación de KK's Priest se produjo cierto abandono del recinto, pero los que nos quedamos fuimos muy afortunados al redondear una noche de revival con Riot V. Si Downing nos había recordado un buen puñado de himnos de Judas Priest y Di'Anno hacía los mismo con los primeros Maiden, Riot V no serían menos.

Los americanos convirtieron su actuación en el festival en un homenaje a su disco "Thundersteel" de 1988, del que se cumplen 35 años. Con un espléndido Todd Michael Hall a la voz y con Mike Flyntz de líder a la guitarra y Donny Van Stavern al bajo, se dedicaron a tocar uno tras otro casi todo el disco. Y dejaron para la parte final otros temas emblemáticos como “Swords and Tequila”, "Victory" o "Warrior".

Crónicas y fotos: Victoria Jerez, Juanjo García, Agustín Fernandez, Quim Brugada

Como ya es habitual, la tercera semana de julio está grabada a fuego en la mente de los metaleros barceloneses pues toca disfrutar del festival gratuito con más solera de la zona, el Can Mercader Festival. Un evento que siempre ha tenido, y tiene, una gran sensibilidad para con las bandas locales y desconocidas a las que cada año se les da oportunidad de mostrarse ante un numero de personas que ni siquiera soñarían en un concierto normal.

Este año el día 22 de julio era el elegido para la realización del festival con una novedad muy importante, el cambio de ubicación del evento. Dentro del mismo parque de Can Mercader, ha habido que reubicar el festival en otra zona por problemas con los vecinos (quizás si en lugar de rock y metal el festival fuera de reggaeton no habría ningún problema; todos sabemos el estigma que pesa sobre nuestra música).

El cambio de ubicación implicó también un cambio en la disposición de los escenarios encontrándose uno en cada extremo del recinto, muy alejados uno de otro y, evidentemente, con dos zonas de backstage habilitadas, una para cada escenario. Confieso que al verlo tuve muchísimas dudas sobre si iba a ser adecuado para el correcto funcionamiento del evento pues la costumbre es tener un escenario al lado del otro y no a tanta distancia. Debo decir que el funcionamiento fue impecable, que el público se adaptó a las mil maravillas a la distribución de escenarios y que, quizás, fue uno de los grandes aciertos de esta edición.

Como siempre, la organización y el sonido merece una puntuación de 20 sobre 1o dada la profesionalidad y el buen hacer que siempre demuestran. Todas las bandas sonaron de lujo, y eso que algunas no pudieron casi ni probar sonido, pero la verdad es que se disfruta mucho cuando la logística está tan bien montada que no percibes fallos de ninguna clase.

El público abarrotó el recinto desde el primer momento, ya a las 7 de la tarde había una gran cantidad de gente agolpándose en torno a los escenarios mientras las últimas bandas seguían probando el sonido y, si no me equivoco, y creo que no, se superó en asistencia la edición más exitosa del festival hasta la fecha, la de 2019. Mi sensación es que se superaron de largo las 5000 o 6000 personas, la organización tendrá que decirlo, pero la marea de gente que se veía en las actuaciones era impresionante, a uno le hincha de satisfacción encontrar tanta gente disfrutando de bandas casi desconocidas. Y mientras estoy redactando esta crónica me llega la confirmación de este punto, la asistencia se calcula en 7000 personas, un éxito rotundo.

La única pega, y es una pega importante a mi entender porque ya es algo recurrente que pasa año tras año (con la excepción de 2022), es el servicio de bar. En mi humilde opinión no pueden formarse colas de más de 300 metros para comprar tickets y vasos y este es el menor de los problemas, antes de la mitad del festival ya no quedaban bocadillos de ninguna clase y faltando la actuación de los dos cabezas de cartel, Legion y Stop Stop, ya no quedaba ni una gota de bebida de ninguna clase. Probablemente el servicio de bar se vio desbordado por la masiva presencia de público pero, creo que en este punto hay que mejorar y mucho, de lo contrario el resultado final del festival no es tan bueno como merece un evento de estas características. De todas formas, esto no empaña el grandioso éxito de esta edición en el resto de aspectos y nos hace desear que la próxima sea aún mejor.

REBELS ONE

Como ya es habitual, el festival lo inicia una banda procedente de una selección (no me gusta la palabra concurso en este caso) que se hace de todas las que ensayan (y aprenden) en la factoria de Cornellà de Llobregat. Esta vez le tocó a Rebels One, una banda de hard rock ya veterana por la edad de sus componentes aunque con poco recorrido como grupo.

Con ellos se dio la anécdota que, dado el retraso de las pruebas de sonido, el público pensó que ya habían empezado su actuación mientras ellos estaban terminando de probar y se agolparon ante el escenario y se sorprendieron cuando la banda abandonó las tablas.

Con unos 30 minutos de retraso sobre el horario previsto saltaron al escenario para ofrecernos un muy buen concierto. Se mostraron solventes y bien compenetrados y, en el poco tiempo del que dispusieron, demostraron que tienen una buena progresión y un futuro interesante por delante. Un buen comienzo para lo que vendría después.

CÖNTRABAND

Los encargados de inaugurar el segundo escenario fueron los hard rockeros Cöntraband, una banda que conozco desde hace mucho tiempo, con una propuesta interesantísima pero que, por h o por b, nunca había podido ver en directo aun.

La verdad es que colmaron sobradamente mis expectativas, con un show basado en nuevos temas compuestos para su próximo disco, con el handicap que representa esto dado que el público no los conoce, consiguieron hacer disfrutar de lo lindo a la muchísima gente que había ya en el festival, creo que ni en sus mejores sueños imaginarían que podían tocar ante una audiencia tan nutrida y que, además, triunfarían a lo grande.

Un show impresionante, contundente, se les veía disfrutar en el escenario de lo que estaban haciendo y de lo que estaban viviendo y eso se transmitió a los presentes que lo pasaron en grande y a buen seguro que se han llevado un montón de nuevos seguidores. Para mi fueron una de las mejores cosas de la tarde.

ANGELICAL YELL

Los siguientes en presentarse fueron Angelical Yell, una banda muy nueva, era su cuarto concierto desde su formación, con una propuesta de metal sinfónico standard, sin más. No aportan ninguna novedad destacable al estilo y suenan de la forma que todos los amantes de este palo del metal esperan que suenen este tipo de bandas, pero la calidad que atesoran estos músicos es impresionante. En ningún momento nadie hubiera dicho que este era su cuarto bolo, sonaron compactos, compenetrados y muy solventes.

Capítulo aparte merece la voz de Eva, su cantante, que inunda la escena con su poderío de soprano. Absolutamente bestial como se la oía desde cualquier punto del recinto, incluso los mas alejados del escenario y, bajo mi punto de vista, fue la cantante triunfadora del festival.

En definitiva una gran banda con un inmenso futuro por delante que, si siguen con la progresión actual y con algún disco editado (apenas si tienen cuatro o cinco canciones en internet por el momento) probablemente den el salto al nivel de banda a tener en cuenta tanto en la escena española como en la europea.

WE EXIST EVEN DEAD

Y llegados a este punto tocaba la propuesta más extrema de la tarde noche con los barceloneses We Exist Even Dead (WEED) y su mezcla de groove, metalcore y algún que otro estilo extremo. No son una banda novel, pese a su juventud tienen ya experiencia y han estado en algunos de los festivales mas importante del país.

La verdad es que cuando entraron en el escenario repartiendo churros (de los de piscina) entre el público ya vimos lo que estaba por venir. Un auténtico huracán, una descarga brutal con una entrega de todos sus miembros en el escenario absolutamente salvaje. Su show visual es impecable y recuerda muchísimo, salvando las distancias musicales, al de Crisix, no paran de saltar, moverse e interactuar con un público que, aunque no lo guste su propuesta musical (como es mi caso) no puede más que rendirse ante su empuje y su entrega.

Ya es una banda muy grande, a estas alturas no son ninguna sorpresa, solamente les falta, a mi entender, que se fije en ellos algún sello europeo importante para que se conviertan en una referencia en su estilo. Una banda de 10.

AGAINST MYSELF

La siguiente propuesta era la única que nos llegaba de fuera de Catalunya, se trata de los madrileños Against Myself, probablemente a estas alturas una de las mejores bandas de este país en su estilo, metal sinfónico, pero que, desgraciadamente, no son fáciles de ver en Barcelona.

Vinieron sin batería, que se encontraba disfrutando de su luna de miel y lo sustituyó, además impecablemente, Joel de Daeria. 

Cuajaron un show de altísimo nivel, como corresponde a una banda como ellos, y se ganaron, sobradamente, el cariño de todo el público presente que, en su mayoría, ya los conocía y sabía de su música. Esta banda se merece, desde ya, un lugar destacado en los grandes festivales de este país y espero que lo consigan en breve, la progresión la tienen y el talento también, solo falta la confirmación para convertirse en una banda de primera linea, si es que ya no lo son.

MAGGOTS

Llegados a este punto llega lo que para mí es la iniciativa más cuestionable del festival, añadir al cartel una banda tributo, y que conste que no tengo ninguna queja de Maggots, que son una gran banda, que calcan al original Slipknot y tienen un grandísimo nivel, tanto como músicos como en propuesta escénica, pero es que no acabo de entender que sentido tiene poner una banda tributo, que no aporta nada a un festival como este y que quita un sitio a otra banda local que tendría su oportunidad de mostrarse ante mas de 7000 personas, y más tocando justo antes que los cabezas de cartel y no iniciando la tarde como hacen otros festivales.

Que conste que esto es una opinión personal sin más y que seguro que mucha gente no está de acuerdo conmigo en este punto pero creo que hace falta que alguien lo diga.

El show de Maggots, de todas formas, fue otro de los puntos fuertes de la noche, entrega total, un montón de gente en el escenario y el público disfrutando mucho de su propuesta y, después de ellos los platos fuertes de la noche.

LEGION

¿Qué decir de Legion? la banda de Thrash más grande que ha dado este país, pioneros en su estilo en España y de la que han bebido todas las grandes bandas actuales que están triunfando tanto aquí como en el mundo. Sería impensable la existencia de Angelus Apatrida o Crisix, por ejemplo, sin que antes hubiera existido Legion y además, cuando nadie lo esperaba, han protagonizado uno de los regresos mas exitosos de la historia del metal patrio.

Después de una gira por todo el país de más de un año  llenando salas y pasando por grandes festivales, era de recibo que tenían que estar en Can Mercader como cabezas de cartel y triunfar a lo grande como así fue. En una hora justa de actuación desgranaron sus grandes clásicos y enloquecieron a todos los presentes que disfrutaron de su propuesta como nunca.

Ahora es necesario que den el siguiente paso, que terminen su gira, que ya les queda poco, y se encierren un tiempo a componer nuevos temas y lancen un disco que confirme definitivamente su gran regreso a la escena.

STOP STOP

Esta banda, en su momento, dio un paso valiente y atrevido, viendo que el futuro en España era escaso, se mudaron a Inglaterra e intentaron, y consiguieron, darse a conocer allí. Es el típico caso del que tiene que emigrar para darse a conocer y que después vuelve a su país y nadie cuestiona su valor. Probablemente de no ser así serían una más de tantas bandas que pasan desapercibidas en un país que no valora lo que tiene.

Stop Stop es una banda grande, de talla europea, nadie lo duda y una muestra de esto son las continuas giras que hacen por distintos países del continente donde cuentan sus conciertos por éxitos seguros.

Y Can Mercader no podía ser distinto, vinieron, vieron y vencieron con su hard rock de nivel estratosférico, su entrega en el escenario y sus canciones, facilmente coreables que hacen las delicias de la gente que tiene el honor de verlos.

El formato Power trio les viene como anillo al dedo y sus canciones merecen un lugar destacado en el olimpo del hard rock nacional y también internacional y esto fue, ni más ni menos, lo que demostraron aquí. Entrega absoluta, sonido perfecto, como el resto de bandas también hay que decirlo, y un triunfo por todo lo alto. Su show fue en crescendo hasta terminar con los tres miembros de la banda en el foso tocando, el batería con un tambor y los otros dos con bajo y guitarra y, pese a algunos problemas de recepción del sonido de sus transmisores, demostrando porque son tan valorados como banda.

Triunfo absoluto de Stop Stop en todos los aspectos y un broche de oro a una de las mejores ediciones de toda la historia del Can Mercader Festival.

Ahora toca esperar impacientemente la edición de 2024, desear que las poquísimas pegas que se le pueden poner al festival se solucionen y seguir creciendo en público, en aceptación y en impacto mediático. Sin ninguna duda, festivales como este son muy necesarios en nuestro país.

Por último agradecer a toda la organización, y no diré nombres porque todos son imprescindibles, las facilidades, el trato extremadamente amable y amistoso que nos dan y su grandísima profesionalidad. Amigos, sois muy grandes y lo sabéis.

Gracias por todo.

 

Texto: Quim Brugada

Fotografías: Juanjo García

DÍA 4, DOMINGO 18 JUNIO

Con HALESTORM iniciamos el recorrido de las bandas que más nos satisficieron en la cuarta y última jornada del festival. Los hermanos Hale siguen siendo infalibles, sin duda son una banda de directo, cada uno con su parte de protagonismo, por un Lzzy fusionando entre sentimientos ese estremecedor registro de voz, y por otro Arejay tras la batería, no sólo con su pegada, sino también llamando la atención por sus perfornances. Sigue haciendo ese divertido sólo de batería tocando con unas baquetas de casi un metro de longitud, pero no alarmarse, solo fue un ratito de postureo para que quedaran aún más marcadas las sonrisas de quienes estaban disfrutando de lo acontecido. Fue genial poder sentir a su vocalista desnudando su alma en determinados momentos de interpretación más intimistas.

DOZER son unos de esos constructores de emociones a través de sonido stoner. Estos suecos ya hace tiempo que son referencia para quien suscribe estas líneas y con seguridad lo demostraron de una manera para aquellos que los veían por primera vez o que repetían sin dudarlo tras saber que es lo que se iba a cocer en el escenario Valley. Alta descarga de adrenalina mientras su guitarrista Tommi Holappa, quien también sigue en activo en paralelo con su otra banda Greenleaf, desataba su espiral de solos con ardua pasión. Y su fiel escudero, el cantante Fredik Nordin fue de nuevo un revulsivo importante, receptor de miradas, esperando que se volcara por el suelo imitando una caída o algo por el estilo, porque le encanta despotricar con cabeza. Y eso queda bien claro cuando se aleja del micro llegado algún espacio instrumental que le aparte de tener que cantar alguna letra, pues lo aprovecha para poner en activo su otro catalogo de interpretaciones.

Los legendarios HATEBREED volvían al mejor entorno que podían tener para actuar, el Maintage, e invitaban a irse al mogollón para hacer algún pogo con el repaso de las perlas que fueron haciendo, teniendo como miembros originales en esta alineación a su cantante Jamey Jasta, al bajista Chris Beattie y al guitarrista Wayne Lozinak. Básicos, férreos, alborotadores y eficientes, esta banda de los años noventa que fue encontrando su camino a base de currárselo con paciencia, ha sido la referencia de muchas otras bandas de la rama con más suerte comercial. Mucha intensidad que subía de forma escalonada, con un repertorio basado en esa fusión de hardcore y metal que inevitablemente te hacía sacar tu lado más subversivo.

AMON AMARTH no le dieron demasiada importancia a los temas de su último trabajo “The Great Heathen Army”, que apenas tocaron, y rompieron el hielo con éxitos anteriores como “Guardian Of Asgaard” y “Raven´s Flight”, hasta llegar a un “Heidrun” que pondría en estos primeros compases ya por delante la épica desde el escenario. Fueron al grano sacando la artillería básica al no tener tanto tiempo. No faltaron sus performances escénicas, aunque estén muy vistos, es algo que llevan escenificando y que forma parte de su identidad, algo que ya todo el mundo espera. Su escenografía no fue tan mastodóntica como les vi en ocasiones pasadas, pero los personajes con sus estandartes, escuderos, arqueros, y los enfrentamientos a escudo y espada entre sus guerreros no faltaron. En la parte central del escenario se encontraba un gran casco vikingo en donde estaba incrustada la batería. Para el final dejaron los temas “Raise Your Horns” con el rugir de los truenos y un suponer de tormenta acechando, momento en que saldría el cantante con su martillo a lo Thor, para despedirse con “Twilight Of The Thunder God" brindando hacia el público cuerno en mano.

GRAVE PLEASURES sonaron con distinción, curiosa para esta formación con residencia finlandesa que lleva publicados cinco discos en algo más de dos décadas de funcionamiento. Su último trabajo se llama “Plagueboys” y lo traían calentito, fundiendo piezas góticas, siniestras y puesta de largo post punk teniendo como cabecilla principal en la voz de Mathew McNerney, acreedor de otros proyectos activos como Hexvessel. Así que aquí veíamos una de sus caras profesionales, muy bien hilada con esa formación te hacía recordar a sonoridades conocidas que en los incipientes ochenta protagonizaron los pioneros protagonistas en su momento. Sonaban como un resurgir de todo aquello, algo de The Cult, The Sister Of Mercy, The Mission…nada que en estos últimos años no este tiempo no haya tenido ocasión de mostrarnos.

Con los deathmetaleros BENEDICTION se desató la tormenta decibélica. Ya antes hasta el medio día habíamos tenido bastante con la otra, la de lluvia incesante. Desde el principio la banda al completo se mostró inmersa en el teorema del descoyunte propiciando no pocos circle pits, haciendo contraste la veteranía del amenazante Dave Ingram, quien a poco estuvo de devorarse el micrófono. Cada movimiento era un esquema esperado por el público, que demostró las ganas que había de tener a los ingleses aquí en alza de armas.

CRISIX fueron los sustitutos de Incubus, que tuvieron que cancelar a última hora, y por ese motivo los catalanes fueron anunciados a pocos minutos de que tuvieran que salir a tocar los californianos. Una sorpresa para ellos, y para el público en general. Cuando alguien de la organización salió a contarlo ya con ellos sobre el escenario todo el mundo aceptó que así sería y con mucho respeto y ovación empezó su show. Parecía que el destino les hubiera devuelto la moneda pues el pasado año se presentaron a tocar en el festival sin su batería al haber contraído covid. Y tuvieron que contar con los baterías de Tagada Jones y Gamma para sacar el concierto adelante. Ahora tenían otra ocasión surrealista por delante, y volvieron a poner  las cosas en su sitio, y lo cierto que fue genial su concierto. A parte de sus temas propios como “Leech Breeder” al principio o “Ultra Thrash” hacia el final, repasaron también versiones conocidas de Metallica, Pantera y Trust, que animaron a la gente de igual modo, como si de temas propios se trataran.

A los alemanes euro visivos LORD OF THE LOST pareciera no haberles ido tan mal tras su fiasco en Eurovision, a tenor de lo bien que les va paseando su show por los festivales de verano. Hellfest no fue menos y como banda de moda también los tuvo programados. Pudimos escuchar temas que dieron a conocer en su momento como “Blood & Glitter”, pero también un interesante set list que mostraría las ganas de comerse el mundo que tiene esta banda bajo el concepto sonoro del rock gótico. Ya desde antes del comienzo viéndoles tras el escenario como calentaban para salir a escena apuntaban manera a lo que se venía después, y así se tiraron todo el concierto, como si fueran músicos de goma que no dejaban de saltar y contorsionarse. Esa propuesta escénica fue la otra mitad de su espectáculo.

PANTERA sin Dimebag Darrell y Vinnie Paul no pudo sentirse igual que si estuvieran estado tocando ellos. Estoy totalmente de acuerdo, pero es que ellos están muertos físicamente. Sin embargo su presencia espiritual la abordaron con un máximo respeto el guitarrista Zakk Wilde y el batería Charlie Benante, quienes les hacían continua alusión tanto en los instrumentos como en las ropas que portaban. La fidelidad de las canciones que sonaron, refrescando una época que significó tanto para Phil Anselmo y Rex Brown, así como para el público que creció con ellos y que allí estaba delante, fue algo muy importante. El telón con el nombre de Pantera estaba levantado a media asta en señal de duelo antes del comienzo del concierto y previo al explosivo comienzo con el tema “A New Level” pudimos disfrutar de un video donde se recordaba la memoria de los ausentes. También más adelante en mitad del show,  pudimos ver videos de sus fechorías imperecederas por las pantallas. Phil Anselmo, aunque sin la energía de antaño, lo vi muy centrado, disfrutando de lo que estaba sucediendo. Fue un concierto muy emocionante, con balas que salían del cargador continuamente, disparándose temas inmortales como “I´m Broken”, “5 Minutes Alone” o “Cowboys From Hell”.

SLIPKNOT una vez más estuvieron a la altura. Parece que no pasa el tiempo por ellos, pues ya sabemos cómo se las gastan los numéricos enmascarados. Fue encender la mecha y reventar todo al son de las percusiones y los descalabros escénicos que siguen manteniendo entre juegos de luces, llamaradas, atmósferas, y esa magia estética imperecedera tan suya, tan llena de armonías. Siguen siendo sensacionales aunque pierdan un poco de la bestialidad, respecto a sus primeros años, que la lógica del tiempo hace evidente. El juego macabro comenzó con “The Blister Exists”, “The Dying Song (Time To Sing)”, “Liberate” y “Yen”, para seguir jugando bajo seguro incluyendo algún tema más de su último trabajo “The End, So Far”. Luego enlazarían a un rompedor como “Psycosocial”, apta para todos los públicos. Después derroche de clásicos como era de esperar y para el final se guardaron “People = Shit” y “Surfacing” antes de llegar al bis, para encarrilar la marcha con “Duality” y “Spit It Out”.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Oscar Torres

 

DÍA 3, SABADO 17 JUNIO

La formación sueca ENFORCER tuvo poco tiempo para mostrar sus clásicas hechuras de heavy metal bien definido, pero aún así no dejó pasar la oportunidad de presentar el tema nuevo “Coming Alive” de su nuevo álbum de estudio “Nostalgia”, que publican cuando han pasado casi cuatro años de su antecesor “Zenith”, del que por cierto no tocaron nada. Es lo que tienen estas cosas cuando tienes que mostrarte en tan sólo media hora.  La madurez de la banda  dejó con seguridad satisfecho a todo fan del heavy metal, porque es lo que rezuman estos jóvenes por cada poro de su piel, buscando que sus canciones sean interiorizadas por el público que les ve como si cada pieza fuera un himno atemporal.

Cuando vi por primera vez a los malabaristas del rock llamados FEVER 333 me llamaron profundamente la atención por lo contundente de su sonido de fusión donde cabía hip hop y metal. Algo parecido me esperaba en esta ocasión, y lo hubo, pero con unos músicos distintos, que apoyan de igual manera la imaginación escénica de su cantante Jason Aalon Butler. Tuvimos espectáculo de alto grado, llevando a derrapar con frecuencia por el suelo a los músicos mientras ensuciaban sus trajes blancos. Su bajista no dejaba de realizar movimientos sensuales mientras portaba el bajo entre sus manos. Ahora ellos han pasado de ser un trío a cuarteto y siguen flipando con su condimentada sonoridad. Su cantante, que incluso se subió a una pila de amplis para saltar desde ahí, fue un showman absoluto, y es que parecía de goma, porque cuando realizó un salto mortal y cayo de espaldas le pudo haber costado la salud y se levantó tal cual. En el último tema, mientras tocaba la banda, el vocalista apareció en frente del escenario sobre la distante torre de sonido, después de haberse pegado una maratoniana escapada, y como era evidente, ya no pudo regresar al escenario para despedirse junto a sus músicos cuando dejaron de tocar.

Creo que hacía tanto tiempo que no había visto a EVERGREY, que había olvidado lo que mola esta banda en directo. También es cierto que desde que estos suecos de Gotemburgo empezaron a funcionar en 1995 las cosas han ido cogiendo un ritmo adicional al de sus comienzos. Tom S. Englund ha sabido mantener a flote y con buen rumbo este barco como único capitán de aquella historia inicial, en donde las atmósferas de los teclados y la combinación de power metal con el rock progresivo hacen de su música un elemento especial, que en directo contrasta muy bien. Saben ganarse al público desde el comienzo haciéndoles interactuar, no sólo les basta a el cantante y guitarrista hacer un breve gesto para que les sigan el rollo, también desde la batería basta un alza sus manos para que todo el mundo se vuelque con ellos.

Reconozco que ASKING ALEXANDRIA no me despertaron la misma pasión que cuando los vi por primera vez. Con el paso de los años, y las veces que te plantan un show parecido se van perdiendo sensibilidades. Al menos con algunos grupos esto me sucede. Cuando los vi la de nuevas en la sala Live de Madrid, allá por el año 2011, acudía intrigado por la aportación de esta jovencísima banda que entonces parecía querer integrarse en la escena metalcore principalmente con derroche de juventud más que imaginación. Recuerdo perfectamente aquella tarde y no me lo pasé mal, vi el germen de progreso en ellos con el tiempo oscilantes entre el posthardcore, y después no he dejado de observarlos viendo como se reinterpretan sin más novedad que tocar temas nuevos, como agotados en creatividad. Aún así eso no quita que estuvieran activos durante el tiempo que disponían a la hora de interpretar su repertorio.

ARCH ENEMY es una de esas bazas que no pasan desapercibidas para todo metalero que quiera disfrutar de la maestría que impulsa estos suecos con la ya consagrada Alissa White-Gluz como cantante de referencia en la banda. A mí me ocurre, no se a vosotros,  que suelo ir a unos cuantos festivales a lo largo del año, y en ocasiones suelen estar programados solapando a otros grupos en un distinto escenario, con tan buenas opciones que disfrutar, y las últimas veces que eso ha pasado por no ver tan de continuo a la banda, los he dejado pasar de largo, y parece que eso surgió efecto para mis adentros, porque en esta ocasión me apetecía ver de nuevo de forma integra la ingeniería metalera que está detrás de estos veteranos. Lo disfruté mucho, porque siguen haciendo lo mismo que siempre, hacer pasar un buen rato, siempre al límite vocal, con esas formidables formas guturales que muestran en cada ocasión. Iniciaron la función con su último trabajo y el tema que le da título al mismo, “Deceiver, Deceiver”, “War Eternal”, “House O Mirrors” y “My Apocalypse” y cuando me quise dar cuenta ya estaba metido en un circle pit. Buena representación de temas recientes, pues nos mostraron hasta cuatro, mencionando “The Watcher” y “Handshake With Hell”. La tralla final llegó con los temas “Sunset Over The Empire” y “Nemesis”.

