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Crónica: HELLFEST 2023. Clisson. Día 4 (18/06/23)

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DÍA 4, DOMINGO 18 JUNIO

Con HALESTORM iniciamos el recorrido de las bandas que más nos satisficieron en la cuarta y última jornada del festival. Los hermanos Hale siguen siendo infalibles, sin duda son una banda de directo, cada uno con su parte de protagonismo, por un Lzzy fusionando entre sentimientos ese estremecedor registro de voz, y por otro Arejay tras la batería, no sólo con su pegada, sino también llamando la atención por sus perfornances. Sigue haciendo ese divertido sólo de batería tocando con unas baquetas de casi un metro de longitud, pero no alarmarse, solo fue un ratito de postureo para que quedaran aún más marcadas las sonrisas de quienes estaban disfrutando de lo acontecido. Fue genial poder sentir a su vocalista desnudando su alma en determinados momentos de interpretación más intimistas.

DOZER son unos de esos constructores de emociones a través de sonido stoner. Estos suecos ya hace tiempo que son referencia para quien suscribe estas líneas y con seguridad lo demostraron de una manera para aquellos que los veían por primera vez o que repetían sin dudarlo tras saber que es lo que se iba a cocer en el escenario Valley. Alta descarga de adrenalina mientras su guitarrista Tommi Holappa, quien también sigue en activo en paralelo con su otra banda Greenleaf, desataba su espiral de solos con ardua pasión. Y su fiel escudero, el cantante Fredik Nordin fue de nuevo un revulsivo importante, receptor de miradas, esperando que se volcara por el suelo imitando una caída o algo por el estilo, porque le encanta despotricar con cabeza. Y eso queda bien claro cuando se aleja del micro llegado algún espacio instrumental que le aparte de tener que cantar alguna letra, pues lo aprovecha para poner en activo su otro catalogo de interpretaciones.

Los legendarios HATEBREED volvían al mejor entorno que podían tener para actuar, el Maintage, e invitaban a irse al mogollón para hacer algún pogo con el repaso de las perlas que fueron haciendo, teniendo como miembros originales en esta alineación a su cantante Jamey Jasta, al bajista Chris Beattie y al guitarrista Wayne Lozinak. Básicos, férreos, alborotadores y eficientes, esta banda de los años noventa que fue encontrando su camino a base de currárselo con paciencia, ha sido la referencia de muchas otras bandas de la rama con más suerte comercial. Mucha intensidad que subía de forma escalonada, con un repertorio basado en esa fusión de hardcore y metal que inevitablemente te hacía sacar tu lado más subversivo.

AMON AMARTH no le dieron demasiada importancia a los temas de su último trabajo “The Great Heathen Army”, que apenas tocaron, y rompieron el hielo con éxitos anteriores como “Guardian Of Asgaard” y “Raven´s Flight”, hasta llegar a un “Heidrun” que pondría en estos primeros compases ya por delante la épica desde el escenario. Fueron al grano sacando la artillería básica al no tener tanto tiempo. No faltaron sus performances escénicas, aunque estén muy vistos, es algo que llevan escenificando y que forma parte de su identidad, algo que ya todo el mundo espera. Su escenografía no fue tan mastodóntica como les vi en ocasiones pasadas, pero los personajes con sus estandartes, escuderos, arqueros, y los enfrentamientos a escudo y espada entre sus guerreros no faltaron. En la parte central del escenario se encontraba un gran casco vikingo en donde estaba incrustada la batería. Para el final dejaron los temas “Raise Your Horns” con el rugir de los truenos y un suponer de tormenta acechando, momento en que saldría el cantante con su martillo a lo Thor, para despedirse con “Twilight Of The Thunder God" brindando hacia el público cuerno en mano.

GRAVE PLEASURES sonaron con distinción, curiosa para esta formación con residencia finlandesa que lleva publicados cinco discos en algo más de dos décadas de funcionamiento. Su último trabajo se llama “Plagueboys” y lo traían calentito, fundiendo piezas góticas, siniestras y puesta de largo post punk teniendo como cabecilla principal en la voz de Mathew McNerney, acreedor de otros proyectos activos como Hexvessel. Así que aquí veíamos una de sus caras profesionales, muy bien hilada con esa formación te hacía recordar a sonoridades conocidas que en los incipientes ochenta protagonizaron los pioneros protagonistas en su momento. Sonaban como un resurgir de todo aquello, algo de The Cult, The Sister Of Mercy, The Mission…nada que en estos últimos años no este tiempo no haya tenido ocasión de mostrarnos.