En pocos meses he tenido la suerte de ver dos veces a THE OBSESSED profundizando en la actividad de esta pionera historia musical de desencuentros en el tiempo. Ahora tocaba resarcirse y disfrutarlos tantas veces pueda uno. Aún guardaba el recuerdo de ver al cantante y guitarrista Scott Weinrich en el festival francés en la edición de 2014 tocando con la formación Spirit Caravan, cuando de forma paralela llevaba sendas andaduras dando bandazos entre las bandas Saint Vitus y The Obsessed. El Valley stage era el mejor escenario para su puesta de largo y no dudaron en incidir de una manera notable, aunque algo austera, en que la gente se llevara una buena sensación de su geometría sonora. Tuvimos la suerte de disfrutar de un notable repaso a su bien apertrechado pasado doom, como nombre pioneros del estilo, mientras eran desempolvados viejos clásicos.

PORCUPINE TREE con Steven Wilson al frente y su manual de sensaciones progresivas protagonizaban la siguiente escena abriendo con la “Blackest Eyes”, haciendo que los corazones se enervaran, pues sigue siendo atrayente a pesar del paso de los años, cómo esta canción puede tener una melodía tan alegre y a la vez una letra tan oscura. La grandeza de nuestro protagonista, que esta vez venía con el añadido de músicos a los habituales, como el guitarrista Randy McStine y el bajista Nate Navarro, para recordar un pasado y presente que incluyó piezas como “Harridan”, “Of The New Day”, “Rats Return” o “Anesthetize”. El decálogo de Porcupine Tree estiró tiempos cambiantes, manteniendo la tensión sonora durante algunos temas más, que para la mayoría de los que estuvimos allí, seguro fueron insuficientes. La recta final llegó con “Open Car”, “The sound Of Muzak”, “Chimera´s Wreck” y “Trains”.

POWERWOLF hace tiempo que cogieron la senda del éxito perpetuo, y Attila Dom es su máximo representante en escena, una especie de mesías para ese público que gusta de estas estrellas del power metal alemán. Lo pintoresco de esta banda, y la eficiencia a la hora de enganchar, es cómo saben hilar lo mejor de otros grupos compatriotas. Tampoco se queda atrás el teclista Falk Maria a la hora de llamar la atención, siempre metido en una continua performance, encumbrado en lo alto del escenario, a la altura del batería Roel Van Hendel, pero que transita por todo el escenario como animador continuamente, sirviendo de apoyo a Attila Dorn, aunque éste no lo necesite, porque por sí sólo va moldeando el concierto a la perfección. Los conciertos de estos alemanes son adicción para los que gustan del género, al aportar de todo un poco, pinturas escénicas, espectáculo visual, y leyendas de licántropos en un mundo cada vez más acostumbrado a los verdaderos chupadores de sangre que están a nuestro lado en el mundo real.

Tener de nuevo a IRON MAIDEN en Hellfest después de las ediciones de 2014 y 2018, fue un verdadero acontecimiento para los franceses, y cómo no, también para el nutrido público venido desde tantos y distantes lugares. El público se encontró con un setlist poco trillado si lo comparamos con el de las últimas giras, que lo disfrutaría de igual o mejor manera si cabe, al haber sorpresas programadas. Particularmente a mi me parece apasionante los temas elegidos para este “The Futer Past Tour”. La entrega de sus músicos a la altura, sin decaimiento alguno, aunque a Bruce Dickinson no lo vi tan activo como es habitual, pero sí entregado al alucinante plantel variado de canciones, en ocasiones recuperando viejos temas no tocados  hace tiempo. No te quedaba otra que rendirte a esta maquinaria, aún tan creativa. Una conjugación de factores que hicieron canturrear desde el inicial “Caught Somewhere In Time” seguido del “Stranger In A Strange Land” y “The Writing On The Wall”. ¡Menuda arranque de leyenda!. El final del show con el bis “Hell On Earth”, “The Trooper” y “Wasted Years” fue otro tanto para emocionarte situándote en las épocas correspondientes. Dickinson sigue derrochando vitalidad, aunque como comenté antes, un poco más paradito en sus correteos. Creo que su mayor impulso lo puso en hacerse entender en francés durante todo el concierto, todo un detalle. La armonía de las guitarras de Adrian Smith, Janick Gers y Dave Murray, casi que esta vez ponía difícil decirle a ninguno de ellos que andara más quieto que los otros. La pegada de Nicko McBrain y el continuo control de Steve Harris como siempre lo hemos observado te daba pistas de lo imperecederos que resultan, al tiempo que adictivos. Con temas como “The Prisoner”, “Can I Play With Madness” o “Fear Of The Dark”, los canturreos de música y de letra tenían lugar según correspondía, entrando en éxtasis cuando hacían la aparición los correspondientes “Eddies”.

MESHUGGAH y su habitual destrucción sonora en escena pondrían punto y final a la tercera jornada. ¿y qué les traía de nuevo por aquí? Pues un entretenimiento de alto calibrado que no pasó desapercibido, incluyendo entre sus temas más actuales “Broken Cog”, con el que empezaron a generar ese muro sonoro que no bajó la guardia decibélica ya en ningún momento, o “Ligature Marks”, del mismo modo incluido en su último disco “Immutable”.  Gran expectación y máxima rotundidad con el manejo absoluto de sus instrumentos tocando a toda pastilla con ese toque Djent arrollador durante los temas “Rational Gaze”, “Born In Dissonance”, o “Demiurge”. Si alguna persona allí presente que este podría ser un concierto de relax para ir pensando en marcharse a descansar bien equivocado que estaba.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Oscar Torres

DÍA 2, VIERNES 16 JUNIO

LLNN fue con lo que arrancamos esta segunda jornada. Recuerdo ver a estos daneses hace años tocando en el festival holandés Roadburn, en distintos años y diferentes escenarios y en ambas ocasiones las actuaciones fueron de esas que no olvidas fácilmente. Su directo lo basaron en un repaso de sus tres discos publicados, abriendo con su más reciente, titulado “Unmaker”, una historia que versa sobre cómo la tecnología puede llegar a generar un progreso inverso convirtiéndose en un retroceso hasta llegar a afectar a los valores humanos. El directo tuvo toda la intensidad de sus discos, combinando sonidos ambientales abstractos, ritmos demoledores con un ruido tan hipnótico como extremo. Cada giro musical, sin salirse de esa crudeza que despilfarran, conlleva una aportación asombrosa de ecos y texturas que evocaba pensar en películas de ciencia ficción y terror. Sin duda para generar ese caparazón apocalíptico, mucho tuvo que ver los sonidos emitidos desde el teclado.

THE QUIREBOYS hicieron su papel rockeando como llevan haciendo defendiendo el  nombre de la banda durante cerca de cuatro décadas, eso sí, teniendo que lidiar con un calor importante a una hora en la que el público empalidece por la temperatura. Trabajaron, no sin esfuerzos, para entusiasmar a sus fieles y a otros muchos que seguro no lo eran. La banda estuvo bien, correcta, sin fuegos de artificio, se trataba de resaltar ese rock n´ roll que tan bien les funcionó en tiempos pasados pero que ahora ya no tiene tanta chulería escénica desde que fue expulsado de la banda Spike, encargándose ahora de las tareas vocales el guitarrista Guy Griffin. Así que ya aquí no tuvimos medidos bailecitos de cintura y la voz aguardentosa tan atrayente por su anterior frontman. El foco de miradas lo repartí por cada parte instrumental que hacía cada uno, destacando a Keith Weir con ese sonido de teclado tan imprescindible en la banda y algún tema como “7 O´Clock”, que fue de los que más enganchó al público con esa oda al buen rollo que aporta.

ELMS ALEE es una banda que hay que degustar y saborear suavemente antes de clasificarla. Los conocí hace poco cuando andaban girando junto a Russian Circles y aquello se convertía en una señal para poner sobre la formación la mirilla. La banda de Seattle lleva publicando discos desde 2007, y conseguí verlos por primera vez en una edición del festival holandés Roadburn, tan experimental como innovador en su programación. Aquella vez me calaron a medias, porque recuerdo que me daban la sensación de no terminar de transformar de forma rigurosa el sonido de sus canciones de estudio al directo, pero esta vez en Hellfest superaron mis expectativas, y mientras los tres integrantes de la banda se iban repartiendo tareas vocales, daban muestras de que todo lo que acontecía era una tarea fácil de llevar a cabo, incluso cuando su batería tocaba al mismo tiempo que cantaba, logrando una gran resonancia, y eso ya de por sí con la pegada que aporta, sabemos que no era sencillo. Su batería Hozoji Matheson-Margullis y el guitarrista Ben Verellen alternando letras consiguieron un contraste ciertamente explosivo, teniendo siempre por medio la brillantez de su bajista Dana James.

BRITISH LION me dejaron un poco frío después de verles en Barcelona hace menos de un año en la sala Salamandra. Aquel concierto fue programado de última hora antes de que al día siguiente actuara Iron Maiden. Su bajista Steve Harris, mentor de esta banda de corte clásico en la que tocan viejos amigos sonó contundente y haciendo resaltar especialmente los temas de su segundo trabajo “The Burning”, pero aquí el efecto “Maiden” no trascendía igual, porque no olvidemos que los ingleses tocarían al día siguiente también en el festival. Aún así fueron muchos los que no quisieron perderse algunos sónicos que recordaban a “La Doncella” y también las poses sin igual del bajista. Fue un concierto correcto, con sus temas básicos y la energía apropiada para llegar a los seguidores de este proyecto que poco a poco va captando más adeptos sea Harris o no la motivación. Supieron defender bien las canciones, que posiblemente si no tuviera el padrino que tiene detrás no tendría tanta aceptación como pude contemplar estando la explanada del Mainstage tan solicitada.

ELEGANT WEAPONS era el proyecto formado por el cantante de Rainbow y M.S.G., Ronnie Romero, el guitarrista de Judas Priest, Richie Faulkner, el bajista de Uriah Heep, Dave Rimmer, y el batería de Accept, Christopher Williams, y tuvieron una aceptación abrumadora. Los temas sonaron clásicos como las raíces de cada uno de sus integrantes, fueron como un paseo triunfal a cada nota que ejecutaban, sin necesidad de que conocieras previamente el disco debut publicado de forma homónima. De hecho llevaba en el mercado apenas un mes antes de su actuación, así que tenían fácil lo de poder conocer las reacciones de los expectadores según se careaban con ellos desde el escenario. Así transcurrió su set, con canciones que no aportaban ninguna novedad en el sonido de un estilo trillado, recubierto de melodías, mucho de la vieja escuela y algunos matices modernos. Sobre todo la gente abría la boca desde el público con los solos de guitarra que parecían a veces no tener un punto de parada.

Creo que es la hora de volver a pasar por la vinoteca que tiene situada la organización camino de esa zona de descanso habilitada con arbolitos y mogollón de sombra, un recorrido que se prolonga hacia el alejado Warzone stage, pero la idea es tomarme un par de caldos del lugar fresquitos y prepararme para ver a SKID ROW. Cuando llega la hora de romper el hielo con “Slave To The Grind” la gente está loca por disfrutar del show y participar de las canciones cantando letras y haciendo coros clásicos. Los encuentramos muy motivados de principio a fin, muy guerrerso, y a su cantante Erik Grönwall no se le da nada mal recrear los clásicos que antaño hiciera Sebastian Bach, de hecho era inevitable seguir pensando en él cuando hacía temas como “Piece Of Me”, “18 & Live” o “Youth Gone Wild”, porque los clavaba, y seguramente que los cantaba mejor que el propio autor original en el presente. La juventud de este cantante, que incluso se permitía la pose de escupir al cielo y a la caída del lapo, recogerlo y peinarse su tierno pelito, hacía que el resto de integrantes se sintieran regenerados. Sin duda es en la actualidad un eslabón muy importante en el engrase clásico de la formación. Todos estuvieron muy eufóricos en todo momento, el repertorio no era para menos, incluso cuando tocaron los temas de su último trabajo “The Gan´s All Here”.

Cuando vi a MOTIONLESS IN WHITE por primera vez, hace ya años, hubo algo en la imagen y sonido de esta banda de Pensilvania que me recordaba al Marilyn Manson de una época concreta. De hecho, en un pasado, de primeras me pareció una apuesta poco original, pero la combinación de metalcore, con industrial y toda esa capa gótica cincelada de maquillajes blancos sobre vestimenta negra y otros decoros consultados con algún enterrador, me llegó a sugestionar lo suficiente como para pensar en seguirles la pista, y hasta aquí hemos llegado. Ellos han evolucionado y conseguido mantener un público fiel que cree en lo que hacen, porque además con el paso del tiempo, lo hacen mejor. Su hábitat sin duda está en la oscuridad, pero aquí ya se sabe, tocar de esa guisa a la seid de la tarde también puntúa. Con su cantante Chris “Motionless”, en esta ocasión decidieron destacar su último disco Scoring The End Of The World, pues lo fusilaron con prioridad en su set list, primero haciendo el tema título casi al principio, y luego a mitad del concierto enlazando los temas “Slaughterhouse”, “Masterpiece” y “Cyberhex”.

La contundencia del directo de ABORTED recae en buena parte sobre su cantante Sven De Caluwe, quien mantiene a flote la banda desde mediados de los noventa como único miembro fundador. La veteranía de este hombre hace que no haya pulso que valga contra ellos en directo. Desde el primer tema estaba asegurada la locura desatada, con una parte del show basada en sus últimos trabajos y otra en los temas más clásicos de la banda. El vaivén sobre las tablas era tan continuo que pareciera se tratara de un concierto sin final, en donde la virulencia de cada canción era secundada en ocasiones por gruñidos de su cantante al tiempo que se golpeaba la cabeza. Mira que han pasado años y no bajan el pistón. Eso siempre hace que vayas a verlos con una motivación especial que al final por algún otro factor improvisado termina sobrepasando las expectativas.

DEF LEPPARD también había actuado en Hellfest con anterioridad, en 2013 y en 2019, haciendo clasicazos a degüello que fueron cayendo desde el primer momento. En esta ocasión fueron intercalando temas más recientes, pues abrieron con “Take What You Want”, pero enseguida encaminaron su esperado pasado con “Let´s Get Rocket”, “Animal”, “Foolin´” y “Armageddon It”, para volver de nuevo a su reciente “Diamond Star Halos”, publicado el pasado año, al interpretar “Kick”, un tema con la marcha esperada que contiene ese pegadizo estribillo que a la gente para nada la sacó del éxtasis que estaba viviendo, disfrutando con la voz clara y aún portentosa de Joe Elliott. Después se encararían con más temas tranquilos, algún solo y partes acústicas, bajando un poco la intensidad inicial que había mantenido hasta entonces, pero llegado el tramo final, pusieron de nuevo las cosas en su sitio con “Rocket”,  “Hysteria”, “Pour Some Sugar On Me”, “Rock Of Ages” y “Photograph”. No faltaron las sensaciones libidinosas, dentro de su particular sonido rock, ese que fueron moldeando con el paso del tiempo, adaptándolo a las circunstancias de la vida y de la historia. Esa que escribieron hace décadas llegando a lo más alto, y que aquí nos hacían presenciar, con un carisma bien conservado.

MÖTLEY CRÜE mantuvo la respiración de todo aquel deseoso de disfrutar de su música y poder verles de nuevo en directo mientras se mantenía en las pantallas la introducción “Breaking News” que servía de preámbulo a la explosión inicial de la banda al saltar a escena con el tema “Wild Side”. Entonces comenzó a sentirse la euforia en formato de griterío, pero tanto abajo como encima del escenario. La actitud de la banda en todo momento fue la esperada, volver a los años de miel para la formación de Los Ángeles, lo que pasa que según iban pasando los temas se hacía más evidente que Vince Neil era incapaz de darles una buena cobertura a sus interpretaciones. Incluso cada comienzo de canción a veces se hacía difícil reconocerla porque Jhon5, qué venía sustituyendo a Mick Mars, le daba un toque personal a la forma de tocar la guitarra. Aún así, he de decir que el vocalista estaba muy concentrado en que la actuación se llevara a buen puerto, y eso tal como están las cosas es hasta meritorio. Las bailarinas y coristas que llevaban de apoyo con demasiada frecuencia protagonizaban la imagen de las pantallas laterales del escenario, restando importancia a lo que hacía en ese momento el vocalista principal. Una buena ayuda exterior sin duda, pero que no dejaba de ser chocante. El concierto se pasó rápido porque estaba diseñado para mantener en lo más alto los sentimientos del público. Imaginaros los temas que fueron sonando a todo trapo, “Shout At The Devil”, “Too Fast For Love”, “Live Wire”, “Looks That Kill”… ¿irresistible, verdad?. Además tuvimos otros momentos clave durante el espectáculo, destacando la interpretación del rapero y actor Colson Baker conocido como  Machine Gun Kelly durante el tema “The Dirt (Est. 1981)” quien en la película sobre la banda interpretara a Tommy Lee. Además después tendría ocasión de hacer su propio espectáculo actuando en el otro Mainstage tras Mötley con su propio grupo. Menudo coñazo. El Tommy Lee verdadero también agitó a los miles de participantes al pedir que las chicas enseñaran sus tetas para recrear cómo era de habitual esta pantomima en aquellos tiempos, que aquí se repitió de nuevo sin ningún problema. Otro momento dulce fue cuando hicieron una metley de versiones imperecederas en las que entraban los temas “Rock And Roll, Part 2” / “Smokin´In The Boys Room”, “Helter Skelter”, “Anarchy In The U.K.” y “Blitzkrieg Bop”, consiguiendo que la noria de feria siguiera girando a buena velocidad. Y después más sensaciones encontradas por lo necesario de escuchar temas míticos pero deslucidos por una mala interpretación vocal cuando les llegó el turno a “Home Sweet Home”, “Dr. Feelgood”, “Girls, Girls, Girls” o “Kickstart My Heart”. Eso sí, al menos tuvimos ocasión de disfrutar de lo mejor de Nikki Sixx y Tommy Lee, sin pasar de largo que el guitarrista Jhon5 estaba salvando los muebles de forma magistral, pero a su manera. Lástima no ver en esta ocasión a los cuatro miembros originales. ¡Te echamos en falta querido Mick Mars, sin ti ésta banda no lo es lo mismo!

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Oscar Torres

DÍA 1, JUEVES 15 JUNIO

El punto de arranque de la jornada lo pondríamos con TSAR en el escenario Hellstage, llegados desde muy cerca a Clisson, porque la banda que preside el vocalista Baron acompañado de sus cuatro secuaces proceden de Nantes, lugar de referencia para la mayoría de los viajeros que se acercan hasta las entrañas del festival, al tener fijada su hoja de ruta necesariamente pasando por su aeropuerto o su lugar de descanso en algún punto cercano a la ciudad. Este pequeño escenario era el lugar de recepción de todo visitante que caminara hacia las entrañas del recinto una vez acreditado. Así que la bienvenida en esta plaza de paso y también lugar de encuentro fue interesante, por sus poses, la musicalidad metal de armonías cambiantes y la teatralización de su espectáculo. Aquí ya nos empezábamos a hacer a la idea de la solera que estaba esperándonos, puesto que eran las cuatro de la tarde y pegando el sol de frente. Buen concierto el de los franceses, con un lugar copado lleno de seguidores con sus múltiples refrigerios en mano, camino del gaznate.

CODE ORANGE desde Pensilvania ponían a prueba a los más madrugadores en la zona de los escenarios Mainstage donde se estaba cociendo algo más que buena música. La intensidad de esta banda que mezclaba hardcore con post metal y pautas electrónicas atmosféricas hacían que nos les perdieras ojo, y más teniendo en cuenta que los globos oculares aún estaban frescos para observar y retener las emociones que ellos mismos generaban con sus paseos incansables sobre las tablas. Algo contagioso bajo de ellos, provocando que el público se acelerara a medida que su música así procedía. Los cambios de ritmo constantes buscando otras orientaciones sonoras, hicieron de ésta apuesta escénica un buen concierto compactado, quedándote la satisfacción adelantada de que la jornada inaugural prometía ser seria, divertida y muy eficiente.

Los neoyorkinos COHEED AND CAMBRIA centraron parte de su corta presentación en los temas de su décimo y último trabajo “Vaxis - Act II: A Window of the Waking Mind”, por ahí llegaron los cortes “Shoulders” y “No World Tomorrow”. Con temas tan ambiguos en su trayectoria como progresivos son, fueron dando una estructura entretenida para que todos los que allí estábamos presentes quedáramos contentos. A unos contentaron más que a otros, pero sin duda el final con el clásico “Welcome Home” puso a todos en el mismo punto de mira. Claudio Sánchez a la guitarra y voces,  Travis Stever a la guitarra, Zach Cooper al bajo y Josh Eppard tras la batería supieron mantener el equilibrio ante propios y extraños, es decir, los fanáticos de toda la vida que canturreaban cada tema y aquellos que pasaban por allí para disfrutar de una banda aún por conocer bien a fondo en vivo.

La coincidencia en horarios de dos bandas que nos queríamos dejar de perdernos programadas en distintos escenarios hizo que en un principio la balanza se inclinara por ver a TODAY IS THE DAY en el nuevo recinto que se le había asignado este año al escenario Valley, y en los primeros minutos de actuación todo sonó poderoso con esa suculenta agresividad que le pone la banda de metal experimental desde hace treinta años con Steve Austin como único integrante original al frente de la voz y las guitarras. Y parte de la atracción era en conocer cómo serían en vivo los temas nuevos grabados en el disco “No Good To Anyone” ya que hacía tiempo que no veía a la banda en vivo. Pero todo se fue al traste en mitad del show y algo hizo que el escenario se quedara sin luz de una forma prolongada.

Así que la opción paralela IMPERIAL TRIUMPHANT fue el siguiente desembarco en el escenario Temple, ya con la performance empezada, siguiendo los patrones habituales para estos tipos que no se cansan de gustar, aunque continuamente te ofrezcan los mismo con ese cierto halo de misterio que esconden sus máscaras donde destaca la siempre enriquecedora fusión extrema que aporta oscuridad y los sonidos tan técnicos como caóticos. Los neoyorquinos sonaron con esa maestría categórica cuidando cada detalle, incluyendo esas técnicas jazzísticas. También pudimos ver a la banda correteando de un lado hacia otro mientras gestaban sus sólos instrumentales. El show fue llamativo, creo que no han dejado de hacerse notar nunca, aunque depende del lugar y la puesta de largo que les corresponde son más incipientes en que su producción tenga más lustre. Resaltaron ciertos interludios que enseguida hacía que el grupo al unísono despuntara con frenéticos bombos y solos de guitarra de manual avanzado.

GENERATION SEX bajaría algo el pistón de lo que esperaba encontrarme. Las expectativas de ver en este nombre hibrido a Billy Idol y Tony James con Steve Jones y Paul Cook, es decir dos miembros de las extintas Generation X y Sex Pistols juntos parecía una apuesta de diversión extrema. Pero no fue así. Ellos posiblemente echaron un buen rato haciendo un show que parecía un ensayo en un local de puesta a punto en donde Billy Idol tenía que ir leyendo las canciones que no eran propias en una chuleta, y podría entendense que no pasa nada si fuera en algún momento puntual. Pero que no tuviera la letra del “God Save The Queen” de Sex Pistols parecía clamar un poco al cielo. Eso unido a que cada dos por tres parecían estar improvisando que es lo que deberían tocar después. En cualquier caso no creo que tengamos muchas más oportunidades de verles de nuevo juntos porque esto durará hasta que se acabe el amor comedido de ambos por este entretenimiento de poco corazón. Abrieron con temas de Generation X como “Ready Steady Go” y “Wild Youth” y “Pretty Vacant”, “Problems” o “Black Leader” darían continuidad en cuanto al cancionero de Sex Pistols. El desenfoque final conjunto a su manera sería el cierre con “My Way”.

HOLLYWOOD VAMPIRES haciendo honor a su nombre nos traía a estos amigos vampiros. La elegancia de Johnny Depp, arropado por el guitarrista Joe Perry y Alice Cooper, quien a su vez este, también cuenta en este tinglado con sus chicos Tommy Henriksen en la otra guitarra y Glen Sobel en la batería, hacen al unisonó una maquinaria de desempolvar clásicos propios y ajenos. Hasta Depp se cantó un par de piezas. Aquí no hay egos, sino mucho rock and roll bien estructurado y seleccionado para lucir continuamente sin el menor atisbo de que se apague la llama. Como era de esperar, muchas versiones que tributaban a la música de estrellas de rock con estatus de vida y muerte reconocida en los años setenta. Así fueron sonando temas de The Jim Carrol Band, The Who, Killing Joke o David Bowie con “Heroes” dejando constancia por las pantallas de una apreciada dedicatoria al pueblo ucraniano. Joe Perry también cantó en sus temas más allegados en Aerosmith, pues también estaban en el repertorio “Walk This Way” y “The Train Kept A- Rollin´”. Y de forma especialmente efusiva sonaron “I´m Eighteen”  y “School´s Out” con Alice Cooper al frente vocal.

De regreso al escenario Valley todo parecía estar ya solucionado, en cuanto a los problemas con el sonido se refiere, porque más adelante veríamos como la capacidad del recinto no terminaba de encajar bien a tanta gente con actuaciones posteriores. Loss franceses CELESTE arrancaron son ese ímpetu que caracteriza su post metal de minería. Los focos que normalmente se les ve puestos sobre las frentes alumbrando en la oscuridad, aquí todavía no hacía especialmente relevante su espectáculo, porque era de día. De hecho con el primer tema instrumental no los llevaban colocados esos frontales en su frente. Sería a partir del segundo tema donde se transformarían y empezarían con su prospección ante un público más que ganado, al estar en su tierra, pero coste que tantas veces los vi en otras ocasiones fuera de lla, siempre fueron adorados. Es lo que tiene su música y esa actitud movediza de forma constante sobre el escenario.

KISS ya había pisado el festival en otras ocasiones, la más reciente en el año 2019, ante la que preveíamos que podía ser la última vez que los viéramos en directo, pero todo a punto que esta sí sería la definitiva. Posiblemente si estuviste en aquel concierto o en alguno que tuviera lugar en esa gira por otro punto del planeta, la cosa en cuanto a los temas que tocaron y el espectáculo que llevaban notarías que no cambiaría mucho.  Desde que empezara a sonar como sintonía el “Rock And Roll” de Led Zeppelin la cosa empezaba a arder y aún no estaban en escena. Luego las explosiones no iban a dejar de resonar, al ritmo de “Detroit Rock City”, pero no me refiero únicamente a la pirotecnia, sino a la bomba propia que supone ver a sus componentes a pesar del paso de los años, dando a su público y a los curiosos que los veían aquí por casualidad, tanto espectáculo como siempre lo hacen. Continuarían los clásicos “Shout It Out Loud”, “Deuce”, “Heaven´s Of Fire” y entre medias Gene Simmons gestionando como siempre su performance de fuego.  Luego tiempo de “Heaven´s On Fire”, “Cold Gin”, un solo de guitarra de Tommy Thayer que daría paso “Lick It Up”. Tras esta pila de clásicos Paul Stanley les tocaría la fibra a los franceses haciéndoles himnos propios.  Cada tema fue un derroche de fantasía, con solos de guitarra, de bajo y también de batería tras sonar “Psycho Circus”. Paul Standley coronó de forma indiscutible la fiesta hacia el final con “Love Gun” y “Black Diamond”. Una vez llegados al final y comenzar el bis, Eric Singer cobraría más protagonismo al cantarse “Beth”,  le seguiría “I Was Made For Lovin´You”, y la locura final con “Rock And Roll All Nite”.

Aún quedaba un cartucho más antes de irse a descansar, la de los estadounidenses FISHBONE, que tocaban por primera vez en el festival, concretamente en el Warzone, en donde aparentemente tenían algunos problemas con la prueba de sonido y esto hizo que el espectáculo se retrasara unos minutos. Pero en realidad los músicos nunca se fueron mientras tanto del escenario y pudimos contemplar las corredurías y enfados  del veterano Angelo Moore con el personal de sonido como si fuera parte del show mientras entraba y salía probando su micrófono e instrumentos. Demostró mantenerse en forma y saber llevar bien equilibrada a esta banda de fusión que no dejó de encarar estilos como el rock, ska, funk, punk o metal según se tornaba la ocasión, de forma muy elegante, haciendo uso de todo tipo de instrumentos de viento que provocaban bailes con mucho ritmo sobre el escenario y bajo el mismo. Si con Kiss pensaba que ya estaba visto todo, este show fue la guinda que nos haría viajar a los ochenta con toda la intensidad que se le conocía en su momento, aunque con muchas caras nuevas que han ido acondicionándose a medida que ha pasado el tiempo.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Oscar Torres

DÍA 3, DOMINGO 21 MAYO

Después de un amplio paseo por la zona de tenderetes y stands varios, dedicados, a los posters, música, tatuajes… que este año también estaban colocados en la nueva ubicación, en un sitio reservado especialmente para dedicarle el tiempo, apartados de las zonas dónde estaban transcurriendo los conciertos, me centro en ver las primeras bandas, y así llegamos al turno de DOMMENGANG, un trío de rock psicodélico procedentes de Portlan, Oregon, con una estructura musical setentera sin medias tintas, que hacía que te lo pasaras tan bien bajo el escenario, como mostraban, los propios autores sobre el mismo. Dan “Sig” Wilson (guitarra y voz), Brian Markham (bajo) y Adam Bulgasem (bateria), han estado en bandas como Holy Sons, Castanets, Ancient Sky o Black Mountain. Las guitarras que sonaron a través de este viaje impulsado por un espíritu oscilante por las jam session estaban impregnadas de profunda psicodelia, percusiones poderosamente expresivas y algunos tonos de bajo llenos de distorsiones, consiguiendo un cariz brillante y con ello atraparte en el corto recorrido que tuvieron para los primeros compases de esta jornada. Además venían presentando su último disco “Wished Eye” para que pudieran tener un aliciente más, aquellos que ya conocían las maneras que manejaba la banda estadounidense.

BLOOD CEREMONY sería protagonista a continuación con su rock “embrujado” teñido de hipnotizantes sonidos de flauta y teclados a cargo de Alia O´Brien, también cantante  y primer plano de todo lo que estaba ocurriendo sobre el escenario, quien interpretaba letras llenas de imágenes de magia negra y referencias a películas de terror clásicas. ​La imagen de esta banda de Toronto formada en el año 2006 marcaba la pauta de lo que sería a continuación su música. Tuvimos referencias a su reciente disco publicado a principio de mayo, “The Old Ways Remain”. Sin duda las influencias de un pasado setentero inculcadas por bandas como Black Sabbath, Pentagram y Jethro Tull les ha llevado a encontrar su sitio de forma tenaz, aunque aún siendo una banda para ciertos círculos cerrados, y eso que cuando nos queremos dar cuenta estarán celebrando dos décadas de existencia. Seguro que seremos testigos de ello en próximas ediciones de festivales tan relevantes como éste, con las puertas abiertas hacia la luz, o la más sólida oscuridad según se precie la ocasión ¡Cuestión de contrastes!

DAILY THOMPSOM fueron otro trío encargado de poner patas arriba el lugar con su rock espacial sembrado de sonidos desérticos, al tiempo que fusionados con un toque de grunge. Procedentes de Dortmund, Alemania, de primeras, si no los conoces, te dan la sensación de que pueden ser una banda de toque indie, y quizás algo de ello también arrastren en su coctelera sonora. Era mi primera toma de contacto con ellos, y me tocaron alguna fibra que otra. Se va a cumplir una década desde que se publicara su primer trabajo auto titulado, pero aquí andaban presentándose con su nuevo disco a cuestas “Raindancer (From Outta Space). Entre su guitarrista y la bajista fueron combinando algunas partes vocales, con movimientos espasmódicos, mientras a sus espaldas no dejaba de ser aporreada a buen ritmo la batería, haciendo de su collage sonoro un más que noble entretenimiento.

BONGZILLA  proceden de Madison, Wisconsin y desde que en 2015 se volvieron a reunir tras estar más de una década sin tocar juntos han ido generando enganches que siempre garantizan que harán volar tu  cabeza dejándose guiar por sus ralentizados tempos. Es evidente que serenos no se les esperaba, ¿alguna vez lo están?, porque su colocón es lo que les crea esa capa de divinidad por las plantas… llamémoslas medicinales. Uno ya no sabe si los rasgos físicos de sus componentes son los reales, o los que arrastran al tiempo que abordan su “sonido hierba”, el caso es que a su cantante y bajista Muleboy cuando encaraba la letra de alguna canción se le veía un poco más cascado de lo habitual, tal vez producto del “globo” del momento. En cualquier caso en esta ocasión no se le vio interactuar como esperaba con el público, dejando de lado la hora del performance con el “cigarrilo” pasándoselo por la nariz. Se centraron en hacer un buen concierto que por encima de todo era lo que queríamos obtener de ellos.

ECSTATIC VISION con el cuarteto formado por Doug Sabolik (voz y guitarra), Michael Field Connor (bajo), Kevin Nickles (saxo, flauta, guitarra y sintetizadores), y Ricky Culp (batería) se manifestaron con su mezcla de kraut rock, free jazz y heavy psycho haciendo que su sonido de tiralíneas tuviera fases progresivas que alternaban las visiones sonoras con miramientos a veces hacia el sonido Hawkwind. Así que no podemos quejarnos de su base sonoras, ¡qué va! Lo cierto que durante los diez años que llevan funcionando ya les ha dado para ir conquistando lugares, aunque aún sea pronto para decir que ya han encontrado su sitio. Festivales como Roadburn o Hellfest ya tuvieron el gusto de presentárnoslo encima de sus escenarios previamente, y seguro que junto a Desertfest sean de los lugares más acertados para llegar a impactar ante aquellos que aún los toman por unos desconocidos. Quizás sea cuestión de tiempo hablar de ellos de una forma más natural y habitual en poco tiempo.

Los japoneses MONO hicieron con delicadeza sus extensas composiciones en las que hay que meterse desde el principio del show dentro de ellas para que alcances el éxtasis buscado de una forma “in crescendo”, de dónde no te puedes salir si no quieres descarrilar de tus iniciales intenciones. Marcaron la pauta abriendo con los temas “Riptide” e “Imperfect Things” de su trabajo “Pilmigrage Of The Soul” de 2021, del que también poco después harían “Innocence”, demostrando esa maestría para encarar sonidos ralentizados la mayor parte del tiempo hasta conseguir revolucionarse durante breves espacios de tiempo. Estos tokiotas con más de veinte años en activo son unos auténticos maestros a la hora de experimentar con su post metal clásico e instrumental de tinte cinematográficos, dando pinceladas de bella sonoridad, capaz de terminar con sus guitarristas a lo Jimi Hendrix restregando sus instrumentos contras las pedaleras y para distorsionar lo máximo posible su sonido.

Resultaba extraño ver a los franceses SLIFT encarar de una forma tan tranquila una prueba de sonido previa, pocos minutos antes de que se conviertan en toda una revolución escénica. Este trío actualmente está en lo más alto para los entendidos, y festivales como Desertfest Berlin no dejó pasar la ocasión para programarlos como una de las bandas más esperadas. Sus concierto pasó muy rápido, a una velocidad vertiginosa, algo a lo que nos han acostumbrado con ese comportamiento hipnótico que ejercen cada vez que se poner a salpicarnos de su constante rotundidad como si sufrieran una especie de párkinson escénico que continuamente pareciera les llevara fuera de control,  con vaivenes de descarga adrenalítica que no cedían, y que lejos de bajar el listón, iba tomando a cada tema más velocidad como una bola de nieve que rodaba colina abajo, a punto de chocar en dónde el público se encontraba.

Otro trío a continuación, el de tres mujeres llamadas L.A. WITCH, y que lo capitanean  su cantante y guitarrista Sade Sanchez junto a la bajista Irita Pai. No terminé de verlas coordinadas del todo, o esa sensación fue la que me dieron. Quizás el desconocer sus hábitos escénicos me esté llevando a errar a la hora de describir su comportamiento habitual en vivo. En cualquier caso hicieron una mezcla de garaje rock con toques psicodélicos, indie y punk pasivo. En su década de existencia han sido constantes en publicar temas en formato de singles, rompiendo los moldes habituales a lo que es trabajos íntegros, aunque tienen editados dos trabajos, “L.A. Witch” en 2017 y “Play With Fire” en 2020. Harían repaso de todo un poco al no ser temas de demasiada duración.

Con UNCLE ACID & THE DEADBEATS en el principal de los escenarios a punto de comenzar su concierto y poner fin a esta edición Desertfest, tuve ocasión de subir de nuevo hasta la zona de anfiteatro reservada para los medios de prensa acreditados y contemplar la estampa de un lugar absolutamente lleno, miraras hacia donde miraras, también en el lugar donde yo me encontraba a penas quedaba espacio para degustar de este cuarteto británico, que se ha ganado la etiqueta de banda de culto por méritos propios, y los que han bautizado y llamado de muchas maneras, entre las que recuerdo haber leído tipos subversivos de oscuro corazón, banda de pop que canta sobre la muerte y el asesinato, grupo de heavy psicodélico, incluso herederos de Beatles y Black Sabbath. Sea como fuere nadie quiso perdérselos, y lo cierto es que encontré un poco en todas estas ilustradas definiciones en esta actuación, consiguiendo llegar a los corazones de un Columbiahalle lleno de gente, sí, pero también rebosante de emociones.
Ellos, conscientes de habitar en su propio mundo, fueron esculpiendo su performance con un ingenioso rock and roll lleno de riffs penetrantes hasta el fondo de las almas de todo aquel que estuvo presente.

¡Hasta 2024 Desertfest Berlin, un año más me habéis cautivado!

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

En un día con una competencia feroz en cuanto a conciertos en Barcelona, dado el número de bolos metaleros programados en distintas salas de la ciudad, se presentaba oficialmente la nueva etapa de Blutaxt, la banda ochentera resucitada por dos de sus miembros originales, Santi Leal y Luís Altisen, en esta ocasión acompañados por Barrena, la banda tributo a Barricada pero que, esta vez, venían a interpretar sus propias composiciones contenidas en el álbum que lanzaron el pasado 2022, "Entre Andenes" y hay que decir que la competencia se notó y mucho pues la sala presentaba un aspecto más bien pobre en cuanto a la presencia de público y, además bastantes de los presentes vieron el concierto de Blutaxt y se fueron a otra sala a ver a otra banda que empezaba más tarde su actuación.

 

BLUTAXT

La noche la abría Blutaxt, haciendo un punto y seguido a la trayectoria que iniciaron allá por el año 1983 y que se interrumpió con la disolución de la banda en 1991. Como si no hubiera pasado el tiempo y con su álbum "Blutaxt I" bajo el brazo, desgranaron todos temas del disco junto con alguno de los clásicos de los 80 y un par de versiones que sonaron maravillosamente en sus manos. Épica "Living After Midnight" de Judas Priest y absolutamente brutal "Rocking in a Free World" de Neil Young con la colaboración de Sergio de Barrena.

La verdad es que el disco es muy consistente y las canciones en directo ganan bastante, si a esto le añadimos "El Poder del Salvaje Metal", clásico entre clásicos y las dos versiones solo se podría calificar su actuación de perfecta.

La actitud de la banda es demoledora, el estado vocal de Luís Altisen pienso que es el mejor de toda su carrera y la madurez que tienen los cuatro miembros como músicos es más que notoria. Evidentemente una banda en la que toca Santi Leal solo puede ser excelente pero en esta ocasión pienso que el conjunto es el mejor que ha tenido en los últimos tiempos.

La comunión con el público fue muy elevada, dejando plenamente satisfechos a los presentes que venían a disfrutar de Blutaxt y se fueron habiéndolo hecho a lo grande. Es muy curioso como una banda que, en su momento, pasó casi inadvertida ahora ha tomado gran notoriedad y se ha convertido en un referente en Barcelona.

Set List:

De Frente y a por Tí
El Poder del Salvaje Metal
Insurrección, Revolución, Sublevación
Dulce Caro Caroline
No Hay Palabras
Resucitar Puede Ser un Buen Plan
Auténticos
Living After Midnight (Judas Priest)
Rey del Alambre
Dormir de Pie
Rocking in the Free World (Neil Young) con Sergio de Barrena
Sigue el Caminno
Si Tienes Frio Ponte al Sol

BARRENA

Terminado el bolo de Blutaxt era turno para Barrena que, en esta ocasión venían a interpretar los temas incluidos en su primer disco "Entre Andenes".

La verdad es que la banda está formada por unos musicazos de primer nivel y pese a que el disco que presentaban no es una obra maestra, los temas son muy defendibles en directo y suenan bastante bien.

Con un Don Pinpón pletórico que cada vez se parece más al Yosi de los últimos tiempos, fueron desgranando los temas de su disco, con la colaboración, tal y como pasa en la grabación de Joana Amaro en el tema "No Ella", cuajaron una actuación más que notable, a pesar que la sala se vació bastante después de la finalización del concierto de Blutaxt, siempre en el tono festivo que les caracteriza y con la actitud dicharachera que siempre tienen en el escenario, a pesar de las salidas de tono de Pinpón que, en más de una ocasión sobran en el conjunto.

Después de dar una buena muestra de los temas de su disco y de incluir un par de composiciones nuevas que se incluirán en su segundo disco presentaron a su nuevo batería, Adri, que interpretó un solo interrumpido como ya es habitual, por el consabido fotógrafo del que no mencionaré el nombre, que tiene el don de estar siempre en medio y convertirse en inoportuno protagonista, y ya llegó el momento del fin de fiesta con cuatro temas de Barricada, para el primero "Noche de Rocanroll", contaron con la participación a la guitarra de Santi Leal, todo un lujo para cualquier banda, y dejaron en todo lo alto el pabellón esperando el siguiente, que no tardará en llegar dada la gran actividad que tiene esta banda en Barcelona y alrededores.

En definitiva una gran noche de rock y metal que nos dejó con ganas de repetirla.

Set List:

Sangre y Arena
Crudo
Entre Andene
No Ella (con Joana Amaro)
La Escalera
Demonio y Santo
Perdida la Fe
No Él
Ilustres Ignorantes
Ocho
La Otra
Solo de Batería
El Holgazán
Noche de Rocanrol (Barricada)
Todos Mirando (Barricada)
No Hay Tregua (Barricada)
En Blanco y Negro (Barricada)

Por último agradecer a las bandas y en especial a Santi Leal por acreditarnos y permitirnos y facilitarnos nuestro trabajo en la sala.

Texto: Quim Brugada

Fotografías: Juanjo García

DÍA 2, SABADO 20 MAYO

HIGH DESERT QUEEN fue otra de esas peculiares bandas que tenía muchas ganas de ver, y que estos tipos de Austin, Texas, no se me han puesto a tiro hasta esta ocasión, pues bien es cierto que su disco debut lo tenemos en un plano bastante reciente. Estos músicos de las afueras de Joshua Tree, refugiados por ese aire del desierto que les ha visto ir pillando popularidad se movieron por el terreno del stoner pantanoso donde el sonido tocado con cierta técnica se fundía con una base sonora que pareciera ser de culto, a pesar de llevar pocos años en funcionamiento. Su música era como ir digeriendo una tensa calma antes de que llegara la tormenta, en donde los ritmos comenzaban antes de que llegaran los fraseos en las letras y a continuación todo se tornara melódico y espontáneo. Esa fue su principal estrategia, rompiendo moldes entre rítmicas enganchones y coros endurecidos que iban apareciendo y marchándose de una forma muy inteligente.

FATSO JETSON es una banda estadounidense de rock del desierto de Palm Desert, California, formada en 1994 por los miembros de Yawning Man, Mario Lalli y Larry Lalli, junto con Tony Tornay, así que ya te podías imaginar por donde iban los tiros, pero no exactamente con esa elocuencia sideral, aunque cómo no, amante de las improvisaciones. De hecho tuvieron varios invitados durante su concierto al tiempo que iban poniéndonos a tono dando un repaso a su abultada carrera iniciada en los años noventa y que no olvidemos consta además de varios trabajos en directo, unos cuantos discos compartidos con otras bandas. Si me tengo que quedar con una referencia, os cuento que es “Idle Hands” de 2016 editada a través de Heavy Psych Sounds, un sello de referencia sin duda. Pero bueno, también han tocado todos los palillos del ramo a la hora de poner sus producciones en la calle, como Man´s Ruin Records, Ripple Music o Go Down Records. Ya sabéis de lo que os hablo.

Bajo el armazón de MR. BISON, el trío italiano Heavy Psych y Blues Rock, se revolvieron con aires psicodélicos haciéndonos recordar temas de sus discos “Holy Oak” y  “Seaward”, dándole ondulación a su sonido inspirado por Jimi Hendrix o Captain Beyond. Fue un viaje salvaje para no perdérselo, con delirios virtuosos de fuzz, en donde las melodías expresivas y ritmos de alto voltaje te atrapaban a sabiendas de lo que ibas a presenciar. Esta banda formada por los guitarristas Matteo Barsacchi y Matteo Sciocchetto, compartiendo ambos voces, junto a Matteo D’Ignazi , que además de la batería también le da un tiento a los sonidos más hipnotizantes, tienen algo que no te puedo terminar de definir, y que es mejor que conozcas por ti mismo. Lo que al flamenco le llaman duende. Así que no pierdas la ocasión de degustarlos cuando los tengas a tiro.

Los suecos GREENLEAF disfrutan igual en una sala pequeña, con la cercanía del público en las primeras filas que en los escenarios de los grandes festivales, pero yo creo que especialmente a su cantante Arvid Jonsson le le gusta más la posibilidad de recrearse con la multitud compartiendo su espacio durante el show. Y algo así me imaginaba que podía ocurrir en esta ocasión, pero con la barrera lógica que ofrece el foso de un gran escenario. Con cada uno de los temas que interpretaba te iba haciendo vibrar. El guitarrista Tommi Holappa también tuvo un comportamiento implacable, similar al del día anterior mientras tocaba con la banda Dozer, dejando caer notables gotas de sudor que inevitablemente eran desprendidas por la energía que expulsa, aunque igualmente lo sientes visualmente y lo palpas emocionalmente según toca.

El arranque tuvo lugar con VALLEY OF THE SUN, una banda de stoner de Ohio, que lleva construyendo sueños casi una década. Atrás quedaron los tiempos en los que fueron introduciendo cambios en la formación, presentándose aquí como cuarteto bien gestionado gracias a la concentración de su guitarrista y cantante Ryan Ferrier, que en el aspecto físico me recordaba a Devin Townsed, quizás también en algunas formas, pero no en su locura. Todos orientados a conversar musicalmente con sus instrumentos ofrecieron al público un stoner de cuño actualizado. En directo con un segundo guitarrista en escena, refuerza si cabe un poco más su orientación sonora e intenciones de llegar a los nuevos adeptos.

CORROSION OF CONFORMITY con Woody Weatherman, Mike Dean y Pepper Keenan al frente nos dejaban claro lo bien en lo que se encuentran en esta etapa en la que el grupo estadounidense dejaba de lado su perfil más extremo abriendo con el tema “Bottom Feeder (El que come abajo)”. Fue su comienzo una clara intención de viajar por los años noventa dando cuenta de su apuesta más southern metal. De esta forma, enlazarían con “Paranoid Opioid”, para atronar con “Shake Like You” y “Seven Days” de aquel bendito trabajo “Deliverance”. Evidentemente quedó mucho repertorio fuera entre ellos sus dos primeros álbumes, “Eye For An Eye yAnimosity, pero se concentraron en sus obras más representativas, es decir “Wiseblood, “America’s Volumen Dealer y sin duda el ya mencionado “Deliverance”, al que le dedicaron el cierre con el tema “Clean My Wounds”.

GNOD siempre va cargado con sus diversas y distintas formas de experimentar con su música, llenas de percusión, caos, improvisación y al mismo tiempo elegancia, así que hicieron su noche. Sus propuestas tan psicodélicas como electrónicas sabes que te van a poner en otra dimensión, y no fallaron. Una vez iniciada la sesión pareciera no encontrar el fin y de hecho cuando terminó la estábamos echando de menos. La cuestión es saber reencontrarte con cada directo que hagan, porque van rotándose los músicos de su directo de forma tan habitual que a veces parece ser una banda desconocida, aunque luego termine apuntando en la misma dirección, con una capacidad de integrar dentro de su mundo viajero a todo aquel que esté presente en cada uno de sus conciertos, sinónimo de fiesta asegurada.

CROWBAR fueron una de mis particulares apetencias, ya vistos en otras ocasiones en vivo, pero no antes interpretando piezas de su último álbum “Zero And Below”. Cierto es que sólo Kirk Windstein en la voz y guitarra queda de aquellos primerísimos tiempos, pero todo perfectamente ejecutado con ese concepto sludge y doom tan evocador a la densidad del metal junto al guitarrista Matthew Brunson, el batería Tommy Buckley, y el más recientemente incorporado Shane Wesley en el bajo. Pocas derivadas esperadas, sabíamos lo que acaecía con el sonido Nueva Orleans.

MOTHER ENGINE fueron encargados de calmar arritmias densas. ¡Que no suene a contradicción esto, por favor! que el stoner también provoca frenéticos latidos de corazón. Su sonido electrizante con visos de jam session gracias a la duración de sus temas, eran el colchón perfecto para ir amortiguando la recta hacia el final de esta segunda jornada. Disfrutamos de lo que ya sabíamos que eran capaces de dar estos alemanes, pues son explosivos sobre apenas unos pocos metros alrededor de sus pies, calibrando bien en las distancias cortas con ese toque cercano a los sonidos de libro de los años setenta.

MONOLORD una vez más hizo un concierto épico con ese particular contraste sonoro, que les alzaría como una de las bandas de despunte, y que toquen donde toquen siempre lo consiguen. Concentrados, serios, con su intelecto musical centrado en las pausas vigorosas de su sonido, consiguieron desencadenar el frenesí que siempre enmarcan este trío, a golpe de cuerdas de bajo que se muestran a la par de los golpes de batería, como un muro infranqueable. Las pedaleras enmarcaban el sentido hipnótico de lo que sucedía, rompiéndolo los acordes de guitarra. Gracias a temas como “The Weary”, “Empress Rising” o “Rust” de nuevo un concierto esencial, en parte también gracias a esa forma tan atípica de tocar el bajo que tiene Mika Häkki, como si de una guitarra explosiva se tratara.

 

MANTAR hace tiempo que se ganaron a pulso una repercusión que cada vez es más grande, y ese era el motivo por el que cerraban esta noche como cabeza de cartel en Desertfest Berlin. Sus dos integrantes Hanno y Erinc son capaces de sobredimensionar el sonido, revolucionándolo todo, es lo que tiene tocar con los amplis a todo trapo mientras vemos como van retorciéndose sobre el escenario. Al propio cantante y guitarrista Hanno le encanta escuchar en boca de otras personas que ellos se transforman en una especia de animales feos cuando se suben al escenario. Y digo yo, que teniendo en cuenta que proceden de Bremen, ya tiene mérito que le den otro recubrimiento a la bonita escena del cuento, aquella de los hermanos Grimm que tenía a los trota músicos como protagonistas, aunque en la actualidad tengan el  cuartel general situado en Hamburgo.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

DÍA 1, VIERNES 19 MAYO

De nuevo en Berlín para disfrutar de uno de los festivales favoritos para quien gusta del rock en sus distintas formas, pero especialmente lindando con los sonidos desérticos, psicodélicos, tomando aires progresivos y a veces de cadencia doom. Este año de nuevo pasábamos de las cuatro jornadas a los tres días, y además con la curiosidad de saber cómo estaría preparada la nueva sede donde se irían alternando los conciertos entre los recintos del Columbiahalle (Mainstage) y del Columbia Theater (Club Stage). El espacio para los estilos sonoros era amplio, así que con ello se ampliaba el horizonte para disfrutar en donde mejor encajaran tus gustos con el aliciente de descubrimiento algo nuevo. Y digo esto porque igual tenías que tomar la decisión de quedarte en uno de los dos escenarios empleados para esta edición, porque en demasiadas ocasiones se solapaban los espectáculos del Mainstage  (amplio y con la capacidad justa para disfrutar cómodamente) y del ClubStage (más reducido e incómodo si no llegabas con tiempo para tomar una buena posición).