Con los deathmetaleros BENEDICTION se desató la tormenta decibélica. Ya antes hasta el medio día habíamos tenido bastante con la otra, la de lluvia incesante. Desde el principio la banda al completo se mostró inmersa en el teorema del descoyunte propiciando no pocos circle pits, haciendo contraste la veteranía del amenazante Dave Ingram, quien a poco estuvo de devorarse el micrófono. Cada movimiento era un esquema esperado por el público, que demostró las ganas que había de tener a los ingleses aquí en alza de armas.

CRISIX fueron los sustitutos de Incubus, que tuvieron que cancelar a última hora, y por ese motivo los catalanes fueron anunciados a pocos minutos de que tuvieran que salir a tocar los californianos. Una sorpresa para ellos, y para el público en general. Cuando alguien de la organización salió a contarlo ya con ellos sobre el escenario todo el mundo aceptó que así sería y con mucho respeto y ovación empezó su show. Parecía que el destino les hubiera devuelto la moneda pues el pasado año se presentaron a tocar en el festival sin su batería al haber contraído covid. Y tuvieron que contar con los baterías de Tagada Jones y Gamma para sacar el concierto adelante. Ahora tenían otra ocasión surrealista por delante, y volvieron a poner  las cosas en su sitio, y lo cierto que fue genial su concierto. A parte de sus temas propios como “Leech Breeder” al principio o “Ultra Thrash” hacia el final, repasaron también versiones conocidas de Metallica, Pantera y Trust, que animaron a la gente de igual modo, como si de temas propios se trataran.

A los alemanes euro visivos LORD OF THE LOST pareciera no haberles ido tan mal tras su fiasco en Eurovision, a tenor de lo bien que les va paseando su show por los festivales de verano. Hellfest no fue menos y como banda de moda también los tuvo programados. Pudimos escuchar temas que dieron a conocer en su momento como “Blood & Glitter”, pero también un interesante set list que mostraría las ganas de comerse el mundo que tiene esta banda bajo el concepto sonoro del rock gótico. Ya desde antes del comienzo viéndoles tras el escenario como calentaban para salir a escena apuntaban manera a lo que se venía después, y así se tiraron todo el concierto, como si fueran músicos de goma que no dejaban de saltar y contorsionarse. Esa propuesta escénica fue la otra mitad de su espectáculo.

PANTERA sin Dimebag Darrell y Vinnie Paul no pudo sentirse igual que si estuvieran estado tocando ellos. Estoy totalmente de acuerdo, pero es que ellos están muertos físicamente. Sin embargo su presencia espiritual la abordaron con un máximo respeto el guitarrista Zakk Wilde y el batería Charlie Benante, quienes les hacían continua alusión tanto en los instrumentos como en las ropas que portaban. La fidelidad de las canciones que sonaron, refrescando una época que significó tanto para Phil Anselmo y Rex Brown, así como para el público que creció con ellos y que allí estaba delante, fue algo muy importante. El telón con el nombre de Pantera estaba levantado a media asta en señal de duelo antes del comienzo del concierto y previo al explosivo comienzo con el tema “A New Level” pudimos disfrutar de un video donde se recordaba la memoria de los ausentes. También más adelante en mitad del show,  pudimos ver videos de sus fechorías imperecederas por las pantallas. Phil Anselmo, aunque sin la energía de antaño, lo vi muy centrado, disfrutando de lo que estaba sucediendo. Fue un concierto muy emocionante, con balas que salían del cargador continuamente, disparándose temas inmortales como “I´m Broken”, “5 Minutes Alone” o “Cowboys From Hell”.

SLIPKNOT una vez más estuvieron a la altura. Parece que no pasa el tiempo por ellos, pues ya sabemos cómo se las gastan los numéricos enmascarados. Fue encender la mecha y reventar todo al son de las percusiones y los descalabros escénicos que siguen manteniendo entre juegos de luces, llamaradas, atmósferas, y esa magia estética imperecedera tan suya, tan llena de armonías. Siguen siendo sensacionales aunque pierdan un poco de la bestialidad, respecto a sus primeros años, que la lógica del tiempo hace evidente. El juego macabro comenzó con “The Blister Exists”, “The Dying Song (Time To Sing)”, “Liberate” y “Yen”, para seguir jugando bajo seguro incluyendo algún tema más de su último trabajo “The End, So Far”. Luego enlazarían a un rompedor como “Psycosocial”, apta para todos los públicos. Después derroche de clásicos como era de esperar y para el final se guardaron “People = Shit” y “Surfacing” antes de llegar al bis, para encarrilar la marcha con “Duality” y “Spit It Out”.

Texto y fotos: Raúl “Mister Virus” García / Oscar Torres

 

Publicado el 12 de julio, 2023
Realizada por Mr. Virus
Colaborador de TNT Radio Rock

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