Los ingleses PSYCHLONA pudieron verse cómodamente a la vista de todos los madrugadores en el pequeño de los escenarios, en parte también por ser de las primeras bandas.  Pondrían la línea ascendente a lo que sería la jornada que más disfruté de las tres. Entre aires electrizados que rezumaban el gusta a setas alucinógenas a su bajista se le podía ver levitando con su bajo en cada rozamiento de sus manos contra la cuerdas de un instrumento que parecía ir arrastrando por el suelo, una manera muy particular de marcar estilo. El cuarteto en cinco años ha cosechado canciones muy interesantes que en directo demuestran tener alta dosis de enganche. Quédate con estas referencias: “Palo Verde”, “Venus Skytrip” y “Mojo Rising”

Con los alemanes MIGHT me invadía la curiosidad por conocer cómo serían las presentaciones de los temas de sus dos discos publicados hasta la fecha, “Might” y “Abyss”, por parte de sus dos integrantes Ana Muhi (bajista y cantante) y Sven Missulis (guitarra y batería). Precisamente por la faceta de multi instrumentista a cargo de Sven le haría estar pendiente de un ordenador portátil que tenía a sus pies a través del que iba vigilando lo que ocurría con la batería, mientras el tocaba la guitarra, ya que a sus espaldas había colocado un biombo donde se proyectaba la sombra de la silueta del batería encarnándose en directo de forma visible únicamente a Ana Mushi y Sven Misssulis. Sin duda fue un curioso directo, pero hubiera quedado más atractivo habiendo eliminado ese biombo para poder comprobar lo intenso y real de las pegadas de batería.

El toque de distinción lo darían los japonés CHURCH OF MISERY, a quien hemos visto ya en números ocasiones, por lo general en festivales, y que no siempre han estado con la misma imaginación en directo, aunque despunta sobre todo esa manera que tiene de tocar el bajo su fundador Tatsu Mikami. Se les vio como era de esperar muy  ensamblados y nada más pisar el escenario sonaron con mucha rotundidad, teniendo desde el principio a Hiroyuki Takano abordando cada composición letrística con mucha interpretación y cualquier otro sonido lo abordaba con teatralidad y entusiasmo, incorporando elementos doom en su estructura sonora basada en Black Sabbath. Los nipones tienen su propia caracterización, que creo que depende de si tocan en salas más pequeñas o escenarios más amplios, en las distancias con el público, cambian un poco sus formas camaleónicas.

Los atenienses GODSLEEP rompieron la monotonía de la espera con su mezcla sonora poco uniforme. Su vocalista era la reencarnación de una performance que con su imagen aportaba pistas confusas, entregando una sublime fusión de diferentes tendencias, donde el stoner y la distorsión acelerada daban rienda suelta a una diva enloquecida ante el micrófono, que terminó descalza sobre el escenario, mientras desplegaba su locura e interpretaba con una garganta ágil, tosca y sinuosa canciones que rompían moldes. También le dedicó su tiempo al sonido de la guitara, pero sin duda, el resto de compañeros de aventura, tuvieron por delante una aventura instrumental que hacer interiorizar a los presentes, porque como digo, continuamente si iba cambiando el palo sonoro con mucha audacia. Una apuesta interesante que además venía con la presentación de un disco recién publicado, “Lies To Survive”.

DOZER son otros estandartes del stoner sueco y referencia para quien suscribe estas líneas y lo demostraron de una manera esperada. Cuando vas a ver cómo será una banda determinada de la que esperas mucho puede ocurrir que las expectativas se queden cojas y entonces los empiezas a poner pegas, pero nada eso pasó y me invadieron las emociones. Nada en contra que objetar al cuarteto. Alta descarga de adrenalina mientras su guitarrista Tommi Holappa, a quien veríamos también al día siguiente tocando con Greenleaf, desataba su espiral de solos con ardua pasión. Incluso su cantante Fredik Nordin se llevó un manotazo en la cabeza cuando se aproximaba en una de sus apuestas enloquecidas a través del mástil, y su gorra de beisbol fue a parar al suelo. A éste como le gusta también ser objeto de toda mirada, la broma le encantó, y terminó tirándose al suelo imitando una caída, para recuperar esa prenda que es parte activa de su imagen en directo. Cuando no se enfrentaba  al micro para abordar alguna letra, llegaba el momento de aprovechar esos espacios instrumentales que le sacan de la primera línea poder despotricar por el escenario.

El rock psicodélico del trío instrumental noruego KANAAN causó mucha atracción. Fueron una baza de lo más férrea para esta jornada, El caso es que hicieron todo lo que pudieron y un poco más para que la cabeza se pusiera a mil por hora con las canciones de su disco “Downpour”. Los que queríamos disfrutarlos nos llevamos una buena sensación de estos fenómenos pero hubo que luchar por conseguir una buena posición delante y frente a ellos, pues esta sala que se quedaba pequeña para su presentación. No había margen para quedarse quieto gracias a su interactiva psicodelia. Fue mi primera toma de contacto con ellos en directo, algo incómoda por el espacio, así que con ganas me quedé de cara a una nueva oportunidad. Todo lo que vino a continuación fue más cómodo de llevar, y me encontraba en forma para bailar, disfrutar y estar realmente en la salsa de un festival tan interesante como lo es éste.

MINAMI DEUTSCH de nuevo nos situaba con nuestro punto de vista puesto en Japón. Vinieron a demostrar la carretera que tienen cruzada a batacazos haciendo esa psicodelia de pedaleras con un toque de originalizad en su puesta de largo. El show fue coordinado y fructífero. Estaba claro que los nipones son organizados y dan juego para quien gusta de observar entretenimiento escénico, aunque hace algunos años tal vez esto era más efectivo al no estar acostumbrados a este tipo de visitas, porque ya desde hace un tiempo van siendo constantes tenerlos presentes en los festivales del ramo. La instrumentación occidental manejada por estos asiáticos siempre es buen revulsivo para salirse de los cánones psicodélicos clásicos, y permitirme que lo tilde así, porque ya son demasiadas las bandas de nuestros tiempos amparadas en esquemas trillados del pasado, que sí, que nos transportan a la época del ácido, pero más son de la década del ibuprofeno.

GNOME tienen su propia definición, basada en una combinación de sonidos que enganchan de forma irresistible gracias a su impronta metálica, en donde las guitarras atronadoras hacen su función mezclándose con una batería y bajo de giros sonoros aventureros. Esto hace que creen su propio sonido en donde no falta el stoner, prog y el hard rock. Procedentes de Amberes, Bélgica, y con la referencia de estar detrás de la batería Egon Loosveldt, multi instrumentista deambulante de formaciones tan abiertas en su sonido como Sindicato Sonico o Temple Fang, busqué encontrar referencias cercanas a largas jam sessions practicadas en otros lugares, pero aquí todo fue cómo dirigirse a la calle de enfrente, pues los temas eran más moderados en su duración, frenéticos y llenos de diversión, portando sus músicos sobre sus cabezas unos capuchones que imitaban ser unos gnomos “un poco macarrillas”, y que a medida que el frenesí iba evolucionando, terminaban desprendiéndose de las mismas.

El trío neoyorquino KING BUFFALO tras poner en su sitio cada instrumento en los momentos previos a su gran concierto, pasaría de un continuo sigilo a la expansión de sonidos que iban pillando matices a base de pedaleras y efectos de sonido, consiguiendo una mezcla poderosa de stoner y psicodelia. Hilaron un demoledor sonido que se  amplificaba cada vez que jugaban con los botones de los pedales. Ya tuve ocasión de disfrutarlos en vivo unos años atrás en este Desestfest berlinés en donde este año repetían, pero cambiando la ubicación. Me aportaron lo que esperaba encontrar en ellos tras disfrutar de discos tan categóricos como “Orion” y “Repeater”, con los que contaron para crear sus estructuras psicodélicas en escena, y para esta ocasión ampliaron todas esas miras metiéndose de lleno en su trilogía pandémica, haciendo hincapié en los cortes del álbum “The Burden Of Restlessness”.

THE OBSESSED por fin ante mis ojos. Este podría ser el titular después de frustrarse la intentona de ver en 2019 a la formación de “Wino” tanto en Sonic Blast como en Hellfest. La cancelación de su gira europea ese año lo hizo inviable, aunque aún guardaba el recuerdo de ver al cantante y guitarrista Scott Weinrich en el festival francés en la edición de 2014 tocando con la formación Spirit Caravan, cuando de forma paralela llevaba sendas andaduras dando bandazos entre las bandas Saint Vitus y The Obsessed. Tras años de espera arrancaba el concierto con “Brother Blue Steel”, y así iban enlazándose temas como “Streamlined”, “Sacred” o “To Proted And To Serve”, con apenas un pequeño parón para sustituir el amplificador dañado de su bajista. Tuvimos la suerte de disfrutar de un notable repaso a su bien apertrechado pasado doom, como nombre pionero que es, dando estilo propio al cierre de esta jornada, que consiguió congregar un numeroso público ávido por ver esa sinergia de veteranía desempolvando viejos clásicos.

 

 

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

Este 27 de mayo, día previo a las elecciones municipales y con una competencia feroz en Barcelona encabezada por los mismos Coldplay, entre otros, era el elegido para la presentación en Barcelona de una banda toledana, otra madrileña y otra barcelonesa, las tres debutantes en la ciudad. Organizada impecablemente por la Asociación Metalrock, a los miembros de la cual solo se les pueden dar elogios tanto por el trato como por la organización tuvo lugar en la sala Garage Club, nuevo nombre de la reconvertida sala Zowie que, a decir verdad ha mejorado bastante desde la última vez que estuve allí. El escenario ha crecido en tamaño, lo cual permite a los músicos evolucionar algo mejor y la iluminación rojo infierno se ha sustituido por otra azul oceánico que, si bien sigue siendo infernal para hacer fotos, permite salvar alguna más que la anterior, por último también ha mejorado bastante el sonido lo cual hizo que la velada fuera bastante más lucida de lo habitual en esta sala.

PADRE CUERVO

Abrían fuego los toledanos Padre Cuervo que llegaban a presentar su primer trabajo discográfico, un álbum autotitulado donde definen su particular estilo mezcla de muchos palos distintos. Podéis escuchar la entrevista que le hicimos a su guitarrista y cantante Cesar aquí para más información al respecto.

Su propuesta, tan ecléctica como es, permite alcanzar un público más amplio que la simple propuesta de Heavy Metal pero también corre el riesgo de no gustar cuando el público no es el propio. La verdad es que aquí llegaron, vieron y convencieron a un público que, si bien estaba algo frio al principio, terminó disfrutando de lo lindo, incluso coreando algunas de las canciones de la banda.

Las tablas en el escenario de los cuatro músicos que forman la banda se notan muchísimo y su experiencia en el trato con el público aun más. Con un sonido perfecto, desgranando muchas de las canciones de su disco que prácticamente nadie en la sala conocía y una versión, consiguieron llevarse de vuelta un buen número de nuevos seguidores.

Un debut impecable de Padre Cuervo en Barcelona que hace anhelar su vuelta tan pronto como sea posible. Los comentarios de la gente que abarrotaba la sala desde el principio así lo demuestran.

Set List:

La Soga
Chacal
Don't Steal
November Bones
What I Owe You
Run (Foo Fighters)
Encrucijada
The Cookbook for the Destruction
Cheer with Your Guts
El Ídolo

 

ENDERNITY

Los segundos en saltar a las tablas fueron los madrileños Endernity, una banda con un recorrido un poco más amplio pues tienen en su haber ya dos álbumes, el segundo realizado hace muy pocos meses y que presentaron el pasado mes de febrero en Valls, crónica que podéis leer aquí, el mismo día que tuvimos el placer de hacerles una entrevista sobre este "Flesh and Bones of Humanity" que podéis leer aquí, complementando la entrevista que tuvimos con ellos en 2021 con motivo de la edición de su disco debut "Disrupted Innocence" que podéis leer aquí.

Su propuesta de heavy metal con identidad propia era algo más conocida que la de Padre Cuervo, si bien en este día se presentaban por primera vez en Barcelona. No tuvieron su mejor noche, todo hay que decirlo, su concierto, si bien fue solvente y convincente y gustó mucho al numeroso público presente, adoleció de graves problemas de sonido, ellos no se oían bien en el escenario lo que motivó algunos desajustes y, además, perdieron, por problemas técnicos, las orquestaciones pregrabadas, lo que les pasó factura a la hora de interpretar sus canciones tal y como tenían previsto, incluso teniendo que parar la inicial "Godess Ishtar" a mitad de ejecución para tratar de solucionarlos.

En ningún momento se les vio cómodos en el escenario y, pese a que defendieron con solvencia su set y desde la sala sonó bastante bien y la gente quedó satisfecha con su actuación, los que tuvimos la suerte de verlos en Valls pudimos percibir las diferencias.

De todas formas, cuando en el escenario hay grandes músicos que desbordan talento, interpretando unas canciones que por ellas mismas aguantan todos los inconvenientes el resultado solo puede ser bueno. Cuando una banda está hecha al directo tiene que torear con todas las situaciones posibles, aprender de las circunstancias, cosa que me consta que han hecho, y defenderse con dignidad. Si se hace así, y ellos lo supieron hacer, el concierto sale adelante y termina convenciendo y haciendo disfrutar a los presentes.

Yo no puedo por más que reafirmarme en lo ya dicho sobre el concierto de Valls: Endernity es una banda enorme, con un futuro y una proyección como pocas en este país y está destinada a darnos grandes noches de metal en el futuro.

Set List:

A Handful of Dust (Intor)
Goddess Ishtar
The Dream is Over
Revenge
Ignorance Celebration
Infinite Hell
I Dream that I Can Fly
Cozy Bubble
In the Name of God
You Won't Bring Me Down
Endernity

 

THIXSKIND

Para el final de la velada nos quedaba el debut del día en mayúsculas pues los catalanes Thixskind se presentaban en directo por primera vez. La banda, formada alrededor del ex cantante de Deldrac, Eric Moya, presentó la propuesta más melódica de las tres presentes en la sala.

Ante un público totalmente entregado que conocía sus canciones pese a que no tienen aun ningún trabajo discográfico editado (esperemos poder tenerlo pronto) dieron una gran muestra de profesionalidad y saber estar. Se sintieron comodísimos en todo momento, con un sonido más que aceptable y una actitud de 10 en todo momento, fueron desgranando sus escasos temas, recordemos que es una banda debutante, además de una versión en la actuación más breve de las tres. La verdad es que supo a poco y nos dejó a todos con ganas de mucho más.

Las composiciones son excelentes, con buenos estribillos, potencia y melodía a partes iguales que nos hacen desear tener en nuestras manos tan pronto como sea posible alguna grabación de la banda para poder certificar su gran progresión. En ningún momento se notó que este era su primer concierto con público pues tenían los mecanismos perfectamente engrasados y se compenetraban muy bien en el escenario. Si no lo hubiéramos sabido podíamos haber pensado que llevaban ya varias giras en su haber.

En definitiva un muy buen concierto de los barceloneses que hace presagiar un gran futuro por delante para la banda a la que vamos a seguir muy de cerca.

Set List:

Intro
Noisy Grave
Hate
The Real Truth
Gunpowder & Jasmine
Nip It in the Bud
This Pain
We Die Young (Alice in Chains)
Despised Minority
Bare Boned

Por último quisiera agradecer tanto a Duque Producciones como a la Asociación Metalrock su gran amabilidad y todas las facilidades que nos dieron para hacer nuestro trabajo. Da gusto trabajar con una gente de tanta calidad como ellos.

Van pasando las décadas, el rock y el metal van evolucionando pero siempre quedarán para la posteridad los clásicos. Uno de esos músicos inmortales se dejo caer por Barcelona para llevarnos casi 50 años atrás en el tiempo y hacernos disfrutar de los 70. Hay músicos que parecen aguantar el paso de los años en un estado de forma bastante aceptable y Glenn Hugues es uno de ellos. Con 71 años y a pesar de sus excesos juveniles, supo conquistar con su envidiable voz, su simpatía y buen rollo el corazón de más de 1000 personas que lo arroparon en Barcelona .

La propuesta estaba clara: puro ejercicio de nostalgia purpleliana con la excusa del 50 aniversario de "Burn" (ojo, que se publicó en febrero de 1974, pero eso da igual). No había sorpresas: el setlist basado en los tres discos que grabó con Deep Purple en el Mark III y Mark IV: "Burn", "Stormbringer" y "Come Taste the Band" no decepcionó a nadie.

Con una formación bastante solvente formada por Bob Fridzema a los teclados, que intentó llevar el sonido setentero de los temas al año 2023 a pesar de lo difícil de la empresa; Ash Sheehan, a la batería, muy enérgico, dándole más fuerza a las canciones y el guitarrista Søren Andersen, asumiendo la incómoda papeleta de emular a Blackmore o Bolin, la banda se marcó 1.45 minutos de puro hard rock con toques funkies en algunos momentos.

Para empezar arremetieron con una potente "Stormbringer" y el escenario totalmente azul mientras se veía a  Glenn sonriendo contínuamente. Se le notaba orgulloso de haber metido tanta gente en un concierto en un día entre semana. Y después de la introducción le tocaba el turno al disco "Burn" con cuatro temas seguidos. Momentos para destacar: la excelente interpretación de "Sail Away"; el largo solo de Sheehan en "You Fool No One" (quizá excesivo) y la emocionante "Mistreated". Así como las palabras de homenaje a los desaparecidos Jon Lord y Tommy Bolin.

"Gettin' Tighter" y "You Keep On Moving"  de "Come Taste the Band" marcaron el momento más funkie de la noche. Desgraciadamente mucha gente desconectó y era más fácil escuchar las conversaciones del público que no la música. Para los bises, Glenn nos tenía reservada una sorpresa: el gran Marco Mendoza salió para interpretar "Highway Star" con él. Al liberarse del bajo, vimos a un Glenn Hugues más activo yendo para uno y otro lado del escenario con el micrófono en la mano. Fue curioso ver a los dos ex-bajistas de The Dead Daisies juntos en el escenario y es que Marco se había desplazado desde Mallorca para saludar a su amigo. En conversación privada me comentaba Marco que tiene ganas de volver por Barcelona pero le falta encontrar promotor. A ver si hay suerte y lo podemos volver a ver pronto.

Y , como no, para el final "Burn" con el público entregado y dejándose definitivamente la voz. Las sensaciones entre la gente coincidían con adjetivos como Brutal, Genial, Increíble, etc. Y es que valió mucho la pena acercarse hasta la sala Razzmatazz un miércoles noche a disfrutar de la buena música, aunque al día siguiente hubiera que madrugar.

Setlist:

1. Stormbringer
2. Might Just Take Your Life
3. Sail Away
4. You Fool No One
5. Mistreated
6. Gettin' Tighter
7. You Keep On Moving
Bis
8. Highway Star
9. Burn

Quiero agradecer a Funhouse Productions por el exquisito trato recibido y a la sala Razzmatazz por darme todas las facilidades para que esta crónica haya sido posible.

Texto y fotografías: Juanjo García

DÍA 4, DOMINGO 23 ABRIL

El domingo a la postre siempre es un día más relajado. La afluencia de público cae y en general el público piensa en el día laborable que tienen a continuación. Eso no quita que las bandas programadas para esta última jornada entreguen todo para los que aún quieren seguir disfrutando del festival como si del primer día se tratara. ELIZABETH COLOUR WHEEL estaba en boca de todos durante el festival, principalmente recomendado por la organización. Y lo cierto es que no se equivocaban en su recomendación, eso sí, como banda de directo, porque los audios que tienen grabados no son una buena carta de presentación para lo que se esconden en sus diretos. Centrándonos en el concierto del domingo, venían acompañados de Ethan Lee McCarthy de Primitive Man, quien lo vimos en sus distintas facetas este año. Si la vocalista Lane Oshi ya es un portento neurótico sobre el escenario, poder verla contrastar voces agresivas con Ethan Lee McCarthy se convertía en una exquisitez para los seguidores de ambas formaciones. Para los neófitos que pasaran por allí, aquello era como un experimento contundente donde la paranoia estaba siempre suspendida en el aire. Sin duda, las voces viscerales y la energía desencadenada sobre el escenario consiguieron una conexión electrizante entre todos los músicos y el público que seguía con premura el desarrollo de este espectáculo.

IMPERIAL TRIUMPHANT hicieron uno de los conciertos relevantes de esta edición, no ya por el conocido misterio que hay tras las máscaras de sus integrantes, sino por la siempre enriquecedora fusión extrema que aporta oscuridad y los sonidos tan técnicos como caóticos. La actuación de los neoyorquinos arrancó como una ventolera sonando con una maestría categórica cada detalle, en parte todas esas técnicas jazzísticas que incluyen y el resultado final auditivo, hay que agradecérselo al equipo de sonido del lugar. El trombón de varas tuvo sus momentos de directo sobre el escenario, así como pudimos ver a la parte de la banda correteando entre el público. Tampoco faltó el espectáculo de tocar las cuerdas del bajo con una botella de cava, que finalmente terminaría siendo descorchada al final del concierto. En algunas giras los he llegado a ver en directo utilizando samplers para sus momentos donde tienen presencia de instrumentos de viento, y por lo general en esas ocasiones pierde algo de rigor sus canciones, pero aquí hicieron un show completo y llamativo resaltando ciertos interludios que enseguida hacía que el grupo al unísono despuntara con frenéticos bombos y solos de guitarra de manual avanzado.

OSSAERT fue otra interesante banda de black metal de los Países Bajos que pudimos descubrir los que nos asomamos a la ventana de su mundo profano. Dejaron ver en la imagen y con su música sus impulsos de odio hacia todo lo sagrado, con una agresión depredadora de los cultos cristianos, donde su música siempre se mostraba agresiva, con cuidadosos pasajes melódicos contemplativos. Venían presentando su álbum debut “Bedehuis”, con un alto contenido cacofónico en su interior. Seguro que este primer paso por el festival, donde hay tanto amante del sonido que practican, les sirve como trampolín para tener al menos un reconocimiento que les posibilite saber encaminarlo. Otra cosa es que sepan mantenerse en el Infierno o que terminen retrocediendo hacia el Purgatorio, eso ya es cuenta de ellos y de sí la enigmática línea que se nos presentaba aquí en su debut, es real o formaba parte de un buena campaña de marketing.

BIG BRAVE hicieron integro su último trabajo “Natur Morte”, una oportunidad única de conocer de primera mano, lo más reciente de esta banda de metal experimental canadiense. Lo que pasa que considerando la estructura del mismo con momentos tensos, pero también notables partes ralentizadas en el tiempo, creo que no terminó de superar, al menos para mí, la prueba de ser un concierto de impacto. Pero al menos nos mostraron algo excepcional y es cierto que como tal hay que tomarlo, aunque insisto, siempre será más motivadora e intensa, una actuación con temas selectos. El desarrollo del trabajo conllevó una esperada apariencia escénica entre oscuridad que tensionaba aún más el ambiente. Por cierto, vinieron en formato de cuarteto para darle todo el brillo sonoro en directo a su última grabación.

MAMALEEK fue otra de las rarezas programadas que te pueden gustar o no, pero que al menos sorprenden. El misterio que rodea a esta fuerza creativa anónima tiene su sede en el Área de la Bahía de San Francisco y la llevan a cabo dos hermanos, aunque no se sabe mucho más sobre las identidades de quienes contribuyen a esta causa que hacen un total de cuarteto, todos escondiendo sus rostros bajo un pasamontañas. Sus trabajos publicados más recientes, “Come & See” de 2020 y “Diner Coffee” de 2022 fueron parte de su presentación. Su enfoque musical fue oscuro al tiempo que vanguardista, con arreglos distintivos que funden dejes clásicos del sonido jazz con un mascullado black metal. Los resultados, por supuesto, como no podían ser de otra manera, fueron raros raros raaaaaros, pero ante tanta saturación de bandas que van a lo cómodo y fácil a la hora de montar un grupo, me quedo con lo arriesgado y seguro que odiado por quien no entiende las propuestas que se encuentran fuera de lugar del establishment musical.

CAVE IN haría integro su séptimo disco “Heavy Pendulum”, un trabajo maestro que mostraba a la banda de Boston como si resurgieran de sus propias cenizas. No olvidemos que han tenido que pasar un buen puñado de años para tener algo nuevo en estudio que presentar . La obra es muy importante para ellos, pero lo es más para quien recibimos un álbum lleno de temas de impacto con brillantes y demoledores riffs de guitarra. Sus integrantes nunca dejan de asombrar a propios y extraños, bien por andar metido en otras historias paralelas, o por ser capaces de mantener la llama viva de este proyecto duradero que musicalmente ha tenido vaivenes sonoros. El el eclecticismo musical es donde se les ve cómodos, y aquí disfrutaron mucho, con temas abiertos al metal o al hardcore aportando sus disciplinas instrumentales personales.

DEAFKIDS volvían a escena el domingo con su extraña fusión de ruidos polirítmicos, mezclando el rock y el punk, con el toque percusivo de su característico ritmo brasileño. Hoy estaban en su salsa sin aderezos de otros músicos que se les unieran, que eso no significa que no disfrutaran con Duma en su anterior actuación. Me refiero a lo de poder tocar dentro de esa zona de confort caótica que tienes bien estructurada por ser un hábito repetido cual mantra se tratara. Fueron inquietantes y llegaban a hipnotizarte, pues ya sabes que pertenecen a ese tipo de bandas que siempre tienen algo nuevo que aportar hoy en día, y lo hacen de esa manera. Las distorsiones, amplificaciones y degradación llevaban una contundente base de noise rock y las luces difuminadas, apenas te impidían apreciar que ocurría en escena, un marco buscado en sus conciertos, en donde a los músicos les gusta jugar con pedaleras mientras el humo escénico y esa performance de luz les hacen aparecer como siluetas que se mueven a espasmos, al son del enloquecedor ritmo de batería.

DUMA fue un concierto sorpresa anunciado en el mismo día, y pondrían el punto final de esta edición poniendo patas arriba el Next Stage. Esta pareja de alborotadores procedentes de Gana y Kenia, dejaron constancia de nuevo en Roadburn de su impronta noise grindcore, pues en la pasada edición ya mostraron su tarjeta de presentación revolucionando el lugar. La inocente parejita aquí comprimirían mejor su tiempo sin tantos desmanes al ser el escenario más pequeño. Mientras Sam Karagu trataba su  máquina de generar sonidos sampleados adictos al desfase alternando algún momento de guitarra, el tornado humano Martin Kanja fue mostrando sus infernales bailes mientras los aullidos que profería siempre estaban al borde de destrozar el micrófono.

Texto, fotos y videos: Raúl “Mister Virus” García

 

DÍA 3, SABADO 22 ABRIL

Con el noise rock de los canadienses KEN MODE entraba en el juego de la tercera jornada y el baile de solapes por los escenarios. Estamos situados en el escenario The Terminal a pocos minutos de que todo explote por los aires. Para ellos era la primera aparición en Europa en casi 5 años, y se notaba las ganas que tenían de dejar su huella sonora en Roadburn., porque fueron totalmente demoledores compartiendo de forma natural, una intensidad que iba subiendo escalones de forma vertiginosa. Si estuviste allí y tenías como referencia el trabajo publicado el pasado año bajo el título “Null”, te sentirías feliz de haber podido escuchar algunos de sus temas densos y claustrofóbicos, como fue el caso de “A Love Letter”, “But They Respect My Tactics” o “Lost Grip” .

SANGRE DE MUÉRDAGO casi al mismo tiempo que KEN Mode estaba haciendo “As Voces Da Pedra” en el Next Stage. Ya me costó salir a mitad del concierto anterior, pero como artistas en residencia que estaban protagonizando los gallegos, la ocasión de sentir el intimismo folk no quise dejarla pasar tras no poder ver sus otras dos actuaciones programadas en distintos días. La concentración era máxima por parte de músicos y público, que les regalaba el respeto del silencio para que las pausas entre cada una de las piezas que interpretaban fueran como un refuerzo de sonido más en la estructura de su sonido, aderezado con instrumentación adecuada para que todo el folclore del que se embadurna el grupo, se ejecute de forma real, alejado del samplers. El homenaje que le brindó el público con sus aplausos seguramente que fue la respuesta de la fidelidad sobre lo esperado. Yo del todo no lo podré saber, porque no lo vi entero, pero hasta donde llegué me encantó el cariño que el público les mostró a nuestros compatriotas.

Los africanos DUMA junto a los brasileños DEAFKIDS crearon un híbrido, que dio lugar a una extraña fusión de ruidos polirítmicos noise rock y punk, algo lenta en su desarrollo, aunque no dejaría de ser tan inquietante como hipnotizante. Honestamente, prefiero verlos a cada uno nadando en la inmensidad de sus propias canciones, aunque aquí lo que aportaba este experimento era verles por dónde eran capaces de salir. Las distorsiones, amplificaciones y degradación del sonido que hicieron todos juntos tuvieron amagos de causar un efecto de disturbio en la percepción de la realidad con  haces de luz tenue entre tonos blanquecinos y oscuros que ambientaban el espacio que ocupaban. La performance contó con espasmos esperados, al son de los enloquecedores ritmos de batería y farfulladas vocales, dando muestra de una interesante jam session entre lo electrónico y lo metalero. Aún me quedaría algo de tiempo para ver el tramo final de HEALTHYLIVING, con Amaya López-Carromero al frente, quien había estado de forma más intima realzando piano y voz a través de Maud The Moth en la jornada anterior. Aquí en formato de banda con Scott McLean y Stefan Pötzsch destapaba una contundencia densa. Me quedé con la sensación de necesitar descubrir más a fondo esta aventura que parece tienen bien asimilada por Tilburg.

SOWULO me situaba frente al proyecto del multiinstrumentista Faber Horbach, compositor y productor de todo ese aurea espiritual, adecuado por los que gustasn de las atmósferas rituales vikingas. De hecho Faber participa en los rituales tocados con instrumentos de hueso que encarnan los alemanes Heilung, aquí con un enfoque algo diferente, pero que pone en un punto de partida a los no iniciados sobre Sowulo para tener una referencia. Su propuesta fue una mezcla sonora de corte tradicional y  melancólico, con la quietud de unos músicos que se basan en exponer un sonido contemplativo a base de instrumentos tanto medievales como contemporáneos. El ritmo poco agitado, transportó a los oyentes dentro de un viaje de meditación donde parecía pararse el tiempo, hasta que se encendieron las luces, y salías de la hipnosis.

DEATHLESS VOID fue otro de esos descubrimientos que te brinda el festival. Con sede en Ámsterdam, y la escueta referencia de que venían del underground holandés, dejaron entrever su espíritu misterioso arraigado a los pilares del death y del black metal. Jugaron bien su baza frente a un público que procedía de lugares distantes como era mi caso, y seguro que el de otros muchos europeos que les gusta ponerse en frente de las sorpresas locales. La audiometría empezó a dar resultados de riffs malvados y afilados dentro de un caos psicodélico que amenazaba locura percusiva. Y hasta ahí os puedo contar. Imagino que en un futuro habrá más información sobre estos tipos sin identidad conocida que no tienen nada publicado aún de forma oficial. Supondo que están dentro de una campaña de marketing de algún sello local o arraigado al festival, y por lo tanto, que este será un punto de partida para una próxima visita ya con los engranajes más engrasados. Esperemos que hasta que llegue ese momento, no pierdan el aceita por el camino.

¡Con CHAT PILE continuaba la línea para bingo! Otro caso de descubrimiento que me llamó la atención. Y que tras ver la actuación integra, no dejo de quitarme de la cabeza la que para mi (y tal vez para ellos) sea una referencia cercana: Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs. Llegaron desde la ciudad de Oklahoma y acapararon la tención de al menos medio festival en el Maingstage, sobre todo su cantante descamisados andando descalzo a lo zampo y prostituyéndose contra el suelo en un afán por darle más claridad a sus interpretaciones. ¡Sin duda es un buen actor! Pero también lo es llegando a la gente con su música y sus propuesta noise rock que pasa por la tangente de otros estilos. Es decir, que estamos ante una elipsis ecléctica que va tomando forma desde el año 2019 a medida que se deforma su impulso musical. Hace cuatro años publicaron el EP “This Dungeon Earth” y después llegó su debut de larga duración “God's Country”, que mostraron con convencimiento. Al menos a mi me calaron.

HIGH VIS, otro descubrimiento, en este caso procedente de Londres. Me gustó la intensidad del arranque que tuvo pero me pareció después acomodarse en una línea que no terminaba de avanzar hasta el punto de “romperlo todo”, que de primeras me daba la sensación que llevaban por actitud. Su sonoridad entre el post punk y el hardcore fue oscilando y entreteniendo, con arranque más enganchones y ritmos en otras ocasiones algo más pausados. Me tocará profundizar en ellos, y tras escuchar detenidamente su disco “Blending” buscaré una nueva ocasión para degustar su directo. Aun no tengo claro si son unas alborotadores apasionados, o simplemente les gusta el entrenamiento a marchas pausadas.

Los hardcoretas estadounidenses CANDY tenían encargado hacer íntegramente su disco “Heaven Is Here” publicado el pasado año, y no dudaron en mostrarlo con la violencia sonora que su contenido requiere, con ráfagas de sonido ruidoso por todo el escenario, a base de otros sonidos que salían del teclado mientras el aporreamiento de la batería elevaba un grado más la cosa. Se hicieron de notar, eso no quepa duda, a base de ruido áspero. Antes tuve ocasión de ver de forma más pausada e intima a DAVID EUGENE EDWARDS con sus westerd sound, no dejando pasar la ocasión para repasar temas de su country alternativo a través de Wovenhand y 16 Horsepower, incidiendo en las versiones de algún tema tradicional y cómo no, el apreciado toque folk de Bod Dylan, que le venía que ni pintado. Todo el respeto para un tipo a respetar que narra música con su guitarra desnudando el escenario, dejando al aire libre sus sentimientos.

CAVE IN se presentaban de nuevo en Roadburn cuatro años después. Con las labores de bajo a cargo de Nate Newton de Converge y despuntando Stephen Brodsky como una de las partes de voz y guitarra importantes en el seno de la formación, quien de forma paralela también está en bandas como Old Man Gloom y Mutoid Man. En fin, aburrirse seguro que no es su meta estando presente en tantos proyectos. Junto al otro guitarrista y cantante Adam McGrath fueron repartiendo partes vocales. Se les veía cómodos repartiendo el trabajo de voces en directo, y aprovechando para explayarse con las partes de guitarra cuando cada uno podía desligar su cuerpo del micrófono, pues fueron como nervios a la hora de hacer riffs con sus instrumentos, mientras iban desgranando un set list al que llamaron “Interstellar Mixtape” y que estaba formado por un repaso a sus variadas facetas sonoras, recuperando temas propios y dando vida a versiones de The Cure, Fleetwood Mac y Bad Brains entre otros. Al día siguiente sería el turno de su último trabajo publicado como “Heavy Pendulum” como muchas partes de metal y guitarras gruesas, que tocarían al completo.

 

Y SHAGOR pondría para mí el punto y final a esta jornada en el Hall Of Fame. Una vez más la escena black metal holandesa tenía un representante que mostrar aún por madurar, pero con muy buenas hechuras en los pocos años que llevan dando relevancia al novedoso undeground local. Con un sonido crudo, embriagador y atmosférico, así como una oscura presencia escénica que conjuntaba a la perfección. Para la banda es un gran paso a dar a la hora de obtener visualización y el reconocimiento por salir de los cimientos de una escena amplia que maneja muchas referencias, pero que siembargo, no todas las bandas pueden constatar haber pasado por el festival de festivales, a la hora de experimentar con trayendo a sus escenarios propuestas nuevas y experimentales, al tiempo que consigue que bandas clásicas hagan conciertos inéditos.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

La diversión y el buen rollo se dieron cita el pasado viernes 5 de mayo en la sala Bóveda de Barcelona. Los italianos NanowaR of Steel se acercaban hasta España acompañados de los americanos Tragedy para contagiar al público con su buen humor. Las dos bandas tienen nuevos trabajos discográficos, por parte de los italianos su "Dislike to False Metal" y "I Am Woman" en el caso de los americanos.

Tragedy

Como si se tratara de la fiebre del sábado noche, la sala Bóveda presentó una de sus mejores entradas (creo que llegaron al Sold Out) y la pista central acabó siendo una discoteca donde el sudor, los bailes y la cerveza fueron los protagonistas.

Puntuales, a las 19.30 salían los neoyorquinos Tragedy con sus ropas ochenteras y el buen humor que les caracteriza. Aunque hacía pocas horas que les habían robado parte del material de la banda, entre ellos los teclados que debían usar en el concierto, los músicos ofrecieron 50 minutos de baile y cachondeo que se hicieron muy cortos. Si alguien no los conoce, Tragedy es una banda de versiones en clave hard rock y heavy metal que nació en Nueva York como tributo a los Bee Gees. Con el tiempo el grupo añadió a su repertorio temas disco de los 80 de otros artistas, así como de otras épocas más modernas.

Además de demostrar la calidad que tienen como músicos, lo que buscan es enloquecer al público y hacerlos bailar con ritmos discotequeros endurecidos por el heavy. A pesar de tener disco nuevo, se limitaron a rescatar sólo el tema "I'm so Excited". Abrieron con la canción de los Bee Gees que da nombre a la banda "Tragedy" para seguir con un puñado de temazos que son parte de la cultura popular mundial como "Sweet Caroline" de Neil Diamond, "Gimme, Gimme, Gimme" de Abba, "It's raining men" de The Weather Girls.

Capítulo aparte fue la presencia constante de la banda sonora de la película Grease con "You're the one that I Want", "Summer Nights" o "Grease". La banda se muestra muy sólida y comunicativa en el escenario. Los disfraces, los bailes, la conexión con la gente rompieron las distancias entre público y artista, preparando lo que se nos venía encima después. Aunque nos dejaron huérfanos de su "Y.M.C.A." para el bis final, nadie protestó. En definitiva, una actuación de 10 que hizo la espera de NanowaR of Steel muy entretenida.

NanowaR of Steel

A priori uno puede pensar que el buen humor está reñido con la calidad musical y no es así. Que un puñado de músicos se dediquen a parodiar el género con textos satíricos inteligentes es un acierto se mire como se mire. NanowaR son capaces de llenar una sala y hacer bailar hasta al más excéptico. Su show no tiene desperdicio y las canciones van cayendo una tras otra como pequeños "scketches" humorísticos. Y es que, como ellos dicen "se toman la comedia muy en serio". Lo cual es verdad, todo está milimetrado y pensado, desde los disfraces hasta el momento en el que cada tema ha de aparecer.

Empezaron con su nuevo tema "Sober" que clava el estilo Alestorm a la perfección, en claro alegato contra la bebida. Para seguir con un clásico "The Call of Cthulhu" con Potowotominimak disfrazado para la ocasión (ved las fotos más abajo), a quien le seguía el juego y la comedia en todo momento Mr. Baffo a la voz con su tutú rosa y sus bailes. La diversión se fue contagiando de toda la sala y vivimos uno de los grandes momentos con el particular "Wall of Love" que propone la banda con todos abrazándose.

El grupo se mostró muy comunicativo en todo momento tanto en inglés, gracias a Mohammed-Abdul como en castellano con Gato Pancieri 666. La parte central del show estuvo dedicada a la música más bailable: "Disco Metal" y la famosísima "Norwegian Reggaeton" y a las coreografías de "Armpist of Inmortals" o "Uranus".

Gato Pancieri 666 tuvo su momento destacado al cantar en castellano el tema "El campo de nabos" y la fiesta final sonó a ritmo de Sabaton con el tema "Pasadena 1994" y, como no, con la oda a Ikea que es "Valhalleluja" con Potowotominimak montando una mesa y arrojándola al público bajo la atenta mirada de los vigilantes de seguridad de la sala.

En fin, un éxito rotundo tanto por parte de los músicos como por la respuesta del público. Fue una noche de pura diversión y fiesta a ritmo de metal que nos permitió olvidar los malos rollos del horario laboral y entrar en el fin de semana con una amplia sonrisa en la cara.

Quiero agradecer la atención del personal de la sala Bóveda y de Napalm Records por facilitar esta crónica.

Fotografías y texto: Juanjo García

DÍA 2, VIERNES 21 ABRIL

BELL WITCH con cierto minimalismo en su propuesto musical de doom experimental, atajaron un viaje de lento desarrollo y variaciones oscilantes durante cerca de hora y media de actuación, en la que pusieron de estreno “The Clandestine Gate”, la única pista que engloba este título y que será el principio de un tríptico de álbumes planificados que lleva por nombre “Future´s Shadow”.  En resumidas cuentas, “The Clandestine” es el primer capítulo estrenado en Roadburn de manera magistral, y representó el amanecer del día. El final del denso tema oscilante en emociones, enlazará con una futura parte en formato de nuevo disco aún sin título, que representará al mediodía, y el futurible tercero, hará lo propio representando la puesta del sol. La intención es que el tríptico musical se conecte como un bucle enlazando una especie de ciclo de la vida con cada resurgir del alba. Ya en sí lo que vimos tuvo su toque progresivo, no apto para impacientes en busca de sobresaltos bruscos inminentes. Hubo que dejarse llevar, y degustar esta especie de megalomanía musical que ha creado el bajista Dyland Desmand, junto al batería Jesse Shreibman, ambos con imploraciones vocales.

Los parisinos OISEAUX-TEMPÊTE como colectivo y entidad sin parámetros musicales claramente definidos que engloba el trío musical a cargo de Frédéric D. Oberland, Stéphane Pigneul y Paul Régimbeau, tenían fijadas tres actuaciones para esta edición de Roadburn como artistas en residencia que eran, a repartir durante varios días en distintos escenarios. Este era el primero de sus conciertos, recorriendo una exploración sonora en todo su esplendor al matizar las canciones de auto titulado disco debut y del trabajo que publicaron posteriormente bajo el nombre de “Ütopiya?”. Sin duda viajaron por su ambient rock de marcado ensueño post rock para que a continuación tú pudieras ir enfrentándote a nuevas etiquetas al gusto que te cautivaban con su sonido. Engancharon y convencieron gracias al refuerzo de otros músicos que el contaron para dar buena cuenta del repaso de su historia que cumple una década de tránsito.

SPIRITUAL POISON suponía ver a la bestia de Ethan Lee McCarthy alejado del raudo y brutalizado sonido doom de Primitive Man. Este proyecto experimental y minimalista, viene con un trabajo cogido de la mano llamado “Incorporeal”. Contó con el atractivo de ver a un Ethan desprendido de la tensión de su principal faceta, para observalre viajar a través de lo que podría ser el salón de su casa, experimentando con drones y sintetizadores ambientales. Yo creo que ver su casa tan llena de gente, también le pudo procurar alguna tensión, no porque no tuviera suficiente cerveza enfriando en la nevera de la cocina para repartir entre sus números invitados, sino porque se situaba ante una multitud alejado de la zona de confort, esa que se centra en atajar aullidos vocales desgarradores. Aquí no hubo nada de eso, pero fue curioso conocerle en esta faceta artística paralela.

WOLVES IN THE THRONE ROOM me gustaron pero me dieron la sensación de que estaban en el mejor de sus conciertos. Ya en ocasiones atrás tuve la ocasión de encontrarlos con más nitidez en su puesta de largo. Practican un black metal que ellos mismos son capaces de manejar con distintos tipos de intensidad. Sin duda, el aurea, con esa especial luminosidad en la se envuelven, deja todo lo escénico como más preparado, como si estuvieras cerca de una hecatombe infernal. Como era de esperar ante su abrumador sonido de propuesta enquistada resaltaron cantidad de melodías en sus largos temas, con cambios de ritmo importantes, algo característico en los hermanos Nathan Weaver y Aaron Weaver (voz/guitarra y batería), que pusieron el mecanismo revolucionado de nuevo.

La ocasión de ver a la madrileña Amaya repartiendo sentimiento como MAUD THE MOTH a través de su piano no era cuestión de perderla: La cantante y pianista fue recorriendo sus composiciones esbozadas con un aurea entre lo terrenal y lo espiritual ante una silencio y una observación por parte del abarrotado público que llenaba en Next Stage,  que pareciera estuviera en esa especie de equilibrio buscado entre dimensiones. Sus experiencias personales que cubren música clásica y jazz, en el eje de la vanguardia rock, en esta primera toma llena de encuentros explicativos hacia el publico y sentimiento encontrado tuvo un reconocimiento de respeto ante sus silencios, necesarios para marcar el colorido de la lírica de su voz con el ritmo del latir de su piano. Al día siguiente ya en formato de banda y con otra expresividad vocal tendría lugar la actuación de Healthyliving, que es el otro proyecto con el que se presentaba a esta edición de Roadburn, la otra cara de esta moneda de oro.

BAD BREEDING haría una actuación anarco punk en donde sus integrantes confrontaban en sí mismo a través de su demencial música, que también pondría toda la intensidad para fans tanto de hardcore como de thrash metal. Lo viví como un desahogo continuado desde la primera nota que hicieron sonar, saliendo de manera apabullante a escena, con reiterativos movimientos que agitaban el ambiente en una especie de guerra epiléptica que contagiaba por momentos al público, al tiempo que criticaban con estruendosas misivas viscerales el capitalismo en defensa de la clase trabajadora británica. Había ganas de verlos, pues ya por dos veces anteriores se habían anunciado que vendrían y no pudieron estar. ¡A la tercera fue la definitiva, y vaya si convencieron!

Era el turno de PORTRAYAL OF GUILT, una banda estadounidense de post hardcore y black metal formada en Austin, Texas. Fue fundada por el guitarrista y vocalista Matt King, y el batería James Beveridge, habiendo cambiado algo la formación desde sus comienzos, siendo el bajista ahora Alex Stanfield. Aparentemente una banda estática sobre el escenario, lo digo porque se reservan su espacio en cada posición que ocupan, pero lo equilibraron con un alto nivel de concentración, que sumado a la base de contrastes sonoros que ofrecieron me dejaron bastante pillado. Y es que logran unas atmósferas incendiarias que no pasaron desapercibidas durante todo el show, recordando a veces a la música de Celtic Frost. Coincidiendo con su actuación se publicaba el disco “Devil Music”, que sin duda te recomiendo escuchar.

 

Mientras tanto, DEAFHEAVEN hacían un concierto no tan intenso a lo que nos tenían acostumbrados en el principal de los escenarios, pero había una explicación, y es que en este show se encargaron de repasar su trabajo “Infinite Granite” de 2021, un disco que se aleja bastante de la intensidad black metal a la que nos tenían acostumbrado en sus grabaciones anteriores. A su cantante George Clarke esta vez no lo vi tan sobreacelerado en su escenificación, pues lo normal es verle como una moto… aunque en su catálogo escénico no dejó de haber algo de danzas nerviosas, gestos y expresiones mientras actuaba, baza recurrente en sus directos.  Los contrastes de post rock y shoegaze que tiene este quinto trabajo, mantuvo un buen clímax entre el resto de los músicos.

 

 

Los holandeses DEWOLFF traían preparado un concierto especial para poner una vuelta de tuerca más a su inquieta carrera. Su último trabajo “Love, Death & In Between” lo grabaron en directo con un buen puñado de músicos llegando a experimentar algo nuevo incluyendo vientos, coristas y percusiones en su forma de trabajar, que cómo bien sabéis hasta ahora siempre había sido en formato de trío.  Y de esa guisa actualizada se presentaron en el Mainstage de Roadburn para finalizar la jornada del viernes. Incorporando además un bajista, que junto a los metales y el refuerzo de percusiones terminarían haciendo un show sublime siendo en total diez músicos en escena. Desde hace años han sido garantes de representar ese nuevo rock vintage los hermanos Van de Poel junto al teclista Robin Piso, y ahora se erigían alcanzado un status mayor. No olvidemos se dieron a conocer siendo menores de edad, pero lejos de quedarse anclados, han sido una banda muy trabajadora publicando discos con asiduidad y echándose a la carretera por cualquier sitio con frecuencia. La última vez que tuve ocasión de disfrutarlos, sería en octubre del pasado año en el Wizink abriendo los conciertos de la gira de The Black Crowes y seguro que aquellos escuetos shows bien comprimidos para la ocasión acompañando a todo unos veteranos bien curtidos, les ha llevado en parte a demostrar ahora más solidez en su estructura, ya de por sí con muy buenas hechuras. El show dio comienzo con el destacado tema “Night Train”, compaginando a partir de ese momento en cada pieza rock and roll, rythm and blues, salsa, incluso góspel. Estuvo bien la cosa. Otro momento clave, fue cuando hicieron “Rosita”, apuntando a una especie de jam session sideral difícil de quitártela de la cabeza, y borrarla de la vista. ¡Fue un genial cierre de jornada!

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

Un año más Tilburgo se convirtió en el epicentro para quien gusta de descubrir nuevos valores musicales auspiciados por el metal experimental y otras tendencias ciertamente oscuras. Es lo que trae consigo Roadburn Festival cada edición dentro de su programa, pero no todo es tan sencillo, pues sus entresijos contienen aún más planes ambientales que debes explorar para no volverte de allí únicamente con la sensación de haber ido a un festival a pasártelo bien, sino también de volver de nuevo a casa una vez que termina todo con alguna lección aprendida y un buen montón de descubrimientos en la maleta.

DÍA 1, JUEVES 20 ABRIL

Viajar el mismo día del festival tiene alguna parte negativa, y es que a veces se hace difícil llegar al comienzo del mismo, al tener que depender de las conexiones de transportes, junto a las gestiones de hotel y avituallamiento una vez que llegas al lugar. Una vez superado todo toca dejarse llevar por los distintos escenarios que se integran en el evento. Así que los suecos BURST fueron los encargados de romper el hielo en el Mainstage, el escenario más amplio de la zona del 013. Y es que la formación sueca, quitando algún momento puntual, ha estado fuera de la actividad durante años, como si estuvieran esperando que las nuevas generaciones  volvieran a hacer que su obra resucitara, teniendo una lenta maceración que les sacara del letargo, y así poder ser disfrutada por viejos seguidores, aquellos que conocieran su fase experimental en los primeros años de la década de los noventa, y también los nuevos adeptos que los descubrieron en la última década, y que llevaban tiempo preguntándose que pasaría con ellos en un futuro. La barita mágica la agitó Walter y el equipo de Roadburn, haciendo que se juntaran para repasar en este concierto sus variados álbumes con una exhibición de ferocidad y ritmos pesados que deambulaban por las distintas épocas, aquellas que les llevara a grabar notables piezas de metal con algunos vértices en el riesgo sonoro. Lo hicieron bien, y consiguieron hacernos llegar de forma vehemente sus melodías duras llena de paisajes sonoros etéreos.

Procedentes de la Bahía de San Francisco, BODY VOID llegaba a Roadburn para actuar por primera vez. Haciendo un potente y estruendoso doom, traían bajo el brazo sus últimas referencias publicadas, el disco “Bury Me Beneath This Rotting Earth” de 2021 y su más reciente EP “Burn The Homes Of Those Who Seek To Control Our Bodies” de 2022. Sus temas largos y densos hacían que tu cuerpo se moviera como si se tratara del péndulo colgante de un reloj de pared. Sin duda fue de resaltar la brutalidad verbal y vocal de su cantante mastodóntica Willow Ryan, quien haciendo las veces de guitarrista, dejaba constancia de su liderazgo dando pie a su voraz crítica política y anticapitalista. Fue mi primera toma de contacto en directo con este trío que lleva funcionando desde el año 2016, y creo que no caerán en saco roto desde este momento. La fusión nuclear que producía su sonido entre instrumentos y las cargas sonoras ante el micrófono, me hacen pensar que esta formación en breve cogerá más fuerza y probablemente protagonizará otros espacios de directo por Europa en un futuro cercano.

Debido a los solapes de escenarios, no pude ver en esta ocasión en todo su esplendor  la actuación de los ingleses ESBEN AND THE WITCH presentando por primera vez y de forma íntegra, su nuevo trabajo “Hold Sacred”. De por sí, su contenido es lento y melancólico, y así se nos hizo escuchar en escena. Lo que pasa que tanta suavidad tras venir de Body Void, para mi gusto se tornaba algo durmiente. La banda tiene una difícil definición musical ya de por sí, y recuerdo que cuando los descubrí hace seis años en este mismo lugar me parecieron una formación sorprendente. A día de hoy no digo que no lo sigan siéndolo, pero dentro de una línea más edulcorada e intimista. Esperaba reencontrarme con los momentos extravagantes que le recordaba a su cantante y bajista Rachel Davies y con aquella línea post rock con la que coqueteaban continuamente hace años, pero no fue eso exactamente lo ofrecido. De todos modos, sigue siendo una banda en la que hay que meterse de lleno en sus directos, dejándose llevar por esos matices ambientales que vuelcan en los directos, y hay que darle tiempo al desarrollo de sus composiciones, pues no son para ver en unos pocos minutos si quieres entender su propuesta musical.

JULIE CHRISTMAS hizo un show de mucha expectación. En la edición del año 2018 también tuve ocasión de verla junto a Cult Of Luna interpretando el disco llamado “Mariner”, lo que fue una colaboración oficial entre ambas partes que años antes se había publicado y que terminó tocándose íntegramente en el festival. Aquello quedó atrás, pero aprovecho para recomendaros su escucha. En esta  ocasión estábamos convocados para verla en solitario, protagonista de todos los focos, y de sus múltiples penumbras, consiguiendo sombras y contrastes bien ejecutados al ritmo de su paranoia escénica. Los músicos que la acompañaban tocaron para que esta neoyorkina, nacida el día de Navidad, de ahí su segundo nombre, fuera estremeciendo su cuerpo según iban sucediéndose los ritmos de su obra, de escucha agradable en estudio y superlativa al ser interpretada en vivo. A ella pareciera patinarle a veces la voz, algo que forma parte de su ADN de artista. Salvando las distancias, me recordaba a Chino Moreno de los Deftones, con esa técnica vocal que le da estilo propio a cada interpretación. Viví este concierto como uno de los mejores de la primera jornada.

A los japoneses BO NINGEN se les encargó que actuaran por primera vez en Tilburg interpretando su último trabajo “Far East Electric Psychedelic”, y para ellos debió de ser como una doble prueba a poner en marcha. Por un lado desde el escenario, pues los músicos salían fuera de la zona de confort de ser ellos mismos los encargados de exponer los temas más sensible de su música, que ya lleva camino de las dos décadas de existencia. Y por el otro lado de cara al espectador, ahí la prueba nos tocaba de lleno a nosotros, el público, al observar y escuchar cómo este torrente de incontinencia experimental se iba tomando de forma ordenada a través de un desarrollo lisérgico de cariz noise. Pero la realidad luego fue otra bien distinta, porque el caos que les alejaba de la monotonía hizo que sus engranajes experimentales estuvieran a punto de saltar por los aires. Como curiosidad decir que tienen su residencia en Londres, pero ya sabéis el dicho aquel que reza... que aunque el nipón se vista de seda, nipón se queda.

El eclecticismo del proyecto blackmetalero SPIRIT POSSESSION me desplazó con paso firme hacia el Hall Of Fame, que este año estaba situado como escenario de interior, abandonando la amplia caseta móvil que antes se situaba en el exterior del lugar. Tanto el guitarrista y vocalista S. Peacock (Ulthar, Pandiscordin Necrogenesis), como A. Spungin (Ormus, Taurus), quien se encarga de la batería y de los sintetizadores caseros a la hora de llevar todo esto a un estudio de grabación, aportaron un estilo de distinción entre brumas de la vieja escuela a la que nos tienen acostumbrados en cualquiera de sus otras bandas que militan. Las percusiones sonaban a todo trapo cuál zapatilla redundante influenciada por los Bathory, donde las voces chillonas te iban haciendo estremecer, mientras las guitarras alcanzaban cierto vértigo en busca del caos sonoro. Interesante concierto para engañar al oído cuando te pide que busques algo de relax en formato de bálsamo sonoro.

FRANCE, que como su propio nombre indica, son de allí mismo, ya desde el primer momento dejaron intuir con la simpleza de su nombre los desarrollos de su música. Tuvieron en vilo a todo aquel que gustó de probar sus sonoridades en el Next Stage. Una vez empezado el concierto de Jeremie Sauvage a cargo del bajo eléctrico, Mathieu Tilly en la batería y Yann Gourdon portando una zanfoña que una vez soltara el músico su manivela ya no dejaría de dar vueltas de forma automática, se marcaron una hipnótica sesión, tan precisa y continuada, que no tendría descanso hasta que se les acabara el tiempo de recreo. Lo simplista también agrada si es que estás preparado para ello, y al tiempo, también te pone a prueba la paciencia, aquella de mantenerte en el lugar o en cambio la de buscar otras sensaciones que están ocurriendo a la misma hora en otros lugares. En mi caso, tomé la decisión de explorar otros caminos a la media hora de no haber novedades en su puesta de largo, dejando allí a un batería en acción que parecía extenuado al marcarse en todo momento el mismo ritmo en su golpe de baqueta amaestrada, y un bajista que de espaldas al público sostenía los dedos en el mástil en las breves notas usadas para consolidar la clave del éxtasis, mientras la gaita del pobre giraba automáticamente… así que cambié el escenario por el del cercano Main Stage donde estaba teniendo lugar la actuación de Luis Vasquez con su banda THE SOFT MOON interpretando el disco “Exister”, fluyendo cierto toque de melancolía gracias a una base de sintetizadores que le daba consistencia de tinte emocional a todo el ritmo de cada canción. Su tendencia post punk haría que esta primera jornada terminara con mis piernas moviéndose indirectamente al ritmo de su oscuridad.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García

El pasado 22 de marzo, tuvimos ocasión de presenciar uno de los conciertos que daría Avatar durante su tan completa gira junto a Kassoghta y Veil Of Maya. Aprovechando el estar en tierras de Alemania para ir directamente a una de las ciudades internacionales más representativas, como es Múnich.
El ánimo estaba jovial pero también algo nervioso, ya que Avatar siempre ha tenido un público muy fiel, y esta vez no iba a ser distinto; todos nos impacientábamos por ver a nuestros ídolos en directo. El evento se iba a presenciar en la Neue Theaterfabrik, en la que además asistía por primera vez, y tengo que decir que tras un cartel con un SOLD OUT colgado, era bastante espaciosa, y tenía bastantes comodidades. Contando además con dos barras para animar a los seguidores.

Un dato curioso de los conciertos por Alemania, es que los horarios varían bastante así como los días que se celebran los eventos. Mientras que en España la costumbre es realizarlos en fin de semana, Múnich y otros lugares de ámbito internacional, tienen la costumbre de realizarlos cada día, incluso con más popularidad entre semana. La apertura de puertas se realizo bastante temprano; en este caso, a partir de las 18.30, comenzaba a entrar la gente para ir cogiendo su sitio.

Kassogtha

Para empezar a caldear el ambiente, la primera banda en salir trataba de una joven banda Suiza, que propiciaba un estilo de melodeath muy singular. Su debut fue en el año 2017, con su trabajo “A New World To Come”, tras ello, el EP “The Call” en 2019; y siendo su obra más reciente “rEvolve”, que salió a la luz el pasado 11 de noviembre. La duración de su concierto fue breve, pero intensa, se notaban las ganas de pisar fuerte el escenario demostrando su ímpetu, junto a temas como “Eclipse”, “Drown”, “Venom”, “Before I Vanish” y “Complacency”.

Veil Of Maya

Impresionada me quede con la fuerza vocal del frontman Lukas Magyar, que demostraba tener carisma en el escenario. La banda procedente de Estados Unidos defendían un metalcore con varios cambios de ritmo que los hacía auténticos. El próximo 12 de mayo, sale su nuevo disco “[m]other”, por lo que dieron un buen repaso a su discografía con singles como “Members Only”, “Outsider”, “Outrun” o, “Viscera”, o “Godhead” y “Synthwave Vegan” procedentes de este último. Durante la actuación, los miembros originales Marc Okubo (guitarra) y Sam Applebaum (batería), acompañados del bajista Danny Hauser (desde 2010) y el vocalista Lukas Magyar (desde 2014) estuvieron muy atentos al público y a dar la mejor entrada para la banda que vendría a continuación, Avatar.

Avatar

Doblaban las campanas de “Dance Devil Dance”, y la gente se emocionaba cada vez más. La aparición del batería John Alfredsson marcando el tempo con sus timbales para vislumbrar a los demás podría pasar a ser un clásico en sus directos. Tras marcar el ritmo con las baquetas, llegaron los riffs que hicieron que sus seguidores atronaran. La locura de Avatar había irrumpido en la sala.

La banda estaba entregada a sus seguidores, y sus seguidores a ellos. Todo tenía su momento, dentro de la experiencia de ver a Avatar en acción. Cada canción estaba bien estudiada, incluyendo su propia coreografía y encajando cada show. Desataron la emoción de sus seguidores una y otra vez con temas como “The Eagle Has Landed”, donde la audiencia les acompañaba a la letra. Johannes marcaba bien cada registro, tanto aquellos cercanos al death metal, como aquellos más melódicos como fue con “Bloody Angel”. Aclamado por todos nosotros.

Incluyendo más sorpresas y más diversión, Johannes no se echaba atrás a la hora de dar la nota, pasando entre plataformas, se dedicaba a sus seguidores, junto a su arte en globoflexia y su arte como músico al trombón. Interpretaron singles de prácticamente toda su discografía, como es el caso de “When The Snow Lies Red”, “Black Waltz” o “Tower”. Todos hacían espectáculo, desde movimientos de muñeco por parte de John a la batería, que le caracterizaba totalmente, como el dueto de guitarras entre Jonas y Tim.

No falto en acudir al baile, el Rey, vestido con su atuendo y su corona; tampoco decoración por parte de la escopeta que lanzaba confeti. Así como no falto la atención a que sus seguidores se lo pasaran bien, palabras de agradecimiento y mucha energía. El punto final, “Hail The Apocalypse”. Si su objetivo era que se notara la presencia de Avatar en la ciudad de Múnich, aquello fue objetivo cumplido. Sus conciertos son un show muy distinguido, muy versátil e hicieron que aquella noche fuese difícil de olvidar.

Muchos de nosotros alguna vez nos hemos debatido en colocar a Avatar como cabeza de cartel de festivales y giras de renombre, más en nuestro país, y tras una gira llena de conciertos de tono tan elevado como estos, puedo expresar claramente, que ellos se han ganado una gran diferenciación como esta.

SET LIST:

Dance Devil Dance
The Eagle Has Landed
Valley of Disease
Chimp Mosh Pit
Scream Until You Wake
Bloody Angel
For the Swarm
Puppet Show
When the Snow Lies Red
Do You Feel in Control
Black Waltz
Tower
Colossus
Let It Burn
A Statue of the King

The Dirt I’m Buried In
Smells Like a Freakshow
Hail the Apocalypse

El día 4 de marzo de 2023  era el elegido por la banda que ha generado más expectación en los últimos años en el panorama Undergroud barcelonés para presentarse en directo por primera vez. WHIRLWIND iniciaba su andadura después de la publicación de su disco "1714" el pasado 22 de noviembre de 2022 en una sala pequeña, la Lennon's Club, sin muchas expectavivas por su parte, sólo tocar y ver que pasaba y la verdad es que no se podía empezar mejor; colgaron el cartel de SOLD OUT en la puerta y dejaron fuera alguna gente que también quería verlos, cosa que nunca en mi vida había visto antes de este día.

IRTHANGAZ

Iban acompañados, para calentar el ambiente, de una de las bandas más veteranas de la escena underground catalana: IRTHANGAZ, activos desde el año 1999 y permanentemente ubicados en la tercera división del metal barcelonés. Tienen en su haber un EP de 2016 y un LP de 2019 cómo carta de presentación y la verdad es que, viéndolos en directo, se entiende bastante bien su posición dentro de la escena local.

Cada banda tiene que ser consciente de sus posibilidades y del nivel al que puede aspirar en el futuro. Pienso que Irthangaz está justo donde le corresponde y, si se sienten cómodos en esta situación, pueden seguir muchos años divirtiéndose en el escenario y funcionando como banda.

Presentan una propuesta de Heavy Metal clásico sin más, composiciones en la linea ochentera, quizás demasiado largas en algunos casos para el desarrollo que requiere este tipo de música y la ejecutan lo mejor que pueden dentro de sus posibilidades.

Un buen calentamiento para lo que estaba por venir que era mucho y muy bueno.

Set List:
Intro
Salvar tu Honor
Maldito Brujo
Gritos en la Noche
La Bestia
Crisis de Fe
Aún Seguimos en Pie
Irthangaz

 

WHIRLWIND

Después de un cambio de escenario un poco lento (es lo que toca cuando más que un escenario estás en una caja de cerillas) y a ritmo de la intro de su "1714" irrumpió en el escenario Whirlwind ante la locura general del público que abarrotaba la sala hasta la bandera y que estaba ya impaciente por disfrutar de lo que habían venido a ver.

Es que desde que empezaron a lanzar singles de su disco, la expectación por disfrutar de Whirlwind ha ido creciendo a pasos de gigante, cosa que demuestra el Sold Out colgado en su debut en directo, y finalmente, después de unos meses de espera tocaba disfrutarlos ya en vivo.

¿Qué se puede decir de una banda formada por semejantes músicos? Todo lo que puedas expresar se queda corto, Jordi Julió a la batería, Phillip Graves al bajo, Mark Wild y Artur Julió a las guitarras y la  mejor voz de Catalunya sin lugar a dudas, Héctor Llauradó. Todo lo que puede salir de esta formación es excelente o mejor aun, y eso fue lo que pasó, un conciertazo de principio a fin en el que fueron desgranando, uno tras otro, todos los temas de su inmenso debut con un sonido muy bueno, una puesta en escena impecable y un Héctor Llauradó que se salía, literalmente, en cada una de sus interpretaciones. Incluyeron también una versión, "Run If You Can" de los alemanes Accept que debo decir que sorprendió a propios y extraños  cuando todos estábamos esperando que hicieran un tema de Running Wild pero pienso que fue un acierto incluir esta versión tanto por la sorpresa que representó como por la ejecución impecable que hicieron. A estas alturas probablemente ni el mismo Udo la interpretaría mejor.

El público se sabía todas sus canciones y, como si se tratara de Baron Rojo en sus mejores momentos, por citar solo un ejemplo nacional, coreaban todos los estribillos e incluso los riffs de guitarra. ¿Hay mejor ejemplo para definir lo que es una gran banda y unas grandes canciones? Creo que no.

Finalizado el concierto la expectación no bajó y durante mucho rato tuvieron que estar atendiendo a los fans que incluso hacían cola para conseguir una foto con ellos o una firma en el disco. No hay que olvidar que era su debut en directo pero para el público se trataba de una gran banda nacional a la altura de las mejores.

Y es que hay que reconocerles los méritos porque los tienen. Estamos ante una banda que va a ser muy grande, no solo en España sino en toda Europa, con una propuesta que vence y convence a quien la escucha, con una calidad absolutamente brutal y con un recorrido futuro que yo creo, y esto es una opinión personal, que ni ellos mismos se imaginan. Abrumados por lo que estaban viviendo y quizás algo asustados por lo que les viene por delante pero señores, Whirlwind está aquí para quedarse y para ser, ellos sí, una banda de Champions league.

Set List:
Intro
The Call
Gallows Tithe
Rebles Arise!
Cannons of Infuriation
Torture, Knife & Fire
Under Siege
Bastard Duke
Red September
Echoes of time
Ruin If You Can (Accept Cover)
Immortal Heroes

Por último agradecer a toda la banda por la acreditación, las facilidades y el trato tan cariñoso que nos ofrecieron y nos ofrecen siempre.

Gran noche de Heavy Metal la que se vivió en la Sala Redstar de Valls, que yo no conocía hasta la fecha pero que, seguro que volveré a pisar dada la calidad de la sala tanto en luz y sonido como en la estructura misma que permite una perfecta visión desde cualquier punto.

La cita allí era con SARATOGA, la banda más en forma de este país, sin ninguna duda, con unos componentes en estado de gracia y que cuelgan el Sold out o se quedan muy cerca en todos sus conciertos. Y, además,  venían acompañados de una de las mayores promesas que tiene el panorama español ahora mismo y a los que tenía muchísimas ganas de ver en directo, ENDERNITY.

ENDERNITY

Los madrileños llegaban a Valls con su segundo disco bajo el brazo, "Flesh and Bone of Humanity" recién salido del horno el pasado 17 de febrero y que viene a confirmar lo que los más atentos al panorama de bandas nuevas ya sabíamos desde que hace dos años irrumpieron con "Disrrupted Innocence", que son una de las bandas con más futuro y progresión de la escena española. Con un estilo muy bien definido desde el principio y confirmado y perfeccionado en este segundo álbum, la propuesta de ENDERNITY se encuadra más en lo que se está haciendo actualmente en el norte de Europa que en España. Estoy convencido que si fueran finlandeses, suecos o alemanes ya les habría fichado un gran sello y estarían de gira con algunad de las grandes bandas europeas, calidad para ello no les falta y originalidad tampoco.

Para ellos era una gran oportunidad presentarse por primera vez en Catalaunya acompañando a SARATOGA pues eso les permitía hacerse con un público que no es el suyo pero que supieron ganarse a la perfección. Entraron como un vendaval en el escenario con su "Godess Ishtar", un sonido perfecto y una puesta en escena bien cuidada y todos supimos que venían dispuestos a arrasar y a convencer a todos los presentes. Y así fue, a la segunda canción ya las primeras filas estaban entregadas completamente y a mitad de su concierto toda la sala la tenían en el bolsillo. Se podía ver a la gente cantando unos estribillos que nunca habían oído antes y haciendo comentarios elogiosos de lo que se estaba disfrutando.

Cuajaron una actuación perfecta, a mi entender, pese a que el super exigente Rodri se quejó de algunos fallos en su ejecución guitarrera que, evidentemente, solo percibió él, en la platea lo único que se veía es a cuatro personas disfrutando de lo lindo con lo que estaban haciendo y descargando un conjunto de temas muy bien equilibrados de sus dos trabajos pensados para ganar nuevos seguidores. Quizás el punto álgido se alcanzó con la maravillosa balada "I Dream that I Can Fly" incluída en su primer disco y "Cozzy Bubble" del segundo de las que Manu explicó brevemente el significado a los presentes.

ENDERNITY vino, vio y venció llevandose a casa un buen puñado de nuevos fans que, a partir de ahora, les seguirán incondicionalmente. Ahora solo a esperar al próximo 27 de mayo para ver su presentación en Barcelona junto a PADRE CUERVO para poder disfrutar de ellos algo más de tiempo pues la hora que estuvieron sobre el escenario se me hizo muy corta.

Set List:

Handful of dust (Intro)
Godess Ishtar
The Dream is Over
Revenge
Ignorance Celebration
Infinite Hell
I Dream that I Can Fly
Cozy Bubble
In the name of God
Endernity.

SARATOGA

Y si ENDERNITY estuvo soberbio que decir de SARATOGA. En mi opinión se encuentran en el mejor momento de su carrera y esto se demuestra llenando todas las salas a las que van y treinta años después de su debut demuestran que no hay banda más en forma en nuestro país.

Venían a presentar su disco en directo "La historia continua", celebración de su treinta aniversario y grabado en Madrid el pasado otoño y esta es la única definición que se puede dar, que la historia continua y ojalá por mucho tiempo.

Iniciar el concierto don trallazos como "Tras las Rejas" y "A Morir", eso sino tenías entrada vip pues ellos gozaron previamente de dos temas que no se encuentran habitualmente en sus sets: "Morir en el bien, Vivir en el Mal" y "Rojo Fuego",  ya es signo de lo que vendrá a continuación. Casi dos horas de clásicos uno tras otro (¡es que tienen tantos!) de estribillos marca de la casa cantados hasta la afonía por todo el público, el virtuosismo instrumental de Niko, Jero y Estepario Siberiano desarrollándose a placer durante toda la noche y por encima de todo esto un Tete Novoa en estado de gracia, con un poderío vocal inacabable y unas tablas y un saber hacer que lo colocan como uno de los mejores cantantes nacionales en la actualidad.

Pese a algunos problemillas con el sonido que se solucionaron bastante bien, el concierto fue todo lo que se espera de SARATOGA y más. Las palabras se quedan cortas para describir lo vivido en Valls,  hay que disfrutarlo en persona porque si no lo haces puede que te arrepientas largamente en el futuro.

Set List:

Morir en el bien, Vivir en el mal (Exclusivo Vip)
Rojo Fuego (Exclusivo Vip)

Intro
Tras las Rejas
A Morir
No sufriré jamás por tí
Maldito Corazón
A Sangre y Fuego
El Vuelo del Halcón
Lejos de Tí
Solo de Batería
Las Puertas del Cielo
Mi ciudad
Solo de Bajo
Si tu no estás
Vientos de Guerra
Si amaneciera
El Olvidado de Dios
Como el Viento
Perro Traidor
Resurrección

En este concierto quedaron claras, por encima de todo, dos cosas: Que una banda veterana que sepa hacer las cosas y jugar bien sus cartas puede mantenerse 30 años en lo más alto y tener un futuro más que envidiable aun y que el relevo generacional en el metal existe y que solo espera su oportunidad de emerger y situarse en lo mas alto.

Por último quiero agradecer a Duque Producciones y a las dos bandas el exquisito trato que siempre nos dan y las facilidades que nos ofrecen para realizar nuestro trabajo lo mejor posible.

Texto: Quim Brugada

Fotografías: Juanjo García

Hay músicos a los que la fama no parece subírseles a la cabeza y uno de ellos es Oliver Hartmann (o eso creo yo). Acostumbrado como está a continuos baños de multitudes junto a sus compañeros de Avantasia, el músico no tiene reparos en embarcarse en una gira por pequeños locales para audiencias bastante reducidas. Estos días nos ha estado visitando por la península y pudimos asistir a su primer concierto, en la sala Upload de Barcelona. Junto a él, unos acompañantes de lujo, los catalanes Aerial Blacked, quienes, además le han acompañado en toda la gira española.

Aerial Blacked

Los de Mataró llevan una temporada con mucho ajetreo. Hace un mes presentaron su último disco "Play It Loud" en la sala Wolf de Barcelona. Hace pocas semanas eran elegidos como una de las bandas candidatas de las semifinales de W:O:A Metal Battle 2023 y ahora se embarcaban en la gira española de Hartmann.

Para la ocasión la banda ha cambiado algo el setlist, buscando acercarse a un público que no era el suyo. Así pues, basaron el repertorio en su magnífico "Play It Loud" , jugando a alternar temas más potentes como "The Ether", "Struggle", "Iron Bones" o "Play It Loud" con otros algo más "pausados" como "You made my way" o "Ignitio".

Recuperaron el tema "Rebellion" (que sonó estupendamente), de su primer disco "Breaking Stones" y, aún tuvieron tiempo de descargar un imprescindible del grupo, "Lights Out!" , perteneciente al proyecto con otros músicos "The United Project". E incluso se dieron el gustazo de tocar la versión de Muse "Stockholm Syndrome" a modo de bis.

Cabe destacar la actitud de Aerial Blacked quienes salieron a comerse el escenario desde el primer tema. Sabían que no estaban delante de su público pero contagiaron con su energía al poco público que se dio cita en la sala.  Al final, se ganaron los sinceros aplausos de todos y dejaron un muy buen sabor de boca.

Setlist Aerial Blacked

1. The Ether
2. Struggle
3. Iron Bones
4. Ignitio
5. You made my way
6. Joker & Ace
7. Lights Out!
8. Play it Loud!
9. Rebellion
Bis:
10. Stockholm Syndrome
(Versión de Muse)

Hartmann

La primera noche de Oliver Hartmann en España se convirtió en una gran velada muy íntima junto a un puñado de grandes músicos. Mucha diversión y complicidad con el público desde el principio. La comunión entre los asistentes fue tal que cada vez que los músicos pedían unas cervezas no faltaban voluntarios que se acercarsen a la barra a traerlas.

Hartmann viene presentando uno de los mejores discos de su carrera en solitario "Get Over It", del que sonaron cuatro temas, destacando la coreada "One Step Behind" o la pegadiza "What You Give Is What You Get". Era el momento de preguntar al público si teníamos el disco y recordarnos que lo podíamos comprar en la mesa de merchandising.

Algunos problemas técnicos en los primeros compases del show sirvieron para que se estableciera una pequeña conversación entre músicos y fans. Las casi dos horas del concierto sirvieron para repasar casi todos los discos del artista. Pudimos disfrutar de joyas como "After the Love is Gone", rescatada del disco "Balance" de 2012. Guiños para los fans más fieles con "Alive Again" y "Out in the Cold" de 2005.  Sin olvidar discos como "III" o "Home".

La emotiva "In another Life" daba paso a una colección de clásicos que acabarían con la sorpresa de los bises. Hartmann se encargó de repasarnos su biografía y nos preguntó si estábamos esperando alguna versión de Avantasia o de su primera banda At Vance. Cuando pensábamos que acabarían el concierto con algún clásico de Avantasia, la banda arrancó con "The Winner takes it all" de Abba, en una versión mucho más roquera. El final de fiesta lo puso esa confesión en forma de canción que es el tema "Music", de John Miles.

El buen hacer de los músicos, la complicidad con el público y un repertorio muy acertado fueron la clave del éxito de este primer concierto. La parte negativa, la poca afluencia de público que se acercó hasta el Poble Espanyol de Montjuic.

Setlist Hartmann

1. Can't Stop This Train
2. One Step Behind
3. What You Give Is What You Get
4. The Gun
5. Walking on a Thin Line
6. Don't Want Back Down
7. The Sun's Still Rising
8. I Won't Get Fooled Again
9. Simple Man
10. In Another Life
11. Cold as Stone
12. After the Love Is Gone
13. Don't Give Up Your Dream
14. Alive Again
15. Out in the Cold
Bis::
16. The Winner Takes It All (Abba)
17. Music (Versión de John Miles)

Desde marzo de 2020 estaba el público barcelonés esperando la visita de la finlandesa Tarja. Es curioso que el suyo fuera uno de los primeros conciertos que se suspendieran por la pandemia del Covid. Recuerdo como, estando el día 11 de marzo de 2020 en el concierto de The Night Flight Orchestra en la sala Salamandra de Barcelona, muchos estábamos pendientes de las noticias que anunciaban el cierre del ocio nocturno. Y, efectivamente, desde las 12 de la noche nos quedábamos sin conciertos y sin Tarja, que nos visitaba al día siguiente. Por fin, este pasado lunes 13 de febrero, se pudo cerrar ese paréntesis de tres años y todos los catalanes pudimos disfrutar de la "diva". Como ya pasara en 2020, Tarja venía acompañada de los ingleses Serpentyne y los italianos Temperance.

SERPENTYNE

Los ingleses Serpentyne volvían a acompañar a Tarja en su visita a España. A pesar de tener que librar con algunos problemas técnicos, la banda consiguió una descarga bastante correcta. Desde el principio se les pudo ver conectando con el público que iba llegando y reservando las primeras filas para la actuación de Tarja. Maggiebeth se encargó, en un perfecto castellano, de ir presentado los temas y de romper el hielo con las primeras filas.

Con unos sencillos lienzos con el logo de la banda, hicieron un breve repaso de 30 minutos a sus temas más pegadizos como la inicial "Away from the World", "Spirits of the Desert" o "Angel of the Night" (tema dedicado a una vampiresa).

"Helen of Troy" sirvió para hacer corear al público -separando los gritos con el típico ahora "chicos, ahora chicas". Fue curioso ver a John Haithwaite (teclados) vistiendo una larga gabardina y con unos auriculares gigantescos y a Maggiebeth usar unas gafas futuristas en el tema "Prophets of Dream". En definitiva, Serpentyne nos amenizaron la espera de Tarja con un buen puñado de canciones que acabaron gustando al público quienes en su mayoría no los conocían.

Setlist SERPENTYNE
1. Away from the World
2. Spirits of the Desert
3. Helen of Troy
4. Seance
5. Prophetess of Dream
6. Angel of the Night

TEMPERANCE

Lo de Temperance ya es otra cosa. Los italianos, con la ausencia de Michele Guaitoli, de gira por Estados Unidos con Visions of Atlantis, (reemplazado por Gab Gozzi) y con Kristin Starkey a la voz salieron a comerse el escenario desde el primer segundo. Tan sólo pudieron disponer de 30 minutos para desarrollar su propuesta pero rápidamente se metieron en el bolsillo al público.

La banda se caracteriza por la combinación de hasta tres cantantes y el uso de pasajes sinfónicos de alto tonelaje. La comunicación con el público fue continua. Temas como "Breaking The Rules of Heavy Metal" o "Of Jupiter and Moons" marcaron los momentos más rápidos del concierto. Especial mención para la bella "Diamanti", cantada en parte en italiano. Además tuvieron tiempo para hacer gritar al público y picarlos con el consabido Barcelona grita más que Madrid, otro topicazo.

El final de fiesta lo está poniendo en esta gira la versión a capella del "Catch the Dream" del disco "Viridian". La banda acababa de realizar un primer contacto con el público español como introducción a su gira por la península donde tenían previstos varios conciertos como cabezas de cartel.

Setlist TEMPERANCE

1. Pure Life Unfolds
2. Breaking the Rules of Heavy Metal
3. Start Another Round
4. The Last Hope in a World of Hopes
5. Diamanti
6. Of Jupiter and Moons
7. Catch the Dream (Acapella cantada junto al público)

TARJA 

Con todos los músicos posicionados a derecha e izquierda del escenario, la parte central quedaba libre para el deambular de Tarja. Poco ha variado el setlist de lo ofrecido antes de la pandemia. La gira sigue siendo para presentar su último disco de estudio "In The Raw", aunque hace unos meses publicara su recopilatorio"Best of: Living The dream". De fondo, una pantalla en la que se iban proyectando imágenes, algunos vídeos de las canciones o el nombre de la propia cantante.

Tarja enamoró a todos sus fans desde el primer movimiento, con su eterna sonrisa y con esa maravillosa voz. Indudablemente, está en una forma envidiable. Además, se ha acompañado de un elenco de músicos de gran nivel, entre los que destaca Doug Winbish (bajo, Living Colour).

Tarja divide el concierto en diferentes partes, una primera arrolladora, desplegando toda su técnica con temas como "Demons in You" o "My Little Phoenix" que dan paso a un auto-homenaje con "Diva" y acaba con "Goodbye Stranger", al final de la cual desaparece y deja a los músicos en escena para una increíble "jam session".

Con cambio de vestuario llega seguir "presentando" "In the Raw" y tener un guiño para su pasado en Nightwish con la celebradísima "Wishmaster". Y después de la tempestad viene la calma. Si Tarja había descansado en "Goodbye Stranger" ahora le tocaba a la banda desaparecer y dejarla sola delante de su público. Una emotiva versión al piano de "The Golden Chamber..." ponía la piel de gallina a todos. Tarja acabó de ganarse el cariño de todos mientras casi nos susurraba al oído.

Vuelta a la electricidad y la banda arremetió unas potentes "Undertaker" y "Victim of Ritual" para acabar el concierto. Sin mucha espera, lo mejor llegaba al final. Los vídeos promocionales acompañaban a los cuatro bises mientras acabábamos de enloquecer, aunque algo tristes porque se acercaba el final. "I Walk Alone" le sirvió a Tarja para dirigir, en castellano, un pequeño discurso sentimental sobre los 16 años que llevaba ya en solitario, siendo muy aplaudida por el público. Sin duda, la noche del lunes se produjo algo mágico entre Tarja y sus fans que esperamos seguir disfrutando durante muchos años.

Setlist TARJA 

1. Serene
2. Demons in You
3. My Little Phoenix
4. Anteroom of Death
5. Diva(Band Version)
6. Goodbye Stranger (With Band Solo)
7. Silent Masquerade
8. Wishmaster (Nightwish cover)

9. The Golden Chamber (Loputon Yö) / You and I
10. Undertaker
11. Victim of Ritual
Bises:
12. Innocence
13. I Walk Alone
14. Dead Promises
15. Until My Last Breath

Texto: Juanjo García

Fotografías: Alfredo M. Geisse (Muchas gracias)

El día 5 de noviembre fue el elegido por BELLA BESTIA para despedirse del público catalán después del sorprendente comunicado anunciando su retirada de los escenarios después de 40 años y, curiosamente, lo hacían presentando nueva formación pues era el primer concierto de su nuevo batería Alex Prados y su nuevo cantante, Fran Vazquez, una circunstancia cuanto menos curiosa y que yo nunca había vivido hasta hoy.

 

CRASH BONES

La banda barcelonesa venía a presentar su primer álbum de estudio, “Tendencia homicida”, publicado en el 2019 y que, por tanto, han tenido pocas ocasiones de mostrar en directo. Una banda 100% actitud que se volcó en el escenario desde el minutos uno, pese a los numerosos problemas técnicos que tuvieron (rotura de cuerdas en dos guitarras, problemas con un amplificador, etc) que solventaron con la mayor rapidez posible, aunque no fue mucha.

Descargaron 45 minutos de su hard rock muy melódico, con estribillos muy pegadizos y ante una numerosa parroquia que acudió a verlos y que disfrutó de lo lindo con su actuación como he dicho antes con una grandísima actitud, sonrientes durante todo el concierto pese a los problemas técnicos y entregados totalmente a su música.

La banda es solvente, con músicos experimentados y con un largo recorrido por delante dada la calidad de sus composiciones y su contundente directo. Sin duda, si tienen paciencia y oportunidades se convertirán en una referencia en su estilo con un par de discos más.

Como nota anecdótica, o no tanto, invitaron a Oscar Lecina a subir al escenario a cantar con ellos uno de sus temas, en el que demostraron la gran amistad que les une.

 

Set List:

A fuego
La puerta de atrás
El hombre de la Máscara de hieroo
Tendencia Homicida
Quiero más
De qué quieres hablar
Sueño
Sincero
Rebell Yell (Billy Idol cover)
Mi adicción
Dónde las noches
El Rock de las excusas
Gasolina
Medley de Motley Crue

 

BELLA BESTIA

Ante más o menos la mitad de público que CRASH BONES, cosa que es, cuanto menos sorprendente, pues no es habitual que la gente pague su entrada, vea a los teloneros y se vaya sin disfrutar del cabeza de cartel, irrumpió en el escenario BELLA BESTIA con su canción homónima.

La nueva formación de la banda se mostró solvente de principio a fin, pese a ser su primer concierto y no haber tenido tiempo ni de hacer un ensayo siquiera. El falsete de Fran Vazquez es de lo mejorcito de este país y le queda a la banda que ni pintado, sin contar con el añadido de que como frontman hay muy pocos en España que le aventajen. Un gran acierto su fichaje aunque sea solo para dos conciertos. Exactamente lo mismo se puede decir del nuevo batería, Alex Prados, solvente, contundente y técnicamente perfecto demostró que tiene tablas sobradas para sacar adelante un concierto sin ensayar antes. Del resto de componentes, los guitarras Roberto y Cachorro y del bajo Pepemary, único miembro original que permanece en la banda, poco hay que decir que no se haya dicho ya. Perfectamente compenetrados y con una solvencia infinita.

La verdad es que los que abandonaron la sala después de la actuación de CRASH BONES no tienen ni idea de lo que se perdieron pues los madrileños cuajaron uno de los mejores conciertos de su historia y el mejor que les he visto yo, sin ninguna duda.

Pese a algún desajuste en “Rocancolero” de su cantante, fruto de no haber ensayado y de que estaba demasiado pendiente del telepromter, aunque no le restó efectividad (30 años en la carretera dan tablas de sobra para esto y mucho más) como digo su concierto fue de antología, tanto que es una auténtica pena que la mejor formación de la historia de BELLA BESTIA se convierta en una anécdota de dos fechas. Desde aquí pido a Pepemary que se replantee seriamente su decisión y que programen más fechas para disfrutar de ellos.

Como los teloneros, ellos también invitaron a Oscar Lecina a subirse al escenario a cantar con ellos y así lo hizo con una sonrisa de oreja a oreja. El juego de voces de Oscar y Fran es para no perdérselo.

El concierto fue transcurriendo por esplendidos derroteros con la entrega total del público que se lo pasó como nunca con la banda y todo conducía hacia un final apoteósico con Oscar Lecina y Eric Moya (ex Deldrac) en el escenario así como casi todos los miembros de CRASH BONES que prometía un final de traca, digno de una despedida así. Desgraciadamente, algunos miembros de la asociación Liantes Metaleros hicieron honor a su nombre y se subieron al escenario como espontáneos desluciendo completamente el gran final que se preveía y convirtiéndolo en otra cosa que, para nada, favorece a BELLA BESTIA.

En definitiva un enorme concierto, una gran despedida que se recordará durante mucho tiempo y un deseo en el alma, que esto no sea un Adiós sino un Hasta pronto y que podamos disfrutar otra vez de BELLA BESTIA en directo.

 

Set List:

Bella Bestia
Aquí no hay ni Dios
Rompecuerpos
Vuestra Verdad
Rockanrolero
No fuiste capaz
Súbete a mi piel
Muevete por ti
Háblame
Ardiendo en la noche
El gran mago del Rock
Clasificado XXX
Un puntapié en el trasero

 

Finalmente me gustaría agradecer a BELLA BESTIA y en especial a su mánager Fran las facilidades y el exquisito trato que nos dieron tanto en el concierto como en la entrevista previa que podéis leer aquí.

Embarcados en la extensa gira “Symphonic Metal Nights”, las bandas de metal sinfónico Xandria y Visions of Atlantis se acercaron hasta la coqueta sala Upload del Poble Espanyol de Barcelona. Junto a ellos, Ye Banished Privateers, la multitudinaria banda (hasta 9 componentes en el escenario) que les acompaña abriendo los shows. Las bandas mostraron su buen estado de forma ante un público totalmente entregado desde el primer momento.

YE BANISHED PRIVATEERS

Algo antes de la hora anunciada salían al escenario los nueve componentes de la banda. El grupo se caracteriza por ir cambiando de miembros durante la gira y es que realmente son más de veinte músicos los que tiene esta formación. Se van turnando en función de la ciudad a donde llegan y su show siempre es diferente. Su propuesta es un viaje en el tiempo para enseñarnos la dureza de la vida en el mar durante el siglo XVIII. Musicalmente, tocan gran variedad de instrumentos poco habituales en los conciertos de rock duro: acordeón, banjo, violines, mandolinas, cajón, etc. Lo suyo son himnos bailables y coreables al 100%.

Aunque apenas tuvieron 30 minutos de actuación, algo menos que lo que venían tocando en otras ciudades, a Ye Banished Privateers les bastó para hacer nuevos fans. Y es que nadie del público dejó de bailar o moverse al ritmo contagioso de estos piratas. Descargaron sus mejores propuestas de folk de inspiración irlandesa y escandinava. Divertieron con "Cooper's Rum", "Master of my Fate", "We Are Ye Banished Privateers" "Rowing with one hand" o "Libertalia", sin olvidar una increíble versión de "Annabel" con todo el público coreando el estribillo.

La banda no paró de moverse en todo el concierto a pesar de lo pequeño del escenario. Su alegría se contagió a toda la sala y muestra de ello fueron los grandes aplausos que se llevaron al acabar y, sobre todo, cuando pasaron por entre el público camino de los vestuarios. Un merecido premio a una banda que sufrió en su piel un recorte excesivo en el tiempo de su set y que todos creemos que merecían haber contado con más minutos. Habrá que esperar a que nos vuelvan a visitar.

XANDRIA

La banda alemana Xandria se presentó en Barcelona con una formación totalmente renovada. Con casi treinta años de historia, el grupo gira alrededor de su fundador Marco Heubaum. En su versión 2022, Xandria cuenta con una jovencísima Ambre Vourvahis, a la voz; Rob Klawonn, a la guitarra; Tim Schwarz al bajo y Dimitros Gatsios en la batería, además de Marco a la guitarra rítmica. Todos ellos recién llegados este año y que suenan realmente bien, como si llevaran toda la vida juntos.

Su poco más de hora de concierto se convirtió en un paseo por toda su carrera, teniendo algunos momentos para presentar algún tema nuevo. Abrieron con "You Will Never Be Our God", tema nuevo que han grabado junto a Ralf Scheepers de Primal Fear. A partir de aquí, viaje al pasado con "Death to the Holy", de su último disco de 2017 "Theater of Dimensions", con una Ambre estupenda y cada vez más relajada frente al público.

Con "Reborn" nos presentaban otra de las nuevas composiciones del disco que están preparando. Xandria aprovecharon la cercanía del público para moverse por el escenario e ir saludando, con guiños, poses, etc. Un buen directo en el que el sonido también acompañó. En alguna ocasión Dimitros se levantó para saludar desde detrás de la batería. Cayeron clásicos como "Nightfall", "Ravenheart" o "Valentine". Y un tercer tema nuevo "Ghosts" pero su punto más álgido fue en la soberbia interpretación de ese tema bastante pop que es "Save my Life", coreada por todo el público.

Xandria están de vuelta, suenan muy bien en directo y nos hicieron disfrutar mucho con su repertorio. Ahora sólo podemos pedir que aguante esta nueva formación unos cuantos años y que nos regalen nuevo material pronto.

VISIONS OF ATLANTIS

Desembarco pirata sobre el escenario. Vestuario, barriles, jarras y decoración a juego con la portada de su último disco "Pirates". En este 2022 la banda multinacional Visions of Atlantis  la forman su líder y batería Thomas Caser, quien formara la banda allá por el año 2000; la francesa Clémentine Delauney, voz;  Christian Douscha, guitarra; Herbert Glos, bajo y el italiano Michele Guaitoli, a la voz.

Michele Guaitoli y Clémentine Delauney forman una gran pareja artística y se mueven por escenario continuamente para disfrute de todos. Con una formación consolidada y que no ha sufrido más cambios desde su disco "Wanderers" de 2019, lo normal es que el setlist se basase en esta etapa más reciente.

La banda de Thomas Caser venía a presentar a su público su nuevo disco y lo hicieron de sobras (nada más y nada menos que 8 temas). Quizá demasiado si no lo habías escuchado todavía o si eras nostálgico de otros momentos del grupo. Poca presencia de temas anteriores a "Wanderers", sólo "The Deep & The Dark" y "The Silent Mutiny" de 2018 y "New Dawn" de 2011.

Iniciaron la noche con el bombazo "Master of the Hurricane", con Clementine posicionada hacia la derecha y Michele a la izquierda. A lo largo del show irían cambiando de emplazamiento y bromeando con el resto de músicos. Inmediatamente "New Dawn" para alegría de los fans más antiguos. Con "A Life of Our Own" pudimos comprobar la gran voz de Clementine y qué bien queda el contraste de Michele. Paso a "Clocks" que se ha convertido en uno de los grandes logros del nuevo disco y así lo entendió el público, que no paró de bailar.

Visions of Atlantis nos hicieron cantar, saltar y bailar durante toda la descarga con piezas como "A Journey to Remember", "Heroes of a Dawn" y, especialmente, con ese nuevo himno que es "Melancholy Angel". El final de fiesta lo marcaron un par de temas nuevos como "Pirates Will Return" o "Legion of the Sea", mientras sobrevolaban nuestras cabezas con su bandera pirata.

Fue una gran tarde noche de metal sinfónico con esta propuesta conjunta de Xandria y Visions of Atlantis y que daba fin en Barcelona a su gira por España.

Quiero dar las gracias al personal de Umwelt Rock por las facilidades que pusieron a mi trabajo.

Texto y Fotografías: Juanjo García

Vaya racha de conciertos interesantes que estamos viviendo estos días. Amon Amarth, Machine Head, Arch Enemy, Behemoth... en la misma semana. Está claro que los bolsillos de los fans se resienten y hay que elegir. Así pues, a pesar de la buena entrada, el Sant Jordi Club se quedó algo grande en la noche del domingo.

De todas maneras, había expectación desde más de media hora antes. Cola para entrar -amenizada por la prueba de sonido de Unto Others que se marcaron una versión de "Pet Cementery" de los Ramones para disfrute de los que esperábamos fuera- y visita obligada al merchandising (para ver y tocar poco, a juzgar por algunos precios).

UNTO OTHERS

A pesar de su condición de teloneros y “a priori” grupo menos interesante de la tarde noche, los americanos Unto Others lo bordaron en su escasa media hora de actuación. Los que nos acercamos hasta las primeras filas para escucharlos fuimos unos privilegiados. La banda practica un hard rock/heavy metal que me cuesta clasificar, pueden ser rabiosos y melódicos al mismo tiempo. Tanto aceleran su batería hacia tiempos más thrash como “Nightfall” que te sorprenden con melodías góticas muy cercanas al estilo más pop de The Cure con canciones como “No Children Laughing Now”. Con un setlist basado en un 60% en temas de su último disco “Strength”, su descarga es de aquellas en las que se recurre al tópico “supo a poco” y “a esperar que vengan con su propia gira en salas pequeñas”. Cayeron temas como “Heroin” (con la que abrieron el concierto), “Can You Hear The Rain” o “Summer Lightning”, acabando con la pegadiza “When Will Gods Work Be Done”. En definita, un gran descubrimiento para ir abriendo boca a lo que llegaría después.

CARCASS

A Carcass tenía muchas ganas de verlos en directo, siendo uno de mis grupos de referencia de los primeros 90, les había perdido la pista hasta la aparición de su sorprendente “Torn Arteries” (del que descargarían varios temas como: “Kelly’s Meat Emporium”, “Dance of Ixtab” o The Scythe’s Remorseless Swing”) dejando el resto del repertorio para una selección de clásicos de la banda, con especial protagonismo para sus disco "Necroticism..." , de 1991 y “Heartwork” de 1993.

Con medio aforo completo, los británicos descargaron su set sin pausas y sin fisuras. Jeff Walker y Bill Steer mantienen viva la antorcha de la formación, después de haber estado experimentando con otros estilos musicales durante estos años. Poco tiempo les dejaron para su actuación, apenas 42 minutos en los que se les vio muy concentrados. Situados en la parte delantera del escenario, igual que Unto Others, se acompañaron de cuatro monitores del tamaño de altavoces desde donde se proyectaban imágenes alusivas a sus discos, con especial atención para "Torn Arteries", y"Heartwork"-. Cayeron temas como "Buried Dreams",  "Under the Scalpel Blade", "This Mortal Coil" o "Exhume to Consume". La banda conectó muy bien con el público, pero supo a poco.

Al finalizar la actuación de Carcass podríamos decir que se acababa la primera parte de este "mini festival" y es que los técnicos bajaron la línea de focos, pusieron un gran telón impidiendo ver los trabajos y cambiaron totalmente el escenario, las luces y prepararon la pirotecnia y otros efectos visuales que acompañarían a Behemoth y Arch Enemy.

BEHEMOTH

Con "Opus Contra Natura" bajo el brazo, los polacos trajeron toda la artillería: su producción más vistosa junto a multitud de llamaradas sin descanso. El suyo fue un espectáculo milimetrado, con pocas sorpresas. Predominio total de la penumbra y la oscuridad. Con su maquillaje característico, los clásicos pies de micrófono y de fondo un telón apocalíptico en el que destacaba su logo en rojo.

Inmutables hasta el cuarto tema en el que dijeron aquello de "We are Behemoth",  Behemoth fueron alternando un poco de cada disco pero dejando tiempo suficiente para dar cuatro muestra de lo más nuevo: "The Deathless Sun", "Thy Becoming Eternal" (momento elegido para la presentación de la banda), "Versus Christus" y "Off to War" ( que acompañarían con dos bengalas con los colores de la bandera de Ucrania).

Temas como "Conquer All" sirvieron para que el público se desmadrara y pudiéramos ver el trabajo de las guitarras. Fue curioso ver como la banda se escondía discretamente al lado de la batería cuando alguno de sus componentes se lucía con algún solo.  Para "Barzabel" Nergal apareció con la cabeza coronada con un solideo oscuro, clara seña "antipapal". Durante su hora y cinco minutos pudieron repasaron algunos temas imprescindibles como "No Symphaty for Fools" o "Chant for Eschanton 2000" (con la que acabarían su concierto).

Con un gran directo, Behemoth demostró que su propuesta gana muchos enteros en directo, apreciándose más la calidad de los músicos y la energía de las composiciones.

ARCH ENEMY

En su particular pulso con Amon Amarth, Arch Enemy había ganado la partida. La última vez que Arch Enemy se había acercado a Barcelona lo había hecho de teloneros de Arch Enemy y ahora, tres años más tardes, Amon Amarth habían tenido que cambiar de local a un recinto más pequeño mientras que Arch Enemy aguantó el tipo, manteniendo el suyo en el Sant Jordi Club. Aunque el recinto se quedase algo grande, el público no hubiera cabido en otro local, por lo que era mejor estar ancho que no "ensardinado".

En el plano musical, espectacular descarga de la banda con todos sus componentes en un momento de forma excelente y con un repertorio muy acertado en el que brillaron las nuevas composiciones. La banda tenía ganas de presentar sus nuevos temas y creo que no sobró ninguno. La pega, la duración del set: poco más de hora y cuarto. Y es lo que tienen estos "mini-festivales", si quieres ver más de dos bandas juntas no puedes esperar que éstas toquen dos horas cada una.

Plena confianza en "Deceivers" (6 temas en un set de 13 dice mucho). La banda abrió con "Deceiver, deceiver" que fue muy bien acogida para dar paso a uno de los últimos grandes temas "War Eternal" y recordar la etapa de Angela Gossow con "Ravenous" (aprovechada para pedir un aplauso a las otras bandas). Arch Enemy son una apisonadora en directo, no paran de moverse y Alissa de saltar. Pueden tocar cualquier tema de su repertorio que el público los va a disfrutar de igual forma. Dos temas nuevos sirvieron para tomar un poco de respiro, así sonaron "In The Eye of the Storm" (pieza algo más calmada) y  -después de preguntarnos si los habíamos visto en la gira anterior o era nuestra primera vez en un concierto suyo- "House of Mirrors" (tema destinado a no caer de próximos repertorios de la banda, temazo).

El humo introdujo "My Apocalypse", mientras aparecían continuas llamaradas. Alissa pidió que levantáramos nuestro móviles durante la parte central y pudimos disfrutar de las guitarras de Michael y Jeff, continuamente situados en el centro del escenario. Locura en la parte central del show: la rapídisima "The Watcher", la ya inmortal "The Eagle Flies Alone" y ese excelente nuevo tema llamado "Handsake with Hell" en donde Alissa alterna los guturales con voces limpias y es toda una grata sorpresa; este registro le queda muy bien al tema. El público acompañó coreando el tema "Sunset Over the Empire" y saltando y bailando durante "As The Pages Burn". El final se acercaba así pues, la banda puso el freno en forma de su tema "Snow Bound" para despedirse con "Nemesis" y con Alissa esgrimiendo la famosa bandera que da final a la actuación. Gran concierto, aunque como las demás, escaso.

Texto: Juanjo García

Fotografías: Alfredo M. Geisse (Muchísimas gracias)

Abstract Artimus es una one man band de rock sureño creada por un músico y compositor, procedente del sur más profundo de Norteamérica, que reside en la ciudad de Nueva York desde hace más de una década. Nacido Artimus Alexander Pace el 21 de junio de 1983 en Jacksonville, Florida, ya desde la cuna se nutrió del rock and roll más puro y salvaje gracias a su padre, que era batería en la banda de Jimmie Van Zant (Lynyrd Skynyrd).

Rodeándose ocasionalmente de otros músicos, Abstract Artimus no ha parado de girar y grabar discos desde entonces. En 2009, y tras el lanzamiento de su primer álbum, "God Is Mad", reunió una banda con la que embarcarse en una larga gira por Europa, Estados Unidos y Canadá, donde también ha girado en solitario. Desde entonces, su vitalidad y energía le han hecho seguir publicando álbums y continuar con las giras.

El pasado 6 de octubre de 2022 pudimos disfrutar un concierto que se llevó a cabo en la Sala Premiere de Granda, como parte de su gira por España.

Dos grandes artistas nos ofrecieron un concierto muy potente con una fuerza increíble. A tener en cuenta que Artimus controlaba guitarra, bajo y voz y a la batería otro gran músico, Cris Orlando. La Sala Premiere tiene las instalaciones y la atmósfera perfectas para un concierto de Rock'N'Roll con un estilo muy estadounidense en su vertiente sureña: sala pequeña pero muy bien preparada, luces íntimas y un público entregado; si le sumamos la energía del frontman y los golpes del batería, el ambiente se caldeó al instante, tanto que a pesar del extenso set list, nos quedamos con ganas de mucho más. Son esos conciertos que se disfrutan con mucho placer por el cariño que los mismos artistas le ponen a su música y a su interpretación, por ese ambiente que se crea entre la audiencia y por la interacción y la chispa que se desarrolla entre los músicos y su público, cosa que es difícil, por no decir imposible, en un show de mayor calibre en cuanto a instalaciones, que no en cuanto a calidad musical, que de eso hubo de sobra. Un verdadero descubrimiento para mí, una música excelente, un concierto muy vívido y una de esas experiencias musical que gustan degustar con mucho gusto.

Set list:

  1. Ghosttown.
  2. The City Arrives.
  3. Snakes.
  4. Bad Blood.
  5. Human Ruin.
  6. God is Mad.
  7. Slayer Worng Song.
  8. Double Super Buzz.
  9. No (Spacetruckin'g) Time.
  10. Methuselah's Rhyme.
  11. Just Got Paid.
  12. Mangled Slang.
  13. While I Break My Bread.
  14. Don't.

 

Más info:

Oficial

Facebook

Instagram

 

El 10º Aniversario por fin tenía lugar con cambios importantes en la ubicación, para aquellos que estábamos acostumbrados a ver a las bandas en el recinto anterior. Seguro que para la próxima edición a celebrar en esta misma ubicación tendrán que ajustarse algunas cosas por las que todo festival tiene que pasar cuando está de estreno, y es que estábamos ante un nuevo comienzo, con una organización y público habitual ilusionado por recuperar estos días de sonoridad que la pandemia y el cambio de localización había paralizado de forma inesperada desde que se celebrara la última en 20019. El miércoles pudimos calentar motores durante la Warm-up con tomas de contacto más reducidas en horario, por parte de Temple Fang, El Perro, Toxic Shock y Misleading, tocando en un solo escenario, y con el resto del recinto pendiente de ser inaugurado. Todo transcurrió de una manera más desenfadada, reencontrándonos con viejos amigos de la zona, y muchos otros también venidos desde España, pues había una gran afluencia del país vecino que no querían perderse la cita.

 

JUEVES 11 AGOSTO

El jueves pisábamos pista con los noruegos SLOMOSA. Sería la tercera vez que los veía en poco tiempo. Volvían a pasar por el filtro de mis ojos con ese brillo del stoner clásico que les hacía relucir a plena luz de la tarde. Y comento este detalle, porque las anteriores veces que los disfruté, fue en sala cerrada. En cualquier caso se mueven como pez en el agua en cualquier escena que pisen. Se marcaron de forma notable esas sensibilidades para quien gusta del stoner de manual. Motivaron al público que tenían en frente para que su trabajo homónimo fuera seguido con la precisión esperada y esos devaneos a veces que hacen ondas en su estilo fueron contrastando con otros momentos de tinte frenético. La banda seguía en Portugal de esta manera, con esa gira intensa por eventos de verano.

El trío neoyorquino KING BUFFALO tras poner en su sitio cada instrumento en los momentos previos a su gran concierto, pasaría de un continuo sigilo a la expansión de sonidos que iban pillando matices a base de pedaleras y efectos de sonido, consiguiendo una mezcla poderosa de stoner y psicodelia. Irían hilando un demoledor sonido que de vez en cuando era amplificado cada vez que se agachaban para jugar con los botones de los pedales. Ya tuve ocasión de disfrutarlos en vivo unos años atrás en el Desestfest berlinés. Me aportaron lo que esperaba encontrar en ellos tras disfrutar de discos tan categóricos como “Orion” y “Repeater”, con los que contaron para crear sus estructuras psicodélicas en escena, y para esta ocasión ampliaron todas esas miras metiéndose de lleno en su trilogía pandémica, haciendo hincapié en los cortes del álbum “The Burden Of Restlessness”.

Los californianos MEATBODIES tenían un papel importarte que desarrollar tras lo que acabábamos de presenciar, pero lejos de arrugársele el impulso, fueron al grano, con un  muro sonoro que a veces se diluía en un final lisérgico, gracias a la vocación cósmica de buena parte de la banda, quienes no cejaron en aportar estruendosos  riffs de guitarra por el camino del garaje rock, chocando con el de la psicodelia y los sonidos setenteros  de raíz clásica. El concierto fue destacado en líneas generales y las canciones iban otorgando ese gancho con su espíritu de rock and roll estridente lleno de groove y cambios de ritmo, que a tenor del comportamiento del público, no dejaba de llamar la atención y entretenerlo.

W.I.T.C.H. (We Intend To Cause Havoc), fue un punto poder presenciarlos en el festival, pero la cosa se quedó a medio gas al no poder estar presente en esta ocasión Emanyeo “Jagari” Chanda, el cantante y líder de esta singular formación de Zambia, que en la década de los setenta  despuntara dentro del un estilo tan encapsulado en su país como lo era el “Zamrock”. Trasladaron parte de aquella esencia a Portugal, con una mezcla rítmica de blues británico, funk psicodélico y garaje rock, que se encargaría de poner en su sitio el teclista entonando las voces. Unos superviviente de época, y lo digo tal cual, al ya estar muertos parte de la formación original, siendo suplida desde hace tiempo por jóvenes músicos europeos que mantienen en buen lugar su legado.

NEBULA pareciera haberse metido de nuevo en la competición musical de la que hace unos años veía fuera. Todo aquello estuvo pasando coincidiendo con su regreso a los escenarios, que no olvidemos, su parón previo había estado algo motivada por el pasotismo escénico. A lo que me refiero, es que sus conciertos eran vergonzosos, faltos de encanto sobre el escenario, y con falta de respeto hacia el público. Aquí las cosas las vi más o menos en su sitio y me llegaron más de pleno los Nebula que recordaba en sus comienzos, donde sus destellos del stoner punkarra orbitando entre el fuzz tuvieron lugar, sabiendo estar en su lugar el guitarrista Eddie Glass.

STÖNER son como unas almas inmortales a las que se les permiten todo, y claro está, que han conseguido a lo largo del tiempo esas medallas para que se les respete aunque tengan días malos. Tras la batería estaba Ryan Güt, digamos que el menos responsable de lo que pase, pero Brank Bjork y Nick Oliveri siempre estuvieron presente en las miradas de todos, porque aunque algunas canciones de esta historia nueva suya quedaran desdibujadas por ser tal vez menos intensas de lo que se esperaba de ellos. Pero no pasa nada, porque al final del concierto siempre sacan la barita mágica de Kyuss, y todo se equilibra. A lo largo del show intercambiaron voces en los temas correspondientes que fueron tocando de esta nueva aventura y el cierre llegó con la adrenalina que aportó “Green Machine”.

Es curioso que TOXIC SHOCK musicalmente pasara por la tangente de la mayoría de bandas que son convocadas para el festival, y que sin embargo fueran de los más rompedores e imborrables en escena. Su cantante tiene la mayoría de la culpa, rompiendo moldes y autodestruyéndose el mismo. La polvareda que se marcaron en el mini concierto del día anterior, sirviendo de fiesta de presentación, se repitió aquí con un pogo mucho más llamativo, donde cada tema que tocaban iba haciendo que se generara más combustible sobre el antecesor, y así hasta conseguir dinamitar todo un repertorio en sus momentos finales, llenos de desfase, marca de la casa, porque ellos es a lo que tienen acostumbrados a todo aquel que se pasa a verlos. Menudo peligro tiene su cantante al lado de la escala de una torreta de luces. No contento con explorar las alturas de los lugares que le proporcionaba el hecho de estar sobre un escenario, se terminó lanzando al público para cantar sobre sus cabezas.

Los conciertos de SLIFT pasan muy rápido, a una velocidad vertiginosa. Ya nos tienen acostumbrados. Se comportaron como si estuvieran deseando romper un caja de cristal transparente en la que estuvieran encerrados, pues no cejaron ellos en salpicar su constante rotundidad como si sufrieran una especie de párkinson escénico que continuamente los llevaba fuera de control, creando un innovador hipnotismo contagioso y lleno de vaivenes de descarga adrenalítica. Estos franceses están en la senda de ser unos nuevos líderes generacionales. No hay concierto que haya visto donde hayan bajado el listón.

La jornada había estado muy bien definida por todo lo visto hasta el momento, y sólo recordar cómo fue de lluviosa y fría la primera jornada de la última edición celebrada en el anterior recinto, en el año 2019, hacía que estuviéramos quitándonos una espina de encima, eso sí, pasados tres años. Aún quedarían las actuaciones en el menor de los escenarios, con las formaciones portuguesas TRAVO y COBRAFUMA. La primera con sede en Braga, proporcionaría un show lleno de rock espacial con un toque de garaje, que a los más avezados tendría en primera fila quemando naves pogueras aún en combustión. Este tramo final de conciertos estaba sirviendo para acondicionar los cuerpos e ir preparándolos para el día siguiente. La fiesta final la pondrían unos viejos conocidos de la escena lusa, con esta superbanda de miembros cruciales en grupos como Kilimanjaro, Greengo o Plus Ultra. Su sonido fue desorbitado, cañero, crudo, con toques sludge y actitud oscilante entre el thrash y el hardcore, creando un clima de liberación sonora que todo el mundo recibía con agrado, porque era algo bastante pintón poder ver a los músicos que acostumbras a disfrutar en otras situaciones, abordando esta comunión junto a ti en el décimo aniversario de SonicBlast.

 

VIERNES 12 AGOSTO

24/7 DIVA HEAVEN venían con su contagiosa furia para presentar su debut “Stress”. La formación berlinesa literalmente se comió el escenario durante el tiempo de sobremesa. Sus cimientos punkrockeros femeninos encantaron con esa dulzura agresiva. Tengo claro que en una próxima ocasión, las veremos aquí actuar a unas horas menos intempestivas, porque la electricidad que llevan dentro es una evidencia que da más corriente ante un público mayoritario, que aún no estaba dentro del recinto por lo temprano del momento.

LUNAVIEJA fue una de las bandas españolas que nos representó en el día de hoy junto a Moura, que veríamos más tarde, o Rosy Finch, que tocaría en la apertura de la jornada y de quien sólo pudimos escuchar en nuestro camino hacia las instalaciones su final de concierto muy a nuestro pesar. La formación malagueña se hacía de notar de primeras en este festival, al tiempo que nos daban a conocer su debut en directo. La manera de introducir su particular aquelarre en nuestras personas fue bastante singular. Los continuos cambios de tiempo, entre stoner y doom, con un envoltorio visual muy logrado, conseguía que cada instante entre temas, así como la concatenación del concierto en sí misma, fuera una experiencia de la que nadie se iría con un mal gesto, sino todo lo contrario, deseando verles para disfrutarles en otro momento fuera del desequilibrio que pudiera causar un sol de pleno, pues seguro que el contraste de su escenificación dentro de una oscuridad cerrada, le tiene que venir como anillo al dedo a su performance.

Con THE MACHINE llegaba otro momento bien estructurado en escena con detalles de observación. Cada uno de los tres integrantes de esta banda holandesa fue capaz de llevarse todas las miradas desde el momento que empezaron a dar rienda suelta a su intelecto instrumental. Es una de las características de la formación, que siempre bien ensamblada trata la psicodelia y el stoner como un muro de sonido dispuesto a golpear fuerte. Entre canciones utilizaban intermitencias sonoras de forma envolvente y visual, referenciadas en la pantalla tras sus espaldas, y a través de las pedaleras, que no dejaban de echar chispas.

 

Los londinenses GREEN LUNG dejaron caer temas de su último trabajo “Black Harvest” sin preocupación, condimentado con piezas inspiradas en ritos satánicos y terror en general que hacían de su doom contagioso una fiesta gracias a los impulsos escénicos de su cantante. También harían algunos temas de su primer disco “Woodland Rites”. Seguían sucediéndose por tanto los momentos efusivos y emocionantes del día, y eso que aún ni estábamos en el ecuador del festival.

 

Cuando llegó la hora de PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS teníamos claro que se avecinaba como una especia de magma sobre nuestras cabezas, que abrasaría nuestros oídos. Creo que a ellos no les importa mucho sonar mejor o peor, porque su show se basó en el temperamento de su musculación. Derroche a raudales de su cantante, quien iba marcando una aventura de caos organizado, que terminaría con el frontman todo lo cerca del público que puedo. Mucha intensidad variando sonoridades, unos principios que la banda saben manejar muy bien con el acierto de cautivar a los seguidores que les conocen musicalmente en una fase inicial, pero también en la envolvente puesta de largo de este festival que seguro les abrazaría hacia nuevos adeptos.

Tener delante a EL PERRO era imaginar por dónde podrían ir los derroteros musicales de las próximas creaciones discográficas de Radio Moscow, ya que éste es un proyecto paralelo de su líder Parker Griggs, guitarrista y vocalista, así como compositor. La historia de este quinteto psicodélico lleva en su ADN mucha fusión de funk y rock latino, teniendo en la segunda guitarra a Jaron Yancey, estando Shawn Davis en el bajo, Lonnie Blanton como batería, un ex Radio Moscow, por cierto, y en las percusiones, para mí, lo que fue la guinda durante toda la actuación, Tawny Harrington, estando en un estado de levitación durante todo el tiempo que duró el show. Realmente interesante su puesta de largo estirando las canciones en plan jam session todo lo que le daba su manejo.

FRANKIE AND THE WITCH FINGERS también fueron una fiesta, y es que el ritmo de la batería nos lo encargaba de recordar en cada momento. La formación de Los Ángeles desde su comienzo ha estado abierta a la continua entrada y salida de las ideas y aportaciones de cada músico que ha traspasado los límites de la psicodelia, si es que en algún momento se le han puesto puertas a tan recurrida apuesta. Fue divertidísimo, y lo digo en un plano totalmente serio, ver a cada uno de sus músicos a su bola por el escenario consiguiendo tal sinergia musical.

Pareciera que los CONAN de los primeros tiempos que viera ya hace años fueran capitulando hacia una normalidad en tiempos presentes. Fueron en su momento como el principio del nuevo doom que empezaba a ser el epicentro de muchos festivales y los amantes del género los querían tener en todos los festivales posibles, no sólo por su imagen minimalista en plan encapuchados, sino por la solidez de su estructura musical, que en los posteriores años transcurridos ha sido un continuo rosario de movimientos llegando a quedar  únicamente al frente Jon Davis en la voz y guitarra. En tiempos presentes, pareciera que el puesto de batería ha quedado asentado en Johnny Kinga, siguiendo en el combo la presencia del bajista Chris Fielding y su particular manera de hacer sonar esos sonidos doom tan contundentes. Aquí los temas volvían a sonar con la contundencia consumada referida en tiempos pretéritos.

Detrás de los estadounidenses WITCH hay mucho magnetismo, y buena culpa de ello  la tiene el batería J. Mascis de Dinosaur Jr., encargado de fundar en su momento esta historia, pero existen muchos más nexos. Musicalmente es la antítesis de esa otra aventura de rock alternativo tendente al pop, por parte del grupo Sweet Apple, donde además de tocar también Mascis, se encuentra como es evidente Dave Sweetapple en el bajo. Y no menos manco es Graham Clise, que también toca la guitarra en un buen puñado de bandas. Fue genial ver juntos a estos personajes imaginándolos en papeles distintos, pero bien conjugados. Cada uno tenía establecido su rol, encabezando la banda con un tinte vocal muy particular Kyle Thomas, haciendo también de forma muy ilustrada sus partes de guitarra. Me encantó su apuesta sonora medio ocultista de ritmos doom y stoner, con un pizca de psicodelia, que terminaría culminando con su himno “Seer”.

Los gallegos MOURA hicieron un concierto fabuloso impregnado de los sonidos tradicionales de su tierra. Se presentaban teniendo como base sus cantos druídicos, rezumando la tradición gallega a nivel lírico e instrumental, con variantes sonoras hacia la neo-psicodelia, el kraut-rock y todo el folklore de raíz que se preciara bien encajado de forma progresiva. Tuvieron destacados momentos personales. Ser tantos músicos sobre un escenario enriquece y al tiempo a veces se antoja complejo, aunque parta de los sonidos primigenios más elementales. Me dio la sensación de que no pudieron terminar el show que tenían establecido por algún contratiempo con los horarios. Su línea sonora es posible que a algunos les dejara un poco desencajados. Pero bueno, el efecto sorpresa a los que recurren los organizadores de festivales incluyendo ciertas bandas, es algo que yo valoro mucho de forma positiva.

ELECTRIC WIZARD siempre son sinónimo de garantía y cuando vuelves a verles, mides de nuevo el listón que tienen que superar, porque sus directos son contundentes y siempre se les pide que guarden esa compostura que hace tan impresionante la ejecución de sus canciones. Pues bien, aquí se presentaron con otro de esos grandes directos que he tenido ocasión de verles. Es cierto que sus actuaciones son prácticamente calcadas en la selección de los temas que hacen, pero es lo que les funciona, y si suenan siempre tan contundentes como lo son sus composiciones, basta que pasen unos meses entre concierto y concierto, para repetir gustoso de la misma escena, y quedar otra vez satisfecho. Igualmente, tras ellos, ahí estaba la pantalla que iba mostrando las proyecciones conocidas en sus directos. Siguen con las pilas cargadas y todas las ganas de darse un baño de multitudes.

Cuando vi a KALEIDOBOLT en el anterior Sonicblast, que tendría lugar en el año 2019 en la localidad de Moledo, fue una de las bandas más destacadas, por su agresividad y por su locura versátil tanto sobre el escenario, como entre el público. No esperaba menos de ellos para esta ocasión. Realizaron un show redondo, aunque no recuerdo que fuera tan eufórico como en la anterior ocasión, entonces en el otro recinto. El caso es que nos llevamos una buena sensación a su término, pero objetivamente creo que a la gente le pilló un poco ya de bajón. Su psicodelia progresiva nos puso del revés los oídos y nos hizo bailar la niña de los ojos cada vez que veías en movimiento a su bajista enfundado en un mono negro serigrafiado con un esqueleto, pues pareciera con cada movimiento que se iba a desencajar su portador.

Aún quedarían dos conciertos en el menor de los escenarios, como sucedería en la noche anterior, con el fin de ir equilibrando y haciéndonos a la idea de que se terminaba otra jornada. Los suecos THE GONERS primero, con su proto-metal bañado por un corrosivo sonido rock, hecho con actitud de directo a cargo de miembros de Salem's Pot e Yvonne. Y más tarde DEATHCHANT, unos alborotadores angelinos poniendo toda la carne en el asador haciendo que la gente no quisiera marcharse hacia sus tiendas u hospedajes varios, gracias a su proto-metal pesado lleno de melodías pegadizas y sin duda, rock and roll estridente. Al día siguiente por la mañana tendrían ocasión de volver a tocar en el festival, digamos que de rebote, al ser los elegidos para cubrir la ausencia de los noruegos Mythic Sunship.

 

SABADO 13 AGOSTO

El último día lo encaramos de forma adrenalítica con BALA, en donde Anxela Baltar y Violeta Mosquera volvieron a poner de manifiesto la rotundidad de sus composiciones predominando su estructura hegemónica sobre unas canciones creadas para dos personas. A veces me pregunto cómo podrían sonar estos mismos temas incluyendo más instrumentos, y por lo tanto más músicos. Hicieron que todo sonara simple sabiéndose de la complejidad que tiene armar todo para un directo en donde  la fortaleza y el desgaste tiene que ser evidente repartido entre dos. Las gallegas por fin nos dieron la oportunidad de conocer cómo sonarían las temas de su último trabajo “Maleza” junto a otros temas publicados años atrás. Su actuación fue todo un vendaval sonoro.

MDOU MOCTAR fue la peculiaridad de la jornada, con la música del nigeriano Mahamadou Souleymane imprimiendo los sonidos del desierto, y acercándonos a las atmósferas de la música tuareg en cuerpo y alma, porque además ellos vestían esas túnicas características. Hasta llegué a mirar detrás del escenario por si veía algún camello aparcado por allí, pero no vi nada que se le pareciera en todo el recinto. Supieron llegar a los corazones de la gente con su música, dando una sensación de espíritus libres e impulsando felicidad y bailoteos contagiosos. Tal vez podrían escaparse de la línea musical que pudiera tener el festival de primeras en la programación, pero fueron otra de las bandas que en esta edición enriquecieron un programa tan amplio, dando vía libre a la apertura de conceptos sonoros que incluir de cara a las próximas ediciones.

Con THE ATOMIC BITCHWAX sobre el escenario era imposible no imaginarlos tocando con Monster Magnet, porque sus músicos tienen o han tenido algún tipo de relación con la banda de Dave Wyndorf. Para mí fue uno de los espectáculos del día y del festival, recorriendo composiciones de space rock que a veces daban lugar a la improvisación y que en todo momento te hacían vibrar con esa base musical que tanto hemos disfrutado en distintas ocasiones. Sin duda estábamos ante uno de los momentos álgidos del evento.

Y para vibraciones las de PENTAGRAM, y lo digo por su carismático líder y cantante Bobby Liebling. Ya sabemos que menciona su nombre despierta ese ansia para los adoradores del doom, que en otros tiempos podríamos dar como extinguido o más bien caduco, pero la regresión de lo cíclico, que marca el devenir de los tiempos y la raíz de la música impide que eso ocurra. El show fue correcto, donde los temas de época sonaron geniales gracias a la formación actual que les da este toque actualizado y contundente. Bobby se esmeró en hacer que todo fuera más teatral y dinámico. Su enclenque aspecto, delgado y frágil, es algo a lo que sabe sacar partido este legendario del heavy pesado. No creo que defraudara a nadie, porque allí gran parte de los presentes venía a observarle.

Los griegos 1000MODS sonaron potentes, pareciendo unos alquimistas sonoros capaces de darle una vuelta de tuerca a varios estilos musicales, para posteriormente presentártelos dentro de su coctelera particular, esa que llevan agitando desde 2011 y que hace de sus directos un atractivo que puede descolocarte y alocarte al mismo tiempo. Sin duda el sonido vintage permaneció durante todo su espectáculo, con muestras a veces más retro y otra encaminadas bien a gustos más pesados, hard rockeros o alternativos llenas de posos psicodélicos. A mitad de concierto una chica del público saltó al centro del escenario y tuvo sus dos minutos de gloria queriendo ser parte del show mientras se contoneaba sobre el suelo como una poseída, algo que puso nervioso a alguno de los integrantes de la banda, solicitando la inmediata entrada de alguien de seguridad para sacarla de allí.

La actuación de los alemanes MY SLEEPING KARMA fue si cabe de las más esperadas, teniendo en cuenta que en la última edición del festival, la de 2019, no pudieron actuar por fuerzas mayores que tenían que ver con la salud. Su concierto tornó asombroso con esa sonoridad instrumental post rock, capaz de hacerte llegar al éxtasis si te dejas llevar, gracias a sus armonías. Nos llegó hasta el alma el verdadero valor de ese abrazo enérgico a modo de ritual que acostumbran a darse en cada uno de sus shows, y además venían presentando su esperado nuevo trabajo de estudio, “Atma”, tras siete años de espera.

 

ORANGE GOBLIN eran los siguientes, con su cantante Ben Ward al frente, quien se pasó durante buena parte del tiempo con sus dotes de interpretación. Volvían a constatar por qué es tan importante no perderse uno de sus shows. Enseguida me vi envuelto en esa espiral sonora que va centrifugando contigo en sus entrañas sin saber muy bien en qué momento va a parar. Los ingleses tienen su marca propia, no los puedes definir como una banda de stoner más. Ellos siguen siendo referencia para nuevas y viejas generaciones, capaces de reinventarse con cada nota nueva que crean sobre su reconocida historia, algo que hace que cada concierto sea un nuevo fogonazo que no hay que perderse. Además de su gigantesco cantante, ahí estaban las aportaciones de Jeff Hoare con sus enérgicos riffs, los contundentes mazazos de la batería por parte de Chris Turner y la voraz naturaleza escénica del bajista Harry Armstrong.

 

Y para cerrar, aparecía en escena WEEDEATER y el loco de la botella de Jack Daniels, y lo hacían con la intención de arrasar por encima de todo lo sucedido durante el día. Tras la apertura inicial con “Hammerhandle” comenzaría el recital de Dave “Dixie” Collins y sus múltiples muecas. Nunca se aburre de repetir el mismo show con sus habituales locuras, y cuando no mete el dedo en esa botella de bourbon, que siempre anda medio vacía, se lo mete dentro del culo, como fue el caso. El efecto locura en su forma de cantar y tocar el bajo fue la base de su espectáculo. Sobra decir que de nuevo nos contagiaría de esa enajenación que posee, pero vamos, para quienes ya le hemos disfrutado en ocasiones pasadas, no nos fuimos sorprendidos.

 

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Oscar Torres

 

cross